¿Era la derrota inevitable? Una reseña de la meta-reseña de Adam Tooze de “Comportarse como Adultos”

Yanis Varoufakis

17/03/2018

Leer una excelente reseña de un libro que has escrito es un verdadero placer. Leer, además, una atractiva y profundamente meditada reseña sobre diferentes aspectos de tu libro es ya un raro privilegio. Normalmente, dejaría el asunto aquí, disfrutando de la diversidad de opiniones que Comportarse como Adultos ha suscitado. Pero este no es un libro académico cuyo trabajo esté resuelto. Su temática concierne a la gente que sufre y a un continente –Europa- que está invocando, una vez más, a monstruos políticos.

Siendo así, la persistente pregunta planteada por Adultos [1], y que está en el corazón de la reseña escrita por Adam Tooze sobre las otras reseñas de libro, es todavía pertinente: ¿Estaba nuestra derrota en 2015 preprogramada en la estrategia que empleé? Propongo sopesar su pregunta mientras abordo la reseña de Tooze sobre los argumentos lanzados contra esa estrategia.

Tooze categoriza en tres las diferentes reseñas de Adultos [2]. Las dos primeras variantes son condenatorias ya que censuran Adultos principalmente como medio para condenar mis acciones políticas y, en ocasiones, mi carácter, ética, ideología, etc. Curiosamente, ambos tipos de crítica vienen de posiciones políticas diametralmente opuestas: una que adopta completamente el paradigma del Alto Establishment; y otra encarnada en una tradición izquierdista radical.

Denuncias Pro-Establishment

[Por ejemplo: Joseph C. Sternberg, en The Wall Street Journal y Pavlos Eleftheriadis, en Verfassungsblog]

Las reseñas escritas para defender la posición del Establishment en los hechos de 2015, y de paso ridiculizar Adultos, están basadas en tres (no demasiado bien) encubiertas hipótesis:

  • No hubo nada como una crisis sistémica en toda Europa causada por el diseño arquitectónico de la Eurozona destinado a provocar un abrazo mortal entre los insolventes bancos y los insolventes estados, comenzando por los países más débiles.
  • Bajo circunstancias difíciles, la respuesta de la Unión Europea a la crisis de la Eurozona fue (i) mayormente correcta (exceptuando algunos errores que fueron, más tarde o más temprano corregidos) y (ii) consistente con las tradiciones democráticas de Europa.
  • En el caso de Grecia, y dado el primer y segundo punto arriba, la crisis fue debida a tumores domésticos (crónica evasión fiscal, corrupción, baja productividad) que se resistían responder a los valerosos correctivos de las autoridades de la Unión Europea (el ajuste fiscal de la Troika y el programa de reformas) porque los griegos se resistían. Incluso, en 2014, Grecia también se estaba recuperando como resultado de la amarga medicina administrada por la Troika.

Con estas hipótesis firmemente ancladas, y sin prueba alguna de su verdadero valor, las resultantes reseñas arremeten contra Adultos como las memorias de un imposible narcisista quien, tras aterrizar accidentalmente en Enero de 2015 en el puesto de ministro de finanzas de Grecia, se propone a enfrentarse torpemente con las razonables autoridades europeas regidas por la ley –por tanto anulando la recuperación de Grecia e infligiendo indecible sufrimiento y perdidas económicas a los griegos.

No diré aquí nada más sobre esta categoría de reseñas ya que las tres fundamentales hipótesis han sido desenmascaradas como conscientes falacias no solo en el libro que publiqué en 2016 justo antes que Adultos (titulado ¿Y los Pobres Sufren lo que Deben?), sino también por otros autores que incluyen a Joe Stiglitz (El Euro: Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa), Wolfgang Streeck (Why the euro divides Europe?), Heiner Flassbek y Costas Lapavitsas (Contra la Troika: crisis y austeridad en la Eurozona) etc.

Denuncias Radicales

[Por ejemplo, Helena Sheehan, Jacobin, Eric Toussaint, Verso Blog]

Desde que empezó la crisis de la Eurozona, inspirados por la valiente postura de países como Ecuador, Bolivia, etc, una considerable parte de la izquierda europea empezó a hacer campaña para que Grecia haga tres movimientos: restablecer su moneda nacional, nacionalizar los bancos y anunciar una quita unilateral de su deuda pública –preferiblemente en conformidad con una auditoria de la deuda nacional que declare una gran parte de la deuda onerosa o ilegal.

