Derecho a la autodeterminación, izquierda española, republicanismo, Renta Básica. Entrevista

Daniel Raventós

25/05/2014

            

Esta larga entrevista a Daniel Raventós en la que se abordan temas tan diversos como el derecho a decidir de Cataluña, la izquierda española, las marchas por la dignidad, la renta básica, entre otros, fue realizada por Millán Fernández para una próxima publicación en la revista gallega Tempos Novos. Esta versión castellana está ampliada.

¿Por qué la Renta Básica? ¿En qué consiste?

La RB es una asignación monetaria incondicional para toda la población. Se trata de una propuesta harto diferente de los subsidios condicionados que a algunas personas les parecen inmejorables. Estos subsidios exigen alguna condición: ser pobre, estar en el paro…. La RB es incondicional. Esta característica tan distintiva de esta propuesta ha supuesto que algunas personas hayan expresado su desacuerdo con que “también la reciban los ricos”. Para entender el grave error que supone esta afirmación, debe tenerse muy presente que es imprescindible evaluar conjuntamente tanto la cantidad de la RB como la forma de financiarla (y hay más de una y de dos formas de hacerlo). Que todo el mundo reciba la RB no equivale a que todo el mundo salga ganando. Los ricos pierden en las propuestas de financiación políticamente interesantes. Se trata de una propuesta que viene discutiéndose desde hace unas décadas en ámbitos académicos, en distintos parlamentos, en algunos movimientos sociales y en distintos países de todos los continentes. Sin ser conocida por gran parte de la población, el conocimiento de la RB está mucho más extendido entre algunos sectores sociales que hace unos pocos años, como tendré ocasión de señalar más detenidamente.

¿Por qué la RB? Si por esta pregunta debe entenderse la justificación filosófico-política de la propuesta, debo empezar diciendo que hay distintos intentos de justificación normativa de la RB, pero la que considero políticamente más interesante es la que contempla la vieja y milenaria tradición de la libertad republicana. Podría resumirse así. Lo que debe garantizar toda sociedad es el "primer derecho", el de la existencia. Simplemente por el hecho de pertenecer a la ciudadanía (o, si se quiere, por el hecho de pertenecer al género humano), sin razones adicionales. Cualquier consideración acerca de la libertad de las personas que las desvincule de la existencia material garantizada, puede servir para multitud de trabajos académicos y hasta para componer algunas tesis doctorales, pero aquí acaba su utilidad.

Aunque fue dicha hace más de dos siglos, la reflexión de Robespierre sobre el derecho a la existencia sigue siendo de rigurosa actualidad: “¿Cuál es el primer fin de la sociedad? Mantener los derechos imprescriptibles del hombre. ¿Cuál es el primero de esos derechos? El de existir. La primera ley social es, pues, la que asegura a todos los miembros de la sociedad los medios de existir; todas las demás se subordinan a ésta; la propiedad no ha sido instituida, ni ha sido garantizada, sino para cimentar aquella ley; es por lo pronto para vivir que se tienen propiedades. Y no es verdad que la propiedad pueda jamás estar en oposición con la subsistencia de los hombres.” Que no diría hoy el gran revolucionario cunado las desigualdades económicas son inmensas. Las grandes desigualdades económicas son un impedimento a la libertad de la gran mayoría. Cuando un poder privado es tan inmenso que puede imponer su voluntad o, más técnicamente, su concepción del bien, al resto de la sociedad o a una gran parte, la libertad de esta mayoría está seriamente afectada. Los poderes privados más desarrollados que actualmente pueden imponer su voluntad a la gran mayoría de la sociedad, incluidos muchos Estados que parecen estar a su servicio (y en muchos casos actúan como si estuvieran directamente a sus órdenes), son las grandes transnacionales. Mediante amenazas de distinto calibre (migración a otro lugar, cierre de fábricas…) estas grandes transnacionales han conseguido entre otros objetivos: rebajas del impuesto de sociedades, bonificaciones fiscales muy diversas, adjudicación de terrenos de forma ventajosa respecto a otras empresas, imponer su agenda a los gobiernos… Sin contar las ayudas legislativas que reciben desde muchos países que permiten la ingeniería fiscal mediante, aunque no solamente, los paraísos fiscales y que ocasionan la evasión de cifras multimillonarias de impuestos.

