Es deuda de los bancos y no del pueblo de Irlanda. Entrevista

Pat Rice

27/10/2012

Daniel Escribano visitó a Pat Rice en su residencia estival de Lizartza (Guipúzcoa) y realizó para sin Permiso esta entrevista sobre la situación política y económica de Irlanda tras el rescate y acerca de las perspectivas que se abren en el País Vasco tras la superación de la lucha armada por parte de ETA.

¿Cuál es la situación política y económica actual en la república de Irlanda, tras el rescate?

En el sur, gobierna una coalición entre un partido conservador, Fine Gael, y el Partido Laborista, que no es de ningún modo radical, el precio de cuya participación en el gobierno ha sido aceptar casi al pie de la letra lo que quiere el partido conservador; han sido muy buenos alumnos del BCE y lo han aceptado todo. Están cumpliendo las exigencias de la UE y son bien vistos en Bruselas y Estrasburgo. Pero el pueblo está sufriendo, hay más y más emigración —una triste tradición—. Como nuestra gente es educada y tiene altos niveles de conocimiento en tecnología, encuentran trabajo en EEUU, Canadá y Australia, pero es un derrame terrible de potencial que debería tener nuestro país y tiene un coste social alto. El paro no está al nivel del Estado español, pero está en un 15% en el sur. La política del SF es que se deberían considerar otras posibilidades, en lugar de ahorrar, ahorrar y ahorrar, recortar, recortar y recortar y quitar servicios que afectan sobre todo a los más pobres. Es una forma de ir cada vez peor, porque la gente no tiene confianza e incluso los que no han perdido el trabajo están con tanto miedo que no gastan y, si la gente no gasta, la economía no funciona. Nosotros estamos a favor de una política de dar preferencia al pueblo, y no al sistema bancario, y de crear más empleo, porque con más empleo, la gente puede gastar y la economía, crecer.

En el sur, hasta las últimas elecciones gobernaba Fianna Fáil. ¿Qué diferencias hay entre Fianna Fáil y Fine Gael?

Nosotros decimos que no hay. Las diferencias vienen de la guerra civil. Fine Gael son los que firmaron el tratado con Londres de 1921, por el que se establecía un estado libre, con la exclusión del norte, que quedaba bajo dominio británico, con un parlamento local. Una parte del IRA aceptó el tratado, pero otra, la parte de De Valera, se opuso al tratado e inició una guerra de guerrillas que duró año y medio y que se llamó la guerra civil. El gobierno, con la ayuda de armas británicas, derrotó a los que no aceptaron el tratado, pero perdió la fuerza política, hasta cierto punto. El IRA que siguió con la lucha hasta 1927 —al menos en teoría; la guerra duró sólo año y medio—, dejó (no entregó) las armas, entró en el Parlamento y cambiaron el nombre a Fianna Fáil (todavía llevaban el de Sinn Féin). Y desde 1932 formaron la mayor parte de los gobiernos hasta hoy. Había otro grupo dentro del IRA, que no fue con De Valera, que no formó Fianna Fáil y eran "los nuestros", digamos. Siguieron con algún tipo de resistencia y luego el gobierno de De Valera encarceló a esa minoría y hubo gente que murió en huelga de hambre, en el sur, durante los años cuarenta.

Desde el punto de vista las políticas que aplican actualmente, Fianna Fáil y Fine Gael son casi indistinguibles.

