Córcega: victoria nacionalista, debilidad de la izquierda

Roger Martelli

08/12/2017

La primera vuelta de las elecciones locales en Córcega han confirmado el triunfo anunciado de los nacionalistas. La única lista de la izquierda, presentada por Córcega Insumisa, el PCF y Ensemble!, tuvo unos resultados mediocres. Sin embargo, Jean-Luc Mélenchon se regocija.

Dos años después de alcanzar el gobierno de la región y algunos meses después de una legislatura intachable, los nacionalistas han consolidado su hegemonía sobre las instituciones insulares. El total de los partidos que defienden la autonomía o la independencia superan ya los dos tercios de los votos en comparación con poco más de una cuarta parte en 2015.

En 2015, la derecha y toda la izquierda socialista y radical sumaban casi lo mismo que los nacionalistas (27% la derecha sin el FN y 2% para los radicales y las "varias izquierdas"). El FN y el Frente de Izquierda estaban atrás, con el 10,6% y el 5,6%, respectivamente. En 2015, el Frente de Izquierda conservó su tímido 5,7%, el FN se hundió y se conformó con un modesto 3,3%.

La suma de la derecha insular clásica y del FN ha pasado del 38% al 16% y la izquierda de los radicales, laminada por los escándalos, ha desaparecido de escena. El partido del nuevo presidente Macron, está lejos de confirmar los resultados de las elecciones de primavera: su 11,3% regional queda muy lejos del 35 y el 17% obtenido en las últimas legislativas en Córcega Sur y Norte.

Las elecciones han tenido lugar en un clima de aguda crisis política. Años de política de clanes, entre una derecha tradicional y una izquierda, cuanto menos "moderada", han embotado el sentido cívico, siempre controlado por redes clientelas de otra época. Entre 2015 y 2017, la abstención creció significativamente, en casi 7 puntos. Pero el nivel alcanzado en estas elecciones se aproxima a los niveles más altos alcanzados en junio de 2017: el 47,8% frente al 52,6% (Córcega Sur) y el 49% (Córcega Norte).

Aunque en este desierto político de la isla, el nacionalismo aparece como un horizonte regional creíble, está muy lejos de responder a una crisis política que los contenidos inciertos de la reivindicación nacionalista superan hasta la fecha. El análisis de los últimos cinco años de elecciones lo confirman. Se puede resumir en cinco puntos.

1. Desde hace varias décadas, hasta comienzos de la década de 1980, el panorama político de Córcega se caracteriza por una hegemonía global de la derecha, más pronunciado en Córcega Sur (la vieja “Tierra de señores”) que en Córcega Norte (la antigua “Tierra de los comunes"). En la izquierda, el radicalismo conservó sus raíces, el socialismo no fue capaz de implantarse y el comunismo, fortalecido por su aura en la resistencia insular, contribuyó a dar un tono más popular y más combativo que la izquierda globalmente debilitada.

2. Como en todas partes, la derecha insular se derechizó en sus habituales costumbres clientelares. Hasta finales de los años 1990, ha tenido éxito, como en Alsacia, a la hora de contener el empuje del Frente Nacional. A la vuelta del siglo, la sensación de abandono y resentimiento permitieron el avance primero del nacionalismo, reconvertido a la lucha institucional legal, y después de un FN que intenta navegar las tentaciones de la 'identidad".

En cuanto a la izquierda, se ha progresivamente desequilibrado, a favor de los radicales, sumidos en una gestión cada vez más dudosa a expensas de un PCF que han perdido sus puntos de anclaje en las áreas urbanizadas e industriales tanto del Norte como en sus bastiones del Sur (la pérdida emblemática de Sartene, a pesar del peso político considerable de su alcalde, Dominique Bucchini).

Más que en otras áreas metropolitanas, los comunistas fueron gradualmente erosionándose por la caída de una izquierda cuyas vacilaciones criticaron, pero sin querer correr el riesgo de una ruptura en la izquierda de efectos más que inciertos. A pesar de su tenacidad, no se salvaron del descrédito de una cierta izquierda, de la que no se habían distanciado suficientemente.

3. El Frente Nacional ha fracasado, como antes el socialismo de Mitterrand, a la hora de traducir localmente el avance registrado en 2012 y 2017, en la mayoría de las encuestas nacionales (13,8% y 13,6%) a pesar de la existencia de una fuerte tensión “identitaria", de la que con demasiada frecuencia ha sido víctima la población inmigrante de la isla. Aunque la obsesión por la identidad se traduce políticamente sobre todo en un nacionalismo político que en general - pero no sin ambigüedades - ha navegado la cresta de la ola que separa el deseo de reconocimiento y la lógica nacionalista de exclusión de todo lo que no coincide con la "identidad corsa”.