¿El estado podría permitirse afrontar ese esfuerzo presupuestario en esta coyuntura económica?

Si se cambia el sector social al que debe favorecer la política económica, sin duda. Como ya he escrito en más de una ocasión, cualquier política económica es primero política y después económica, primero se decide (políticamente) a quién se va a favorecer y después se aplica la instrumentación (económica) que va a concretarlo. La RB sería una medida de política económica para garantizar la existencia material de toda la población. Una alternativa bien clara a lo que hoy estamos viviendo. La economía no es independiente de la política. Los ricos han ganado con las medidas económicas que se practican desde hace lustros. La mayoría de la población, por el contrario, está perdiendo.

En un estudio en el que participé con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, mostramos que es perfectamente posible financiar una renta básica. Pero para hablar muy seriamente, lo que hemos realizado en este estudio cuyos detalles están disponibles abiertamente en http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/RBnoinerte.pdf, es mostrar de donde podría salir el dinero aplicando una gran reforma fiscal del IRPF, una reordenación de las asignaciones monetarias públicas y de alguna otra medida fiscal adicional. Es solamente una muestra de cómo se puede financiar una RB. Hemos enviado la propuesta a especialistas fiscales, se publicará en una revista internacional especializada en la RB, lo hemos discutido con políticos y académicos… nadie nos ha indicado errores, cosa que, por cierto, agradeceríamos encantados. Pero, vuelvo a lo que comentaba antes, esta propuesta formaría parte de otra política económica.

¿Para todos los ciudadanos igual por el mero hecho de serlo? ¿Incluso para los que tienen las rentas más altas, los ricos e hiperricos?

Para responder seguiré utilizando el estudio mencionado en la anterior pregunta. Los ricos reciben la RB, pero pagan más. Honradamente, ¿dónde está el problema? En el estudio mencionado, la gran mayoría de la población declarante actual en el IRPF y no declarante resultaría ganadora respecto a la situación actual. Solamente un porcentaje que oscilaría entre el 10 y el 15% de la población más rica saldría perdiendo con la reforma propuesta. Un porcentaje similar quedaría en una situación parecida a la actual, dependiendo de la realidad de sus respectivos hogares, y entre un 70 y un 80% de la población situada en los niveles inferiores de renta de los otros dos grupos saldría ganando con la reforma. Dicho con otras palabras: se produciría una gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Es decir, lo contrario de lo que se ha producido a lo largo de las últimas décadas, especialmente en los últimos años.

De hecho el índice de Gini en Cataluña pasaría de ser uno de los más desigualitarios de Europa a ponerse al nivel de Noruega, el país europeo que presenta la menor desigualdad.

Sabemos que esta propuesta, esta apuesta por garantizar la existencia material a toda la población significa cambiar algunas cosas muy importantes. Significa que los trabajadores tendrían un mayor poder de negociación, significa que determinados salarios deberían aumentar, significa que muchas mujeres no serían dependientes materialmente de sus maridos o amantes, significa que las personas podrían elegir con mucha mayor libertad que en la actualidad qué parte de su tiempo podrían dedicar al trabajo voluntario o militante, al trabajo doméstico y al trabajo remunerado monetariamente… Y todo ello significa confrontarse con intereses sociales minoritarios pero poderosos que no consideran nada beneficioso para ellos lo que la RB comportaría. Así es, no puede ser de otra manera. No se conquistó el sufragio universal, o las vacaciones pagadas, o la supresión del trabajo infantil pidiéndolo por favor. Supongo que queda claro.

¿Qué efectos positivos tendría? ¿Qué riesgos?

