Afganistán-EE UU: Un desastre duradero. Entrevista

Anand Gopal

03/09/2017

La nueva estrategia de Trump en Afganistán es la misma que la de Obama, pero revestida con mucha bravuconearía. No ha habido ningún cambio de orientación.

Donald Trump calificó en una oportunidad la ocupación estadounidense de Afganistán “inútil.” Ahora quiere vencer.En un discurso a la nación desde la base militar de Fort Myer, en Arlington, Virginia, Trump se refirió a la larga ocupación estadounidense de dieciséis años, insistiendo en que “nuestra nación debe buscar un resultado honorable y duradero.”

A pesar de todo ese tiempo y el dinero que los Estados Unidos ha gastado en Afganistán - dieciséis años y unos 841.000 millones de dólares - es evidente que el fin de la implicación de Estados Unidos no está más cerca. El gobierno afgano “apenas controla la mitad de su país, cientos de miles de personas han huido de sus hogares debido a los conflictos y la producción de opio está en un máximo histórico en Afganistán”, según un informe de enero de 2017 del inspector general especial de SIGAR para la Reconstrucción de Afganistán .

Mientras tanto, más de 91.000 afganos -civiles, soldados e insurgentes- han muerto. Otros 360.000 más podrían haber fallecido por causas indirectas relacionadas con la guerra. Cerca de 2.400 soldados estadounidenses han muerto, además de 20.000 heridos.

Tras este caos y carnicería, ¿por qué sigue Estados Unidos en Afganistán?

Jason Farbman, de la revista Jacobin, habló con Anand Gopal, periodista que ha pasado gran parte de los últimos diez años cubriendo Afganistán, Irak y Siria para Harpers, Atlántic, y otras publicaciones. Fue finalista del Premio Pulitzer por su primer libro, No Good Men Among the Living: America, the Taliban, and War Through Afghan Eyes.

JF: El discurso del lunes fue, típico de Trump, una suma de bravuconearías, como “vamos a luchar para ganar.” Pero a pesar de su insistencia en que “a partir de ahora, la victoria tendrá una definición clara,” los detalles reales sobre su estrategia fueron escasos. ¿Cuál es el significado del discurso?

AG: Hay tan pocos detalles, porque es la misma estrategia de Obama. La única diferencia es que Obama tenía un cronograma, y Trump lo ha repudiado públicamente.

Pero incluso el cronograma de Obama para la retirada era una hoja de parra. El ejército de Estados Unidos tenía que retirarse en 2014. Es evidente que todavía está allí. ¿Cuál fue la frase utilizada por Trump?: un “resultado honorable y duradero”. Pues bien, los Estados Unidos ciertamente ha logrado un resultado duradero en Afganistán, que es la guerra perpetua.

Hoy en Afganistán, hay una insurgencia talibán -, así como otros grupos insurgentes, entre ellos una pequeña presencia de ISIS - que sumados son realmente la fuerza más poderosa en el país. Además está el gobierno de Afganistán, que en realidad es un estado fallido con una red de líderes, o señores de la guerra, cientos y cientos de milicias y el ejército y la policía afganos - a todos los cuales pagan Estados Unidos y sus aliados desde 2001.

Si Estados Unidos recortara su financiación, el estado se derrumbaría. El estado es completamente dependiente de Estados Unidos. Por esa razón, los Estados Unidos no pueden retirarse. Obama llegó a esa conclusión, y es la misma a la que ha llegado Trump: no es posible una retirada.

Así que lo que estamos haciendo es desplegar una pequeña fuerza sobre el terreno e inyectar tan poco dinero como sea necesario para mantener al gobierno afgano sin que colapse. Con este apoyo, el gobierno afgano puede sobrevivir, y los talibanes no serán capaces de capturar Kabul, la capital. Pero el gobierno afgano, sus aliados, o los Estados Unidos en realidad, no pueden tampoco derrotar a los talibanes, porque tienen implantación en algunas zonas rurales del país. Lo que significa una guerra perpetua.

JF: El objetivo declarado inicialmente de la participación de Estados Unidos en Afganistán era derrotar a los talibanes. En su libro No Good Men Among the Living , revela que los talibanes intentaron rendirse casi inmediatamente después de la invasión de Estados Unidos. Y luego varias veces. ¿Cómo esa rendición inicial se convirtió en una guerra de dieciséis años?

AG: Cuando los EEUU invadieron, los talibanes se rindieron porque fueron derrotados por completo. Esto no es sorprendente, sucede a menudo en otros conflictos. Después de su derrota, los talibanes regresaron a sus hogares y desaparecieron como organización. Al Qaeda, por su parte, había huido del país.

