¿De verdad quieren que les devolvamos el dinero?

Yanis Varoufakis

13/02/2016

En febrero de 2015, mientras visitaba el ministerio federal [alemán] de Economía en mi condición de ministro de Economía de Grecia, un asistente del Dr. Schäuble me preguntó en broma, pero no sin un fuerte deje de agresividad implícita: “¿Cuándo me van a devolver mi dinero?”

Estoy seguro de que muchos lectores del Bild Zeitung se sentirían orgullosos de esta pregunta oficial e impertinente. No es la ocasión ni el diario para que entre en una discusión relativa a la naturaleza y causas de la deuda pública y privada de Grecia con los banqueros alemanes y el Estado alemán. Dejémoslo en algo sencillo: Grecia le debe un montón de dinero a Alemania y otros estados y encuentra muy difícil cumplir con esos reembolsos, dado el derrumbe de la renta nacional griega en los últimos seis años. La pregunta interesante es esta: ¿Sitúa el gobierno federal de Alemania por encima de otras prioridades conseguir de Grecia la devolución del dinero de sus contribuyentes? ¿Era sincero en su preocupación el asistente del ministro de Economía que me hacía esa pregunta? Dicho de otro modo: ¿pueden confiar los ciudadanos alemanes en que su gobierno otorgue prioridad a recuperar el dinero que Alemania le prestó al Estado griego? ¿O tiene el gobierno alemán otras prioridades no declaradas? Aproximémonos a esta cuestión de modo desapasionado. La economía de Grecia está gravemente dañada. Sean las que fueren las razones, los griegos hemos perdido exactamente un tercio de nuestra renta nacional (desde 2010), los bancos no tienen capacidad de prestar ni siquiera a empresas rentables, y la inversión exterior se ha secado. Estos datos son independientes de su teoría, querido lector, o de la mía, en lo que respecta a sus causas.

Considerados estos datos, supongamos que fuéramos a sentarnos juntos, a decidir qué ha de hacerse para asegurarnos de que la economía quebrada de Grecia pudiera generar  impuestos a partir de los cuales reembolsar el dinero de los contribuyentes alemanes. ¿Nos pondríamos de acuerdo sobre las medidas que se están aprobando actualmente en el Parlamento griego como resultado de la desmedida presión de la Troika y con las bendiciones del ministerio federal [alemán] de Economía?

Un rápido vistazo a estas medidas resulta instructivo. Empiezo con los cambios, introducidos en agosto pasado, en la imposición fiscal a las empresas. El tipo del impuesto sobre sociedades se elevó del 26% al 29% y, lo que es más significativo, a las empresas se les comunicó que, para finales de 2015, tendrían que pagar anticipadamente el 100% de los impuestos que Hacienda ‘prevé’ que irían a pagar durante el conjunto de … 2016. En un país que comparte frontera con Bulgaria (donde el impuesto de sociedades es de un 10% y donde no existe pago adelantado de los impuestos del año que viene) y cuando la inmensa mayoría de empresas griegas no tienen ni reservas de efectivo ni acceso al crédito bancario como para prepagar estos impuestos, se trata de una medida que garantiza que se liquide la vaca del sector privado que debe producir la leche, en lugar de ‘ordeñarla’ más. Y por si el nuevo impuesto de sociedades no fuera ya bastante malo, el impuesto sobre el valor añadido (IVA) de la mayoría de bienes y servicios también subió del 11% al 23%, lo que garantiza una bajada a largo plazo en la recaudación del IVA, pues  (a) los consumidores recortarán sus compras y (b) un aumento de la evasión del IVA (así, por ejemplo, los pensionistas pobres que se enfrentan al hambre llegan a arreglos bajo cuerda con los pequeños tenderos que se enfrentan a la bancarrota).

Recordando que Grecia debe una montaña de dinero, algo que llevará décadas de recuperación del sector privado para poder reembolsar a Alemania, ¿cree usted, querido lector, que esas medidas contribuirán a “lograr la devolución de su dinero”? Yo no lo creo. Si acaso, garantizan más cierres de empresas, más jóvenes griegos de talento que se marchan del país (destruyendo la perspectiva de crecer en el futuro) y una renta futura más reducida para los griegos que se queden, lo que conducirá a un recorte grande de la deuda de Grecia con Alemania. Los griegos llevan mucho tiempo cuestionando los manejos de las finanzas del Estado por parte de sus gobiernos. No sería inadecuado que los alemanes empezaran a desconfiar del compromiso de su propio gobierno por “lograr” de Grecia la “devolución de su dinero”. Y que sospecharan que hay otra callada agenda.

exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es Profesor de política económica en la Universidad de Atenas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Fuente:
Bild Zeitung, 2 de febrero de 2016
Traducción:
Lucas Antón