Brasil: Manifestaciones masivas el 15 de marzo en defensa de las pensiones

Paulo Pasin

Fernando Silva

19/03/2017

“2017 puede definir el futuro de generaciones en Brasil”. Entrevista

Paulo Pasin

El día 15 de marzo hubo manifestaciones masivas en todo Brasil y reino un clima de huelga general como hacía mucho tiempo que no se veía, con diversos sectores organizados saliendo a las calles para protestar contra el paquete de reformas del gobierno Temer. En la mayor de ellas, en San Pablo, profesores y metroviarios tuvieron un gran protagonismo en los actos que tuvieron como eje central frenar la reforma de la Previsión social (pensiones). Sobre todo eso, Gabriel Brito conversó con Paulo Pasin, presidente de la Federación Nacional de los Metroviarios (Fenametro).

-Correio da Cidadania: ¿En primer lugar, por qué los metroviarios entraron en huelga y cuáles son las demandas de ustedes?

Paulo Pasin: Nuestra huelga fue contra las reformas de la Previsión social y laboral. Nuestro sindicato tiene una tradición de luchas generales en defensa de los derechos del conjunto de los trabajadores. Por eso, nuestro paro recibió el apoyo de los usuarios del Metro. Ni siquiera los medios que siempre atacan nuestros paros consiguieron esconder el apoyo de la población a nuestra huelga. Muchos ciudadanos decían: “tienen que parar todo”.

-Coreio da Cidadania: ¿Qué comenta de la Reforma de la Previsión aprobada por el gobierno Temer?

Paulo Pasin: No se trata de una reforma, sino de la destrucción de la Previsión Social. Los cambios propuestos impedirán que millones de brasileños accedan a este derecho.

Establecer la edad mínima a los 65 años para hombres y mujeres; aumentar hasta 49 años el tiempo de contribución necesario para recibir una pensión similar al salario activo; desvincular el Beneficio de Prestación Continuada (BPC) del salario mínimo, aumentar gradualmente la edad mínima de 65 a 70 años; reducir el pago del BPC a las personas con discapacidades y los enfermos pobres; obligar a los trabajadores rurales no solo a trabajar más tiempo, sino también a pagar más contribución, es perverso.

Sabemos que la expectativa de vida en varias regiones de Brasil, como la del Norte y el Noreste, es inferior a los 65 años. Varios estudios muestran que en las periferias de San Pablo hay una realidad semejante, o sea, la mayoría de los trabajadores, principalmente los pobres y los que trabajan en actividades más penosas e insalubres (campo, construcción, etc.) no vivirán para alcanzar la edad mínima de jubilación.

Desconocer la doble jornada y la desigualdad de las condiciones de trabajo de las mujeres, confirma la concepción retrógrada y machista del gobierno ilegítimo. Temer ignora que las mujeres no sólo trabajan más que los hombres, sino que también la diferencia aumentó todavía más en la última década. Varias entidades ya desenmascararon la propaganda del gobierno sobre el déficit de la previsión, demostrando que la seguridad social tiene superávit. Un superávit que inclusive se redujo en los últimos años, por causa de las exoneraciones y exenciones fiscales de más de R$ 383 billones. Eso si no consideramos la deuda de R$ 432,9 billones que las empresas acumulaban hasta enero de 2017.

Aunque fuera deficitaria, la previsión es un pacto entre generaciones, basado en el principio de solidaridad. Existe para garantizar la calidad de vida a quienes construyen con su trabajo la riqueza nacional, no tiene como objetivo aumentar la tasa nacional de ahorro y dar soporte a la expansión del mercado de capitales. En la práctica, quieren adoptar un régimen de capitalización individual, que rompa con la noción de solidaridad de las previsiones.

-Correio da Cidadania: ¿En esa línea, cómo evalúa el conjunto de reformas que el gobierno federal pretende implementar?

Paulo Pasin: Todas las reformas y medidas de este gobierno tienen como objetivo central son para que los trabajadores y pobres paguen la crisis del sistema capitalista. Ya aprobaron la limitación de los gastos sociales por dos décadas (sanidad, educación, vivienda, transporte colectivo, vivienda popular, etc.), penalizando a los más pobres. Ahora quieren aprobar la Reforma de la Previsión Social, la Reforma Laboral, la tercerización amplia, general, irrestricta.