En 2010, cuando Grecia cayó en la trampa de la insolvencia, SYRIZA era un pequeño partido de izquierdas dividido entre activistas que tomaron la postura del Lexit  presentada arriba  (esto es, partidarios de un Grexit desde la izquierda) y otros que no estaban del todo convencidos –preocupados por el alto coste del Grexit. A medida que se agravaba la crisis, SYRIZA subía en las encuestas hasta que hacia la primavera de 2012 pareció tener una oportunidad de ganar el gobierno. Por aquel tiempo, los Lexiters dentro de SYRIZA perdieron terreno en beneficio del grupo de Alexis Tsipras –líder de SYRIZA- que adoptó la estrategia de buscar un New Deal para Grecia dentro de la Eurozona.

Mientras, desde 2007, yo había empezado a argumentar que el Gran Colapso de la financiarización llevaría, como uno de sus síntomas, a la bancarrota del Estado griego. Basándome en esa hipótesis, empecé a hacer campaña en favor de un impago unilateral a nuestros acreedores dentro de la Eurozona, con la perspectiva de que Grecia no debía ni proponer un Grexit ni aceptar la combinación de préstamos predatorios y la drástica austeridad simplemente porque temiésemos la expulsión del Euro más de lo que temíamos una permanente Gran Depresión dentro del Euro. Así, cuando Alexis Tsipras me abordó para ayudar a su equipo en el diseño de una estrategia política, tuvo sentido que trabajásemos juntos y acepté.

Las reseñas de Adultos escritas como radicales denuncias parecen estar impulsadas por la profunda rabia que tienen mis críticos hacia mí por no haber apoyado la estrategia del Lexit. Claro que tampoco puedo tomar en serio su acusación de que usurpé el liderazgo de SYRIZA y llevé a Tsipras al extraviarse:

  1. Los líderes de SYRIZA había rechazado la estrategia del Lexit bastante independientemente de mí.
  2. Mi tarea fue dar coherencia a una estrategia de resistencia dentro de la Eurozona.
  3. Me opuse al moderado programa económico y social de Tesalónica (Septiembre de 2014) porque era totalmente inconsistente con a) la estrategia escogida (de oponerse a la Troika sin proponer un Grexit) y b) con un Lexit (en la medida que el programa de gasto social en ese programa político era imposible bajo el escenario del Grexit –al menos no en los primero años).
  4. Mi decisión de buscar poderosos apoyos dentro del Establishment (como Larry Summers, Jeff Sachs y Lord Lamont) fue plenamente consistente con los puntos 1 y 2.

En resumen, desde que el Estado griego se tornó insolvente he considerado al Lexit como una respetable y coherente opción para resistir el intento de las oligarquías europeas y griegas de desatar una brutal lucha de clases (bajo la apariencia de una devaluación interna y el peso de gigantescos rescates para los quebrados bancos en Alemania, Francia y Grecia). Sin embargo, permanecí totalmente escéptico de que fuese nuestra mejor estrategia, prefiriendo una estrategia de resistencia desde dentro de la Eurozona y dejando a los poderes fácticos cualquier decisión de echarnos de la Eurozona (para no rendirnos ante sus directivas y para no aceptar su renovación y extensión de deudas).

Por este juicio personal, parece que he incurrido en la ira, y la indignación incluso, de el Alto Establishment (en Grecia e internacionalmente) y de los defensores del Lexit. Doy la bienvenida a que los primeros carguen contra mí e, incluso, lo llevo con honra. La ira de los defensores del Lexit, en cambio, me entristece por dos razones: primero, porque la izquierda no parece haber aprendido su lección del siglo XX (i.e. la demonización de la opinión de otro compañero de la izquierda con quien uno no puede estar completamente en de acuerdo no es nunca una buena idea). En segundo lugar, porque incluso si uno sigue convencido de que el Lexit era el único modo efectivo de resistir a la Troika, esto va más allá de lo que nos concierne: ¡si SYRIZA hubiese adoptado a finales de 2014 la estrategia del Lexit, nunca habríamos ganado el gobierno en Enero de 2015!

