AVINA, la fundación “filantrópica” del mayor magnate del amianto en el mundo, Stephan Schmidheiny (SS), ahora lucha contra el amianto (sic)

Paco Puche

19/06/2018

A excepción de la pólvora, el amianto es la sustancia más inmoral con la que se haya hecho trabajar a la gente; las fuerzas siniestras que  obtienen provecho del amianto (...) sacrifican gustosamente la salud de los trabajadores a cambio de los beneficios de las empresas”

Remi Poppe, ex Miembro del Parlamento por el Partido Socialista de los Países Bajos.

“La clave es esta: para conseguir que el sujeto popular sea no sólo vencido sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes”.

Manuel Monereo

El denominar abreviadamente a Stephan Schmidheiny por las primeras letras de su nombre, SS, no es una mera forma de abreviar, es lo que representa este magnate: una continuación del nazismo por otros medios.

No lo digo yo, lo dice el juez que lo juzgó en Turín en segunda instancia, en la causa contra su empresa Eternit, y que lo sentenció a 18 años de cárcel (y a millonarias indemnizaciones para las tres mil víctimas reclamantes en ese juicio, la mayor parte ya fallecidas).

En efecto, durante la tercera audiencia celebrada el 19 de febrero de 2013, el juez Oggé comparó la estrategia de Eternit con la estrategia nazi de deportar judíos a Madagascar, para luego conducirlos a la “solución final”, gaseándolos.  El diario La Stampa sacaba el siguiente titular:

Por si esto no fuese suficiente, La Stampa de Turín, el pasado 1 de julio de 2014,recogía las siguientes declaraciones del fiscal del mismo juicio contra Eternit, Raffaele Guariniello, con estos titulares: “El PM (ministerio público) define a Schmidheiny como ‘terrorista’ y ‘asesino en serie”, como se puede ver a continuación.

Con estas entradas, nada más queda que decir de este personaje, que fue “rescatado” de la cárcel por el Tribunal Supremo romano, con el artilugio de que los delitos por los que se le acusaba estaban prescritos, ante el escándalo de toda la sociedad italiana. Se le olvidó que eran delitos de lesa humanidad. Afortunadamente las víctimas (otras 300) siguen persiguiendo justicia y tienen montadas un Eternit[1] bis.

Siguiendo nuestro Código Penal (artículos 131 y 132 de la Ley orgánica 10/195 de 23 de noviembre), los delitos de “lesa humanidad” no prescriben. Y en “los casos de delito continuado, delito permanente, así como en las infracciones que exijan habitualidad, tales términos se computarán, respectivamente, desde el día en que se realizó la última infracción, desde que se eliminó la situación ilícita o desde que cesó la conducta”. Por ejemplo, en Casale Monferrato (Italia), donde estaban la mayor parte de las víctimas del juicio de Turín mencionado, el criminal SS ha dejado una situación ilícita hasta nuestros días porque si cerró su empresa en 1986, aún al día de hoy muere una persona a la semana en ese pequeño pueblo por su causa.

Y para más abundancia sobre la ralea del personaje, inventor y patrocinador de AVINA, la filantrópica que dice que está por el desarrollo sostenible, traemos a colación las palabras de la biógrafa crítica de la familia Schmidheiny, la periodista suiza Maria Roselli[2], que dice que SS “fue uno de los mayores accionistas de Everite (empresas de amianto en Sudáfrica, cuya minería extraía principalmente crocidolita, las más cancerígena de todas las variantes de amianto) durante los peores años del apartheid, en la época que el aparato de represión no escatimaba medios para permanecer en el poder”. Esta fábrica la vendió en 1992, porque, dice un sindicalista sudafricano preguntado, que “con el final del apartheid ya no podían seguir explotando a los negros” (obra referenciada pp. 119 y 120).

Del asesinato en serie al filantrocapitalismo pulvígeno

¿Qué hace un delincuente de esta categoría con los miles de millones amasados con sangre de cientos de miles de víctimas y sufrimientos sin par? Tratar de lavar su imagen antes de que la conspiración del silencio, tan bien montada, rompa aguas y se alumbre su genocidio (no hay otro término más expresivo y justo que este para definir sus crímenes).

