Después de la bomba H de Jerusalén de Trump: ¿Qué opciones tienen los palestinos?

Nadia Hijab

10/12/2017

Se convocan protestas en todo el mundo contra la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel. Al hacerlo, Trump ha prescindido de detalles como los límites y las fronteras - de hecho, del propio derecho internacional - y ha repetido una vez más la promesa hueca del compromiso de EE UU de facilitar “un acuerdo de paz duradero.”

Dado la gran indignación provocada por las políticas de Trump sobre Jerusalén y sobre los derechos palestinos en términos más generales, así como el rápido ritmo de su administración para destripar los derechos humanos y ambientales en los EEUU y en todo el mundo, es fácil caer en la desesperación. Sin embargo, en momentos así, es importante recordar las tendencias a largo plazo que trabajan a favor de los palestinos y posicionar al movimiento nacional palestino - tanto a nivel político como la sociedad civil - de la mejor manera posible.

Larga trayectoria de Israel a la exposición

Muchas de las tendencias a favor de los palestinos se deben al hecho de que Israel este ha extralimitado. Ha ganado muchas batallas, pero no puede ganar la guerra. Esto puede sonar como una ilusión dada la gran fuerza militar, política y económica que hacen de Israel una superpotencia regional. Pero hay que tener en cuenta la trayectoria del país. Su victoria de 1967 le habría permitido alcanzar la paz con los árabes en sus términos sobre más del 78% de la Palestina que había colonizado en 1948 y, por lo tanto, enterrar la causa palestina para siempre.

En lugar de ello, continuó con la trayectoria establecida por el núcleo duro sionista del siglo XX, que apostó por la colonización y el despojo para garantizar un número mínimo de palestinos indígenas y un número máximo de judíos. Como Moshe Dayan dijo en 1950, de los 170.000 palestinos que fueron capaces de permanecer en lo que se convirtió en Israel después de 1948, 750.000 fueron obligados a convertirse en refugiados: “Espero que, en los próximos años, surja otra posibilidad para implementar una transferencia de esos árabes fuera de la Tierra de Israel”. Dayan pasó a convertirse en un héroe de guerra israelí en 1967, cuando cerca de 450.000 palestinos más fueron obligados a convertirse en refugiados.

A partir, lentamente, de 1967, pero cogiendo una velocidad de vértigo desde los Acuerdos de Oslo, que estaban destinados supuestamente a traer la paz cuando se firmaron en 1993, la implacable campaña de Israel para colonizar el territorio recién adquirido ha producido unos 600.000 colonos en 200 asentamientos que fragmentan Cisjordania y dividen a los palestinos unos de otros. El plan maestro de Israel para Jerusalén es bastante transparente y parte de una proporción 70/30 entre judíos israelíes y árabes palestinos como resultado de la reducción de los habitantes de Jerusalén Este.

Sobre la base de su “éxito” en estos esfuerzos, los líderes israelíes ahora creen que no hay necesidad de ocultar sus ambiciones y proclaman sus objetivos libremente, incluyendo planes para despojar aún más a los palestinos y discriminar a los que quedan. El número de leyes que discriminan a los ciudadanos palestinos de Israel se ha disparado desde alrededor de 50 a casi 70 en los últimos años.

Tanto los organismos oficiales como las organizaciones de derecha están aplicando cada vez más un tratamiento similar a los judíos israelíes que defienden los derechos de todos los seres humanos, independientemente de su religión u origen étnico. Los ataques contra Rompiendo el Silencio, una ONG que ayuda a los soldados israelíes a hablar sobre lo que se les obliga hacer a los palestinos durante su servicio militar, son sólo un ejemplo. La represión del ministro de Educación, Naftali Bennett, contra ACRI (Asociación por las Libertades Civiles en Israel) es otro caso. Max Blumenthal, en su libro Goliat: vida y verguenza en el Gran Israel narra la cada vez más draconiana trayectoria del país a través del siglo XX hasta la actualidad y es una lectura obligada para cualquier persona relacionada con este tema.

El prestigio de ser “luz para las naciones” que Israel disfrutó como la “única democracia” en Oriente Próximo es cosa del pasado. Por el momento, el proyecto de los asentamientos, con su flagrante violación de los derechos palestinos, ha puesto el objetivo central de Israel de ser un estado judío en peligro. Muchos han utilizado el término apartheid para describir lo que está ocurriendo a los palestinos en los territorios ocupados (TPO), incluyendo carreteras segregadas, sistemas judiciales distintos, y limitaciones graves para el acceso al agua, la tierra, e incluso los espectros electromagnéticos.