En resumen, no hay ninguna razonable consideración sobre la historia reciente que pueda apoyar el reclamo de que si no fuese por gente como yo que distanció a SYRIZA de sus “radicales raíces”, Grecia podría haber escapado de la esclavitud por deudas en 2015 vía la estrategia del Lexit.

Comprensivos pero no convencidos con la estrategia

(Por ejemplo, Adam Tooze, New York Review of Books y reseña de reseñas publicado en su propio blog; J.W. Mason en la Boston Review; Pavlos Roufos, Brooklyn Rail)

En su considerada y larga reseña, Tooze identifica como una gran flaqueza mi propia imagen de “policía bueno” que, a través de los poderes de la persuasión, convencería a rudas figuras del Alto Establishment (como por ejemplo, Wolfgang Schäuble) de escapar de sus “disparatadas” estrategias. Tooze cita, apropiadamente, de la igualmente amable reseña de J. W. Mason, lo siguiente:

“Varoufakis relata estas historias magistralmente, aunque curiosamente nunca parecen amenazar su postura de que un acuerdo mutuamente beneficioso se encuentra a la vuelta de la esquina… Incluso cuando Schäuble le dice claramente en una entrevista cara a cara que “no voy a negociar contigo”, Varoufakis continúa animosamente tratando de alcanzar un acuerdo. Hasta su último día en el puesto, continúa ofreciendo nuevas propuestas, todas ellas vetadas por las más altas autoridades”.

Roufos es también de la misma opinión:

“[Varoufakis] sostiene que la austeridad en Grecia no fue nada más que un error de cálculo, casi como un error matemático, que pudo ser corregido mediante la mera fuerza de su “incuestionable lógica”, mientras su “obvia moderación” permitiría a los perpetradores de esta falacia sobreponerse de su bochorno y admitir sus errores”.

Esto lleva a Tooze a preguntar su pertinente cuestión: ¿Y si hubiese un fin detrás de la aparente demencia de las acciones de la Eurozona? ¿Y si durante todo este tiempo la austeridad y la regresión de la social democracia fueran los fines, para los cuales la crisis griega simplemente proporcionó una oportunidad?”

Lo anterior son unas críticas bien intencionadas e interesantes. ¿Pero, son correctas, y, entonces, justas? Contra la acusación de que vi las políticas de la Troika como “errores de cálculo”, “errores” debido a nada más que a un “disparate", llamaré a testificar a mi ya mencionado libro de 2016 ¿Y los Pobres Sufren lo que Deben? y a su precuela de 2011 El Minotauro Global. En vez de meros “errores” debidos a unas “disparatadas” ideas, estos dos libros cuentan la historia de:

  • Cómo el gran proyecto de construcción de la Unión Europea como un cártel (erigido en el contexto del sistema de Bretton Woods diseñado por EEUU) engendra inevitables desequilibrios comerciales y financieros que con el tiempo simplemente crecerían a niveles insostenibles.
  • Cómo la lógica consecuencia de esos desequilibrios (después del colapso de Bretton Woods) fue una unión monetaria (el SME inicialmente, el MEC posteriormente y eventualmente el Euro) que estaba destinado a crear una reacción en cadena de quiebras bancarias y de los estados miembros generando una depresión económica panaeuropea.
  • Cómo esta crisis daría a las oligarquías europeas un claro incentivo para cínicamente cargar las pérdidas financieras en las espaldas de los débiles contribuyentes mientras, al mismo tiempo, imponían la austeridad sobre ellos.
  • Cómo la Troika de acreedores tendría que ser embaucada rápidamente y asignarle el mandato de convertir a Grecia en un perverso laboratorio en el que probar una combinación de: i) devaluación interna sin precedente, ii) enormes y predatorios préstamos, iii) una transferencia de riqueza del sector público a la oligarquía transfronteriza.
  • Cómo este experimento sería en cualquier caso un ensayo general –y una moraleja- útil para el mismo propósito: la imposición de la austeridad a gran escala en países como Italia, España y, por último, Francia. Y la creación de un nuevo mecanismo de poder opaco y antidemocrático en el centro de Europa.