Y como saben que los trabajadores van a reaccionar, están fortaleciendo el carácter represor del Estado y limitando todavía más el derecho de huelga y manifestación.

-Correio da Cidadania: ¿Qué opina de la narrativa mediática a este respecto? ¿Defienden los medios las ideas del empresariado brasilero como una “racionalidad neutra” para que la ciudadanía las acepte?

Paulo Pasin: Es impresionante como los medios de comunicación tocan siempre en la misma tecla: “para que el país vuelva a crecer, es preciso equilibrar las cuentas públicas”. Ninguna palabra sobre el pago de los intereses y amortización de la deuda pública, esta deuda fraudulenta que sirve para transferir al sistema financiero casi la mitad del presupuesto del país, mientras faltan recursos para atender los derechos sociales básicos de millones de brasileños que viven en la pobreza y la miseria.

No existe “neutralidad” en la sociedad. O se está del lado de los capitalistas, o de los trabajadores. Por eso, es tan importante luchar contra el monopolio de los medios de comunicación, para que la clase trabajadora pueda expresarse hacia el conjunto de la población.

-Correio da Cidadania: ¿Cómo analiza la jornada nacional de manifestaciones contra la reforma? ¿Cómo evalúa el acto realizado en San Pablo específicamente?

Paulo Pasin: Creo que la jornada nacional superó las expectativas más optimistas. Pararon diversos sectores en todo Brasil, inclusive hubo varios paros de transporte. Nosotros, los metroviarios, paramos en San Pablo, Belo Horizonte y Recife, además de no cobrar los billetes en la estación Mercado en Porto Alegre. Hubo además grandes actos en varias capitales del país y cortes de grandes rutas.

El acto en San Pablo fue muy impresionante, demostrando que, al contrario del discurso de Temer el día 15 de marzo, la sociedad entiende la reforma de la previsión social, por eso está en contra y se moviliza para derrotarla. El gran apoyo de la población a los metroviarios también es una señal de esta comprensión, de que es preciso luchar en defensa de este derecho.

-Correio da Cidadania: ¿Qué nos espera? ¿Cuál son las expectativas para 2017 y la continuidad del gobierno Temer?

Paulo Pasin: A pesar de la masividad del día 15, así como la movilización de las mujeres el 8 de marzo, fueron el inicio de jornadas de lucha contra las reformas del gobierno Temer. A pesar de ser antipopulares, las reformas son apoyadas por todas las fracciones del capital internacional y nacional, por este parlamento conservador y corrupto, por el poder judicial y por los medios.

Necesitamos seguir ocupando las calles y preparando en las bases de cada sindicato la huelga general. No debemos encuadrar nuestras luchas en la disputa electoral de 2018, como quiere hacer el PT. Tampoco podemos aceptar el camino que lleva a la división de clase, con propuestas de enmiendas puntuales al proyecto del gobierno. Es preciso derrotar las reformas de la previsión social y laboral..

En 2017, se define el futuro de generaciones en Brasil. O conseguimos ampliar, y mucho, la unidad de nuestra clase, con acciones todavía más contundentes, o vamos a perder derechos mínimos conquistados en las últimas décadas.

El resultado de este embate definirá la continuidad o no del gobierno ilegítimo, porque la aprobación de sus reformas es condición de su existencia. En ese sentido, es fundamental una amplia unidad de acción con todos los que están a favor de la movilización directa para derrotar las reformas previsionales y laborales.

 

¡Si a las pensiones, No a Temer!

El 15 de marzo un gran punto de partida

Fernando Silva

Actos que reunieron a cientos de miles de personas en 19 capitales y en más de cien ciudades del país, paros parciales en por lo menos 28 ramas, especialmente en el sector de la Educación y en diversos sectores del transporte público, tanto en el sector público como privado, ocupaciones de ministerios y superintendencias del INSS (Instituto Nacional del Seguro Social) entre otros edificios oficiales, bloqueo de rutas. Este auténtico día de lucha de masas, manifestaciones y paros nacionales muestra la importancia y capacidad de movilización que la lucha contra la Reforma de la Previsión ocupa en la agenda de todos los actores sociales de los explotados y oprimidos.

