El derecho de decidir también se juega en Madrid

Carlos Girbau

17/09/2017

Una hora antes del acto ya no se cabía en la sala. En la puerta del Teatro del Barrio, local cedido por los promotores de este proyecto cultural, se sucedían los saludos mientras un incesante goteo de personas iba ocupando las aceras y la propia calzada. Las lecheras de la policía marcaban, a modo de frontera en pleno Lavapiés, los límites de la calle Zurita. A mediodía era ya evidente que el millar de personas congregadas no se iban a mover hasta haber escuchado  a quienes debían intervenir. El auto del juez José Yusty Bastarreche había servido para prohibir la celebración del acto “Libertad de expresión, democracia y derecho a decidir” en los edificios municipales de la Nave de Terneras del antiguo Matadero, pero no para impedir que se celebrara en plena calle, a las puertas del Teatro del Barrio. La demofobia había fracasado. Poco después de las 12h. se instalaron altavoces fuera del teatro y comenzaron a sucederse las intervenciones de los ponentes: Isa Serra de Anticapitalistas y diputada en la Asamblea de Madrid por Podemos; Núria Gibert, en representación de la CUP; Alberto Arregui de IU, Natalia Esteve, vicepresidenta de la Assamblea Nacional Catalana (ANC), Joan Tardà, diputado de Esquerra Republicana y  Jordi Cuixart,  presidente de Òmnium Cultural.

Varios mensajes se repitieron una y otra vez en las diversas intervenciones: El 1 de octubre, el referéndum en Catalunya va de democracia, de expresión de la voluntad popular. Va de república, de libertades cívicas y de derechos ciudadanos. Quienes se oponen al él han puesto en marcha una máquina de represión, recursos judiciales y ataques a la libertad de expresión. El referéndum “no representa un problema catalán”, sino del conjunto de quienes entienden que la democracia y la voluntad del pueblo se hallan por encima del poder del dinero. De quienes defienden que no hay más límite a la voluntad de la gente que esa propia voluntad. En consecuencia, el 1 de octubre concierne al conjunto del marco legal y a los derechos de los y las que viven en el Reino de España. El 1 de octubre no constituye un espacio de neutralidad para los sectores populares de la capital, sino un espacio de pelea por los derechos.

Como señaló Jordi Cuixart, se trata de una república que saque al 21% de la población del riesgo de pobreza, que beneficie a la mayoría, amiga del resto de pueblos, que abra el camino de la libertad más allá del régimen del 78 que la cercena. Joan Tardà, insistió: saludar la república catalana es saludar la Tercera República española, mientras Alberto Arregui señaló que el momento del derecho de autodeterminación es ahora, es el 1 de octubre y que ese momento no permite neutralidades.

Ir más allá del régimen que nos trajo la transición representa la puerta que Catalunya desea abrir; la de las repúblicas y los procesos constituyentes en la Península y para ello, como cuenta la famosa canción, L’Estaca, de Lluís Llach, con la que se cerró el acto: “si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí, seguro que cae, cae, cae y podremos liberarnos.” Sólo quedan 15 días para  que una parte importante de esa tarea comience a construirse.

 

Amigo y colaborador de Sin Permiso, es activista social en Madrid
Fuente:
www.sinpermiso.info, 17-9-2017