Como decíamos en un trabajo titulado “Un asesino en serie anda suelto”, que como el actual heredero Stephan (SS) se hizo cargo del negocio en 1975 y lo dirigió los años más productivos, podemos decir que aproximadamente es responsables de entre 360.000 y 450.000 muertes en todo el mundo, que se producirán hasta 2029, distribuidas según la geografía de las empresas Eternit.”[3].  Traducido en DALYs[4] (Disability-Adjusted Life-Years) representan del orden de 6.800.000 años de vida perdidos. Ni más ni menos. Todo esto sobre sus espaldas. A todo ello hay que añadir el legado de amianto instalado por todo el mundo que seguirá produciendo muertes y enfermedades y discapacidades, como en Casale, y que habrá que eliminar con los presupuestos públicos y particulares. Miles de millones de euros añadidos.

¿Cómo trató (y sigue tratando) de quitarse todo este polvo mortífero de encima?

Primera estrategia: el ocultamiento y el negacionismo

Primero empezó con la táctica del ocultamiento y el negacionismo. Para ello su familia suiza y las otras cinco familias europeas que controlaban el negocio en el mundo, en 1929 se constituyeron en cártel, la SAIAC[5], para controlar mercados, precios e información sobre la letalidad del mineral. Lo consiguieron hasta 1977 en que la OMS estalló y calificó al mineral como cancerígeno del Grupo 1, el más potente.  Si habían logrado escabullirse en la primera época de las investigaciones científicas muy serías que circulaban por el mundo desde los años treinta, de ésta de la OMS no se podían zafar.

Pasaron a la fase de demorar las prohibiciones todo lo que pudiesen y tratar de demostrar que existía un “uso controlado y no perjudicial del amianto”. Las peripecias de SS datan de 1974 a 1993, los años de mayor negocio de la historia del amianto. Montaron en los años setenta con otras empresas del ramo, en 35 países, un fuerte lobby llamado AIA (Asociación Internacional de Asbestos) para este objetivo, y otro lobby en Suiza, en mayo de 1978, denominado Grupo de Trabajo Amianto. También  lo consiguieron. Hasta 1983 no empezaron a prohibir el amianto en los primeros países hasta llegar al 2002 en España, más de 20 años después de los posicionamientos de la OMS. En el caso suizo, la patria de SS, esta prohibición no llegó hasta 1994, cuando ya había vendido casi todas sus empresas de amianto (No todas, pues en 2001 aún tenía acciones en empresas brasileñas de amianto). Estos argumentos de inocuidad llegan hasta nuestros días, acerca del amianto instalado, para tratar de calmar a las gentes. Dicen sin cesar las autoridades: el amianto ya instalado si no se perturba no es peligroso. Esto es fruto de aquellos lobbies operativos. Cártel más lobbies, en resumidas cuentas, para alargar los más posible el buen y letal negocio.

En 1982, Eternit suiza y el grupo francés Saint-Gobain establecieron el Comité Permanente Amianto (CPA), que según cuenta la periodista Marie-Monique Robin[6] “su modelo se inspiraba en el Tobacco Industry Research Committee creado en 1953 por los fabricantes de cigarrillos estadounidenses. El CPA reunía a industriales, altos funcionarios de muchos ministerios, sindicalistas, médicos y representantes de la investigación pública, y encarnó una “superchería científica absoluta” (pues) según el periodista F. Denhez: ”el único interlocutor del Estado, el CPA pudo ahogar durante años a los responsables y periodistas bajo una avalancha de documentos muy bien hechos que presentaban de una manera muy hábil la prohibición del amianto como imposible”.

Una vez que SS se ve obligado a dejar el negocio lo endosa a otra multinacional hermana (La Eternit belga, cambiada hoy de nombre por el de ETEX), en 1989; a su hermano Thomas en 1990 vende las dos empresas suizas de amianto, éstas trabajaron con amianto hasta 1998, y en 1992 vende las minas y empresas de Sudáfrica, dejando un legado terrorífico[7]. Llegado a este punto no le quedada más que montar su posverdad. Y para ello crea la Fundación AVINA, justamente en 1994. Comienza la etapa de la cooptación de líderes de los movimientos sociales que llegan a las gentes. María Zapata, directora de Ashoka, filantrópica hermana financiada por AVINA, y dedicada a cooptar emprendedores sociales, lo dice así de claramente: “los emprendedores sociales trabajan con esas poblaciones (los pobres) y su labor es acercar a la multinacional hasta ellas, mientras salvaguardan los intereses de éstas “. Negocio con los pobres vía movimientos de base. Hacen de lobby oculto. SS pretende, además, lavar su imagen, fabricarse un rol de bienhechor de la humanidad (además de los negocios, claro).

