El día despues del referendum kurdo en Iraq

Thomas Cantaloube

27/09/2017

Contra todo pronóstico, o más bien contra todos, los kurdos iraquíes han llevado a cabo su consulta el lunes 25 de septiembre de 2017. No es un referéndum sobre la independencia en sí, sino un referéndum sobre la perspectiva de la independencia, lo que no es exactamente lo mismo, aunque el matiz no es suficiente para apaciguar a los vecinos de un hipotético Kurdistán futuro.

Si bien los resultados no se conocen todavía cuando se escribe este artículo (en la noche del martes 26), no hay muchas dudas. Según estimaciones oficiales, el 72% de los votantes registrados acudieron a las urnas, lo que, sin representar una participación masiva, demuestra el apoyo de una gran mayoría de los kurdos iraquíes al proyectos de independencia encabezado por el presidente del Gobierno regional Massoud Barzani y su partido, el PDK. Es significativo que en el feudo de sus oponentes del gran partido rival, el PUK, alrededor de la ciudad de Sulaymaniyah, la participación fue mucho más baja, generalmente por debajo del 50%.

Sin embargo, nadie considera que la respuesta a la pregunta: "¿Desea que la región del Kurdistán y las zonas kurdas fuera de la región se conviertan en un país independiente?", pueda ser negativa. Porque para muchos kurdos, "el mayor pueblo sin estado" como se dice a menudo, esta votación podría tener una resonancia histórica.

El primer ministro de la región, Nechirvan Barzani (sobrino de Massoud), sin embargo, se ha esforzado por asegurar a todos los que ven la perspectiva de la independencia con recelo que: "el referéndum no significa que la independencia sea para mañana o se vayan a modificar las fronteras. Si el voto es afirmativo, vamos a resolver nuestros problemas con Bagdad en paz”. Los países vecinos y las grandes potencias temen principalmente dos cosas de una posible independencia: las reivindicaciones autonomistas de los kurdos iraníes, sirios y turcos y un cambio de las fronteras surgidas del desmantelamiento del Imperio Otomano hace un siglo (que todo el mundo está de acuerdo en que son inadecuadas).

Hasta el día de la votación, los principales aliados del Kurdistán iraquí (Estados Unidos ante todo, pero también la UE) y los países vecinos, cada uno con una gran población kurda, solicitaron la anulación o el aplazamiento de la consulta . Una pequeña parte de los propios kurdos también había defendido la consigna "No por ahora", para enfatizar que era inútil y precipitada. Pero Massoud Barzani se negó a suspenderla, por lo que se ha abierto un período incierto para el Kurdistán y toda la región, donde las fronteras y los conflictos en Irak, Irán, Siria y Turquía se cruzan como placas tectónicas.

Para señalar su descontento, Irán suspendió sus vuelos aéreos entre Teherán y el Kurdistán, y cerró su frontera, a petición de Bagdad. En la escala de las sanciones esta es la decisión más dura. El Parlamento iraquí, por su parte, votó una resolución pidiendo al gobierno enviar al ejército a las zonas controladas por los kurdos (es decir, principalmente a la disputada región petrolera de Kirkuk) y recuperar el control de los puestos fronterizos actualmente en manos kurdas. En teoría, la Constitución iraquí requiere que el primer ministro cumpla con este mandato parlamentario, pero si lo hace, equivaldrá a una declaración de guerra (civil). Por no hablar de que el ejército iraquí está todavía ocupado en la lucha contra los restos del Estado Islámico.


En el lado turco, el presidente Recep Tayyip Erdogan tampoco ha encajado bien la consulta. Después de dar a entender que "nuestras tropas bien podría llegar durante la noche [al Kurdistán]", fustigó al ministro de hacienda del gobierno regional del Kurdistán iraquí, literalmente, frotándose las manos: “Ya veremos a través de que canales y donde van a vender su petróleo. Las válvulas las tenemos nosotros. Si las cerramos, se acabó ... " Sabiendo que el petróleo y el gas son el principal recurso del Kurdistán, que exporta el 90% de su producción (600.000 bpd) a través de Turquía, la amenaza de cortar el flujo es grave. Sobre todo porque estas exportaciones son parcialmente ilegales (los ingresos deberían ir a la Hacienda federal iraquí), y también porque provienen de la región de Kirkuk, que no pertenece oficialmente al gobierno regional kurdo.