4. A la izquierda, el declive del PCF no ha sido compensado. Es significativo que los resultados departamentales de Mélenchon en 2017 han sido en Córcega los más modestos de todo el territorio metropolitano. Y dos veces, en 2012 y 2017, los resultados del Frente de Izquierda y los sumados del PCF y los insumisos han retrocedido en relación con los viejos resultados del PCF y los presidenciales de Mélenchon. En las elecciones parlamentarias de 2017, la responsabilidad recae en parte en un PCF muy reacio frente al líder de Francia Insumisa y que rechazó cualquier dinámica de convergencia electoral.

A la inversa, en las elecciones territoriales de este mes de diciembre, la actitud de Jean-Luc Mélenchon, sin duda, ha pesado mucho en la balanza.

Mientras que el PCF finalmente había decidido apoyar su candidatura presidencial, aunque de boquilla, en una isla donde la simbología comunista permanece unida a la memoria histórica de la Liberación de 1943, Jean-Luc Mélenchon se ha opuesto a cualquier acercamiento entre los antiguos aliados del Frente de Izquierda. Una alianza de Córcega Insumisa y el PCF, dijo entonces, solo sería un “apaño polítiquero" ... lo que no sería el caso de una alianza con los ecologistas en Grenoble o la reanudación de las conversaciones con Benoît Hamon. Vaya usted a saber ...

No contento con no apoyar el pacto insular de izquierda, negándose a valorar el hecho de que los herederos del Frente de Izquierda eran los únicos heraldos de la izquierda en la isla, fue más allá, afirmando que la única solución en Córcega era iniciar negociaciones con los nacionalistas, convertidos de pronto en oponentes al liberalismo de Macron y defensores de la "República una e indivisible”. No apoyar a los suyos es una cosa; elogiar a de sus oponentes es otra.

5. "En Córcega, la ruptura ('dégagisme') es Simeoni. Felicitaciones!" , escribió en Twitter el mascarón de proa de Francia Insumisa. Jean-Luc Mélenchon se apresura, pues, a adaptar la realidad corsa a uno de sus esquemas preferidos. Si nos ceñimos a estas observaciones, es el anuncio de un proceso de negociación inminente como el mencionado antes. El problema se debe probablemente a la interpretación de los resultados nacionalistas. Hay innegables raíces locales, en una isla donde la política se ha desacreditado gradualmente, en proporciones sin parangón con el resto del país, y donde el estado, a lo largo de décadas, ha dado la espalda a la vez a las reivindicaciones sociales y a las expectativas políticas y culturales.

Pero la reivindicación nacional, tal y como las organizaciones nacionalistas la defienden, no se limita a las reivindicaciones populares de respeto y dignidad. No está al margen de los movimientos políticos de fondo que, ellos mismos, no escapan de la dualidad izquierda- derecha. Con un electorado corso que se obtiene abstiene un 50%, tanto en las legislativas como en las regionales, ¿cómo no comprender que la conjunción del avance nacionalista, el colapso del FN y el colapso de la izquierda no es una buena noticia?

Me niego a hacer de la afirmación de un "populismo de izquierda" el tema de nuevas guerras de religión. Pero ¿cómo podemos creer que en el espacio de cinco meses, el "dégagisme" ha sido asumido por todas las fuerzas políticas sin excepción? ¿Barrida la derecha conservadora, despreciado  el macronismo, la reivindicación del Frente Nacional (28,6% y 27,2% para Marine Le Pen en abril de 2017)? ¡Vamos! Córcega nos tiene acostumbrados a estas discrepancias entre las elecciones nacionales y las elecciones locales. La tendencia a la derecha puede, según los casos, ser rentabilizada por tal o cual formación política, rara vez la misma en las distintas elecciones.

Por ahora, podemos suponer que las fuerzas nacionalistas locales han aprovechado las transferencias de votos que provienen ante todo de la derecha del tablero. Tal vez Jean-Luc Mélenchon cree que el diálogo con los nacionalistas fortalecerá su propia lectura del "dégagisme". Pero es difícil ignorar que, hasta la fecha, el "dégagisme" en Córcega favorece sobre todo a la derecha, a falta de una ofensiva de la izquierda. “‘Dégagistes' de todos los países y de todas las corrientes, uníos" ... Si llegamos a ese punto - y yo no creo ni por un momento que estemos ahí- debemos prepararnos para duras desilusiones.

No es demasiado tarde para recuperar la razón, para luchar por la dignidad popular e impulsar una izquierda de verdad a la izquierda. Nuestras luchas comunes han reavivado el movimiento popular y democrático en Francia y, en 2017, han precipitado la crisis de la izquierda sumisa. El veneno de la falta de unidad en un espacio político que, afortunadamente, se ha perfilado en la insumisión  sería una calamidad. Hay que hacer todo lo posible para evitarlo.

historiador. Antiguo dirigente del PCF, actualmente co-preside la Fundación Copernico y es co- director de la revista Regards.
Fuente:
http://www.regards.fr/qui-veut-la-peau-de-roger-martelli/article/corse-nationalistes-vent-en- popa
Traducción:
G. Buster