La situación en los TPO han obligado cada vez más a los estados y a los activistas de la sociedad civil a tener en cuenta lo que está pasando - y lo que ha sucedido - a los ciudadanos palestinos de Israel. Cuando nada menos que el ex Jefa de la Oficina de Jerusalén del New York Times, Jodi Rudoren, que fue amonestada por sus reportajes, dice que el término apartheid es cada más relevante para describir el tratamiento de los ciudadanos palestinos de Israel, es evidente que la verdadera naturaleza de la empresa se ha filtrado a la superficie. La evidencia está ahí: No es posible tener un estado que privilegia a los judíos sin discriminar a los “no-judíos”. ¿Quién puede ahora defender de verdad que Israel es un estado democrático?

Esta realidad ha provocado tal vez la tendencia a largo plazo más importante en este conflicto: el cambio en las opiniones de los judíos de EE UU. En la actualidad existe un pequeño, pero rápidamente creciente, porcentaje de judíos de Estados Unidos que se movilizan para trabajar por los derechos humanos en el movimiento de solidaridad con Palestina. Al frente de este cambio está Voz Judía por la Paz (JVP), que defiende los derechos palestinos como los definen los propios palestinos en el llamamiento de 2005 al boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel hasta que acepte el derecho internacional, y que desempeña un papel clave, estratégico en el movimiento de los Estados Unidos por esos derechos. (1)

El segundo más grande, y más reciente, es el cambio en la comunidad judía de Estados Unidos como consecuencia de que hayan aflorado a la superficie las tensiones subyacentes entre Israel y los judíos conservadores y reformistas, que representan dos tercios de los judíos de Estados Unidos. Ha habido una serie de artículos y análisis sobre el tema que sugieren que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y sus aliados están apostando por los judíos ortodoxos de Estados Unidos y marginando al resto - tratándolos de hecho como judíos de segunda clase. Esto es un error estratégico importante por parte de Israel: los judíos estadounidenses contribuyen en gran medida a causas filantrópicas, así como a la política dominante y al discurso imperante. Al alienar a este importante sector - incluso si Israel gasta millones para controlar el discurso y acallar las críticas a Israel y al proyecto sionista acusándolas de antisemitismo - Israel está erosionando rápidamente el apoyo político y militar masivo que recibe  y creando el terreno para el apoyo a los derechos de los palestinos y una nueva comprensión de la historia palestina.

La lucha regeneradora de Palestina

La lucha palestina se ha desarrollado y ha evolucionado en paralelo a la trayectoria de Israel. Treinta años después de que los colonizadores británicos aplastaran la revuelta palestina de 1936-1939 por sus derechos y libertades, y 20 años después de la catástrofe de la pérdida de cuatro quintas partes de Palestina en 1948 y la dispersión de cuatro quintas partes de su población, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), subió al escenario y rápidamente se convirtió en una fuerza a tener en cuenta. Sin embargo, los repetidos ataques israelíes - y árabes - a la OLP, junto con los errores considerables de su liderazgo, llevaron a una situación casi terminal con la invasión israelí del Líbano en 1982 y el exilio de la OLP de Beirut, su última base en la frontera con Israel .

Sin embargo, en tan sólo cinco años, la lucha palestina tomó nueva forma con la primera Intifada, el levantamiento no violento dirigido por los líderes locales de los territorios ocupados. La Intifada situó a los palestinos en el escenario mundial y cerca de sus objetivos, dado el compromiso de la administración de George HW Bush de asegurar un acuerdo justo a raíz de la primera guerra del Golfo en 1990. Por desgracia, las negociaciones secretas de la OLP con Israel, que condujeron a los Acuerdos de Oslo, desperdiciaron la acumulación de fuerzas palestina que tanto había costado, que incluían un movimiento de solidaridad global y el apoyo del Tercer Mundo.

A pesar de estos inconvenientes, los palestinos no han desaparecido. Desde 1948, la lucha nacional ha estado marcada por un florecimiento de la literatura, el arte, el cine y la cultura que refuerza y consolida la identidad palestina. Como dijo Steven Salaita en un artículo reciente, “Nada amenaza a Israel más que la supervivencia de la identidad palestina a través de las generaciones sucesivas”. Y a pesar de que la dirección nacional palestina está en un estado lamentable, por decirlo suavemente, la causa palestina es respaldada por un movimiento de solidaridad internacional que incluye y se ve reforzada por el movimiento BDS dirigido por palestinos. Durante los últimos cinco años, Israel y sus partidarios han atacado con todas sus fuerzas este movimiento en un intento por recuperar la iniciativa moral y controlar el discurso, pero sigue vivo y coleando.

Cuánto más fácil habría sido para Israel llegar a un acuerdo con Jordania, Egipto y Siria en 1967 que apostar tenerlo todo y tener que lidiar con un movimiento palestino en constante evolución y regeneración pos sus derechos.