Es un hecho incuestionable, tal y como Tooze lo presenta, que hubo una lógica, y un método, en el “disparate” del Alto Establishment–en particular en su propensión en cargar las pérdidas en las espaldas de los más débiles y, luego, de traspasar riqueza de las víctimas de la oligarquía a los oligarcas [3]. Pero, esto no significa que, aunque motivados por los intereses de las oligarquías, ¡el razonamiento de las autoridades no fuese un “disparate”! Iría contra todo lo que Sófocles, Shakespeare y Marx nos enseñaron creer que las autoridades siempre piensan racionalmente y que actúan de manera que maximiza sus ganancias esperadas [4]. Este es el por qué, en Adultos, insisto que ver a personas como Schäuble era un poco como ver a Otelo –con un grado de simpatía por personajes poderosos aparentemente atrapados en una especie de impotencia a la cual están condenados por la apresurada ejecución de sus más inmediatas tareas del ejercicio del poder.

Resumiendo, no existe suficiente cantidad de buen razonamiento que hubiera nunca convencido a Dr. Schäuble, a la Señora Merkel y a sus alegres tecnócratas de ceder ante el gobierno de SYRIZA. Sus políticas fueron técnicamente ineptas y fallaron por el criterio que ellos mismos establecieron. Como en Macbeth, cubrieron un crimen (contra la lógica) con otro, obstinados como estaban en el constante traspaso de pérdidas desde la minoría a la mayoría de la población y en la construcción de nuevas oscuras redes de poder.

Su razonamiento fue, de hecho, disparatado cuando trataron de restaurar el equilibrio macroeconómico de la Eurozona pero afilado como una navaja cuando se trató de mantener su autoridad y control. Combinaron ridículas políticas económicas (por ejemplo, la recapitalización de los bancos griegos en 2012 o los bonos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera parecidos a los CDOs) con la admirable precisión para hundir fiscal y financieramente a los gobiernos que temieron la expulsión del Euro por encima de todo. Tal y como escribí en Adultos:

“No creí ni por un momento, en Enero de 2015, que la incuestionable lógica y obvia moderación de mis propuestas ganarían a nuestros acreedores”

Por tanto, uno puede preguntar que, si no pensaste que los argumentos bien razonados ganarían ¿por qué insistías una y otra vez con nuevos y mutuamente beneficiosos acuerdos? ¿Por qué dabas discursos, y escribías artículos, con el propósito de retratar los irracionales métodos de las autoridades, su “disparatado” razonamiento y tus soluciones como obvias? Porque la estrategia que escogí era doble:

  • Exponer constantemente la incompetencia técnica y la incoherente lógica de las propuestas de la Troika, mientras demostraba (de modo técnicamente impecable) como sus propios constituyentes en cuyo nombre hablaban (por ejemplo, los contribuyentes alemanes, los socios del FMI) se beneficiarían si ellos cedían.
  • Estar preparado de ir hasta el final, i.e. hasta el Grexit en caso de que la Troika insistiera en nuestra capitulación

La cuestión principal siempre fue sobre la credibilidad del punto 2; en el compromiso de que no cambiaríamos de posición. Muchos me acusaron a mí de ir de farol. ¡Pero no! Ir de farol es una táctica que se usa solo si piensas que no tienes otra oportunidad de ganar. En cambio, los movimientos que hagas sin importar los movimientos de tu oponente son precisamente lo opuesto a un farol [5]. Mantenerme en mi posición de restructurar la deuda y acabar con la austeridad, incluso bajo la amenaza del Grexit, no era un farol por la siguiente clasificación de los tres posibles resultados:

  • Mejor escenario: una restructuración de la deuda y el fin de la austeridad en la Eurozona.
  • Escenario intermedio: forzar que Grecia sea expulsada de la Eurozona por la Troika, la cual acepta el precio del Grexit (alrededor de 1 trillón de euros) antes que aceptar el destino de doblegarse ante nosotros.
  • Peor escenario: la capitulación que conlleva una permanente depresión en la Eurozona.

Mientras que me habría arrepentido si la troika hubiera elegido echarnos fuera del Euro cuando se diesen cuenta de que no me achicaría, no mover nuestra posición y “aceptar” un doloroso Grexit era preferible que la capitulación y, por tanto, era nuestra estrategia dominante [6]. Era también lo que hacía mi desobediencia creíble: el pensar que, incluso si la Troika hiciera lo peor, no achicarse y “aceptar” un doloroso Grexit era preferible que la capitulación.

¿Era nuestro elemento disuasorio convincente? ¿Y por qué mi aluvión de propuestas?