No son muy diferentes. Fianna Fáil tiene una retórica algo más populista y algo más nacionalista. Fine Gael representaría más a gente rica, que estaban bien bajo el dominio de los ingleses: gente como comerciantes y grandes granjeros. Hay una diferencia de clase. Fine Gael sería algo más conservador. Fianna Fáil tenía el apoyo tradicional del pequeño campesino, del baserritar, como lo tiene el PNV en el País Vasco. Nosotros hemos quitado votos sobre todo a Fianna Fáil. No es un partido de ricos, es un partido de la vieja aristocracia católica e incluso protestante. La población de protestantes en el sur descendió bastante después de la independencia del país. Alguna parte se habrá ido; otros, poco a poco, como eran minoría, fueron casándose con católicos y se asimilaban. Pero la mayor parte de esta aristocracia unionista en su día y de los nacionalistas potentes económicamente estarían más en Fine Gael. Es un partido que va a favorecer más a esos sectores. Nosotros tenemos el apoyo de pequeños campesinos, pero de los más pobres, que no tienen nada que perder. Fianna Fáil, además, ha tenido muchos casos de corrupción. En ese contexto, SF, a pesar de toda la intoxicación y censura que se ha hecho contra nosotros, parece que estamos llegando a sectores populares más amplios y le estamos quitando votos.

Las encuestas pronostican que SF podría convertirse en la segunda fuerza en Irlanda del sur; Euskal Herria Bildu (EHB) ya lo es en el Parlamento de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y es muy probable que lo fuera también en Navarra, si hubiera elecciones anticipadas. Syriza estuvo muy cerca de ser la primera fuerza en las últimas elecciones griegas. Parece que toma cuerpo una alternativa política al neoliberalismo.

El SF ya estaba en auge en el sur y, durante la época de la lucha armada, que era en el norte, nosotros éramos la segunda fuerza del nacionalismo. El SDLP [Partido Socialdemócrata y Laborista], autodescrito como constitucional, era la primera fuerza (ellos tenían dos terceras partes del voto nacionalista y nosotros, una). Tras la tregua del IRA y los acuerdos de Viernes Santo, la situación se invirtió. Nosotros nos convertimos en la primera fuerza del nacionalismo (con dos terceras partes del voto nacionalista) en el norte y ellos, en la segunda. En el sur, teníamos poca fuerza. Lo que pasó es que durante treinta años hubo una censura muy fuerte, tanto en el norte como en el sur. Peor incluso en el sur: durante muchos años no podíamos aparecer en los medios de comunicación. En el norte había una situación absurda: Gerry Adams aparecía, a veces, en la televisión, pero doblado. En el sur, por la censura, por la intoxicación contra la lucha en el norte, teníamos poca fuerza. Lo que pasaba en el norte se parecía mucho a lo que había pasado en el resto del país durante 1916, 1919, 1920 y 1921: era una lucha que no se había terminado. Han demonizado al republicanismo y treinta años de eso en la televisión, en la radio y la prensa han hecho muy difícil avanzar. Hasta las últimas elecciones teníamos sólo cinco diputados en el sur, pero en las últimas elecciones subimos a 15 y, en este momento, parece que estamos más o menos al mismo nivel que Fianna Fáil, que era el partido del gobierno hasta las últimas elecciones. Tenemos un nivel más alto que el Partido Laborista. Así que bien podríamos quedar como segunda fuerza en el sur. Y en el norte, a pesar de la división entre nacionalistas y unionistas, tenemos la posibilidad de convertirnos en la primera fuerza. Y con la crisis en el sur, somos un partido que habla de hacer las cosas de modo diferente y tendríamos la intención de hacerlas de modo diferente. Ya veremos.

La posición de SF ante el referéndum sobre el Pacto Fiscal fue pedir el no.

Sí. El gobierno ganó imponiendo miedo, diciendo: "Si no lo aceptamos, nadie nos dará crédito, la economía quebrará, habrá una crisis terrible". Un pueblo con miedo votó mayoritariamente a favor de la posición del gobierno, aunque hubo una oposición fuerte. Por eso el gobierno intentó meter tanto miedo, porque había una posibilidad real de que Irlanda votara en contra. Por eso jugaron sucio e intentaron hacer creer que la única solución era aceptar lo que decían Bruselas y Estrasburgo. Pero ganaron por poca diferencia.

El grueso de la deuda asumida por el estado irlandés es con bancos extranjeros.

Sí, es deuda de los bancos y no debería ser deuda de Irlanda, que el pueblo llano, el trabajador y la clase media, esté pagando. No debería ser deuda del país, porque no es el trabajador irlandés quien ha creado esta deuda, sino los bancos. Entonces, pedimos que esta deuda sea considerada como deuda de los bancos, no deuda del país ni del contribuyente.