Lo he comentado en alguna pregunta anterior. En breve: la RB supondría garantizar la existencia material de toda la población. Este objetivo directo y los muchos indirectos que se conseguirían me parecen prioritarios a cualquier otro. Me permito añadir más directamente otro importante efecto. Como es palmariamente notorio, una de las características fundamentales del funcionamiento económico dentro de la zona UE (y de otras geografías, por supuesto, pero concreto en este ámbito por ser el de nuestra área) es la gran capacidad de que dispone el capital para disciplinar a la población trabajadora. El factor principal de esta capacidad disciplinaria es la existencia de una gran parte de población trabajadora sin empleo. Cuando la posibilidad del despido se convierte en algo cada vez más frecuente en una situación de crisis, más dispuesta está la población trabajadora para aceptar condiciones laborales peores. El aproximado pleno empleo, cuando existía, comportaba un debilitamiento de esta disciplina empresarial. La RB representaría una herramienta muy poderosa para debilitar esta capacidad disciplinaria del capital. Creo que, aunque pueda resultar muy paradójico, los sindicatos en general con alguna honrosa excepción, no han entendido la enorme capacidad de la RB para debilitar la disciplina que el capital puede imponer, e impone, en una situación de enorme desempleo.

¿Riesgos? No veo, francamente.

Últimamente han aparecido distintas iniciativas, como la Red de Solidaridad Popular u otras, además de ONG´s, etc. que tratan de combatir la pobreza de una forma alejada de la caridad. La renta básica ¿sería un sustitutivo o un complemento a estas iniciativas? ¿No sería más adecuado promover el pleno empleo?

La RB no es caridad, es justicia. El revolucionario Thomas Paine, uno de los pioneros de la propuesta de la RB, lo dejó maravillosamente escrito en Agrarian Justice: no es caridad, es un derecho. La RB es compatible con otras medidas. Por ejemplo, entre los autores del trabajo de financiación antes mencionado, hay quien está muy interesado en combinar la RB con propuestas de reducción de la jornada laboral. Claro que son compatibles. Sobre la jornada laboral me gustaría dedicar unas palabras. En 1930 Keynes escribió un artículo en el que hacía previsiones económicas para un siglo después, es decir, ahora casi a la vuelta de la esquina en 2030. Casi todas las previsiones han sido acertadas con unos márgenes de error comprensibles a casi cien años vista. Pero hubo una de las previsiones en que Keynes erró completamente. Él daba por supuesto que en el 2030 la jornada de trabajo remunerado duraría ¡15 horas semanales! Suponía que una economía tan desarrollada permitiría que la gente trabajase poco tiempo para poder vivir, no que viviese para trabajar. La razón de que eso no haya sido así no hace falta buscarla en los libros de magia negra, sino en beneficio de quien se ha gobernado.

¿Promover el pleno empleo? Soy un firme partidario. Sí, disponer de puestos de trabajo dignos y decentemente remunerados para toda la población que quiera estar en el mercado laboral me parece un objetivo fantástico. Pero hablemos en serio. Imaginemos una situación en la que el índice de paro está por encima de los dos dígitos, muchos puestos de trabajo tienen unos salarios indecentemente bajos, las condiciones laborales son muy precarias... Bueno, no hay que imaginar demasiado, miremos a nuestro alrededor en la misma Unión Europea, para no ir más lejos. Ante una situación así hay una respuesta de los defensores de la RB que espero que todos los partidarios de la plena ocupación acepten: hasta que no se consiga el pleno empleo la gente tiene que vivir. Doy por supuesto que ni el más fanático defensor de la plena ocupación puede llegar a afirmar que la tendremos dentro de unos pocos años. Y aún mucho menos que esta plena ocupación sea con trabajos dignos y decentemente remunerados. Y mucho menos aún con una duración del tiempo de trabajo de 15 horas semanales, como Keynes predecía. Aunque como opción “mientras tanto”, la RB sería una propuesta inteligente para los defensores del pleno empleo.