Decir “no”, desobedecer, no es suficiente. Desde el momento en que dices que “no” a los poderosos acreedores, como la Troika, hasta el momento de la verdad (i.e. cuando tienen que decidir si te tiran por la borda del sistema Euro o si se doblegan) hay tres movimientos que el lado más débil debe realizar:

  1. (Plan disuasorio) Enseñarles las armas que tienes para reducir tu coste e incrementar el suyo durante su periodo de deliberación.
  2. (Traspasar la culpa) Ganar la batalla de la opinión publica demostrando lo razonable de tus propuestas y, así, exponiendo los verdaderos motivos de los acreedores (que no tenían nada que ver con los motivos que proponían de recuperar el dinero de los contribuyentes europeos o respetar el cuento de las “normas”).
  3. (Preparación) Preparar un plan de transición fuera de la Eurozona, si esto es lo que los acreedores terminan prefiriendo una vez se den cuenta de que no te achicarás.

Empezando por el punto 3, desde el primer día en el gobierno, dos pequeños equipos estuvieron trabajando en un plan de contingencia en caso de un impuesto Grexit (en caso de que la cancillera alemana, Mario Draghi, el jefe del Banco Central Europeo y el resto de la Troika decidieran colocarse del lado de la obstinada postura de Wolfgang Schäuble de echarnos fuera de la Eurozona si no capitulábamos). Uno de los equipos trabajó en lo que llamamos el Plan X (que miró lo que tendría que hacerse viz. Bancos, importaciones, reserva de moneda extranjera, etc) y el segundo equipo estuvo trabajando en un sistema de pago paralelo que proporcionase cierto margen fiscal dentro del Euro pero que fuera, también, fácil de convertir en un dracma digital en caso de ser expulsados del euro.

Pasando ahora al punto 2, uno no debe nunca subestimar la importancia de la opinión pública. El Grexit costaría a los europeos un buen pellizco. Era imperante que contrarrestásemos los intentos de la prensa del establishment en presentarnos como majaderos y majaderas pidiendo lo imposible y que socavábamos la integridad de Europa. Esta es la razón de porqué me correspondía volver una y otra vez, animosamente como Roufos dice, con moderas propuestas. Como ministro de finanzas de un Estado quebrado tenía el deber de demostrar a mi gente, a la gente de Europa, pero también a los acreedores, que existían soluciones dentro de las normas de la Eurozona que beneficiarían a todos excepto a la oligarquía, la clase política que se beneficiaba de la insolvencia de Grecia y los funcionarios de la Troika cuyos nuevos empleos y sus nuevas oportunidades rentistas dependían en mantener a la periferia europea en la insolvencia.

Lo cual me trae al plan de contingencia: ver punto 1 más arriba. Incluye el (muy importante) sistema paralelo de pagos (sobre el cual pocos críticos de Adultos ahondan) y mi amenaza de no pagar los bonos llamados SMP (i.e. bonos del gobierno griego que el Banco Central Europeo, el BCE, había adquirido en 2010/11 en un intento condenado al fracaso de mantener a Grecia en el mercado de capitales). Así es como Tooze resume mi razonamiento, tal y como está esbozado en Adultos, por amenazar con tal impago si el BCE cortaba la liquidez a los bancos alemanes:

“La compra de bonos de Draghi tenía una frágil base política y legal. El Tribunal Constitucional de Alemania y el Tribunal de Justicia de Europa lo habían aprobado a regañadientes tras repetidas recusaciones legales presentadas por la derecha euroescéptica alemana. Lo que Varoufakis proponía era trastocar ese delicado equilibrio legal y político. Para ello Grecia no pagaría los bonos griegos que el BCE había adquirido en 2010 y 2011 durante los primeros intentos de estabilizar el mercado de bonos soberanos. Esa parte de la deuda soberana Griega no había sido eliminada en 2012. Los bonos estaban sujetos a la ley griega. Su valor nominal era cercano a los 33 billones de dólares. Si Grecia no pagaba por completo o parte de esos bonos, el BCE estaría forzado a reevaluar por completo su cartera de bonos soberanos de la Eurozona y la puerta quedaría abierta a un nuevo desafío legal por parte de la derecha alemana, poniendo en peligro la expansión cuantitativa (QE)”.

