EE UU: ¡Abajo con los monumentos Confederados!

Derrick Morrison

13/08/2017

Desde el viernes 11 de agosto, cuando desfilaron con antorchas por la noche, cientos de militantes de extrema derecha racista -milicianos supremacistas blancos, neonazis y del Ku Klux Klan- se han concentrado armados en la capital del estado de Virginia, Charlottesville, para participar en una manifestación por la “Unidad de la Derecha” e impedir que la estatua del general confederado Robert E. Lee sea retirada del antiguo parque de la Confederación, ahora rebautizado como Parque de la Emancipación.

Miles de manifestantes antiracistas y antifascistas, de las organizaciones de derechos civiles y de las confesiones religiosas y del movimiento ‘Black Lives Matter' han intentado establecer una barrera humana alrededor de los manifestantes armados de extrema derecha, hasta que un coche conducido por un neonazi se ha lanzado contra ellos, atropellando y asesinando a una joven.

La declaración del estado de emergencia por el gobernador del estado ha impedido por el momento una confrontación armada, a pesar de los heridos en los choques entre manifestantes y entre estos y la policía.

A pesar de las declaraciones del antiguo Gran Mago del KKK, David Duke, de que se habían concentrado en la ciudad para “que se cumplan las promesas de Donald Trump de recuperar nuestro país”, el presidente de los EE UU solo ha comparecido el sábado por la tarde desde su club de golf en Nueva Jersey para condenar los acontecimientos “provocados por el odio, la xenofobia, la intolerancia y la violencia de las muchas partes”.

Pero como explica, en el articulo que reproducimos, Derrick Morrison, los acontecimientos de Charlottesville tienen precedentes, algunos tan antiguos como para remontarse a la Guerra Civil y la frustrada en parte Segunda Revolución de los EE UU de 1863.
SP

Intolerancia.Intolerancia racial. A los 21 años, Dylann Roof tenía bastante. La expresión simbólica de su odio era la bandera de los antiguos Estados Confederados de América (CSA).

Roof actuó por odio una noche de junio de 2015:  mató a nueve afroamericanos que rezaban en la iglesia AME Emanuel en Charleston, Carolina del Sur. Su acción provocó una rápida reacción.

El gobernador Nikki Haley, un republicano, exigió arriar la bandera de la Confederación que ondeaba en los jardines del Capitolio en Columbia, la capital del estado. Otros, como la NAACP habían exigido su retirada hace muchos años, pero nunca antes un gobernador.

Ambas cámaras legislativas se reunieron - el Senado y la Cámara de Representantes de Carolina del Sur- y después de un debate de más de 12 horas en la segunda cámara, votaron por la mayoría necesaria de dos tercios permitir a Haley arriara la bandera. La bandera había ondeado durante más de medio siglo, izada en 1961 por el gobierno del estado como un gesto de desafío al naciente movimiento de derechos civiles.

Las ondas de choque desencadenadas por la matanza de los nueve de Chaleston resonaron a través de los estados que habían constituido la Confederación. El alcalde Mitch Landrieu de Nueva Orleans, Louisiana, fue más allá. Presentó una moción para eliminar no la bandera, sino cuatro monumentos confederados construido en granito y metal.

Después de dos sesiones públicas tumultuosos, a las que cientos de personas asistieron y muchos hablaron, el consejo municipal de la ciudad de Nueva Orleáns votó 6-1 retirarlos en diciembre de 2015.

¿Artefactos de qué?

Muchos de nosotros esperamos que ocurriera a principios de 2016. Sin embargo, surgieron problemas. “Un contratista involucrado en el trabajo de retirada”, escribe Janell Ross en la edición en línea de The Washington Post el 19 de mayo de este año, “abandonó el trabajo después de que un incendiario quemase su Lamborghini de $ 200.000”.

Las amenazas de muerte de grupos pro-Confederación hicieron difícil encontrar un nuevo contratista. Después hubo demandas legales presentadas en los tribunales estatales y federales por los memorialistas de la ciudad, que llamaban a los monumentos “artefactos culturales” y símbolos del “patrimonio”. Los medios de comunicación locales repitieron la misma canción.

¿Son las estatuas del presidente de la CSA Jefferson Davis y de los generales confederados PGT Beauregard y Robert E. Lee “artefactos culturales”? ¿Es un obelisco de granito, construido en 1891 y que conmemora el breve derrocamiento del gobierno municipal de Reconstrucción en 1874 por la Liga Blanca de Crescent City, parte de nuestra “herencia”?

