Catalunya: ¿Qué movimiento?

Joan Font

01/12/2017

Para nadie es ya un secreto que en Catalunya están pasando cosas. En una de sus frases célebres Mariano Rajoy, afirmo que “los catalanes hacen cosas”. Y en esta ocasión no era un error: en Catalunya existe desde hace ya algunos años un movimiento popular muy amplio. Intentaremos abordar algunas de sus características. Quizá así sea un poco más fácil comprender la situación actual de este pequeño país de la esquina nordeste del Mediterráneo.

Sobre los inicios

El relato más extendido sitúa la génesis del movimiento popular soberanista en Catalunya con la sentencia del Tribunal Constitucional recortando aspectos básicos del Estatut. Pero quizá seria más preciso ir un poco más atrás. Quizá convendría recordar como el primer gobierno tripartito presidido por Maragall fue capaz de recoger tanto el agotamiento del modelo de gobierno de Pujol, como una reacción a la política recentralizadora emprendida de modo suave desde la LOAPA y mucho más evidente con los gobiernos de Aznar. Crecía ya una demanda de ir más allá de los estrechos límites de la aplicación del Estatut de 1979. No es pues casualidad que en el famoso “pacto del Tinell” se decidiera emprender el camino de elaborar un nuevo Estatut, a pesar de la posición negativa de CiU y del mismo Pujol.

El nuevo Estatut surgido finalmente de una amplia mayoría parlamentaria suscitó múltiples esperanzas entre un buen sector de la población de Catalunya, que veía con buenos ojos las ideas de federalismo asimétrico defendidas por el President Maragall y el blindaje de competencias y la definición como Nación, es decir, como sujeto político de Catalunya.

Es conocida la reacción del PP recogiendo firmas contra este Estatut -presentadas casi como firmas contra Catalunya-, pero también la reacción del PSOE, primero pactando con Artur Mas un recorte del Estatut a espaldas del Parlament de Catalunya y después con las cepilladas de Guerra en el Congreso de los Diputados. Este proceso redujo considerablemente las esperanzas en este Estatut, lo que explica la baja participación en el referéndum y la llamada a la abstención de ERC.

La defenestración de Maragall permitió un segundo tripartito presidido por Montilla, que actuó casi como un simple gobierno de gestión. En este marco, la sentencia del TC del 2010 representó algo así como la gota que colma el vaso. Hizo estallar todas las frustraciones acumuladas entre amplios sectores de la población. Es conocido como el presidente Mas, con un gobierno “bussines friendly”, apoyado por el PP intenta negociar un pacto fiscal, pero las personas salen a la calle gritando independencia, como ya hicieron como respuesta a la sentencia del TC.

El tigre despierta

Fuera de Catalunya, el discurso del PP, de Ciudadanos y también del PSOE durante estos años se ha centrado en que la independencia era un invento del señor Mas y de una reducida casta de la burguesía catalana. Pero la realidad no refleja en absoluto este relato. Artur Mas y la cúpula de CiU decidieron intentar cabalgar el tigre de un movimiento protagonizado por instituciones de la sociedad civil, para controlarlo y conducirlo a un redil que hiciera posible seguir con la política del “peix al cove” (“pájaro en mano”), es decir intentar ir arrancando alguna concesión del gobierno central, aunque fuese más aparente que real, a cambio de controlar que la situación no sobrepasase un cierto límite. Pero no siempre resulta fácil conducir un tigre al redil, aunque lo cabalgues. A veces el tigre tiene más fuerza que el jinete y lo conduce por otros caminos.

Y es que este es un tigre con múltiples cabezas y decenas de miles de piernas. Recoge todo un sector de antiguos activistas vecinales o sindicales. Por ejemplo, en la ANC (Asamblea Nacional Catalana) y también en la extensa red de CDR (antes Comités de Defensa del Referéndum, ahora Comités de Defensa de la Republica) se encuentran personas que animaron las Asociaciones de Vecinos o las Comisiones Obreras Juveniles, o también las uniones campesinas o la extinta Assemblea de Catalunya, junto con jóvenes de ateneos, de clubs de barrios o de pueblos, de entidades de tiempo libre, etc. Una muestra de la amplitud del tigre se puede encontrar también en el Pacto Nacional por el Referéndum, que agrupaba organizaciones políticas, centrales sindicales, federaciones de asociaciones vecinales, colegios profesionales, etc., durante el periodo previo al 1 de octubre, la fecha del referéndum.