Más adelante en su reseña, Tooze concluye: “Dada la subordinada posición de Grecia, sería grandilocuente llamar a su plan una “opción nuclear”. Era, ciertamente, una bomba sucia”. Aquí son pertinentes dos comentarios:

Primero, mientras que puedo aceptar que la metáfora de la bomba sucia es atractiva, no creo que sea de gran ayuda. Una bomba sucia es un arma ofensiva en manos de terroristas. En 2015 el BCE y la Troika eran los agresores contra una gobierno que justo había sido elegido. En el tercer día en mi puesto de ministro [7], el presidente del Eurogrupo me amenazó en mi oficina que si insistía en negociar una restructuración de la deuda ¡cerrarían nuestros bancos en cuestión de días! ¿Es un movimiento agresivo, una amenaza equivalente a una bomba sucia, responder de la siguiente manera? “OK, si nos estrangulas, si os aseguráis de que no saldrá ni un euro de los cajeros automáticos y que nuestro gobierno es forzado a la quiebra, entonces es irracional pensar que nosotros pagaremos vuestros bonos”.

Segundo, en el pasaje anterior Tooze se salta el motivo aún más profundo de porqué el impago de los bonos SMP aunaba tan devastador poderío: el tira y afloja entre el BCE y su mayor socio: el Banco Central de Alemania, el Bundesbank. En Adultos me explayo en explicar la titánica batalla legal entre Jens Weidemann (Presidente del Bundesbank) y Mario Draghi sobre si al BCE se le debe permitir comprar bonos del gobierno italiano en 2015 –para de facto mantener a Italia dentro de la Eurozona y así salvar a la Eurozona de su desintegración. Para acortar esta larga historia: para permitirle implementar su tremendo programa de compra de bonos (también conocido como expansión cuantitativa) Draghi tenía que comprometerse ante los tribunales europeos que nunca permitiría que los bonos en manos del BCE dejase de ser pagados. Ergo, si yo hubiese impagado los bonos SMP en respuesta al cierre de los bancos griegos por parte del BCE, Draghi violaría los términos y condiciones de su programa de expansión cuantitativa. Y esto hubiese puesto a los mercados del revés.

En esta coyuntura Roufos viene con una fuerte crítica de la hipótesis central de mi estrategia:

“[E]sta estrategia”, argumenta, “traiciona la lectura de la historia reciente sobre la gestión de la crisis, durante la cual ha sido demostrado una y otra vez que los principios legales abstractos no se aguantan cuando se trata de tomar decisiones importantes. De hecho, una lectura detallada de las políticas desde 2010 revela que la “flexible” interpretación de las fórmulas legales o el ignorarlas por completo es la norma mucho más que es el guiarse por la política económica de fondo.”

En general, Roufos tiene razón: cuando les conviene, los poderes fácticos tratan sus propias reglas, incluso sus propias leyes y tratados, con particular desdén. Los ignoran, los cambian a placer, los retuercen y distorsionan.

Sin embargo, en este caso en concreto, Roufos se olvida de un detalle crucial. Esto no fueron “principios legales abstractos”. Esto fue un acuerdo legal, un equilibrio frágil entre dos titanes enfrentados: el presidente del Banco Central Europeo (que tenía a la cancillera alemana de su lado) y el presidente del Banco Central de Alemania (que defendía los intereses del interés del capital financiero alemán junto con los poderosos banqueros de Holanda, Luxemburgo y de más allá).

Dejando de pagar los bonos SMP, estaría brindando a Weidemann una magnífica arma con la que reiniciar e intensificar su guerra contra el BCE que se propuso la tarea de mantener a Italia en la Eurozona por encima de los intereses que Weidemann representaba. Dado también que el Bundesbank siempre se resintió de la inclusión de los deficitarios países del Mediterráneo dentro de la Eurozona y que le gustaría profundamente (como al entonces ministro de finanzas alemán) ver a Grecia, Portugal y, quizás, Italia, saliendo del euro, mi impago de los miserables bonos griegos habría, con una alta probabilidad, desestabilizado seriamente la inestable coalición de acreedores a la que la gente de Grecia se enfrentaba. Como su ministro de finanzas, tenía el deber de perseguir este curso de acción [8].

¿Se habrían ellos achicado?

Mi argumentación no es determinista. Es imposible saber seguro como habrían reaccionado los acreedores de la UE a un persistente “No” a su nuevo rescate y a la continuada condena a la servidumbre por deudas.