Como el alcalde Landrieu declaró con fuerza en su discurso el 19 de mayo, mientras la estatua de Lee era removida: “El propósito de estos monumentos es celebrar una Confederación imaginaria y desnaturalizada; haciendo caso omiso de los muertos, haciendo caso omiso de la esclavitud, y el terror que en realidad implicaba”.

Para comprender la confusión de los memorialistas y de tantos otros, tenemos que entender cómo esta “Confederación ficticia y desnaturalizada” - en palabras de Landrieu - nació. Para ello tenemos que utilizar como vara de medir los ideales democráticos codificados en la Declaración de Independencia de 1776 y en la Proclamación de Emancipación de los Esclavos en 1863.

Ambos documentos se incubaron en el horno de la agitación social, y marcan la Primera y la Segunda revolución de EE UU. O se podría decir que el documento de 1863 fue una extensión del de 1776, que audazmente declaró: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables , que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad …”.

No pocas normas sociales fueron barridas con la afirmación “todos los hombres son creados iguales”. Según Gordon S. Wood, “En 1777, el futuro estado de Vermont mostró el camino de la abolición de la esclavitud ... formalmente. A continuación, en 1780 el gobierno revolucionario de Pennsylvania, admitió que la esclavitud era 'una vergüenza para cualquier persona, y más especialmente para aquellos que han luchado en en la gran causa de la libertad”, legisló la emancipación gradual de los esclavos del estado ....

“En 1783, el Tribunal Superior de Massachusetts sostuvo que la esclavitud era incompatible con la constitución del estado, en particular con su declaración de derechos, que afirma que todos los hombres nacen libres e iguales. '” (1)

Después de décadas de lucha, vacilaciones y ambigüedades, el gobierno federal - en medio de la Guerra Civil - finalmente declaró en 1863 que “...todas las personas sometidas como esclavas dentro de cualquier Estado, o parte designada de un Estado ... en rebelión contra los Estados Unidos, son, a partir de ahora, y para siempre, libres”. (2)

Enmiendas 13, 14 y 15

El documento que une y aplica los principios de 1776 y 1863 es la Constitución de Estados Unidos. Redactada en una convención en 1787, comienza: “Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer la Justicia, asegurar la tranquilidad interna, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros y nuestra posteridad, ordenamos y establecemos esta Constitución para los Estados Unidos de América”.

Y concluye: “Los Estados Unidos garantizarán a todo Estado miembro de esta Unión una forma republicana de gobierno ....”

Para aplicar la Proclamación de Emancipación, Las enmiendas 13, 14 y 15 se añadieron a la Constitución. La 13 establece: “Ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria ... existirán en los Estados Unidos ...”.

La 14ª resuelve: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos y del Estado en que residen. Ningún Estado podrá dictar ni aplicar ninguna ley que limite los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos; ni ningún estado privará a ninguna persona de la vida, la libertad o la propiedad sin el debido proceso legal; ni negará a nadie dentro de su jurisdicción la igual protección de las leyes”.

La enmienda 15 se limitó a afirmar, “El derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos a votar no será negado ni limitado por los Estados Unidos o ninguno de sus Estados por motivos de raza, color o su condición anterior de esclavos”. Esta concernía únicamente a los libertos, ya que las mujeres no tenían derecho a votar hasta que se aprobó la Enmienda 19.

La reconstrucción abortada

Estas eran las leyes federales, que debían ser aplicadas por los gobiernos federales, estatales y locales. Para reorganizar los antiguos estados rebeldes, el Congreso de Estados Unidos estableció gobiernos de Reconstrucción. Los libertos y blancos partidarios de la nueva situación participaron en ellos, respaldados por la presencia del Ejército de Estados Unidos. Se suprimieron los grupos pro-confederación violentos, por un tiempo.

Empezando con la orden especial de campaña 15 del general William Tecumseh Sherman 15, publicada en enero de 1865, hubo proyectos piloto de entregar tierras a los libertos. La orden de campaña de Sherman se refería a las Islas del mar de la costa de Georgia y Carolina del Sur. La Oficina de Libertos, organizada por los federales, también inició algunos proyectos.

Pero los grandes intereses ferroviarios, los bancos y otras empresas industriales que controlaban el Partido Republicano no fueron capaces de acabar con las plantaciones y poner en práctica un programa de redistribución de tierras para los libertos y los blancos sin tierra. Algunas de las plantaciones fueron subastadas, lo que significó que sólo las grandes fortunas del Norte pudieron licitar.

El programa económico republicano para los libertos, para permitirles hacer la transición del trabajo esclavo al trabajo libre, fue destrozado por la crisis económica de 1873. Frenado por el colapso de la burbuja de crédito inflada por la excesiva expansión de los ferrocarriles para un mercado que no podía digerirla, la depresión duró cinco años y fue de alcance mundial.