Opciones palestinas en la lucha por sus derechos

En este contexto, ¿qué opciones tienen los palestinos? No hay duda de que el período actual tiene grandes peligros para los palestinos. El movimiento de los colonos ha recibido luz verde para seguir adelante a partir de Trump, que no es capaz ni siquiera de hablar de “Estado palestino” en su declaración sobre Jerusalén, y simplemente habla de la paz “incluyendo ... una solución de dos estados” y rápidamente haciéndola depender de la bendición de Israel, añadiendo “por acuerdo de ambas partes”.

El mayor temor es por la propia Jerusalén - tanto por los palestinos de Jerusalén como el complejo de Al Aqsa. Existe una gran preocupación de que Israel acelere el despojo y el desplazamiento de los palestinos, utilizando las muchas técnicas burocráticas que ha perfeccionado a lo largo de los años, así como las excavadoras y la bola de demolición. Y, aunque Trump habló de seguir “apoyando el status quo” en los lugares sagrados de Jerusalén, esto es fácilmente puesto a un lado por el movimiento del Monte del Templo que quiere construir el tercer templo judío en lugar del complejo de Al Aqsa.   

También hay mucho que temer del “Cuarteto árabe” - Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto - y su cabecilla, el Príncipe Mohammad Bin Salman, que está impulsando el plan de anexión de EEUU-Israel y que al parecer ofreció a los palestinos una capital en Abu Dis, un suburbio de Jerusalén separado de la ciudad por el ilegal Muro que Israel construye en gran parte dentro de los territorios ocupados y que separa a los palestinos de los principales asentamientos y entre ellos. Por otra parte, el grado en el que el Cuarteto árabe puede lograr los resultados que desea es una cuestión abierta. Bin Salman se ha extralimitado con su guerra contra el Yemen, la represión contra los otros príncipes saudíes, y su fracasado plan para forzar la dimisión del primer ministro libanés, Saad Hariri, en un intento de debilitar a Hezbollah, aliado de Irán-Siria.

Así, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, no podía estar en una posición menos envidiable. Si si rechaza la presión de las fuerzas desplegadas contra él, perderá mucha de la ayuda de Estados Unidos y árabe, sin la cual no puede pagar a los funcionarios públicos, lo que afecta a unos 1,5 millones de personas. Si se inclina ante ella, se verá obligado a ceder derechos palestinos. En cualquier caso, el archi-enemigo de Abbas y ex jefe de seguridad palestino, Mohammed Dahlan, protegido por los EAU, está a la espera, y es más que probable que este dispuesto a firmar.

El alto precio de desafiar a la comunidad internacional es evidente en la Franja de Gaza, donde Hamas se ha negado a reconocer la derrota o renunciar a sus armas. El coste para los palestinos en Gaza en la última década, y actualmente, es realmente alto. Y entre los rumores que abundan sobre el plan final de Israel y Estados Unidos para Palestina está la transferencia de los palestinos de Gaza al desierto del Sinaí egipcio, lejos de las fronteras de su patria original (alrededor del 70% de los 1,9 millones de palestinos de Gaza son refugiados).

Por otra parte, la OLP / AP y la sociedad civil palestina, apoyada por el movimiento global de solidaridad no carece de opciones si hay voluntad de aunar recursos y utilizar todos los medios disponibles, como se debe hacer para contrarrestar esta gran amenaza contra los derechos palestinos. Internamente, la reconciliación entre palestinos de Fatah y Hamas debe lograrse no sólo como un bien en sí mismo. También es esencial para permitir que el sistema político palestino gane el apoyo de diversos países árabes y asiáticos, algunos de los cuales están más cerca de una de las partes que de la otra. Cada posible conexión que Fatah y Hamas puedan tener por separado y juntos para fortalecer la posición palestina debe ser aprovechada. Es una buena señal que Abbas planee convocar el Consejo Central de la OLP a una sesión de emergencia en la que se invitará a “todas las facciones” .

Asimismo, deben encontrarse vías para reducir y eliminar gradualmente la coordinación de la seguridad de la AP con Israel. Esto será muy difícil, teniendo en cuenta las medidas que Israel puede tomar contra los palestinos, su liderazgo, y Abbas personalmente. Como mínimo, la capacidad de Abbas para viajar más allá de los confines de Cisjordania se reducirían. Sin embargo, hay experiencia en el sector de la seguridad y existe abundante literatura sobre el mismo, incluyendo sólidos análisis de la política de seguridad de la red de Al-Shabaka. Esta experiencia estaría disponible para la AP si se decidiera a reducir su coordinación con Israel. También es hora de ir más allá de los llamamientos de protección internacional para los palestinos y desarrollar una estrategia coherente para garantizar dicha protección.

