Francia: la "revolución" muy liberal del SDU de Emmanuel Macron

Laura Raim

17/03/2017

La defensa de un "seguro de desempleo universal” (SDU) financiado mediante el aumento de la CSG, el candidato presidencial de En march! busca principalmente reducir las contribuciones de los empleadores y reemplazar el ambicioso sistema de protección social heredado de la CNR por una red de seguridad mínima.

"Universal" y "nacionalizar" son palabras en apariencia benignas o incluso de izquierda. Pero deberían hacer saltar todas las alarmas, sobre todo cuando las pronuncia Emmanuel Macron. Por eso, cuando el candidato presidencial de “la derecha y la izquierda" propone en su programa establecer un "seguro de desempleo universal" con "gestión pública", la estafa es tanto más perniciosa en la medida en que no es inmediatamente detectable: en teoría, ¿quién puede estar en contra de su idea de extender el subsidio de paro a artesanos, empresarios, comerciantes, agricultores y empleados en paro. Bastaría conque los autónomos cotizaran al régimen general ...

Esto, obviamente, no es lo que tiene en mente, ya que pretende reemplazar las cotizaciones salariales para desempleo(2,4% del salario bruto) por un aumento de la contribución social generalizada (CSG) del 1,75%. Porque lo que quiere, como dice sin rodeos en Les Echos es romper con"un sistema de seguros, donde todo el mundo dice ‘he pagado, tengo derecho a una indemnización’”. Es decir, convertir un seguro social contributivo (donde cada trabajador contribuye a cambio de derechos), financiado por contribuciones y gestionado por los interlocutores sociales, en un sistema universal que abarca a toda la población, financiado con impuestos y, por lo tanto, controlado por el Estado que decidiría, sin consultar a los sindicatos, la cantidad y la duración de la indemnización.

Tributación de los seguros de desempleo

"El riesgo de esta ‘fiscalización’ del seguro de desempleo es que las prestaciones serían universales, pero débiles -explica el economista Frédéric Farah, co-autor de Introducción preocupada a la macrón-economía-. Se extiende el número de beneficiarios, pero se reducen los beneficios. Este es el modelo liberal que existe, por ejemplo, en el Reino Unido”: a partir de los veinticinco años, un parado recibe un máximo de 73.10 libras por semana, independientemente de sus ingresos anteriores. El hecho de que el ex Ministro de Economía prevea ahorrar diez millones de euros en el seguro de desempleo hasta el año 2022 es una indicación de que va en esa dirección ...
Esta lógica asistencial aplicada al seguro de desempleo supondría una importante ruptura con la filosofía del estado de bienestar construido en Francia después de la guerra. Como señala el título optimista del programa del Consejo Nacional de Resistencia de 1944, “Los días felices", no se trata ya de garantizar un simple red de seguridad mínima, sino de garantizar un cierto bienestar social. Las prestaciones mínimas, condicionadas a los recursos, ciertamente no han desaparecido - incluso se han creado nuevas, tales como la RMI - pero ahora representa sólo el 5% de todo el gasto en protección social.

Para llevar a cabo esta imposición ‘fiscalización’, Macron dispone de un arma perfecta: la CSG. Introducida en 1991 por el primer ministro Michel Rocard, el impuesto proporcional "pre-asignado", es decir, recogido por el Estado, debe necesariamente destinarse a financiar el sistema de seguridad social, y se considera más justo porque no "pesa" sólo sobre los salarios. De hecho, grava los ingresos obtenidos (salarios, bonos y diversos subsidios), y también las rentas de sustitución (pensiones, prestaciones por desempleo, por día), las rentas patrimoniales (rentas de la tierra, rentas vitalicias), los beneficios por inversión (rentas inmobiliarias, plusvalías inmobiliarias) y ganancias de juego. Ya en la época de Rocard los argumentos de universalidad y justicia social había sido utilizados para justificar la financiación de beneficios sanitarios y familiares, que después de la introducción de la CMU, cubren a toda la población y no sólo a los empleados.

