Catalunya. Manifestación en Bruselas: ¡Despierta Europa!

Joan Font

09/12/2017

El jueves 7 de diciembre ha habido una gran manifestación en Bruselas. Esta vez la han protagonizado decenas de millares de personas llegadas de Catalunya. 60 mil personas según la policía federal belga, 45 mil según la policía de Bruselas y 10 mil según una falsedad publicada por el periódico El País, que pretendía atribuir a la policía belga.

Durante unos días el centro de Bruselas y de ciudades como Brujas o Gante, se han teñido de color amarillo, el color de los lazos de solidaridad con los presos políticos catalanes, cuyo uso ha sido prohibido o limitado por la Junta Electoral Central a petición del PSC.

Ya en la noche del martes 5 de diciembre, las personas que ya habían llegado a Bélgica se concentraron en la Grand Place de Bruselas o frente a los ayuntamientos de Gante o de Brujas para reivindicar la libertad de los presos políticos o la independencia y para entonar “Els Segadors”, el himno nacional de Catalunya. Fue como una réplica de las repetidas concentraciones frente a los Ayuntamientos en Catalunya. Las mismas concentraciones masivas se han repetido el miércoles 6 de diciembre y, después de la gran manifestación, el jueves 7 de diciembre.

Los primeros días la mayoría de la gente llegada de Catalunya se saludaba por las calles, aun sin conocerse. Lazos y bufandas amarillas facilitaban el reconocimiento mutuo. En su mayoría eran personas ya jubiladas. Pero ya el miércoles 6, la presencia comenzó a ser masiva e intergeneracional. Grupos de jóvenes, familias enteras ocupaban las calles de las ciudades belgas, llegando en vehículos particulares o en aviones. De hecho, estos días no sólo el aeropuerto de Bruselas, sino los aeropuertos hubs de centro Europa como los de Múnich, Zúrich o Frankfurt se llenaron de color amarillo llegado en transito desde Catalunya. Este mismo día, Sociedad Civil Catalana y el PP convocaron frente al edificio del Parlamento Europeo una concentración en defensa de la Constitución española. Aparte de los eurodiputados del PP o de Cs llegaron a concentrar unas 250 personas. Algunas de ellas se pasearon luego en actitud desafiante por las calles del centro de Bruselas. Pero no lograron provocar ni un solo incidente. Las personas con lazos o bufandas amarillas, o con banderas esteladas no respondieron más allá de miradas de conmiseración hacia las provocaciones.

La manifestación del 7 de diciembre

El jueves 7 de diciembre se inició ventoso y lluvioso en Bruselas. Ya a primera hora comenzaron a llegar los más de 250 autocares fletados por las asambleas locales de la Asamblea Nacional Catalana en distintas localidades del país, después de doce o dieciocho horas de viaje. Empezaron a llegar a la estación sur de Bruselas trenes desde Francia con bastantes personas que, después de algunas dificultades poco comprensibles en los enlaces con los trenes españoles, conseguían poder participar en la manifestación. El Metro y los Tranvías de Bruselas llegaban abarrotados a las estaciones cercanas al punto de partida de la manifestación.

Ya dos horas antes del horario previsto para el inicio de la manifestación, la amplia explanada del parque bruselense del cincuentenario estaba lleno de participantes. Algunos, pocos, podían protegerse del tiempo inclemente bajo el arco de triunfo o los soportales de los edificios museísticos, pero la mayoría se cubrían como podían con impermeables que, casualmente, también eran amarillos en su mayoría.

Las pancartas, muchas escritas en inglés, en francés o en holandés (la lengua de Flandes) pedían la libertad de los presos políticos, pero también avisaban que ahora era Catalunya la que sufría limites en los derechos fundamentales y en las libertades básicas, pero mañana podría ocurrir en cualquier otro lugar. De aquí el lema de la manifestación: “Wake Up Europe!” (¡Despierta Europa!)

Dos horas después del inicio de la manifestación, la gente del centro de la explanada del parque del cincuentenario no había podido moverse. La policía belga decidió modificar en parte el recorrido previsto para la manifestación y, en la practica se abrieron tres o cuatro recorridos alternativos también repletos de personas. La mayoría de los más de 60.000 participantes no pudieron oír los parlamentos finales del destituido presidente Puigdemont, de la candidata de ERC, Marta Rovira del consejero de sanidad cesado Toni Comín o del presidente accidental de la Asamblea Nacional Catalana, Agustí Alcoverro (hay que recordar que el presidente de la ANC sigue en prisión).