La OLP / AP debe ser más activa en la escena europea. Hasta ahora, los países europeos que defienden el derecho internacional han ofrecido a Israel un camino de rosas. La Unión Europea en 2016 reforzó su posición de que los productos de los asentamientos que entran en la UE deben estar etiquetados para dar a los consumidores una opción informada - una tímida y en última instancia ineficaz medida. Los avisos que 18 estados de la UE han emitido para advertir a las empresas de los riesgos (legales, de reputación, y financieros) de sus relaciones con entidades de los asentamientos tienen un impacto mayor, pero no han sido transferidos a las leyes o reglamentos nacionales.

A pesar de su comportamiento pusilánime, la UE y la mayoría de sus Estados miembros no pueden ignorar la ocupación de Israel. Para los europeos, el sistema de derecho internacional erigido desde la Segunda Guerra Mundial es su protección contra otras guerras devastadoras. Para tener éxito en su intento de legalizar la ocupación, Israel tendrá que minar - y ha estado socavando - todo ese marco legal. Hasta ahora, los europeos han sido capaces de cerrar los ojos y hacer lo mínimo en el frente palestino-israelí, contentos de dejar a los EEUU para ser el llamado “mediador honesto”.

La declaración de Trump reconociendo a Jerusalén como capital de Israel, con su concomitante asalto al derecho internacional, obligará a los europeos a implicarse en la mediación del conflicto, a menos que quieran ver la cuidadosa estructura que les rodea tambalearse. Por otra parte, la cuestión de los territorios ocupados y la anexión se ha convertido en algo cercano y personal para los europeos desde la ocupación rusa y la anexión de Crimea en 2014. Tras imponer sanciones a Rusia, los europeos están mal situados para seguir tratando a Israel con guante de seda cuando busca la legalización de sus asentamientos ilegales.

La OLP, en particular, debe aprovechar el rechazo de los europeos del reconocimiento de Trump y embarcarse en una extensa campaña de relaciones públicas y explicación a los gobiernos y diplomáticos europeos. Debe ser resuelta y decidida y presionar a los países europeos para que defiendan el derecho internacional, e insistir en su apoyo tangible a su posición y medidas contra la depredación de Israel. La OLP tiene algunos diplomáticos muy experimentados que puede desplegar para hacer este trabajo - después de todo, algunos de ellos llevaron y ganaron el caso contra el Muro de Israel en el Tribunal Internacional de Justicia en 2004.

En otras áreas del globo, Israel ha trabajado para revertir las alianzas palestinas en el Tercer Mundo, que eran importantes fuentes de apoyo en los años 1970 y 1980. Se ha hecho esto con éxito en Asia, especialmente India, África, y América Latina. Pero no es demasiado tarde para que los palestinos puedan recuperar el terreno perdido y cultivar estos lazos, ofreciendo servicios y conexiones donde pueden. Lo más importante, la OLP / AP debe trabajar duro para evitar que otros países, siguiendo los pasos de Trump, reconozcan- o, peor aún - muevan sus embajadas a Jerusalén.

En este trabajo, y en particular en los EEUU y Europa y cada vez más en América Latina, la OLP sería apoyada por la sociedad civil palestina y el movimiento de solidaridad mundial, que puede aprovechar decenas de miles de partidarios para presionar a sus representantes políticos. En los EEUU, en particular, el movimiento de solidaridad con Palestina ha establecido varias instituciones fuertes que defienden las voces palestinas y pro-palestinas en los medios de comunicación, proporcionan asistencia legal a los estudiantes y profesores bajo ataque por hablar en defensa de los derechos de los palestinos, y hacer lobby con representantes del Congreso, incorporando a un número creciente de judíos en la lucha por la igualdad de derechos para todos.

El papel de la sociedad civil palestina y global, además de mantener la presión sobre Israel y contrarrestar sus intentos de controlar el discurso, es mantener a la OLP firme. Lo que Trump ha hecho podría dar un golpe terminal a la causa palestina si los palestinos y sus aliados no ofrecen ninguna respuesta coherente y coordinada. Replanteándose estos y otros problemas y estrategias, los palestinos y sus aliados pueden convertir esta tragedia en una oportunidad.

Notas:

(1) Es importante subrayar la segunda parte de esta frase dados los malentendidos alrededor del BDS. El lenguaje del llamamiento del BDS deja claro que el movimiento está en contra de las políticas de Israel, no de su existencia, y que una vez que se alcancen los objetivos del movimiento - la autodeterminación, fin de la ocupación, justicia para los refugiados, y la igualdad de los ciudadanos palestinos de Israel - el BDS terminará.

Nadia Hijab es co-fundador y director ejecutivo de Al-Shabaka, la Red de Política palestina. Su primer libro, Woman power: El debate sobre la mujer árabe en el trabajo fue publicado por Cambridge University Press. Ha sido funcionaria de NN UU y es co-fundadora y ex co-presidente de la campaña en los EEUU por los Derechos Palestinos.
Fuente:
https://al-shabaka.org/commentaries/trumps-jerusalem-h-bomb-weighing-options-palestinians/
Traducción:
G. Buster
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