Pero también tuvieron enorme importancia las demostraciones de rechazo al gobierno golpista de Temer en todas las manifestaciones. No por casualidad una de las consignas principales de las manifestaciones del día de lucha de las mujeres, el 8 de marzo, estuvo presente nuevamente el 15 de marzo: “¡pensión Si, Temer No!”. Ni siquiera las cámaras de los canales Globo, en su cobertura prudente del día 15, consiguieron esconder las pancartas y carteles populares que al lado de los periodistas decían “Fuera Temer”.

Indiscutiblemente, el 15 de marzo puede abrir una nueva perspectiva en la resistencia social contra las reformas ultraliberales, dependiendo de su continuidad y de la capacidad de mantener la unidad de acción con el objetivo de convocar nuevas movilizaciones e iniciativas para, en particular, frenar la reforma previsional.

Esta perspectiva de resistencia social es alentada por el agravamiento general de la crisis política e institucional en la cumbre de la República, con un listado de corrupción que alcanza al gobierno Temer, los líderes de las cámaras del Congreso, figurones del PSDB y nuevamente al PT.

A eso se suma la anti-popularidad del gobierno Temer, el agravamiento de la crisis económica y social; por lo que tenemos, sí, un escenario donde se abre una enorme brecha para, como mínimo, tener en el horizonte la posibilidad real de barrer la reforma de la Previsión. No sería una victoria cualquiera, porque podría acabar políticamente con el gobierno Temer y su utilidad para la burguesía. Tal vez sea ésta la vía más concreta para hacer posible el “Fuera Temer”, que asocia íntimamente todos estos temas.

A pesar de la amplitud de los ataque, del peso que la reforma laboral tiene para los objetivos del gran capital, así como la fuerza que el Fuera Temer sigue teniendo en todo tipo de manifestaciones -como fue el caso del carnaval de este año-, la bandera que tiene la mayor capacidad de movilización y debe ser prioritaria es la reforma de la Previsión. Es una lucha de masas que implica a todos y todas, en defensa del derecho a la jubilación que sufre un ataque que no tiene precedentes en nuestro continente. Y esto es muy fácil de explicar y ser entendido por el pueblo. Además, el 15 de marzo fue evidente que hay una amplia comprensión del tema. 

En cuanto a los actos de protesta, caben algunos comentarios sobre la polémica presencia de Lula en la Avenida Paulista. Aunque estemos en un momento de la más amplia unidad de acción, y esto implica no vetar a nadie, sea quien sea, en este frente de centrales sindicales, movimientos sociales y partidos de oposición al gobierno Temer y sus reformas, es preciso dejar claro ante toda la población que este movimiento no está al servicio de la candidatura electoral de Lula en 2018.

Entre otras razones, porque cuando fue presidente su primer proyecto fue iniciar la Reforma de la Previsión en el sector público. Pero, principalmente, porque el modelo de conciliación de clases y mantenimiento de privilegios a los banqueros y el agronegocio durante el ciclo de los gobiernos del PT ayudó a abrir las puertas a la derrota que el movimiento sufrió con el golpe parlamentario.

La lucha contra la reforma de la Previsión unifica todo el movimiento y a la izquierda; Lula, no. La izquierda y los movimientos sociales tendrán dos grandes desafíos. El primero es práctico: derrotar al gobierno Temer y sus reformas; el segundo de horizonte más estratégico: construir un proyecto, un programa para Brasil, que también supere el modelo de conciliación de clases del ciclo que se acaba de cerrar.

Volviendo a los desafíos inmediatos, es preciso ahora poner las bases de una nueva jornada de luchas que combine movilizaciones de calle, nuevos paros y toda suerte de iniciativas (plebiscito, petitorios, etc.) y que ayude a masificar y agrupar a la mayoría aplastante de la población en toda acción que tenga como objetivo barrer la reforma de la Previsión. Hay que aprovechar la brecha abierta y el impulso de las manifestaciones del 15 de marzo.

presidente de la Federación Nacional de los Metroviarios (Fenametro) de Brasil.
Periodista, miembro de la dirección nacional del PSOL (Partido Socialismo e Liberdade).
Fuente:
http://www.correiocidadania.com.br, 17 de marzo 2017
Traducción:
Ernesto Herrera