Brasil: La derrota de la izquierda no significa el avance de los valores neoliberales

André Singer

06/11/2016

La aprobación parlamentaria de la PEC241, normativa por la que se congela el gasto social por 20 años (una enmienda de la Constitución que elimina los derechos universales a la salud, la educación, la previsión. etc., y la derrota de la izquierda en las elecciones municipales marcan la coyuntura brasileña.

La sanción de la PEC 241, augura tiempos dramáticos. Como todos los programas de austeridad, lejos de recuperar el retroceso actual de la economía, agravará el cuadro, con el consiguiente aumento del desempleo y la pobreza.

Como se analiza en el siguiente artículo, la segunda ronda de las municipales no hizo más que confirmar lo que se advirtió en la primera. El PT fue vapuleado en casi todo el país. En los que otrora fueron sus bastiones no llegó a competir en el segundo turno. Al mismo tiempo, persistió la abstención electoral. De 32,9 millones de electores sólo votaron 25,8 millones (78,45%). En Río de Janeiro, donde se alzó con la alcaldía el pastor de la Iglesia Universal, Marcelo Crivelli, (partido Republicano, PRB, ex aliado de Lula), derrotando a Marcelo Freixo (PSOL), los índices de votos nulos, blancos y abstención superaron la media nacional.

Desde el PT, comenzando por Porto Alegre, donde la vieja guardia, encabezada por Olivio Dutra, Raul Pont, Tarso Genro, Miguel Rossetto, Flavio Koutzii, entre otros, encabezaron el reclamo por un congreso extraordinario del partido para cambiar la dirección y la política, similares voces se extienden a lo ancho y largo del territorio brasileño.

Por el lado de los movimientos sociales y de los estudiantes la respuesta a los planes austericidas de Michel Temer apenas están comenzando. SP

 

Los resultados de las elecciones municipales tienen una doble lectura. En el plano inmediato las urnas registraron una fuerte victoria del campo de la derecha y derrota de la izquierda. En clave más profunda, sin embargo, eso no significa necesariamente igual avance de los valores neoliberales sobre las aspiraciones igualitarias.

Debe evitarse el error, sin mayor reflexión, de tomar la nuble por la diosa Juno. El hecho de que los electores han optado por determinados candidatos del PSDB y de otros partidos de la actual base de Michel Temer, no significa la adhesión al ideario mercantilista que este gobierno profesa.

Aunque exista, en alguna proporción, un avance de las tesis privatistas contra las que defienden la expansión de los derechos universales de la ciudadanía, no parece haber sido este el móvil principal del sufragio del último domingo. La hipótesis más probable es que subsistía en el electorado el rechazo, que ya se hacía notar en las encuestas durante el último periodo del lulismo en el poder. Para expresar tal sentimiento era necesario votar una opción nítida a la ex presidente Dilma Rousseff, condición en la que el PSOL no encajaba.

Las razones son fáciles de comprender. La brutal recesión, con pérdida de empleo e ingresos, que comienza en el segundo mandato de Dilma, ya sería una razón suficiente para explicar el descenso del PT. Asimismo, se sumó un megaproyecto de investigación criminal (Lava Jato), cuyos efectos selectivos se centraron sobre el partido en el poder hasta hacen seis meses atrás.

Frente al tsunami desencadenado por la suma explosiva de los dos factores citados, el mayor triunfo del PT fue el de haber sobrevivido. Perdió la mitad de lo que obtuvo en 2012, con daños significativos en la región metropolitana de San Pablo, cinturón histórico del partido, pero todavía respira. El PSOL, aunque victimado por la voluntad general de castigar a la izquierda, logró, por medio de las candidaturas de Marcelo Freixo, el Río de Janeiro, y Edmilson Rodrigues, en Belém, una presencia inédita en la escena nacional.

En la esfera del corto plazo, la población espera que los nuevos gobernantes sean capaces de mejorar las condiciones de vida.  Geraldo Alckmin, sin duda el político individual más beneficiado por el conjunto de las decisiones que los votantes han producido, necesita que sus representantes, João Doria /1/, en particular presenten pronto resultados palpables. El gobernador paulista debe rezar para que la economía reaccione, lo que hasta ahora no ocurrió.

En una perspectiva de largo plazo, la expansión del pensamiento capitalista, de ciertas confesiones evangélicas, son un vehículo importante, que podrían predominar, provocando un realineamiento conservador en el futuro. Por ahora, sea más probable que entremos en un período de desajuste. Va a depender, también, de cómo reacciona la izquierda con el baño que acaba de tomar.

Nota:

1.- João Doria, alcalde de San Pablo (PSDB-tucanos), que triunfó con amplitud en el primer turno.

politólogo brasileño, profesor de la USP, fue portavoz del primer gobierno de Lula.
Fuente:
Folha de Sao Paulo 5 de noviembre 2016
Traducción:
Carlos Abel Suárez