Claro, siempre existe la posibilidad de que, enfrentados a mi impago de los bonos SMP, Weidemann habría metido en cintura a Draghi y Merkel para mantener a Italia dentro del Euro y echar a Grecia. Pero asumir que lo harían como si nada, como lo asume Roufos, es mucho asumir. Existe también la posibilidad en que el trillón de euros del coste del Grexit (y la posibilidad de que desencadenara un incontrolable Italexit) les habría puesto freno –como el Vicepresidente del BCE confirmó en una entrevista (de Septiembre de 2015) en la que declaraba que nunca habrían permitido a Grecia salir de la Eurozona ya que “el coste para Europa habría sido demasiado elevado”. Pero entonces, de nuevo, como Dan Ellsberg me advirtió en un email cuando era yo ministro –extraído de su propia experiencia en la guerra de Vietnam-, uno nunca sabe cómo reaccionará un establishment loco y autista en el momento de una grave crisis: es muy probable que actuasen de un modo autodestructivo.

Pero, como análisis final, nuestra predicción sobre si los acreedores se habrían achicado o no depende del mencionado preacuerdo de la clasificación de los potenciales resultados: siempre y cuando el Grexit no fuese el peor de nuestro posibles resultados y que la reestructuración de la deuda fuese considerada condición sine qua non fuera o dentro del euro, nosotros deberíamos habernos aferrado a nuestras armas, deberíamos haber estado preparados para implementar el sistema paralelo de pagos, para impagar los bonos SMP y para llevar a cabo los preparativos necesarios previos al segundo peor escenario: el Grexit.

Mirando al future: DiEM25 y la estrategia de la Desobediencia Constructiva

Al final, mi propio bando (SYRIZA) capituló. La capitulación vino de la mano del retrato del Grexit como la peor de las posibles soluciones. Ese fue el momento en el que la pequeña llama de la esperanza que el pueblo de Grecia prendió en Enero de 2015 se extinguió. En cuanto su luz se apagó, millones de europeos que habían mirado a Grecia en busca de inspiración se desanimaron. Desde entonces Europa es asediada por el aniquilador Alto Establishment y una desintegradora derecha xenofóbica.

Afortunadamente, ninguna buena batalla es en vano. De las cenizas de nuestra derrota de 2015 se lanzó el primer movimiento panaeuropeo: DiEM25 – Movimiento por la Democracia en Europa. Para sacar a Europa fuera de su camino de ruinas (por ejemplo, un estancamiento que solo beneficiará a las fuerzas xenofóbicas, nacionalistas, regresivas y desintegracionistas), DiEM25 propone que hay que traer una desobediencia constructiva a los municipios, los ayuntamientos, las regiones y gobiernos de todo el continente.

Justo como en 2015, llevamos constructivas y racionales propuestas políticas que proponen completas alternativas a las existentes políticas o directrices. Llamamos a este nuevo marco político el New Deal Europeo. Por supuesto, igual que en 2015, no esperamos que el Establishment adopte nuestras propuestas solo porque son más inteligentes que las de ellos. Aquí es donde la desobediencia civil y gubernamental entra en juego: planeamos universalizar, por toda Europa, la estrategia que seguimos en Grecia en el ministerio de finanzas en 2015.

Al tiempo que escribo estas líneas, DiEM25 y otras fuerzas políticas de toda Europa se reúnen en Napoles, Italia, para constituir el primer partido político panaeuropeo con el cual presentarse a las elecciones al parlamento europeo de Mayo de 2019.

Igual que en 2015, el fracaso no nos asusta. Solo la inacción y la desesperanza lo hacen.

Epilogo – mi mayor arrepentimiento

Es su reseña de Adultos, Roufos me acusa de tener una visión del mundo en la que:

“…el mundo de los movimientos sociales no es nada más que un accesorio secundario, un mero paso intermedio de incontrolable espontaneidad, cuyas potencialidades dependen enteramente de la habilidad de algún partido político, mecanismo de estado o alianza de expertos que concentre su energía en un propósito superior.”