En las últimas elecciones griegas, a determinados líderes europeos sólo les faltó decir a quién (no) había que votar. Si en Grecia hubiera ganado Syriza, ¿se habría podido generar un escenario semejante al que se hubiera producido en Irlanda si hubiera ganado el no?

Sí. De momento, la cosa se mantiene. La UE tenía muy claro que no quería que Grecia, Irlanda, Portugal, aun menos España e Italia, se fueran. Hasta ahora están consiguiendo lo que quieren, pero el pueblo está sufriendo.

La política económica en el sur antes del rescate consistió en exenciones fiscales a la inversión extranjera, desregulación del sistema financiero y bajada de impuestos.

Sí, había mucho apoyo económico a empresas extranjeras, exenciones fiscales durante algunos años, términos muy favorables. Eso favorecía a las empresas y, hasta cierto punto, durante un tiempo creaba empleo, pero si un sistema es injusto, es malo, porque la injusticia económica es mala en sí. Irlanda era muy querida por las empresas extranjeras. Había varias razones, pero la principal era que no pagaban lo justo en impuestos.

Hasta poco antes del rescate de Irlanda, gentes como las del PP en España y Convergència i Unió, en Cataluña —la coalición neoliberal sedicentemente nacionalista—, tomaban la política aplicada en Irlanda como el modelo a seguir…

Pues no lo era. Ya se ha visto en los resultados. Irlanda tenía otras ventajas: que era la última isla de Europa antes de los EEUU, que la gente sabe inglés. Había empresas estadounidenses en Irlanda también por la relación que hay entre Irlanda y los EEUU por la emigración. Pero sobre todo venían por el sistema fiscal.

Antes de la crisis, algunos partidos del gobierno llegaron a tildar las posiciones de SF de conducir a un "páramo económico". Es gracioso que dijeran eso los que han llevado a Irlanda a la situación actual…

Sí. Era como decir ¿qué saben estos de economía? Los que sabemos somos nosotros. ¿Los que saben son los banqueros? Pues son los banqueros quienes, con permiso del gobierno, nos han llevado al desastre. Sin embargo, a nosotros nos tildaban de ignorantes, pero creo que no tienen sentido unas políticas que llevan a cada vez más paro. Defendemos una política que ponga al ciudadano en el centro, y no al banco, pensada en crear empleo, porque, incluso en una economía tradicional, es mal sistema eso de recortar y recortar y ahorrar y ahorrar. El crear empleo es el sistema; devuelve algo de confianza, es obvio que hay dinero para gastar y toda la economía empieza a crecer. Tiene que ser una economía más social. Una economía basada en la salud del banco, y no del ciudadano, es mala para el ciudadano.

En la Ard Fheis [Asamblea Nacional de SF] de 2004, en plena época de supuesta bonanza económica, Gerry Adams declaró lo siguiente: "Nos opusimos a los recortes en sanidad y educación. Luchamos por viviendas e instalaciones dignas, protestamos contra los viejos políticos que se enriquecieron ilícitamente, mientras nos exhortaban cínicamente a apretarnos el cinturón. […] Durante la última década la riqueza de este estado ha sido mayor que nunca en su historia. Lo celebramos. ¿Tenemos mejores escuelas y hospitales, hogares más confortables? ¿Se ha beneficiado el pueblo?"