Hay otro argumento que, dada la situación actual de desempleo masivo, queda quizás en un segundo plano, pero que para mí sigue teniendo importancia: con una RB los trabajadores tendrían mucha más libertad que ahora para aceptar o no un puesto de trabajo. En todo caso, no aceptarían trabajos de semiesclavitud. Este es el componente subversivo de la renta básica o, para ser más modestos, lo que la hace insoportable para los amigos de las grandes desigualdades sociales y del capitalismo neoliberalmente existente.

¿Por qué apenas hay partidos que lleven la Renta Básica en sus programas electorales? ¿Por qué se desconoce tanto entre la sociedad?

No es del todo exacto. En las elecciones europeas de finales de mayo de 2014, que yo sepa, al menos media docena de candidaturas de izquierdas apostaron por la RB en sus programas electorales: Bildu, Anova, ERC, IU, ICV, Partido Pirata, Equo y Podemos. Con distintos grados de precisión, sí, pero no está nada mal. Eso era impensable hace 3 ó 4 años. Hace 10 años era simplemente ciencia ficción. Ahora bien, es cierto que entre la militancia de estos partidos o coaliciones electorales, el desconocimiento de la RB es aún muy grande. Si así es entre las candidaturas que defienden esta propuesta, fácil es imaginar cómo será este desconocimiento en el conjunto de la sociedad.

El 22-M llegaron a Madrid las Marchas de la Dignidad. Entre las reivindicaciones básicas, tapadas por el ruido de los altercados y la respuesta policial -y la polémica aparejada-, se encontraba la Renta Básica. ¿Que valoración hace de las Marchas y qué recorrido augura de contestación y movilización social?

Pocas horas después de las marchas de la dignidad escribíamos Antoni Domènech, Gustavo Buster y yo en Sin Permiso: “Las Marchas de la Dignidad, como los otros movimientos sociales que han venido desarrollándose (…) desde el 15-M –incluidos los movimientos populares por el "derecho a decidir" de Cataluña y el País Vasco— apuntan claramente a una estrategia de acumulación de fuerzas sociales que, de uno u otro modo, desembocaría en cambios electorales bastante radicales y muy posiblemente en una nueva mayoría de izquierdas. De fraguar políticamente esta última, necesariamente abriría un boquete rupturista en el statu quo político y económico heredado de la Transición, incluidas las relaciones con Bruselas y Berlín.”

Quizás solamente añadiría ahora que hay dos términos que si se entienden cabalmente resultan incompatibles: democracia y riqueza extrema. Lo expresó inmejorablemente el que fue juez estadounidense de la Corte Suprema de EEUU desde 1916 a 1939, Louis D. Brandeis: “Podemos tener democracia o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas”. Y creo que, con estas u otras palabras, una parte importante de la ciudadanía así lo está entendiendo. Las Marchas serían una expresión de que, efectivamente, así lo está entendiendo un número cada vez mayor de personas.

¿Es tan grave la situación social y de pobreza que debemos buscar respuestas tan audaces y que generan tal disparidad de opiniones?

La pobreza no es solamente una carencia de medios, es falta de libertad. Una persona pobre no es libre. Me estoy refiriendo a la concepción republicana de la libertad según la cual no se es libre si no se tiene la existencia material garantizada socialmente. No dudo que hay concepciones de la libertad que aceptarían que un pobre puede ser libre. Incluso un esclavo, podría estar “liberado mentalmente”. Sí, se han llegado a escribir cosas de este calibre... Son concepciones de la libertad que me interesan muy poco.