Pero había miles de tropas estadounidenses sobre el terreno para luchar una “guerra contra el terrorismo”, aunque no había enemigo que combatir. Sin embargo, para justificar su presencia, y para sentar las bases de futuras invasiones de Irak y (se esperaba) de Irán, sin darse cuenta, crearon enemigos donde no los había. Lo hicieron mediante el pago de grandes sumas de dinero a los señores de la guerra y hombres fuertes afganos para que atrapasen “terroristas”. Estos hombres fuertes simplemente entregaron a sus enemigos y rivales - que eran casi siempre inocente. Pero las fuerzas estadounidenses repetidamente detuvieron torturaron o asesinaron a tales individuos. De hecho, la mayoría de los afganos enviado a Guantánamo nunca habían sido miembros de los talibanes o de Al Qaeda; muchos eran, de hecho, enemigos de los talibanes.

El mecanismo de los incentivos era perverso, y tuvo consecuencias no intencionadas y autodestructivas. Con el tiempo, muchas comunidades se vieron afectadas por el, muchas personas sufrieron de forma equivocada los ataques nocturnos, la tortura y los abusos, que los talibanes - previamente denostado por la mayoría de la población afgana - comenzaron a ser vistos como una alternativa creíble al venal y rapaz gobierno afgano y a las mortales fuerzas estadounidenses.

Este proceso no sólo creó una insurgencia, sino que también aseguró que la insurgencia fuese perpetua. El actual estado de Afganistán depende de la ayuda extranjera para su existencia. Pero la ayuda sólo llega si hay guerra, lo que significa que todos los incentivos están ahí para seguir produciendo enemigos y seguir luchando. De manera más general, el resultado es uno de los fracasos más espectaculares de la historia política exterior de Estados Unidos - resultado del hecho de que los EEUU diseñaron el Estado afgano para satisfacer sus supuestos intereses de seguridad nacional, no los intereses del pueblo afgano. Mientras el estado sobrevive con la ayuda exterior, no recauda prácticamente impuestos directos y casi no proporciona servicios sociales (todos los cuales son proporcionados por las organizaciones de ayuda y las organizaciones benéficas). Grandes sectores de la seguridad del Estado afgano se han privatizado, en forma de milicias que operan en realidad como empresas de seguridad privada. En virtud de la intervención de Estados Unidos, Afganistán es, de hecho, uno de los estados más neoliberales del mundo.

JF: En los últimos dieciséis años, la ocupación de Estados Unidos encabezada por Bush consiguió la derrota a las puertas de la victoria. Obama anunció la vez un aumento de tropas y la retirada, lo que no ha sido posible porque las cosas han seguido yendo muy mal. Ahora Trump intenta dar un giro. Esta guerra parece ser cada vez más imposible de ganar, se haga lo que se haga. ¿Por qué los EE.UU. quieren permanecer en Afganistán?

AG: Los EEUU habían perdido esta guerra en 2004. Todo lo que ha hecho desde entonces ha sido evitar que el estado afgano colapse.

En este momento, el coste político para los Estados Unidos de continuar esta guerra a perpetuidad es extremadamente bajo. Todo lo que necesita es mantener unos pocos miles de soldados en el terreno, enviar un poco de dinero, y mantener el estado fallido a flote. Los Estados Unidos pueden permitirse efectiva hacer eso, porque el coste político es muy bajo.

Es tan bajo porque no hay un movimiento contra la guerra en los Estados Unidos. No hay ningún sentimiento en el país de que los EEUU deben hacer algo acerca de la guerra de Afganistán. A falta de eso, no hay ninguna razón para que los EEUU se retiren. La guerra no les perjudica. Ni se desangran financieramente, ni tienen un gran número de bajas o heridos, ni afecta a su capacidad para intervenir en otros lugares.

Es mucho menos costoso continuar esta guerra civil a perpetuidad que el riesgo de un acuerdo negociado con los talibanes, lo que puede dar lugar a un resultado no deseado - por ejemplo, que los talibanes insistan que no quieren bases permanentes de Estados Unidos en su país, o que potencias rivales como Irán encuentren un punto de apoyo en el país. Hay muchas incógnitas en la búsqueda de una solución negociada, mientras que mantener el status quo cuesta poco excepto en vidas de afganos, lo que no parece preocupar a Washington.

JF: El discurso de Trump fue revelador para la región en un sentido amplio, ya que tomó partido en las tensiones entre la India y Pakistán. A India la llamó “la mayor democracia del mundo y un socio económico y de seguridad esencial de los Estados Unidos.” Mientras que señaló con el dedo a Pakistán, diciendo que el país “tiene mucho que perder si continua albergando a criminales y terroristas”.

AG: Hasta que se demuestre lo contrario, creo que es solo una bravuconería más de Trump. Es una manera de señalar con el dedo a Pakistán, pero al final del día, las opciones americanas sobre esta cuestión son bastante limitadas. La verdadera manera de presionar a Pakistán es cortarle la financiación militar. Hacer eso provocaría un reequilibrio bastante radical del “entorno de seguridad” en la región. Podría empujar a Pakistán más cerca de China, podría causar la quiebra del Estado paquistaní ... Todo tipo de cosas pueden suceder si se bloquea el flujo de ayuda. No creo que ningún gobierno de Estados Unidos esté dispuesto a correr ese riesgo, razón por la que ninguna administración lo ha hecho.