Eso favoreció a un sector pequeño de la población, a los ricos, sobre todo. Había una cierta burguesía que tenía la sensación de hacerse cada vez más rica. El sistema que falló, todo el mundo lo sabe, tenía que ver con la construcción, con la compra de vivienda, con dinero del banco. El banco casi les pedía que, por favor, solicitaran un préstamo y, con el dinero de ese préstamo, ya tenían una propiedad — pero una propiedad no pagada— y, con esta propiedad como garantía, les ofrecían dinero para comprar una segunda vivienda. Era un sistema que seguramente iba a caer y, efectivamente, es lo que pasó, y no sólo en Irlanda, sino también en Europa, en general y, sobre todo, en el Estado español. Creemos que hay mejor sistema que este que da total prioridad a los bancos y que el capitalismo internacional. Este sistema capitalista fue mejor en su día para una minoría de ricos. Y estos ricos tampoco se están empobreciendo ahora, porque el país, la gente normal, está pagando sus deudas, en lugar de estas instituciones que fallaron. En Irlanda hay urbanizaciones enteras vacías. Y hay gente que necesita casa. Eso no puede ser justo, pero, en fin, la única lección segura de la historia es que las cosas cambian. Después de la Segunda Guerra Mundial, gran parte de la legislación más progresista vino en una época muy mala, económicamente hablando. Así que es posible que de esta crisis se salga con mejores sistemas. Mi partido quiere eso.

Uno de los puntos del programa de SF es la reforma fiscal.

Sí. En los "buenos" años, llegaron a Irlanda del sur muchas empresas del extranjero, precisamente porque los impuestos eran bajos. Luego, cuando las cosas empezaron a empeorar, tras todos estos años de pagar poco y tener subvenciones estatales, ellos no sufrieron, simplemente cerraron la empresa y la trasladaron hacia algún país del tercer mundo donde los sueldos fueran muy bajos. Este sistema dio empleo en algún momento, pero ni es justo ni permanente, porque el capitalista extranjero viene a ganar dinero, no a crear algo en el país. El SF está a favor de un sistema fiscal más justo, más social; que los que más ganan, realmente paguen más. Incluso hoy hay bastante caza de brujas en cuanto a impuestos en Irlanda, pero no se dirige suficientemente hacia los que realmente tienen dinero. Por eso, el partido defiende un sistema en que los ricos paguen, el trabajador pague, pero de una forma más realista de la que se ha hecho hasta ahora.

¿Cuál es la situación sindical en Irlanda?

En el norte, desde Margaret Thatcher, los sindicatos son más vulnerables. Tenemos gente del partido dentro de los sindicatos, incluso con una cierta categoría. En el norte, tenemos poca influencia, porque bastante de la gente que apoyaba al SF era de la clase obrera católica y los parados, pero los sindicatos en el norte son unionistas. Los sindicatos no tienen lazos formales con los partidos, pero la mayoría de los trabajadores todavía es protestante y unionista y los sindicatos llevan esta marca. Por eso tenemos poca influencia en ellos. Durante la huelga de hambre,[1] por ejemplo, intentamos influir en los sindicatos a favor de los presos que estaban muriendo, pero hicieron de todo para que no influyéramos. En el Primero de Mayo, intentamos participar en la manifestación con los sindicalistas, pero con pancartas de apoyo a los huelguistas de hambre y los del sindicato pidieron a la policía que nos echara Y, efectivamente, nos echó. En el sur, los sindicatos están más vinculados al Partido Laborista.

En el norte, SF participa en una coalición de gobierno en que están todos los partidos.

Sí. El Acuerdo de Viernes Santo estableció un sistema por el que, entre otras cosas, cualquier gobierno tiene que ser compartido entre nacionalistas y unionistas, según sus fuerzas electorales, y ninguna ley puede ser aprobada sin el apoyo de la mayoría tanto de unionistas como de nacionalistas. Si los unionistas quieren una ley y hay una mayoría abrumadora de unionistas pero no está de acuerdo la mayoría de los nacionalistas, no puede ser aprobada. Ha habido mucha legislación contra la discriminación en el trabajo. Yo digo a veces que la clase obrera fue quien llevó la lucha del IRA y del SF. No hay una gran burguesía nacionalista, lo que representa un sector del PNV en el País Vasco, que represente a las grandes industrias y los bancos. Eso no lo tenemos, eso no existía entre el nacionalismo en el norte. Alguien decía que el SDLP es el partido de la pequeña burguesía católica, mucho profesor, un partido de maestros. En cambio, el SF es un partido de clase obrera. Pero una de las cosas que ha pasado es que ha habido mejoras bastante grandes para los nacionalistas del norte. La pequeña burguesía católica que no ha participado en la lucha; a lo mejor votaba algo al SF, pero ahora está votándole mucho más. Ellos se han aprovechado mucho más de los cambios que la clase obrera.