Pero no puede entenderse la extensión de la pobreza sin atender al otro extremo de la población. He tenido ocasión de citar alguna vez que el último informe de UBS (antiguamente se conocía como Unión de Bancos Suizos) Wealth-X and UBS Billionaire Census 2013, indica que en el Reino de España hay 22 milmillonarios que acumulan una fortuna de 74.000 millones de dólares, lo que equivale a más del 5% del PIB del Reino. Sí, solamente 22 personas acumulan esta increíble fortuna. Y los 2.170 humanos que en el 2013 atesoran 6'5 billones (trillones en inglés de los EEUU) de dólares disponen de la misma fortuna que representa todo el PIB mundial menos el de la China y los EEUU. Esta inmensa cantidad de dinero en tan pocas manos es un 60% superior de lo que acumulaban en 2009. Efectivamente, en plena crisis y en 4 años han aumentado un 60% su riqueza, pas mal. Las muy concretas 2.170 personas y algunas más son las que están en el extremo privilegiado de las grandes desigualdades. Republicanamente que 2.170 dispongan de la misma riqueza que el PIB mundial menos el chino y el estadounidense es algo completamente inaceptable. No se trata solamente de desigualdad, se trata de un problema de libertad.

El paro está llegando a cotas increíbles en muchos países ricos. En el caso del Reino de España se baten récords. Si tomamos en serio los tres elementos mencionados: pobreza, riqueza y paro, ¿puede extrañar que se busquen respuestas audaces, para utilizar las mismas palabras de la pregunta? Debo dejar muy claro que la propuesta de la RB a mi también me ha parecido una buena medida en situaciones de, digamos, bonanza económica. En una situación social como la actual, producto de las medidas económicas que se han llevado a término con la supuesta intención de combatir la crisis, aún hay razones adicionales.

Claro que la RB genera diversidad de opiniones. Por cierto, más entre la izquierda que entre la derecha. Entre la derecha la unanimidad es muy grande: contra la RB. Entre la izquierda, hay personas que opinan que la condicionalidad es mejor, que las medidas de insuficiencia de rentas son preferibles a la RB, etc. Algunos de los argumentos en contra de la RB por ser incondicional, son producto simplemente de la insuficiente información. Otros argumentos son más bien doctrinales o de oposición de principio.

¿Qué valoración general hace de estos ya 7 años de crisis?

Un desastre. Si con pocas palabras pudiera resumirse este desastre lo haría diciendo que que las veteranas reivindicaciones de las patronales europeas han sido concedidas por las derechas y las izquierdas más entregadas a los intereses de las empresas transnacionales. Efectivamente, la crisis económica, el euro, la deuda pública tienen alguna cosa que ver, sin duda. Pero, como decíamos los que firmábamos un artículo editorial de Sin Permiso ya hace más de un año, estos factores son, sobre todo, excusas. En aquel artículo citábamos a un dirigente de la patronal francesa MEDEF, Denis Kessler, quien dejó escrito justo al comienzo de la crisis en octubre de 2007: “El modelo social francés es el puro producto del Consejo Nacional de la Resistencia. Un compromiso entre gaullistas y comunistas. Es hora de reformarlo, y de que el gobierno se emplee a fondo en esa reforma. (…) ¿La lista de reformas? Es muy simple: quiten todo lo que se realizó entre 1944 y 1952; todo, sin excepción. (…) De lo que se trata hoy es de salir de 1945 y de deshacer metódicamente el programa del Consejo Nacional de la Resistencia.” En Francia es el programa según la concepción de Kessler del Consejo Nacional de la Resistencia, en otros Estados se trata de un origen diferente, pero con esta característica común: de acabar con todas las conquistas que la población trabajadora fue consiguiendo tras duras luchas. Se trata de enterrar estas conquistas. Esa es la valoración general breve de estos 7 años de crisis y de las políticas económicas puestas en marcha.

Pero la ofensiva no ha acabado. Las pretensiones de distintos dirigentes patronales europeos expresadas con distintos subterfugios son claras: conseguir trabajo semiesclavo. Que lo consigan o no dependerá de la resistencia que pueda oponerse.

¿Cómo ve a la izquierda española? ¿Qué camino debe recorrer?

