Brasil: En economía, Temer es peor que la dictadura

Gilberto Maringoni

28/05/2016

Son usuales las comparaciones entre el golpe de 2016 y el golpe de 1964. En el aspecto político, hasta ahora, 1964 fue mucho peor.

No se han registrado detenciones políticas como hacen 52 años, aunque los métodos de las Policías Militares se hayan mantenido como en los tiempos de la dictadura. Si bien no hay tortura política, la brutalidad contra los pobres en las Delegaciones sigue el mismo ritual del infierno.

Pero no hay censura abierta, el derecho a manifestar – a pesar de las limitaciones de la Ley Antiterrorista de Dilma Rousseff – sigue existiendo. No hay un aparato subterráneo de represión como en aquella época.

Pero en la esfera económica, la gestión del golpe actual es mucho peor.

La dictadura era desarrollista. Excluyendo la recesión de 1965-1966, la obra de la dupla Octávio Gouveia de Bulhões/ Roberto Campos, todo el proyecto era el de Brasil Potencia.

Aunque los años de Médici (1969-1974) hayan sido los de mayores tasas de crecimiento del PIB – en algunos casos, superiores al 10 por ciento anual -, fue durante la gestión de Geisel que el proyecto llegó a su auge.

El II Plan Nacional de Desarrollo (IIPND) fue el mayor proyecto nacional de toda nuestra historia. A través de la acción decidida del Estado se crearon las condiciones para la electrificación y la integración nacional mediante las telecomunicaciones. Fue cuando la Petrobrás y la Vale do Rio Doce se expandieron y cada unidad de la federación fue dotada de una Universidad Federal. Y completamos la “industrialización restringida”, que teníamos hasta entonces, con la creación de la industria de bienes de capital.

Entre 1974-1979 el país creó las bases para la más alta tasa de industrialización que se haya logrado (27,5 por ciento de PBI, en 1985). Dejábamos atrás un pasado agrario y alcanzamos el mayor caso de éxito, hasta entonces,  de una política desarrollista en la periferia.

Todo eso fue realizado en medio de una gravísima crisis de la economía mundial – la de EE.UU. de 1974 – en muchas décadas.

No se puede olvidar, sobre todo, que este desarrollo no tenía nada de democrático y fue extremadamente concentrador de la renta.

El Brasil que diseña Michel Temer es el país de la regresión. El freno al gasto público representa la desinversión en áreas esenciales – infraestructura, salud, educación, etc. -, más desindustrialización, más desempleo, más precarización y agravamiento de las tensiones sociales y de la pobreza y la ubicación definitiva de Brasil en la periferia del mundo.

Es ese aspecto, la gestión del golpista Michel Temer es peor, mucho peor, que la dictadura de 1964 a 1985. ¡Esos son algunos de los motivos por los cuales este gobierno no puede continuar!

periodista, profesor de Relaciones Internacionales de la UFABC.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 26 de mayo 2016
Traducción:
Carlos Abel Suárez
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