Durante toda la manifestación se respiraba un ambiente como de satisfacción, de haber cubierto con éxito un nuevo reto: haber protagonizado la mayor de las manifestaciones jamás realizada en Bruselas. Se trataba de una nueva demostración de dignidad de una parte significativa del pueblo de Catalunya, que se siente atenazada hoy por la represión desencadenada por el Estado español, aplicando con dureza un articulo 155 de la Constitución española, que desborda ampliamente aquello que está definido en la misma Constitución. Se trataba también de una llamada a la solidaridad europea con la causa catalana y de un reproche abierto al silencio y la complicidad de las instituciones de la Unión Europea con el gobierno Rajoy.

Internacionalismo o internacionalización

El lema de la manifestación, Wake Up Europe! busca abiertamente concitar apoyos solidarios entre la ciudadanía de los países europeos, para facilitar un cambio en las posiciones de las instituciones de la Unión Europea. Habrá que esperar un cierto tiempo para comprobar hasta que punto este objetivo avanza. De momento no parecen abundar en Europa las voces solidarias en el continente. En la manifestación de Bruselas, además de esteladas y de banderas catalanas, han podido verse banderas corsas, gallegas o vascas, junto con banderas de la unión europea, de Valonia o de Flandes. Pero han sido evidentes las ausencias de las izquierdas belgas, o de las izquierdas europeas, con la excepción de tenderetes de propaganda de alguna pequeña organización. Contrariamente a algunas afirmaciones, afortunadamente no ha habido ninguna presencia visible de organizaciones de extrema derecha a todo lo largo de la movilización.

Seguramente sigue existiendo una mirada lejana o escéptica sobre el proceso en Catalunya entre las grandes organizaciones de izquierda. Y las posiciones de las izquierdas más cercanas no ayudan en absoluto a una visión internacionalista de la situación en Catalunya. Que el Partido socialista apoye sin fisuras no sólo la unidad del Estado español, sino también la aplicación del articulo 155, colabora sin duda a este distanciamiento. Pero, desgraciadamente posiciones como la de Domènech, candidato de Catalunya en Comú al Parlamento de Catalunya, declarando que en campaña electoral hay que hacer propuestas y no manifestaciones, tampoco ayudan en absoluto.

Ya que las respuestas internacionalistas tardan en llegar o son aún muy débiles, el proceso catalán avanza en su internacionalización. La prensa y los medios de referencia en Europa y en el mundo, difunden informaciones sobre las movilizaciones y los conflictos referidos a Catalunya, y en este sentido pueden ayudar a una mayor comprensión de una situación que permanecía oculta a los ojos de buena parte de la opinión pública. El exilio del presidente Puigdemont y de los cuatro consejeros también ayuda a la presencia de Catalunya en la agenda de los mass media. La gran manifestación del 7 de diciembre en Bruselas, su carácter pacífico, cívico y masivo puede también colaborar. Pero, en cualquier caso, queda mucho para hacer para romper un cerco de silencio o de desinformación sobre Catalunya.

Efectos domésticos

Seria necio esconder que esta manifestación no va a tener incidencia sobre la campaña electoral y las elecciones del 21 de diciembre en Catalunya. Las muestras de rechazo al uso del articulo 155 contra las instituciones catalanas, se acompañan muchas veces de apoyo explicito a la continuidad de Puigdemont como presidente de Catalunya, y este hecho también ha estado presente en Bruselas. Una parte de los manifestantes participaba también en la movilización apoyando al presidente depuesto y, a la vez, la lista electoral que encabeza. Cuando se acerca la fecha de les elecciones, pocos días antes, continua una cierta confusión sobre el significado real de la lista “Junts per Catalunya” construida alrededor de la figura de Puigdemont y con el aval del PDCat, heredero de la antigua Convergencia. Mientras que el PDCat vive horas bajas electorales, Puigdemont ve acrecentado su carisma personal. Su lista electoral intentará capitalizar al menos una parte del éxito de la movilización de estos días en Bélgica. Habrá que ver hasta que punto consiguen este objetivo y, habrá que ver también como puede combinarse el rechazo frontal a la destitución del gobierno de la Generalitat por la aplicación del artículo 155, el reconocimiento del gobierno cesado como gobierno legitimo y la batalla por una mayoría de izquierda para iniciar un proceso constituyente de la República catalana. Nada será fácil, pero todo es aún posible.

militó y fue un dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria. Ha sido redactor de diversas publicaciones como Combate o Demà. Actualmente participa en proyectos europeos sobre educación en la asociación DEMÀ y colabora en la candidatura municipal de CUP-PA en l’Hospitalet de Llobregat.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 10-12-17
Temática: