Francia: “El objetivo del día después es la reconstrucción completa de una perspectiva de emancipación anticapitalista, democrática y ecologista"

Christophe Aguiton

Samy Joshua

16/12/2016

La izquierda, como la hemos conocido, con un ala derecha social-liberal por un lado y otra ecologista, radical y revolucionaria, pero dispersa, por el otro, está desapareciendo. Es la reconstrucción completa de una perspectiva de emancipación anti-capitalista, democrática y ecologista lo que hay que perseguir "el día después".

La derecha ha elegido a su campeón, y va a ser un heraldo del ultra-liberalismo y el conservadurismo social en una versión confitada con clericalismo. El PS ha disciplinado a sus críticos, pero ha perdido a Macron por su derecha. Y todo indica que será merecidamente castigado en las urnas. Los Verdes tratan de superar su crisis optando por el aislamiento. Afortunadamente, la mayoría de los militantes del PCF se han negado a seguir a sus cuadros, que a su vez habían repudiado a su dirección nacional. Y se ha frenado la carrera hacia el precipicio que habría supuesto la presentación de un candidato propio. Todo esto bajo la amenaza del Frente Nacional, que nadie puede tomar a la ligera.

Si existe una gran incertidumbre sobre lo que sucederá en los próximos meses, una cosa es cierta ya: es probable que desaparezca la izquierda tal y como la hemos conocido desde hace 40 años. El objetivo debe ser la reconstrucción completa de una perspectiva de emancipación anti-capitalista, democrática y ecologista "el día después". Hacerlo será esencial para protegerse de los golpes de una derecha tan fanática como la extrema derecha.

Consolidar en las elecciones presidenciales una gran base disponible para esta enorme tarea es fundamental para poder conseguirlo. Y hoy por hoy sólo será posible con el mejor resultado posible para la candidatura de Jean Luc Mélenchon. A su vez, ese éxito más que deseable sería facilitado por el reagrupamiento más amplio alrededor de esta candidatura, cuya forma lo permite, como propone el llamamiento "Hagamos un Frente Común". ¿Qué mejor manera de promover lo que tenemos que hacer "el día después"?

A pesar de que, por definición, no sabemos cómo se organizarán las fuerzas después de 2017, si conocemos las tendencias más generales. En todas partes, especialmente en Europa Occidental, los partidos de gobierno retroceden, en especial los de centro izquierda, como resultado del creciente rechazo popular a las políticas neoliberales. El espacio político se polariza entre un partido xenófobo y autoritario y una radicalización a izquierda, sin duda aún demasiado débil, y que puede tomar muchos caminos. Una forma partido relativamente tradicional como Syriza (dejando a un lado la política seguida por Tsipras); una formación sustancialmente nueva como Podemos; la voluntad de subversión de las estructuras antiguas como Corbyn y Sanders. Esta izquierda se está buscando, y la cuestión adquiere una importancia aún mayor tras las señales de peligro inequívocas que han dominado el referéndum de Brexit y la victoria de Trump.

Aunque la necesidad aprieta, no por ello ofrece la solución. En Francia los intentos para resolver el problema, a partir de supuestos muy diferentes, han fracasado hasta la fecha. Es necesario constatar que la forma de coalición, como el Frente de Izquierda, no ha durado mucho. Pero la existencia de movimientos sociales radicales e innovadoras (Nuit debout, NDDL, campaña contra la Ley Khomry de reforma laboral ...) abre una posibilidad de pensar una nueva "forma" de respuesta ecologista, social, democrática, feminista, antirracista ... al neoliberalismo y el productivismo.

“France Insoumise”, el movimiento iniciado por Jean-Luc Mélenchon puede tratar de ser la respuesta si se mantiene después de las elecciones. Pero por ahora no extrae todas las lecciones de los fracasos del pasado. Y la contradicción entre la horizontalidad que reclama para su funcionamiento y sus mecanismos de adopción de decisiones esencialmente verticales parece lejos de superarse. Es la necesidad, a pesar de todo, la que empuja a trabajar conjuntamente a las diferentes tradiciones de la izquierda radical y ecologista, así como a los movimientos sociales y los círculos intelectuales. Apertura y colaboración absolutamente indispensables.