Algunos apuntes sociológicos

Siempre hay quien intenta identificar este movimiento popular con la burguesía. Pero esta sería, cuanto menos una identificación errónea o interesada. Quizá bastaría con referirse a las más de dos millones de personas que decidieron participar el pasado 1 de octubre en un referéndum en duras condiciones de represión, o a las millares de personas que durante más de 24 horas defendieron los puntos de votación, soportando en muchos casos brutales ataques policiales. Quizá se podría también hacer referencia a las centenares de miles de personas que, incansablemente, año tras año, han salido a manifestarse los 11 de setiembre o que han participado en el paro general del 3 de octubre. En ningún caso esto son espejismos.

También debería bastar pasear por las calles de pueblos y ciudades del país, con infinidad de balcones cubiertos con banderas esteladas y pancartas reivindicativas por la democracia y la independencia, y comparar con el numero de balcones que en las últimas semanas han puesto la bandera española. Ello también podría ser un censo, comparando el numero de unas y otras señales en unos y otros barrios. De hecho todo muestra que se trata esencialmente de un movimiento que tiene su arraigo en clases trabajadoras y capas medias de la población. Esto no significa que este movimiento tenga asegurada la mayoría popular.

Opuestos a este movimiento se encuentra la gran patronal catalana, agrupada en el Fomento o en instituciones como el Círculo Ecuestre, y los ejecutivos de las empresas que siguiendo los consejos del gobierno del PP han decidido cambiar su sede social fuera de Catalunya. Pero existe también en sectores de la clase obrera industrial, especialmente en lo que queda de los grandes centros de trabajo, como Seat o Nissan, un cierto desapego hacia este movimiento, cuando no una clara oposición a la posibilidad de independencia para Catalunya. Es esta franja la que políticamente disputan Cs y el PSC, reforzado ahora por algunos viejos sindicalistas educados en el respeto a la unidad del estado español y en la estabilidad política.

Un intento de diagnóstico hacia el futuro

No resulta fácil prever el futuro a corto plazo. La disolución del gobierno de la Generalitat y el encarcelamiento o el exilio de sus miembros, la no implementación práctica de la declaración de independencia, la aceptación, al menos de hecho, de la aplicación del artículo 155 por las direcciones del PDCAT y de ERC, han supuesto una cierta perplejidad en el seno de este movimiento. De todos modos, la respuesta popular contra las detenciones, la movilización del 8 de noviembre paralizando el país, o la otra vez masiva manifestación del 11 de noviembre, parecen indicar un alto nivel de continuidad del movimiento.

De hecho, todo parece indicar que se está asistiendo a una auténtica revolución política en marcha, en un proceso abierto, con avances y retrocesos que, por el momento expresa una auténtica deslegitimación en Catalunya de la Monarquía y del régimen del 78. En este camino, aún lleno de piedras y de baches, las elecciones convocadas el próximo 21 de diciembre supondrán un nuevo test de la situación y de las capacidades a corto término del movimiento. De todos modos, el peso creciente de los CDR, su extensión territorial, su coordinación y su capacidad de sumar fuerzas y experiencia de diversas plataformas extendidas por el territorio es un factor positivo a considerar hacia adelante. Seguramente deberán ser capaces de seguir integrando a más sectores, de mantener su carácter políticamente transversal y su vocación intergeneracional para poder jugar un papel significativo en los nuevos pasos de este movimiento y en la posible apertura de un proceso constituyente capaz de culminar esta revolución política largamente larvada.

militó y fue un dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria. Ha sido redactor de diversas publicaciones como Combate o Demà. Actualmente participa en proyectos europeos sobre educación en la asociación DEMÀ y colabora en la candidatura municipal de CUP-PA en l’Hospitalet de Llobregat.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 3-12-17