La segunda estrategia de AVINA ha sido cooptar líderes sociales, aliarse con los poderosos jesuitas, y asociarse con grandes empresas como Coca Cola o con otras fundaciones del gran capital como ASHOKA.

Todos estos capítulos ya han sido bien desarrollados en otros tantos trabajos[8], por lo que solo mencionaremos los hitos más destacados.

Respecto a los movimientos sociales cooptados en mayor o menor medida, hay que decir que han sido más de veinte en España (más decenas en Latinoamérica), entre 1999 y 2010, entre ellos nombres tan prestigiosos con Greenpeace, SEO, Fundación Nueva Cultura del Agua, Universidad Rural Paolo Freire, etc. De las personas hay que destacar a Pedro Arrojo, hoy flamante diputado en el Congreso por Podemos y a Jerónimo Aguado, frustrado senador también por Podemos. Ambos han lavado el nombre de SS a raudales, dada su presencia ostensible en los movimientos sociales alternativos, sin que hasta la fecha hayan pedido perdón (que ya lo hace hasta la gente del PP) y ni hayan devuelto el dinero de las víctimas con los que SS-AVINA-ASHOKA los ha estado financiando durante años. A Arrojo, al menos con 100.000 euros para su Fundación del Agua y a múltiples viajes por Latinoamérica, y a Jerónimo con un sueldo de tres años de unos 2.000 euros mensuales, y algo más. Como firman contratos con las filantrópicas de sangre no pueden denunciarlas. Podemos ha sido advertido suficientemente de este evento sin que hasta la fecha hayan tomado las menores medidas a través de su Comité ético. Esperemos que en el futuro no caigan en tamaños errores.

El asunto de los jesuitas se las trae. Esta secta católica de no muy buena fama histórica, creó en el año 2000 la ONG jesuita llamada Entreculturas, una prima hermana de otra ONG de los mismos curas llamada Fe y Alegria, que se dedica a los pobres en Latinoamérica. En una entrevista de 2010, su subdirector, afirmaba que “la justicia social ahora está en la cima de su misión (y que) en ese momento (2005) recibíamos un apoyo muy importante de la Fundación AVINA, una subvención de alrededor de 150,000 euros al año durante tres años”.[9] Hacer justicia es hacerla con las cientos de miles de víctimas del amianto, no aceptar el dinero de sangre de la Fundación del genocida de SS. Tienen noticias de con quién se juegan los “cuartos” y tampoco han pedido ningún perdón ignaciano, ni han devuelto cantidad alguna, ni hecho denuncia, en justicia, alguna. Todo lo justifica su divisa que reza así: A.M.D.G.[10]

Según cuenta el rector de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela (UCAB), Luís Ugalde s.j.[11], “en marzo de 1998 se dio un encuentro providencial en Caracas entre el empresario suizo Stephan Schmidheiny y yo. Luego, del 3 al 5 de abril del mismo año, nos reunimos en Alquería, su casa en Mallorca, cuatro jesuitas latinoamericanos con Stephan y dos de sus consejeros más cercanos; este encuentro se convirtió en anual y el grupo de reflexión se llamó “Grupo Palmera”. Ahí pensamos y soñamos lo que podíamos hacer juntos por el desarrollo sustentable de América Latina” (sic). (…) el 19 de abril, mientras desayunábamos en el Parque Cachamay, Schmidheiny me prometió en firme el solicitado préstamo de cuatro millones de dólares a diez años y sin intereses (…) Stephan aceptaba que la devolución pudiéramos hacerlo por medio de proyectos de desarrollo sustentable”. Un regalito. En Mallorca se conocieron la familia March y SS, ambos involucrados en el criminal negocio del amianto.

Esta generosidad de SS tuvo pronto sus deseados frutos. El 7 de noviembre de 2001 le concedía la Universidad jesuita Andrés Bello de Caracas el doctorado honoris causa.