Originalmente concebido como un impuestos transitorio y bajo, la CSG se extendió y aumentó. Inicialmente fijado en el 1,1% de los ingresos obtenidos, su tasa aumentó, para esta categoría, hasta el 2,4% en 1993, el 3,4% en 1996 y el 7,5% en 1998. Segundo impuesto en importancia en Francia después del IVA, la CSG recauda hoy alrededor de 90 mil millones de euros al año, más que el impuesto sobre la renta. Constituye el 20% de los ingresos del sistema de seguridad social, además de alrededor del 14% de otros impuestos (tabaco, alcohol ...), mientras que la proporción de las contribuciones sociales cayó por debajo del 58%. El propósito de Macron es seguir reduciendo esta parte - y su control por parte de los interlocutores sociales - ampliando la CSG al subsidio de paro del sistema de seguridad social. "Lejos de ‘salvar’ o ‘modernizar’ nuestro modelo social garantizando su financiación, la extensión de la CSG es la manera más segura de liquidarlo", afirma Frédéric Farah.
"La trampa funciona siempre del mismo modo, de acuerdo con el principio del trilero", dice Christophe Ramaux, profesor de economía en la Universidad de París 1 y autor de El estado de bienestar. "Por el momento, es ligeramente ventajoso para los asalariados reemplazar la contribución salarial por la CSG. Como esta descansa cerca del 75% sobre los salarios, el 15% sobre las subvenciones de desempleo y las pensiones y el 10% sobre el capital, el asalariado paga el 75% de lo que estaba pagando antes en forma de contribuciones. Por tanto, el salario neto aumenta un poco. Pero en el largo plazo, la tendencia opuesta se dispara”.

El economista precisa: "Históricamente, las contribuciones de los empleadores y de los empleados suponían respectivamente tres cuartas partes y un cuarto de los recursos. Cuando aumenta la contribución de los empleados (que se deduce de los salarios brutos y por lo tanto reduce el salario neto) en un euro, aumenta asimismo la contribución del empleador (además del salario bruto, lo que reduce los beneficios) en tres euros. La CSG lo cambió todo: ancla la idea de que cualquier futuro aumento en el gasto para sanidad o la familia será financiado por ella y no con contribuciones. Pero si aumentamos la CSG en un euro, el esfuerzo se basa el 75% en los salarios, el 15% en las prestaciones de desempleo y las pensiones y sólo el 10% en el capital. "

Objetivo: la reducción de los “gastos" patronales

Detrás del espejismo de una financiación de la protección social más "diversificada" con la aportación de capital, la transformación de las cotizaciones a la CSG se utiliza principalmente para transferir una parte importante de las contribuciones del empleador a un impuesto pagado en gran parte por los empleados . De hecho, el porcentaje de las contribuciones del empleador en la financiación del gasto general de la protección social disminuyó del 62% en 1959 a sólo el 44% en 2010. En otras palabras, con el pretexto de "menos impuestos al trabajo”, la CSG ha permitido reducir la aportación de los empleadores "relleno". Acusadas de ser una carga adicional que encarecía el "coste del trabajo" y dañaba la competitividad de las empresas y el empleo en Francia, las contribuciones de los empleadores tenían además el efecto perverso, como componente socializado de la masa salarial, de erosionado el valor añadido de los beneficios.

A los liberales les gusta señalar que nuestro sistema contributivo actual perpetúa la desigualdad. De hecho, los cuadros intermedios tienen mejores subsidios de paro y pensiones que los trabajadores. "Hay que desconfiar de un discurso sobre la desigualdad, advierte Christophe Ramaux. Es cierto que el sistema liberal es de alguna manera más redistributivo, pero es !la redistribución de los tallos de cereza! El primer objetivo de los beneficios sociales no es la redistribución, sino la satisfacción de una serie de necesidades generales y mantener el nivel de vida, recuerda. Por esa razón, las pensiones, las asignaciones diarias para las prestaciones de enfermedad y desempleo dependen de los ingresos anteriores, por lo que es legítimo que los ricos también tengan derecho a las prestaciones familiares, las pensiones públicas y la escuela pública gratuita para sus hijos. "

Esto no resta valor a la necesidad de combatir las desigualdades, por supuesto. Pero implica que hay que actuar sobre el corazón del sistema: el reparto del valor añadido entre salarios y beneficios. Sin embargo, el aumento general de los salarios está extrañamente ausente del programa, voluntariamente ni de izquierda ni de derechas, del líder y candidato presidencial de En Marche!

Periodista. Miembro del comité de redacción de la revista francesa Regards.
Fuente:
http://www.regards.fr/web/article/assurance-chomage-la-revolution-tres-liberale-d-emmanuel-macron
Traducción:
Enrique García