Dolores: Retrato emotivo de una pionera de la justicia social en EE UU

Lora Grady

16/09/2017

Resulta tentador encuadrar la carrera de Dolores Huerta, pionera de la justicia social, en el contexto de su asociación con Cesar Chávez, con el que fundó los United Farm Workers of America [Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Norteamérica]. Tentador, pero erróneo, como se sostiene en “Dolores”, un nuevo documental que pone su atención en su papel central, fuera de la sombra del líder sindical, en la lucha de los derechos de los trabajadores.

Pese a una vida dedicada a la organización de base, que en última instancia le hizo compartir estrado con Barack Obama como galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad en 2012, las aportaciones de Huerta han seguido teniendo algo de nota a pie de página. Pero con esta retrospectiva caleidoscópica de la vida y la carrera de Huerta, el cineasta Peter Bratt subraya sus aportaciones vitales, poniéndolas a la par con las de otros adalides del trabajador más conocidos.  

“Dolores” ilustra la vida de Huerta con noticiarios de archivo y otros contemporáneos, complementados con testimonios de sus pares y con recuerdos de miembros de su familia. Entretejidos, estos hilos forman un retrato convincente: criada entre peones    agrícolas latinos de la California central, Huerta desarrolló desde muy pronto una conciencia social, luchando por los derechos de los trabajadores, incluso a expensas de sus relaciones personales. Varios de los once hijos de Huerta hablan de las repercusiones negativas de sus largas ausencias, aunque dicen también que les inspiró a  emprender una carrera propia por la justicia social.  

Su honestidad tiene su eco en la franqueza de Huerta acerca de cómo su labor afecto a sus matrimonios y posteriormente a su relación romántica con el hermano de Chávez, Richard, confesiones que contribuyen a humanizar a esta figura fogosa, desbordante. Vemos a Huerta enfrentándose al sindicato de camioneros, organizando el boicot de las uvas de finales de los años 60 y compartiendo estrado con Robert F. Kennedy. Aunque no pensamos con frecuencia en los sacrificios que hacen los que ocupan la escena mundial, “Dolores” revela los efectos de las opciones elegidas por su protagonista, en un plano personal y político.

La película capta la contagiosa energía de Huerta, una energía que cambió las vidas de los “trabajadores peor pagados del planeta”, tal como describe una de las personas de la película a los trabajadores agrícolas. Pero su influencia rebasa esa labor, como muestran Angela Davis, Gloria Steinem y otras, que hacen notar que Huerta hizo aceptable que las mujeres estuvieran en piquetes, participaran en manifestaciones y, de modo más general, dejaran oír su voz. El género de Huerta, sostiene la película, impidió que se la reconociera como igual de Chávez.

“Dolores” sirve de fascinante correctivo de más de cincuenta años de historia norteamericana. Es educativo, sin duda, pero también estimulante, inspirador y profundamente emotivo. Como deja claro la película, es mucho lo que Huerta ha logrado, y a los 87 años, sigue viviendo de acuerdo con las palabras de la famosa frase a la que dio origen: Sí se puede — Yes, we can.

Dolores, de Peter Bratt. Contiene imágenes de brutalidad policial, del asesinato de Robert Kennedy y de niños con deformidades médicas. En inglés y español con subtítulos. 97 minutos.

es periodista de información y crítica cinematográficas del diario The Washington Post.
Fuente:
The Washington Post, 14 de septiembre de 2017
Traducción:
Lucas Antón