En el acto de entrega el rector Ugalde[12] decía: “Es una gran alegría para la Universidad Católica y para mí personalmente, darles la bienvenida a este acto de conferimiento del doctorado en educación a Stephan Schmidheiny. Gran alegría porque Stephan es una persona cuya enseñanza y modelo son particularmente importantes y significativos para nuestra Universidad, que es muy sobria en otorgar doctorados honoris causa”. Lo que hay que oír. Pero es que a golpe de talonario ya le habían concedido otros doctorados: en la escuela de negocios del INCAE, Costa Rica (1993); en Yale (1996); en la Universidad de Rollins (2001) y la Orden Nacional de Brasil en 1996.  Claro, que en 2013 se iniciaba una campaña, por parte de la Asociaciones de Víctimas del Amianto de todo el mundo, con estas instituciones, pidiendo que se le revocase esa distinción. Hoy, los ex alumnos de Yale insisten en la revocación[13].

¿Amistades peligrosas o el aristotélico dictum de que lo semejante llama a lo semejante? Solo Dios lo sabe.

También lo debe de saber Coca-Cola. Veámoslo:

La tercera estrategia de AVINA es hoy día la de la posverdad:  no solo exonerar a SS de sus crímenes, si no colocarlo históricamente como pionero de la lucha contra el amianto.

Es muy clásica la estratagema del ladrón que consiste en señalar hacia otro lado gritando ¡al ladrón! Así ha sido, por ejemplo, lo que su socio preferente en el criminal negocio, la familia Emsens y De Cartier, la Eternit belga, se ha dedicado a propalar en Colombia.

Este país latinoamericano tiene aún permitido la extracción y uso del amianto. En él la empresa Eternit belga (cambiada en la actualidad de nombre por el de ETEX, en el que la “X” resulta fácil de despejar), digo que esta multinacional, que sigue instalada en Colombia, y que fabrica los mismos productos, pero ahora sin amianto, le interesa por razones comerciales desprestigiar el asbesto. Y así lo hacen a través de una de sus filiales llamada Skinco Colombit (todo muy transparente). Indago sobre esta empresa y me encuentro que pertenece al Grupo ETEX de matriz belga, que promociona entre otros productos materiales libres de asbesto. Dicen de sí mismo: “Únicos fabricantes de fibrocemento que producen el 100% de sus tejas libres de asbesto o asbesto crisotilo”. Pero no solo eso, también financian una ONG llamada No+Asbesto. Esta última toma contacto con Ecologistas en Acción, en 2013, y me encarga de hacer el diagnóstico de la misma. Me encuentro con el zorro guardando el gallinero[14]. A la Eternit belga, socia indisociable de la Eternit suiza (SS), luchando contra el amianto.

Como resumen de este episodio decíamos: “Hasta enero de 2004, el grupo ETEX no cesa de producir amianto-cemento en el mundo entero. En  esa fecha, cerca de 12.000 personas trabajaban en 30 países. Etex Group es todavía (en su mayoría) propiedad de la familia Emsens.”

Ahora la Eternit suiza (SS) repite la jugada: !se dedica a luchar contra el amianto!, a través de su “impecable” fundación AVINA[15]. Aquí se trata de lavar la imagen de SS a chorros, pues el negocio del amianto ya lo han tenido que dejar hace años.

Si consultamos la web de AVINA veremos todo lo que decimos. Pero como síntesis, nos detenemos en alguna de las construcciones de esa posverdad (media verdad + mayúscula mentira). Por ejemplo afirman que; “Avina fue creada en 1994 por Stephan Schmidheiny, empresario pionero que lideró a nivel mundial, a partir de la década del 70, la eliminación del uso del amianto, hasta abandonar esta industria a fines de la década del 80. En consonancia con esta trayectoria y compromiso, Avina se manifiesta en contra de la continuidad del uso del amianto en cualquier tipo de industria”. Otra: “Avina cree que una situación con estas características enfrenta a la sociedad organizada, a los gobiernos, al sector privado y a la ciencia, con grandes desafíos en la busca y oferta de respuestas basadas en responsabilidades compartidas, de naturaleza jurídica, legal, social, económica y de derechos humanos”. Y una última.: “Avina cree que la sociedad mundial es cada vez más consciente y participativa en la necesidad de prohibir el uso de amianto y confía en que las medidas adecuadas serán adoptadas para que sea definitivamente removido de la economía de las naciones, a partir de la responsabilidad que asuman los gobiernos y la industria”.

Tres notas de pasada a estas nuevas maneras (viejas, pues son modos jesuíticos equidistantes, líquidos y disolventes)[16]. En efecto, el uso del plural mayestático[17] es una vieja estratagema para que todos seamos culpables y que nadie sea responsable de nada.

En cuanto al  liderazgo mundial de SS  por la prohibición a partir de los setenta (sin concretar), tenemos que hacer dos apuntes:

Desde 1974 SS ya está en el negocio del amianto. Desde esa fecha y hasta 1993 que deja la gran mayoría el negocio[18], el consumo de amianto en el mundo es, segun VIRTA[19], del orden del 50% de todo el siglo XX, unos 80 millones de toneladas. En 20 años el equivalente a los otros 60 años del siglo (partimos a contar desde 1920). Por ejemplo, en 1985, se calculaba que las familias suiza y belga[20] controlaban el 25% de todo el amianto-cemento del mundo, según la siguiente geografía del consorcio Eternit suizo, belga y francés. De ahí se deducen los varios cientos de miles de muertes y millones de años perdidos a las víctimas el amianto que hemos referido más arriba.

        (Fuente:  March-Ronco[21])

Otro mapa muy ilustrativo de lo que decimos, aportado por la Comité de Ayuda  a las Víctimas del Amianto de Suiza (CAOVA) para el año1987, que podemos ver:

En el transcurso de la segunda instancia del juicio de Turín se ha demostrado cómo lo más importante ha sido el descubrimiento de que S.S. tenía perfecto conocimiento de la letalidad del trabajo con amianto y que a pesar de eso continúo con el negocio. En efecto, el tribunal ha probado cómo en la conferencia de Neuss celebrada en Alemania en 1976, S.S, ante una audiencia de unas 30 personas todos ellos gerentes de sus empresas Eternit en Europa, dijo que él sabía que el asbesto era nocivo y peligroso para la salud, que ellos debían ser conscientes de ello, pero que si otras personas se hacían también conscientes tendrían que cerrar o tomar medidas económicas al respecto. Por lo tanto advirtió a sus directivos que había que medir muy bien el tipo de información que se daba.

Sobre el Gran Proceso de Turín, una de las fiscales que lo llevó, Sara Panelli[22], escribió un libro en el que explica con pelos y señales todo lo allí ocurrido, así como deja claro el carácter intencional e informado de la masacre consumada por Schmidheiny y De Cartier, los dos imputados (Eternit suiza y belga).

¿Cuál ha sido esa tesis central del libro? Que “en la reconstrucción presentada ante el tribunal por el fiscal hay pruebas suficientes que demuestran la responsabilidad de Stephan Schmidheiny”. ¿Responsabilidad de qué? De exponer intencionadamente a trabajadores y población a la contaminación por amianto, y de resultas han muerto y mueren aún muchas personas en Italia.

Por eso María Roselli[23], en su libro ya citado, se pregunta: “Si ha decidido en 1978 el abandono del amianto ¿Cómo es posible que Eternit haya creado una asociación ese mismo año para impedir que el amianto sea inscrito en la clase de toxicidad 1?

Quizás una pista a la pregunta de la periodista radica en la siguiente consideración: el calvinismo no deja sosiego. Hay que experimentar las señales del éxito en vida para saber de antemano nuestra asignación en la predestinación divina, y así poder asegurarse la vida eterna (Eternit). De esa manera nuestro hombre, queriendo eliminar el amianto estuvo condenado a acelerar su producción y consumo para mantener vivas las señales de su predestinación. Es la teología la que nos gasta estas bromas.

Y en cuanto a las buenas intenciones de AVINA, respecto a las “medidas adecuadas (que) serán adoptadas para que sea definitivamente removido de la economía de las naciones, a partir de la responsabilidad que asuman los gobiernos y la industria”, hay que decir que no hay dinero suficiente en la fortuna de los hermanos Schmidheiny para paliar en parte todo el ingente daño ya causado y el que falta por esperar. Por eso, además de pedir perdón no mayéstatico por la masacre causada, han de dejar en manos de las cientos de víctimas habidas y por haber sus inmensas fortunas. Amén de que la sociedad no permita la impunidad por tamaños crímenes. Es la condición necesaria para que no vuelvan a ocurrir. Unas pocas buenas palabras en una página web en 2014, al cabo de 100 años de negocio, señalando la gravedad del problema no sirven más que para eludir responsabilidades concretas y lavar la imagen del responsable principal.

A la vista de todo lo dicho no cabe más que apoyar el siguiente escrito:


Manifiesto por la erradicación de AVINA

(De la misma forma que ha de desaparecer el amianto instalado en nuestras vidas, han de correr la misma suerte estas fundaciones del amianto: han de ser inertizadas).

Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del amianto diseminado que como el octavo pasajero ha invadido el planeta Tierra.

No existe otra solución para deshacerse de este mineral letal que erradicarlo, prohibiendo los procesos de producción y consumo del mismo, así como eliminar el amianto ya instalado, para su posterior inertización. El amianto está formado por fibras que son casi eternas y solo la transformación de su estructura cristalina lo hará seguro para posteriores generaciones.

La masacre del amianto en el mundo se cuenta por millones de víctimas; el coste del desamiantado universal será de miles de millones de euros, pero los responsables principales se pueden contar con los dedos de las manos. Los nombres de las grandes empresas responsables que durante el siglo XX se coaligaron para lucrarse a fondo con este vil negocio se llaman: Eternit, Turner & Newal, Johns Manville, Cape Asbestos y Uralita. Las familias europeas reconocibles de este entramado son las siete siguientes: Schmidheiny, Emsens, De Cartier, Cuvillier, March, Turner y Hatscheck.

La situación exige aplicar el estatuto de las víctimas y el principio del que contamina paga. Por el primero, los millones de damnificados piden verdad, justicia y reparación; por el segundo, los estados deben esforzarse por recuperar los fondos para resarcir a las víctimas y para limpiar lo contaminado. Todos los fondos necesarios para esta tarea hay que obtenerlos de los responsables principales (familias y empresas), no del pueblo.

Por salud social, los responsables sociales y políticos deben impedir la impunidad de los victimarios. Para ello hay que aplicar los principios aprobados en NNUU, el pasado 8 de febrero de 2005, “para la protección y promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra impunidad”

Los intentos de las pocas familias y empresas que tienen que responder por todos los crímenes cometidos, de lavar sus imágenes por medio de fundaciones filantrópicas, son además de injustos, inaceptables. Suponen una desviación de fondos a supuestas obras caritativas.

Para lograr estos objetivos, las multinacionales del amianto y sus fundaciones sedicentes filantrópicas, tratan de cooptar a los líderes de los movimientos sociales y ONGs, haciéndoles cooperadores necesarios de este lavado verde. Este intento supone una alianza para frenar las exigencias de las víctimas y para dificultar las necesidades de salud de la población, en orden a erradicar del planeta el octavo pasajero llamado amianto.

De todos los intentos por poner a buen recaudo el dinero de sangre obtenido de los trabajadores y trabajadores, de sus familiares y vecinos, el de la Eternit suiza es el más avanzado. Stephan Schmidheiny, denunciado por el fiscal Guariniello como terrorista y asesino en serie, en el frustrado juicio de Turín, ha fundado, inspirado y financiado la Fundación AVINA, creada en 1994 y que llega a nuestros días. Esta fundación se ha aliado y ha financiado con los mismos propósitos a esa otra llamada ASHOKA. Ambas se pasean por el mundo, especialmente por Latinoamérica, como bienhechoras de la humanidad.

AVINA ha seguido dos estrategias.

Una de ellas ha consistido en cooptar líderes de los movimientos sociales y de las ONGs de prestigio para que cunda las idea en el mundo de que Stephan Schmidheiny es un bienhechor de la humanidad. En este orden de cosas ha logrado el responsable de tantas muertes, usando el dinero extraído a las víctimas, que la Universidad de los jesuitas de Caracas (UCAB), la Universidad de Yale y la Universidad de Rollins le concedan el doctorado honoris causa.

 La segunda y reciente estrategia (2014) está siendo la de presentarlo como un pionero de la eliminación del amianto en el mundo.

Esto es inaceptable.

Por ello, los que se adhieren y difunden este Manifiesto, proponemos de nuevo que le sean retiradas todas las distinciones universitarias y otras más que les han concedido, y que la fundación AVINA desaparezca y sus ingentes rentas y patrimonios   pasen a un Fondo de  Indemnización para paliar el enorme sufrimiento que este personaje y su familia han infligido a miles de víctimas de las que son responsables a lo largo y ancho del mundo. 

La desaparición de AVINA equivale a la inertización de esta Fundación, para que no siga engañando al mundo y apoyando al responsable de tanta muerte y la liberación de grandes fondos para las víctimas.

Esto es aplicable a otras fundaciones procedentes del negocio del amianto en donde las hubiera, como es el caso de Colombia con la Eternit belga (ETEX).