No creo que sea de mucho interés dar consejos. Son gratis y hay para todos los gustos. La imaginación es libre, pero la realidad pone las restricciones. Pero para no dejar tan vacía la respuesta, me referiré solamente a un aspecto que me interesa especialmente y que es de inmediata actualidad: las izquierdas ante el inmenso movimiento democrático catalán por el derecho a decidir. La izquierda española tendrá que vencer tentaciones centralistas. Las izquierdas catalanas, vascas y gallegas pueden ayudar a ello. Entre las izquierdas catalanas partidarias del derecho de autodeterminación hay independentistas y federalistas. Pero federalistas consecuentes, es decir, que merecen utilizar el nombre de federalistas, que exigen el trato nacional de igual a igual, lo que quiere decir a efectos prácticos primero la independencia y después el pacto federal. En todo caso estamos hablando del reconocimiento pleno de la soberanía nacional catalana. El PSC no es federalista de esta forma ni de cualquier otra que tenga el mínimo sentido. Es sencillamente un partido unionista, o, lo que es lo mismo, constitucionalista.

Más en general, hay personas de izquierdas en el Reino de España que tienen un serio problema: exigir para apoyarlo que el movimiento por el derecho de autodeterminación catalana tenga un programa “socializante” o claramente de izquierdas. Son dos cosas distintas. El derecho de autodeterminación o a decidir, como ahora ha sido con mayor o menor fortuna popularizado, significa que la población de una nación, mediante un proceso democrático, decide qué relaciones soberanas quiere que su Estado mantenga con otros Estados. Aquí pueden coincidir muchos demócratas que consideran que el derecho a la autodeterminación, como así lo consideraban todas las izquierdas durante el franquismo (¡hasta el PSOE!), es un derecho democrático que irrenunciablemente se debe defender. Una muestra, por cierto, de la dependencia del régimen de la Transición de una parte de esta izquierda, y en lo que ahora me estoy refiriendo, son las declaraciones de Rubalcabas, Guerras, González, Navarros y tutti quanti afirmando sin el menor rubor que “derecho a la autodeterminación ni ahora ni nunca”. Es realmente espectacular la degeneración de este partido. Son hasta torpes con sus propios intereses. Los votos que así quieren ganar en el Reino de España fuera de Cataluña y el País Vasco, se dirigen con mayor generosidad al PP y a UPyD que no a ellos. Entre patrioteros españoles, la derecha heredera del franquismo siempre será el original preferido. Las copias más o menos bastardas siempre salen perdiendo. En este tema, el PP siempre pasará por delante del PSOE.

Pero este movimiento por el derecho a la autodeterrminación es muy heterogéneo, ¿no es cierto? Y además hay cambios de posiciones políticas.

Bien, el gran movimiento por el derecho a decidir de Cataluña es muy heterogéneo como no puede ser de otra forma cuando participa de forma activa o pasiva una gran mayoría de la nación. Dentro de los partidarios del derecho a la autodeterminación, hay gente de derechas, de izquierda moderada y de izquierda extrema que, evidentemente, tienen proyectos sociales muy distintos. Hay una cierta izquierda que confunde los términos. Se afirman muy pimpantemente sentencias de este estilo: “sí, queremos ser independientes, pero de los mercados también”. ¿Entienden realmente lo que significan cada una de estas palabras? Para abreviar y expresarlo en forma de preguntas: ¿han entendido lo que es el derecho de autodeterminación de una nación?, ¿es que sin este derecho seremos más independientes de los mercados?, ¿es que si Cataluña lograse la independencia política del Reino de España sería más dependiente de los mercados de lo que lo es ahora?, ¿es mejor ser dependiente de los mercados, por utilizar la misma forma de expresarse, dentro del Reino borbónico español que fuera de él?, ¿no se dan cuenta que el derecho a decidir pone patas arriba el régimen surgido de la segunda restauración borbónica, la infame Transición que proclamó constitucionalmente, por herencia directa de Franco, la España indivisible sellada constitucional y parlamentariamente por el carnicero franquista Fraga hasta el nefasto Carrillo?, ¿es que el proceso democrático catalán no puede ser una ayuda a la autodeterminación española en defensa de una república contra la monarquía borbónica?, ¿es que puede sobrevivir el régimen borbónico surgido de la Transición con una Cataluña independiente? Hay una tremenda confusión sobre todo eso que dice poco bien de alguna izquierda española aunque, en parte motivado por la tremenda ola democrática catalana por el derecho a decidir, haya reflexiones y rectificaciones entre esta izquierda española merecedoras del mayor respeto.