Todas las políticas de recortes que está aplicando Cameron en Gran Bretaña deben de tener algún tipo de traducción en Irlanda del Norte…

Sí. Hay poco poder fiscal en el parlamento de Irlanda del Norte. Nosotros estamos pidiendo más poder para fijar nosotros los impuestos y decidir si hay recortes o no. Criticamos a diario las políticas de Westminster y pedimos a diario que el parlamento de Belfast tenga más poder fiscal. Si fuera así, sí que se podría tener, incluso entre unionistas y nacionalistas, una política fiscal y económica más social.

¿Cómo funciona el sistema de financiación de Irlanda del Norte?

Los impuestos van directamente a Londres y el dinero para gobernar viene en bloque. Y ahora viene en bloques cada vez más pequeños. Y los recortes en Westminster están pasando. A veces se puede evitar algo.

¿Habéis considerado la posibilidad de salir del gobierno, según como vayan los recortes?

De momento no es una cosa que se esté considerando. El Acuerdo de Viernes Santo también está funcionando. Hay acuerdos transfronterizos, hay reuniones regulares entre ministros del norte y del sur para tratar asuntos de toda la isla. Concretamente, los nacionalistas republicanos de momento tenemos el Ministerio de Educación, la ministra de Cultura. En cuanto a la situación de la lengua irlandesa, la situación está mucho mejor, en lo tocante a ayudas para las escuelas y creación de escuelas nuevas. De momento, no he oído hablar de retirarse, porque los que eran más reacios a hacer funcionar las nuevas instituciones eran los unionistas; eran ellos quienes amenazaban con retirarse. Nuestra lucha ha consistido en hacer funcionar la cosa. Ahora estamos con la idea de que hay que hablar francamente entre enemigos sobre las necesidades de cada grupo, sobre lo que sufrió cada grupo, intentar que haya más cohesión entre unionistas y nacionalistas. No hemos podido unir el país por la fuerza. Si el enemigo hubiera sido simplemente Londres, a lo mejor nos habrían dejado, pero había casi un millón de unionistas en el norte y, a estas alturas, nuestra idea es que hay que ganar a una parte del unionismo. Cada año hay más nacionalistas. Entonces, retirarnos de las instituciones sería ir en contra. Por eso, veo difícil retirarnos del gobierno como señal de protesta. A veces, cierta izquierda que está contra nosotros —que es minoritaria— dice que estamos aplicando los recortes, pero, en realidad, no tenemos poder fiscal y lo único que podemos hacer es protestar y pedir más poder fiscal para poder aplicar una política más social. Con el dinero que recibimos, podemos hacer alguna cosa diferente, pero no tanto, porque el dinero depende del poder fiscal, y no lo tenemos.

¿Cómo ves la situación política vasca actual?