Por la justicia a las víctimas y por el fin de la impunidad, rechacemos a AVINA y al amianto en nuestras vidas y en el Planeta que habitamos, difundiendo este Manifiesto.


Referencias:

 

[1] Eternit es el nombre que el cártel del amianto mundial dio a sus empresas por aquello de que el amianto es indestructible, eterno. Encima.

[2] Roselli, Maria (2010): La mentira del amianto. Fortunas y delitos. Málaga Ediciones del Genal

[4] DALYs son indicadores sintéticos de salud que hacen referencia a los años potenciales de vida

perdidos más los años vividos con discapacidad dentro del proceso salud enfermedad. Se calculan, según la definición dada, agregando los Años Potenciales de Vida Perdidos (APVP) más los Años Vividos con Discapacidad (AVD). Generalmente los años de vida perdidos se establecen en función de la Esperanza de Vida a la edad de cada muerte. Los calculados en este trabajo se hacen a partir del Informe: The Lancet (2015): Global, regional, and national comparative risk assessment of 79 behavioural, environmental and occupational, and metabolic risks or clusters of risks in 188 countries,1990–2013: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2013. 11 de septiembre

[5] En 1985 la SAIC cambió su nombre por Amiantus, sin dejar por ello de estar en manos de los magnates suizos del amianto (Roselli, o. c. pág. 89)

[6] Robin, Marie-Monique (2013): Nuestro veneno cotidiano, Barcelona, Península, pag. 239-240

[7] Roselli, M (2010): o.c. pág. 121

[8] Puche, P: “Ashoka financiada por la criminal industria del amianto”, Rebelión 29.5.2017. Puche, P. “Podemos, Pedro Arrojo y las líneas rojas que cuentan”. El Observador 18.6.2016. Puche, P: “El filtro del transfuguismo”, Rebelión 2.9.14. Puche. P.: Entrevista en la revista de CNT, nº 413 de julio de 2014. Puche: “Stephan Schmidheiny: Un manifiesto sin fin”, Rebelión, 21.8.2012

[9] Berkeley Center: Una discusión con Luis Arancibia, Director Adjunto, Entreculturas, España 19 de abril de 2010

[10] Ad Maiorem Dei Gloriam, divisa atribuida al fundador de la orden, Ignacio de Loyola.

[14] Puche, P. (2013); “El pirómano bombero”, en Rebelión, 28 de mayo. http://www.rebelion.org/docs/168834.pdf

[15] “Posicionamiento de AVINA sobre la explotación y uso del amianto” noviembre de 2014. En: http://www.avina.net/avina/posicionamiento-de-avina-sobre-la-explotacion-y-uso-del-amianto/

[16] Recordábamos en un anterior trabajo lo que el Papa jesuita había dicho: “Hace poco, (el papa) Francisco se ha dado una vuelta por Auschwitz, el campo de concentración nazi por excelencia. Y al ínclito personaje no se le ha ocurrido otra cosa que arrodillarse y exclamar “oh padre omnipotente, perdónanos por tanta maldad”. (...) Su uso y abuso del plural mayestático es una vieja estratagema para que todos seamos culpables y que nadie sea responsable de nada” (Armando B. Ginés).

[17] En este punto es interesante consultar la Wikipedia. Aclara lo siguiente: “Debe diferenciarse el uso del plural mayestático del uso del plural de modestia (pluralis modestiae) y del plural de autoría (pluralis auctoris), por cuanto se utiliza para incluir al hablante, que lo utiliza, dentro de un grupo hipotético al cual se le atribuye de forma conjunta la idea que expone tal hablante. Estas otras formas de plural se usan con el fin de incluir a lectores u oyentes”.

[18] Según el Director General de Eternit, hasta 1998 no dejaron de trabajar con amianto. En Roselli, o.c. pág. 147

[20] Roselli, M. (2010). O.c. pág. 81

[21] March-Ronco, D. (2009), Clara et le poussières bleues, Sudarènes éditions.

[22] Panelli,S. y Altopiedi, R (2017): El Gran Proceso. Málaga. Ediciones del Genal.

[23] Roselli, M. O.c. pág. 197. La asociación a la que se refiere es la Arbeitskreis Asbest o Grupo de Trabajo Amianto, ya citado.

 

Ingeniero, economista y librero jubilado. Ecologista.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 19 de junio 2018