Catalunya 3.0: Crónica de un paro cívico y de una movilización general

Jordi López Santín

08/10/2017

El martes 3 de octubre se vivió en Catalunya una nueva jornada de movilización concretada en una paralización general de las actividades económicas, laborales y comerciales. Mi perspectiva es la de Barcelona, pero en otras zonas de Catalunya fue más masiva.

Respecto a los motivos del paro y sus objetivos:  En los últimos días anteriores al referéndum del 1 de octubre, en especial desde los registros y detenciones en sedes de consejerías del Govern de la Generalitat y en empresas relacionadas con la logística de la votación, se detectaba una decantación hacia la repulsa de los métodos represivos usados por el gobierno central y los tribunales y hacia la afirmación de los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía, entre ellos el derecho a voto entendido como una forma expresión de la voluntad popular. Esta sensación se incrementa en la participación masiva y muy transversal en la defensa de las sedes electorales frente a la actuación policial el 1 de octubre donde las apelaciones al derecho a voto y a la resistencia pacífica eran muy superiores a la reivindicación explícita de la independencia. Para entendernos, el “Volem votar” y el “Votarem” fueron los gritos más escuchados.

Y el 3 de octubre fue el día de “Els carrers seran sempre nostres” (“Las calles serán siempre nuestras”).

En las 48 horas anteriores al paro hubo dos convocatorias. La primera, una convocatoria de huelga general comunicada con antelación al referéndum por CGT, IAC, COBAS y algunos otros sindicatos minoritarios o de sector, y la segunda, la llamada a un paro nacional cívico convocado por la Taula per la Democràcia, formada por ANC y Òmnium Cultural, las entidades más activas en todo el proceso junto a CCOO, UGT, organizaciones de pequeña y mediana empresa, asociaciones de autónomos y comerciantes y otras entidades sociales y cívicas.

En la hora de la verdad, predominó la unidad y la fusión de las dos convocatorias en una movilización general, masiva y plural. En los centros de trabajo se adoptaron fórmulas diversas, algunos cerraron por decisión conjunta con las direcciones, como las Universidades, en otros se convocó huelga por parte de los sindicatos, total o parcial, con la cobertura legal de la comunicación inicial de los sindicatos minoritarios. En algunos casos, como el de los medios de comunicación públicos, se acordaron unos servicios mínimos para cubrir exhaustivamente la información de la jornada. El transporte publicó paró, los pequeños comercios cerraron mayoritariamente sus puertas, en menor medida las grandes superficies comerciales. Los comités de defensa locales y de barrio creados para la jornada de votación jugaron un papel decisivo en la información y difusión de los paros.

A primera hora de la mañana, proliferaron los cortes de carreteras y autopistas, en esta ocasión aceptados con simpatía por la mayoría de conductores, incluyendo los transportistas.

Los tractores de los “pagesos” jugaron un papel determinante en el bloqueo de carreteras, como ya se había producido en jornadas anteriores.

Los estudiantes ocuparon las calles desde primera hora en el centro de ciudad, con una primera convocatoria de manifestación a mediodía, donde también destacaron los bomberos, omnipresentes en todo el movimiento.

Las manifestaciones de la tarde corroboraron la amplitud de la participación en la jornada de paro general. “Hem votat, hem votat” se coreaba, indicando que el esfuerzo colectivo realizado el domingo para ejercer el derecho a voto frente a las prohibiciones y la represión debe tener un reflejo político.

Cerró el día una “cacelorada” a las 9 de la noche, coincidiendo esta vez con el terrible discurso de Felipe de Borbón, cuya única respuesta a un movimiento popular cada vez más amplio fue la cerrazón, la amenaza y el autoritarismo. Se refuerza, en respuesta, el carácter democrático y republicano que se ha asentado firmemente en la movilización.

La sensación es que la noche del 3 de octubre se cerraba un ciclo de protagonismo popular en las calles, primero en los colegios electorales desde la noche anterior a la votación, la resistencia y el ejercicio del voto el 1 de octubre y el paro general contra la represión y en defensa de los derechos democráticos del día 3.

Tras estos 3 días que han asombrado a Europa, se abre el momento de las decisiones políticas. Pero nada ni nadie podrá actuar sin contar con la fuerza de la movilización y las formas de organización creadas al calor del movimiento.

Sindicalista de CCOO en TV3 (Televisió de Catalunya)
Fuente:
www.sinpermiso.info, 8 de octubre 2017