Mientras que pienso que eso es un tanto duro, me temo que tiene cierta razón. De hecho, en una nueva introducción al Manifiesto Comunista, que será publicado por Penguin en el próximo Mayo, escribo lo siguiente:

Adultos… cuenta la historia de cómo la primavera griega fue aplastada por la combinación de fuerza bruta (por parte de los acreedores de Grecia) y un frente dividido dentro de mi gobierno. Lo he escrito tan honestamente y fiel a la realidad como he podido. Visto desde la perspectiva del Manifiesto, los agentes del cambio estuvieron confinados a meros cameos o al rolo de víctimas casi pasivas. “¿Dónde está el proletariado en tu historia?” Casi puedo oír a Marx y Engels gritándome. “¿No deberían ser ellos quienes confrontaran más enérgicamente al Capitalismo, con ustedes apoyándolos desde atrás?” ¡Muy cierto! Si hubiese una cosa que pudiera haber hecho diferente en como el conflicto se desarrolló, esta habría sido.

 

UNA LISTA DE RESEÑAS DE Comportarse como Adultos

Notas

[1] Adults in the Room: My battle against Europe’s Deep Establishment, London: The Bodley Head. Versión en castellano: Comportarse como Adultos: Mi batalla contra el establishment europeo (Deusto, 2017).

[2] Hay una cuarta categoría de reseñas de total apoyo y comprensión que no menciono aquí. Por ejemplo, Justin Fox, New York Times, Doug Henwood, The Baffler, Stan Persky, Los Angeles Review of Books, Paul Tyson, openDemocracy, Jane Goodall, Insider Story, Martin Wolf, The Financial Times.

[3] Phil Mirowski ha demostrado brillantemente como nuestras oligarquías trasnfronterizas nunca habrían desperdiciado la oportunidad que tal crisis les brindaría. [O, como decimos los griegos, “ahora que han encontrado a un enterrador están prestos a enterrar tantos cuerpo como sea posible”]

[4] Si el lector tiene alguna duda de el “disparate” en cuestión, puede ser de ayuda leer el capítulo 6 de mi libro ¿Y los Pobres Sufren lo que Deben? La manera en que la élite europea ha amañado los rescates, primero a los bancos en 2008/10 y luego a los estados (usando prestamos estructurados como CDOs que llevaron a la evitable bancarrota de Irlanda y Portugal), revela que: a) eran técnicos de tercera y b) que estaban en un estado de pánico (exactamente lo opuesto a metódico) que engendra disparatadas ideas. Naturalmente, en cuanto se implementaron sus ineptas soluciones, fueron metódicos en asfixiar a cualquiera que se les opusiera.

[5] En tería de juegos es llamado estrategia dominante (por ejemplo, una determinada acción que seguirías independientemente de lo que predigas que el otro hará

[6] Ese era el acuerdo que había acordado con Tsipras antes de que acepté el ministerio de finanzas. El hecho de que él invirtiera su clasificación es la causa de nuestra derrota.

[7] El 30 de Enero de 2015.

[8] La confusión de Roufos sobre la importancia de los bonos griegos SMP le lleva a hacerme cargo de una mala interpretación del capitalismo. Escribe:

“[E]l entendimiento abstracto de ley como una cristalización de la esencia de las relaciones sociales capitalistas que Varoufakis y otros proponen lleva a unas cuantas mistificaciones. Quizá la más importante, deconstruye al capitalismo como un conjunto de relaciones sociales que se mantienen (y se engendran) debido a su condición jurídica cuya importancia supera la de, digamos, la rentabilidad.”

Si hubiera leído cualquiera de mis otros trabajos, Roufos habría sabido que este nunca fue como yo entiendo el capitalismo. De hecho, mi último libro (Economía sin corbata: conversaciones con mi hija; Destino 2015) ha sido ampliamente criticado por ser demasiado determinista, concediendo poco poder explicativo a la “superestructura” y, en cambio, priorizando demasiado la “base”.

Co-fundador del Movimiento por la Democracia en Europa (DIEM25), Yanis Varoufakis es profesor de economía de la Universidad de Atenas, ex-ministro del Gobierno de Syriza, del que dimitió por su oposición al Tercer Memorándum UE-Grecia. Es autor, entre otros, de El Minotauro Global.
Fuente:
https://www.yanisvaroufakis.eu/2018/03/07/was-defeat-inevitable-a-review-of-adam-toozes-meta-review-of-adults-in-the-room-1/
Traducción:
Ayoze Alfageme