El espacio que se abre a las nuevas fuerzas de transformación ecologista y social tiende ante todo al rechazo de las políticas neoliberales, pero añade la doble crisis de la democracia representativa – a partir de la auto-segregación de la clase política - y la forma particular de los partidos políticos tradicionales. Un modelo de partido de masas basado en una red de sindicatos y asociaciones construidas durante más de un siglo por la socialdemocracia y que fue la inspiración tanto de los partidos comunistas como de los partidos de derecha, gaullistas o demócrata-cristianos. Una crisis que tiene raíces profundas y diversas. La restricción de los márgenes de maniobra del estado-nación, debido a la globalización y la Unión Europea, debilita el papel de los partidos, a los que les cuesta comprender estas nuevas realidades. Esto se combina con un aumento considerable del nivel educativo, que permite una mejor comprensión de lo que pasa en el mundo. Lo que junto a las nuevas tecnologías permite potencialmente un acceso inmediato y casi gratuito al conocimiento, y formas de coordinación y organización horizontales, que erosionan las funciones tradicionales de los partidos políticos. Esta situación no afecta exclusivamente a los partidos: hace más de quince años, los primeros foros sociales permitieron la puesta en común de movimientos, sindicatos, asociaciones u organizaciones no gubernamentales. O son los individuos, como en las Nuit debout, después de los Occupy en EE.UU. y Gran Bretaña y los indignados españoles. ¿Cómo puede converger todo ello sin excluir a ninguna parte de este potencial conjunto? Ya sea en contra de los de "arriba" o a favor de "los de abajo" esta necesidad de política no se debilita sino que se fortalece. Pero para conseguirlo hay que encontrar nuevas formas.

Una necesidad que nos requiere, por tanto, a pesar de los obstáculos predecibles y las pocas soluciones obvias. Las opciones teóricas para abordar el tema son diversas. El reciente "populismo de izquierda", como teorizaron Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, que no es nuestra opción, a pesar de las nuevas cuestiones interesantes que plantea. La del marxismo, en sus significados muy diversos. Y otros, muchos, que ahora exploran las posibles formas de emancipación. Cuanto antes abramos la discusión sobre estas opciones, más oportunidades tendremos de desarrollar soluciones.

El calendario electoral favorece una construcción que no esté hipotecada por la urgencia: dos años sin elecciones, incluso tres sin elecciones francesas, siendo las primeras las europeas en la primavera de 2019 (si para entonces hay todavía Europa ...). Antes de discutir la forma de un movimiento de este tipo "después", el calendario permite dar prioridad absoluta, durante casi dos años, a los movimientos sociales que no faltaran y a la reflexión político-teórica, apoyándose en las iniciativas en curso en Francia y en el extranjero.

Esto permitiría un primer "año de lucha y reflexión" desde junio de 2017. Con dos cuestiones centrales: ¿cómo luchar (articulación nuevo/viejo, nuevas formas de lucha, al mismo tiempo que estamos inmersos en las luchas que se desarrollan ), y que alternativas generales, tanto en un movimiento de abajo a arriba, con reuniones de "círculos" en toda Francia, en asociación con los clubs de reflexión y, si es posible, con los movimientos existentes y el uso masivo de herramientas de Internet y las redes sociales.

Este es un boceto, frágil y cuestionable. Pero si no nos enfrentamos cuanto antes al problema, se puede crear un vacío de seis meses que se trague las últimas fuerzas de resistencia.

Veterano militante de la izquierda revolucionaria francesa desde antes de Mayo del 68. Activista de Attac, es profesor en las universidades de Marne-la-Vallée y de la Sorbona París-I sobre el tema "Internet y Sociedad".
Veterano militante de la extinta LCR francesa, es profesor de Ciencias de la Educación.
Fuente:
https://blogs.mediapart.fr/samy-johsua/blog/141216/le-jour-dapres/commentaires
Traducción:
G. Buster