Dentro de esta izquierda aún estaría la más reticente no ya a apoyar la independencia sino el mismo derecho a decidir, aunque afortunadamente en Cataluña esta izquierda cada vez es más testimonial, más allá del suicidio que está realizando el Partido Socialista de Catalunya, no para su propio beneficio electoral sino para el de partidos como Ciudadanos que están buitreando lo que pueden. Lo que Ciudadanos, este partido granespañolista, representa en Cataluña merecería un análisis detallado, pero valga ahora con decir que es uno de los peligros políticos reaccionarios y filoconstitucionalistas borbónicos más importantes que tiene Cataluña.

Cuando se experimentan procesos sociales de una envergadura como la que vivimos en Cataluña, las opiniones cambian, muchas personas se radicalizan, otras que se habían mantenido distantes se incorporan… Un movimiento tan enorme agita y cambía lo que partidos, sindicatos, intelectuales de primera, segunda y tercera división… decían pocos meses por no decir años antes. Recuérdese que una tentación para muchos fue minimizar la magnitud del proceso, otra fue asegurar que sería manipulado por la derecha y otra proclamar que se disolvería pronto. ¡Que Santa Lucía les conserve la vista! Las hemerotecas no perdonan, y es interesante comprobar lo que decían unos y otros hace solamente unos pocos años.

No hay que desesperar, la política se hace en la realidad que nos es dada, no en la que nos gustaría que nos fuese dada. Ahí estamos.

Pero todo este gran movimiento democrático, ¿no está manipulado por Mas y su gobierno?¿Usted es nacionalista y partidario de la independencia?

Un momento. Este movimiento masivo no puede entenderse sin la reforma del Estatuto catalán aprobado por una gran mayoría parlamentaria catalana y que luego fue recortado por el parlamento español, y aún así, los retales que quedaron fueron votados en referéndum por el pueblo catalán y… fue recortado aún más por el Tribunal Supremo. Ya hay poca gente en Cataluña que pueda seguir confiando en los mecanismos constitucionales que dependen de los dos partidos mayoritarios y garantes de la monarquía borbónica. Se aceptaron las reglas de juego constitucional impuestas, y cuando no salió lo que estos partidos monárquicos quisieron, cambiaron las reglas. Es normal que el pueblo catalán considere que es hora de emprender otro camino.

Este gran movimiento democrático fuen anterior a la incorporación de Mas. Mas y los suyos se sumaron a su manera al proceso cada vez más masivo por el derecho a decidir. Las grandes movilizaciones, especialmente cuando no son esporádicas, provocan cambios, y no es uno de los menores, el de agitar a los partidos políticos tradicionales. El partido de Mas nunca fue independentista, ni favorable al derecho a la autodeterminación. Era un partido hasta hace muy poco tiempo monárquico, pactista, autonomista y poco amigo de las tensiones con el gobierno español. Y mírenlo ahora defendiendo el derecho a decidir. Es lo que tienen las grandes movilizaciones, repito… No prejuzgo qué papel jugará Mas y su partido en los próximos y decisivos meses, solamente me limito a apuntar lo que ha sucedido en los últimos años. Hace pocos días The Economist se lamentaba del poco control que tenía el Presidente catalán Mas sobre “las fuerzas” del movimiento independentista catalán. The Economist se lamentaba porque es una revista de orden. A esta revista le gustaría que las cosas fueran como declaró recientemente este meapilas financiero catalán que es Isidre Fainé y que llegó a decir el 23 de mayo: “La vida son grandes acuerdos” Eso es lo que desea también Mas: pacto, pacto, pacto, que los negocios no quieren sobresaltos y no sea que la movilización popular vaya demasiado lejos. Pero la movilización por el derecho a decidir no se lo está dejando fácil.