Desde 2004, todas las administraciones han sabido perfectamente que Pakistán apoya a los talibanes de alguna manera. No es secreto para nadie. Y sin embargo, desde 2004, los EEUU no han sido capaces de tomar ninguna medida contra Pakistán. Hay el cálculo - tal vez no consciente, pero al menos si latente - de que la guerra civil, el caos y la inestabilidad en Afganistán son menos costosos a Washington que una quiebra en Pakistán.

JB: En un reciente artículo del New York Times detalla las similitudes entre el plan de Trump y el que el vicepresidente Joe Biden defendió desde 2008. ¿De que manera el plan de Trump es una herencia de la administración Obama?

AG: No hay diferencias significativas. Trump ha revestido la estrategia de Obama con bravuconería, pero en realidad es la misma.

La estrategia de la administración Obama en Afganistán tuvo dos fases. La primera, cuando asumió el cargo en 2008, fue ordenar un aumento de tropas que envió a cien mil soldados al país. También reclutó a cientos y cientos de milicianos, que son uno los peores violadores de derechos humanos en el país. No rendían cuentas a nadie y les pagan, esencialmente, los Estados Unidos o la comunidad internacional. Estas milicias funcionan esencialmente como empresas de seguridad privada.

La estrategia inicial fue enviar cien mil soldados estadounidenses y crear milicias. Hacerlo durante tres o cuatro años, esperar que cambie la marea, y retirarse. Lo que ocurrió es que la situación no cambió. Los Estados Unidos no podían en realidad retirarse. En su lugar, mantuvo a las fuerzas especiales y a equipos de entrenamiento en el terreno y continuó financiando y apoyando a las milicias.

El plan de Biden se convirtió en la estrategia de Obama en 2014, cuando Estados Unidos adoptó una versión “light”. Lo que significa una fuerte dependencia de las fuerzas especiales y los drones, y mantener al estado afgano solo con terapia intensiva. Mientras tanto, el gobierno de Obama se opuso a las conversaciones de paz con los talibanes. Exigieron a los talibanes entregar sus armas y aceptar la Constitución afgana, como condiciones previas para iniciar conversaciones, lo que e básicamente es exigir su rendición.

La estrategia de Trump comienza donde Obama la dejó. Mantiene unos pocos miles de soldados de las fuerzas especiales y equipos de entrenamiento en el terreno, y un pequeño residuo de fuerzas convencionales, con la posibilidad de pedir ataques aéreos, y apoyar al gobierno afgano y sus diversas milicias. Y, por supuesto, no hay ningún intento de conversaciones de paz para poner fin al conflicto.

JF: Biden está considerando postularse como candidato presidencial en 2020. Si lo hace, va a ser posiblemente el favorito. Así que cualquier cosa que diga se convertirá en tema de debate en las primarias del Partido Demócrata. Así que por un lado tenemos a Trump, que dice que tenemos que mantener una estrategia indefinida y vaga y en última instancia brutal y fracasada. Y por otro, Biden, que ha sido quién ha diseñado originariamente esa estrategia. ¿Hay que resignarse a quedar atrapados en 2020 entre dos fuerzas que dicen exactamente lo mismo en Afganistán?

AG: La posición de Bernie Sanders sobre la política exterior de Estados Unidos no era tampoco mucho mejor. Hay una razón para ello: es el reflejo de la falta de un movimiento contra la guerra. Es fácil imaginar imaginar a alguien como Bernie Sanders siendo empujado hacia una posición mejor, si hubiese un movimiento así. Pero no lo hay, y creo que la situación seguirá así hasta 2020, lo que implicará que no habrá ninguna diferencia significativa entre los candidatos presidenciales sobre Afganistán.

Ningún candidato propondrá un plan mejor para gestionar la participación militar de Estados Unidos en Afganistán. Sólo se puede hacer una cosa, y es poner fin a la guerra. No hay otra estrategia. El envío de diez, quince, treinta mil tropas no va a servir para nada: ya se ha probado. Aumentar el número de fuerzas especiales tampoco va a servir. Ni gritarle más fuerte a Pakistán. Lo único que puede funcionar es llegar a un acuerdo negociado con los talibanes y retirar las tropas.
 

periodista que ha pasado gran parte de los últimos diez años cubriendo Afganistán, Irak y Siria para Harpers, Atlántic, y otras publicaciones. Fue finalista del Premio Pulitzer por su primer libro, No Good Men Among the Living: America, the Taliban, and War Through Afghan Eyes.
Fuente:
https://www.jacobinmag.com/2017/08/afghanistan-war-trump-taliban-insurgency-obama-biden
Traducción:
Enrique García