Desde fuera, aunque conozco el País Vasco, yo veía inevitable la decisión de ETA, porque si algo no está funcionando, dejas de hacerlo. Y no estaba funcionando. Aparte de cualquier otra consideración, yo creo que hacía diez años que ya no funcionaba. En cuanto a la situación actual, debería haber más movimientos. Si el Estado español quiere una solución permanente, tendrá que hacer más cambios, porque la herida que no se sana sigue siendo herida. Y hay un sentimiento de injusticia en el País Vasco: muchos vascos quieren un referéndum sobre la independencia. Yo supongo que hay contactos y esfuerzos, pero en la superficie no se ve mucho movimiento. En la cuestión de los presos, por ejemplo, con la política de dispersión el Estado español ha ido contra la moral y contra leyes europeas y del propio Estado español. No veo grandes cambios ahí. La doctrina Parot se está aplicando todavía. Esa doctrina ha sido condenada por tribunales europeos, por Amnistía Internacional. En cambio, la izquierda abertzale sí que parece cada vez más fuerte. Udalbiltza[2] solía hablar de hacer país. Y yo creo que es una idea acertada. Creo que la izquierda abertzale subirá en las próximas elecciones y no veo disposición en el Estado español. Dicen que no pueden permitir la independencia de Euskadi porque está en contra de la Constitución. Claro. Y la Constitución ¿quién la hizo? No la hizo Dios. La hizo el Estado español, los votantes españoles. Y, como está constituido el Estado, como hay mayoría no vasca, pueden decir esto para siempre. Sin embargo, veo que cada vez se está consiguiendo hacer más país. Yo creo que los vascos tienen pleno derecho a la autodeterminación. Y ¿quién tiene el derecho, a principios del siglo xxi, a decirles "no tenéis derecho a la independencia"? Nadie tiene ese derecho moral. Luego existe la tendencia a pensar que eso no cambiará nunca, que eso siempre ha sido así. No ha sido así, el Estado español es una invención relativamente nueva, en términos históricos, como todos los estados. Y la única persona que no tiene razón, a mi juicio, es la persona que dice: "Aquí no cambiará nunca nada". Porque la historia del mundo nos enseña que todo cambia. Así que, a pesar de las dificultades con que se enfrentan los nacionalistas vascos y la izquierda abertzale, yo creo que es importante seguir en la lucha, ya que, con el tiempo, todo cambia. Y sí hay nuevas posibilidades. Vemos, por ejemplo, que los ingleses han aceptado, centenares de años después del Acta de Unión, que los escoceses puedan decidir. En Irlanda, por la declaración de Downing Street, decidieron que, si hubiera mayoría, tanto en el norte como en el sur, ellos cambiarían la legislación para retirarse de Irlanda del Norte y el país podría unificarse. De momento, las mayorías políticas en el Estado español no están con estas actitudes, pero las cosas sí cambian. Pero no cambian sin esfuerzo, es importante que se siga haciendo país y yo creo que sí habrá cambios. Quien viva el día de mañana los verá.

Y la actitud del PNV, sobre todo desde el nombramiento de Iñigo Urkullu como candidato a lehendakari, ¿cómo la ves?

Yo creo que el PNV siempre ha sido bastante ambiguo en la cuestión nacional. Por ejemplo, en Guipúzcoa tiene un discurso más nacionalista, pero siempre han sido ambiguos. Hay intereses poderosos dentro del partido que están bien en el Estado español. Y por eso hablan con un doble lenguaje (fork tongue). Yo creo que hay una parte muy importante que no es, a estas alturas, independentista y que, en este momento, esta parte está ganando, está en auge. Y creo que si uno quiere de verdad el derecho a la independencia, el derecho a decidir, no lo va a conseguir votando al PNV, digan lo que digan.

Según las últimas encuestas, parece que el PNV ganará por mayoría simple las elecciones del domingo [21 de octubre]. ¿Qué gobierno se puede formar?

Pues no sé; yo estoy haciendo las mismas preguntas a otras personas. Yo creo que la candidatura más votada bien podría ser EHB. Luego, de eso a formar gobierno…

No prevés que se pueda repetir la situación que hay en la Diputación Foral de Gipuzkoa: gobierno en minoría de Bildu con pactos más o menos puntuales con el PNV o el PSE-EE.

Eso es más fácil en Guipúzcoa que en el resto de Euskadi. Aquí hasta el PSOE es menos españolista. Necesariamente, si quieren votos.