Sin embargo, esta amenaza de Turquía no puede considerarse definitiva. Ankara no sólo se beneficia económicamente de estas exportaciones,  sino que puede hacerlo aún más, gracias a un contrato sido firmado entre el Kurdistán y la empresa rusa Rosnef para construir un gasoducto a través de Turquía para llevar el “gas kurdo"a Europa. "Las advertencias de Erdogan son ante todo una forma de marcar su territorio, en particular con respecto a su propia población kurda, para mostrar que no hay que pedir demasiado y menos rápidamente la independencia" , dice bajo condición de anonimato un diplomático europeo en relación con los kurdos. "Pero, en el fondo, Erdogan tiene buenas relaciones con el Kurdistán iraquí. "

El conflicto con Bagdad es más difícil de resolver, porque se ha incubado durante mucho más tiempo. Muchos observadores han pensado en los últimos meses que la convocatoria del referéndum sobre la independencia buscaba mejorar la correlación de fuerzas kurda en las complicadas negociaciones con el gobierno central (sobre los temas presupuestarios, pago de los funcionarios públicos, el estatuto de Kirkuk etc.). Pero como Bagdad no ha hecho ninguna concesión, la consulta ha tenido lugar finalmente, lo que agrava las tensiones en ambos lados. Esto no quiere decir que no haya nada que negociar.

"Massoud Barzani consiguió su objetivo: situar al Kurdistán iraquí en el camino de la independencia y asegúrarse el prestigio subsiguiente, asegura el diplomático consultado. Pero no tiene interés en que su país sea asediado y desangrado financieramente, como amenazan sus vecinos en las próximas semanas y meses. Será necesario negociar con Bagdad y daré garantías a sus vecinos”. El primer paso, ya anunciado hace mucho tiempo, es no declarar la independencia de inmediato o incluso rápidamente. El Gobierno Regional de Kurdistán no tiene ningún interés de anunciar una fecha, más o menos lejana y difusa, en varios años.

Barzani quiere buscar un compromiso con Bagdad. Con la promesa de no volar por su cuenta inmediatamente, retomando las conversaciones de verdad sobre Kirkuk (¿Kurdistán o no?), los ingresos por las ventas del petróleo o el papel de los peshmerga (la milicia kurda), Barzani podría obtener importantes concesiones por parte del gobierno central iraquí. Este último, que todavía se está recuperando de la desestabilización y la guerra provocada por Daech no quiere abrir un nuevo frente ni fomentar nuevas divisiones complicadas en un país que está unido con alfileres.

Un acuerdo con Bagdad permitiría a Barzani demostrar que no se le puede marginar y que su elección de convocar la consulta ha sido correcta. Porque además de las cuestiones geopolíticas ligadas al escrutinio del 25 de septiembre, su dimensión política interna no es insignificante. La familia Barzani está acusada de corrupción y nepotismo, y el prestigio asociado con el éxito del referéndum conlleva la posibilidad de que permanezca en el poder. Especialmente porque el 1 de noviembre tienen que celebrarse elecciones parlamentarias y presidenciales en la región del Kurdistán (que han sido aplazadas varios años).

Si Barzani no juega al apaciguamiento con Bagdad y sus vecinos de aquí a entonces y las cosas se complican, corre el riesgo de perder las elecciones. Si, por el contrario, muestra que la perspectiva de un Kurdistán independiente, por remota que sea, es aceptada, es probable que sea el ganador o incluso que pueda volver a aplazarlas  sin demasiado daño ...

Periodista especializado en temas de Oriente Próximo de Medyapart.
Fuente:
Medyapart, 27 de septiembre 2017
Traducción:
Enrique García