El experimento de la reconstrucción se cayó de la mesa, porque los barones industriales querían “paz” en el Sur. La eventual retirada del Ejército de Estados Unidos de la región dio luz verde a las fuerzas pro-confederadas como el Ku Klux Klan.

Esto marcó el final de la aplicación federal de las enmiendas 14 y 15. Se trituraron los derechos de ciudadanía y al voto de los afroamericanos en el Sur.

Una Historia falsificada contra los derechos civiles

En esta época, la apertura de la segregación de Jim Crow, comenzó la falsificación sistemática y la reescritura de la historia de la Guerra Civil y de la Confederación. Comenzaron a erigirse estatuas y monumentos pro-confederados a partir de 1880, después de que los gobiernos de la Reconstrucción fueran derrocados. En Nueva Orleans: Lee en 1884, el obelisco en 1891, Davis en 1911, y en 1915 Beauregard.

Para quienes reescribían la Historia, la Guerra Civil se convirtió en un “malentendido” (como Donald Trump actualmente) y los generales y los políticos confederados se transformaron en grandes héroes del Sur e iconos culturales. Los afroamericanos fueron humillados rutinariamente, brutalizados y mutilados.

El alcalde Landrieu, en su discurso citado, estima que “cerca de 4.000 de nuestros conciudadanos fueron linchados, 540 solo en Louisiana ….”. El linchamiento de negros se convirtió en un deporte en el Sur. Se enviaban tarjetas postales con caras blancas que sonreían en primer plano mientras colgaba un cuerpo carbonizado afroamericano en el fondo. Landrieu lo llama la “falsa narrativa”, pero se convirtió en un lugar común.

En la actual República Federal de Alemania, los lugares en los que se detuvo a las víctimas de Hitler y el nazismo son inmortalizados con una placa en el pavimento. Cuando el movimiento por la justicia social en los Estados Unidos sea más fuerte, podríamos hacer lo mismo como una forma de recordar a los que fueron linchados.

El levantamiento de los trabajadores en la década de 1930 que llevó a la formación de sindicatos locales y al Congreso de Organizaciones Industriales (CIO) a nivel nacional, junto con la revolución anticolonial tras la Segunda Guerra Mundial que se extendió por África, Asia y América Latina, sentaron las bases que inspiraron el surgimiento de la lucha contra la segregación en los Estados Unidos en la década de 1950.

En un mismo mes de 1954, los vietnamitas derrotaron a sus colonizadores franceses en la fortaleza inexpugnable de Dienbienphu el 7 de mayo, y el Tribunal Supremo de Estados Unidos confirmó la demanda de integración de las escuelas en el caso Brown vs. la Junta de Educación de Topeka, Kansas, el 17 de mayo.

El entramado jurídico de Jim Crow se vino abajo con la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derecho al Voto de 1965. La primera supuso la aplicación por el Gobierno Federal de la Enmienda 14 en el Sur, la segunda la aplicación de las enmiendas 15 y 19.

Con la recuperación de estos derechos, fue una cuestión de tiempo que estos monumentos pro Confederación chocasen con las nuevas realidades políticas y sociales. El alcalde Mitch Landrieu se convirtió en sujeto de la historia al intentar corregir este desequilibrio en Nueva Orleans. La lucha continúa para eliminar otras estatuas y nombres de calles que simbolizan la supremacía blanca (ver la página de Facebook de Take 'Em Down Nola).

La larga lucha para eliminar los monumentos pro-confederados reafirma las palabras de la Constitución de Estados Unidos, amplía los límites de la democracia, y en última instancia es una lucha por una democracia y una república donde la discriminación por razones de raza, género, orientación sexual, creencias religiosas u origen nacional no existan.

De esa lucha puede surgir un tipo de nuevo tipo de democracia, un nuevo tipo de república.

Esa es la visión a largo plazo de la historia.

Notas:
    
1) Gordon S. Wood, Imperio de la Libertad, Una historia de la República Temprana, 1789-1815 (Oxford University Press, Inc., 2009), 519-520. 

2) Geoffrey C. Ward con Ric Burns y Ken Burns, The Civil War, An Illustrated History (Alfred A. Knopf, Inc., 1990), 166.
 

Veterano militante e historiador socialista afroamericano, antiguo miembro del SWP de EEUU y actual colaborador de la revista "Against the Current".
Fuente:
http://www.solidarity-us.org/node/5023
Traducción:
G. Buster
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