Y el PNV, menos derechista…

Menos derechista y más nacionalista. En el discurso, al menos. Para Guipúzcoa sacan a Egibar…

En una entrevista concedida a Gara el año pasado, comentaste que una diferencia entre el conflicto angloirlandés y el vascoespañol es la existencia de presos en ambos bandos, en el primer caso…

Para solucionar la cuestión de los presos, obviamente, eso es importante. El problema que tiene la izquierda abertzale es que la otra parte, el Estado español, aunque debería tener muchos presos, no tiene ninguno. Por tanto, en el momento de la negociación, eso le quita una gran baza. Nosotros sacamos a todos los presos en dos años y yo creo que podríamos haberlos sacado en uno. Ellos hablaban de cuatro años y, nosotros, de uno. Sí había acuerdo entre lealistas y republicanos en torno a la necesidad de liberar a los presos, pero ellos eran más tímidos. El hecho de que no haya presos del Estado español es una gran desventaja en el momento de querer negociar.

Eso también se puede interpretar como una muestra más de la impunidad de la violencia estatal…

Desde luego que sí, pero los hechos son como son. No obstante, si el Estado español quiere una solución permanente, tiene que hacer algo. El gobierno español tiene que ser honesto: debe reconocer que todo este conflicto que nos ha dejado con tantos presos políticos vascos no era una cuestión de buenos y malos, de buena gente democrática, por un lado, y terroristas, por el otro. El conflicto vasco ha durado más de cuarenta años y un conflicto que dura tanto representa problemas políticos reales y hay que buscar soluciones. Es claro que hay personas que han sufrido mucho y hay que reconocerlo. Y creo que hay muchas personas, sobre todo en la izquierda abertzale, que están dispuestas a reconocer que se ha hecho daño a otras personas. Pero si uno quiere pasar de una situación de conflicto a una situación de paz y de reconciliación, hay que tener la honestidad de aceptar que todas las personas que sufrieron, sufrieron como resultado de un problema, de un conflicto político, que exige soluciones políticas. Y la inmensa mayoría de los vascos que han entrado y pasado años y décadas en la cárcel por motivación política, por no decir todos, nunca habrían visto el interior de una cárcel si no hubiera habido un conflicto político. Y si el gobierno español parte de decir que estos son criminales y hay que vengarse por lo que han hecho, no está enfocando la situación de una forma honesta. La derecha española y el gobierno están con eso de que hay que pedir perdón, que hay buenos y malos, cuando ellos no han pedido perdón por cuarenta años de franquismo. Yo creo que hay que pedir perdón por ambos lados, que todos han sufrido mucho como resultado de este conflicto. Y, si uno parte de este punto de vista, se trata de buscar cómo resolver en el menor tiempo posible la situación de los presos.

Notas: [1] En 1980 y 1981, los presos políticos norirlandeses realizaron, en contra de la opinión de los dirigentes del IRA y el SF, sendas huelgas de hambre para exigir mejoras en el régimen carcelario. La segunda, prolongada durante más de dos meses, se saldó con la muerte de diez presos. [2] Asamblea de base municipal que reúne a ediles electos de los siete territorios vascos, constituida en el marco del proceso de paz iniciado a raíz de la tregua de ETA declarada en septiembre de 1998. Tras la ruptura de la tregua un año después, Udalbiltza fue objeto de medidas represivas por parte del tribunal español especializado en el conocimiento de delitos políticos (la Audiencia Nacional). Tras la absolución de todos los imputados, el pasado año, y la recuperación de la legalidad de la izquierda abertzale, con la consiguiente irrupción en la práctica totalidad de los ayuntamientos de los cuatro territorios meridionales en las elecciones del 22 de mayo de 2011, Udalbiltza ha vuelto a entrar en funcionamiento.

Pat Rice fue encargado de Internacionales durante el proceso de negociación del acuerdo de Stormont (1998), miembro de la Mesa Nacional de Sinn Féin (SF), concejal en Lisburn (segundo ayuntamiento de Irlanda del Norte) entre 1985 y 1997 y candidato al Parlamento de Westminster dos veces. Trabajó en el departamento de Cultura del partido. Entre 1968 y 1971 trabajó en San Sebastián de profesor de inglés y a menudo ha representado a SF en el País Vasco. Actualmente jubilado, se dedica a la traducción literaria al gaélico.

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano

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Fuente:
www.sinpermiso.info, 28 de octubre de 2012