La realidad es que ni Mas, ni su gobierno, ni su partido, ni ningún otro partido “controla” a la Asamblea Nacional Catalana (ANC). El movimiento es algo mucho más grande que lo que les gustaría a sus enemigos. Tiene unas ramificaciones en todo el territorio catalán que realmente impresionan.

Yo provengo de una tradición política internacionalista y soy independentista desde hace 25 años, año más año menos. No era fácil, se lo aseguro, hace un cuarto de siglo defender entre la izquierda posiciones independentistas en Cataluña. No soy nacionalista. En todo caso, declararse “nacionalista” es algo poco informativo. ¡Hay tantas posiciones políticas que se llaman acertada o equivocadamente nacionalistas! Pero repito que no me considero nacionalista. Y menos aún creo que mi vocación internacionalista haya menguado por defender la independencia de Cataluña. Sobre esta cuestión hay también mucha confusión. Hace 25 años el independentismo era minoritario, había que ir a contracorriente y era necesario afilar los argumentos. Hoy, cuando el independentismo y no digamos ya la defensa del derecho a decidir está tan extendido en Cataluña, también hay que afilar los argumentos, pero poniendo especial incidencia en aspectos diferentes a los de hace un cuarto de siglo y que hacen referencia a muchas de las tergiversacions y falsos problemas que van saliendo. Si alguna constante hay para mi interesante en la defensa del indepedentismo hoy y hace 25 años es que no puede ser digerido, y por tanto socava de raíz, el régimen de la Transición que legitimó la segunda restauración borbónica. ¿Se acuerda de cuando los partidos constitucionalistas decían que se podía defender pacíficamente todo, hasta la independencia, pero que la violencia de ETA lo impedía? Ya ve lo que dicen ahora cuando ETA ha abandonado las armas. Se les ha acabado la coartada. El derecho a decidir no es compatible con el régimen de la Transición.

Las clases populares catalanas tienen muchas cosas en común con las españolas (y, por cierto, con las francesas, griegas, italianas…), pero cosa muy distinta es hacer pasar estos lazos comunes como un argumento contra el derecho de autodeterminación y a favor de la legalidad de la Constitución salida de la Transición. Si una gran parte de la población española lo entiende, si considera que el proceso por la autodeterminación de Cataluña puede ser una gran oportunidad para su propia autodeterminación, las relaciones de solidaridad y de lucha contra enemigos comunes serán más llevaderas y especialmente más libres. No fue un dirigente de izquierdas sino el que fue ministro de la dictadura de Primo de Rivera, José Calvo Sotelo, quien dejó dicho: “Antes una España roja que una España rota”. Las reivindicaciones nacionales de Cataluña y del País Vasco y, por supuesto, de Galícia, no pueden ser asumidas por el régimen de la Transición y por la monarquía borbónica impuesta por Franco.

Finalmente, el 4 y 5 de abril se celebró en Barcelona un Simposio Internacional de Sin Permiso en el que participó, entre otros, Xosé Manuel Beiras. ¿Cómo ve la experiencia AGE?

Xosé Manuel Beiras siempre ha sido un miembro de Sin Permiso. Quizás fue el ponente más aplaudido en este simposio de Sin Permiso. Desde la distancia geográfica aunque con la estrecha relación que mantengo y mantenemos en Sin Permiso con Xosé Manuel, que es miembro de su Consejo Editorial, y con Martiño Noriega que ha escrito algunos artículos de coyuntura gallega en nuestra revista, puedo decir que es una de las experiencias más interesantes de la izquierda de los últimos años.

Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de sinpermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. Su último libro es ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y respuestas) más frecuentes (El Viejo Topo, 2012).

 

Fuente:
www.sinpermiso.info, 25 de mayo de 2014