Galicia: Debates en En Marea

Xosé Manuel Beiras

Antón Sánchez

Millán Fernández

et alii

05/08/2017

Introducción: En Marea, una herramienta con, al menos, dos visiones


Millán Fernández

El pasado día 15 de Junio se celebró en Santiago de Compostela un Plenario ordinario de la fuerza política de cambio y ruptura democrática conocida como En Marea, la cual es hoy la expresión política que mejor sitúa como protagonista a la ciudadania más activa y combativa en un proceso en el que se integran fuerzas nacionalistas y federalistas a la izquierda del PSOE en el ámbito del escenario político gallego, a excepción del BNG. Este proceso de acumulación viene forjándose desde que Anova (fundada el 14 de Julio de 2012), a través de la propuesta estratégica lanzada por el líder más carismático de la izquierda nacionalista e independentista (Xosé Manuel Beiras) al conjunto de las fuerzas políticas de izquierda que asumiesen el carácter nacional y el derecho del pueblo gallego a su auto-determinación, consolidó una coalición electoral con la federación de Izquierda Unida en el país junto a otras organizaciones de carácter ecologista de cara a las elecciones autonómicas de ese mismo año. La propuesta venía precedida por el ciclo de mobilización y protesta que inauguró el 15-M un año antes y la incapacidad de las fuerzas políticas establecidas en aquel entonces para sintonizar con este movimiento socio-cultural y político emergente y sus demandas. También por el impacto y terremoto político que significó en Galiza la escisión en el seno del frente BNG, en buena medida producto de lo anterior.

Alternativa Galega de Esquerda (AGE) fué el resultado de aquel proceso “herético” (para una parte del nacionalismo gallego más ortodoxo) y de “mestizaje” entre el nacionalismo emancipador y la izquierda federal, obteniendo unos resultados electorales inesperados y entrando en el Parlamento de Galicia con la fuerza de 9 escaños que superaban a un BNG a la baja. La propuesta política sintonizó muy bien con buena parte de la mayoría social “indignada” y abtencionista, siendo primera fuerza, por amplio margen, entre las generaciones más jóvenes. Reactivó a una ciudadanía desilusionada que no se veía representada fielmente y situó en la agenda nuevas problemáticas, identificando desde la instancia política a los responsables de la estafa que suponía la magnífica, polimórfica y constante agresión a las clases populares con la escusa de la llamada “crisis económica” de este turbo-capitalismo senil.

En aquella legislatura AGE, liderada por un muy combativo Beiras, fué la fuerza genuinamente antagónica y de resistencia al Partido Popular de Núñez Feijóo, realizando una dura oposición y labor de desgaste, y proponiendo un modelo alternativo al ultraliberalismo actuante en Galiza. Apelaba constantemente a la mayoría social agredida a la práctica activa de la “rebelión cívica” junto a la creación de contrapoder en clave de “unidad popular” en todos los ámbitos del mundo del trabajo y de la sociedad. Aspiraba a una retroalimentación de las luchas y a ser el altavoz directo de los sectores más perjudicados por las políticas de exterminio del rural, de desmantelamiento de la Sanidad y la Educación públicas y de sectores productivos, de la lengua gallega o del expolio impune de recursos naturales y el deterioro patrimonial.

AGE tuvo continuidad en las elecciones al Parlamento Europeo, donde fué de la mano de La Izquierda Plural, situando a la histórica sindicalista agraria Lidia Senra como voz rebelde gallega en el europarlamento. Aquellas fueron las primeras elecciones a las que concurría también Podemos (las únicas en las que lo hizo en solitario), y desde aquel mismo día se comenzó a trabajar en Galiza por ampliar el tejido mestizo y plural de contrapoder y unidad popular, en el cual tendría cabida Podemos como un espacio ciudadano más de ruptura con lo anterior. Una propuesta política que ambicionase desalojar al PP de las instituciones para recuperar el país en lo social y en lo económico, y rescatarlo de la deriva autoritaria y antidemocrática a la que estaba siendo sometido en el contexto de un estado monárquico inmerso en crisis orgánica que es, de facto, un protectorado de una UE manejada por esa Troika al servicio de la oligarquía financiera. En ellas seguimos, todavía.

Posteriormente, en Mayo de 2015, alrededor de 70 candidaturas de unidad popular se presentaron a las elecciones municipales a lo largo y ancho de la geografía gallega. Anova, Podemos, Esquerda Unida y otros actores de la ciudadanía activa se implicaron en su configuración. El resultado fueron varias alcaldías y la emergencia de una nueva fuerza en el mapa político. Terremoto análogo al experimentado en otras partes del estado español como Barcelona, Madrid, Cádiz, Valencia o Zaragoza.

Entre estas alcaldías “del cambio” se encontraba la capital del País, Santiago de Compostela, situando a Martiño Noriega como el primer alcalde galleguista y republicano desde el malogrado Ánxel Casal en 1936. También accedieron a la alcaldía la Marea Atlántica de Xulio Ferreiro y Ferrol en Común, con Jorge Suárez a la cabeza del consistorio. Hoy sometidos los tres a asedio permanente, pero trabajando bien por sus ciudades dentro de los estrechos márgenes de la legislación vigente. En el imaginario popular había aparecido un nuevo sujeto político bien reconocible: “las mareas”, como espacio alternativo a un Partido Popular corrupto que había protagonizado escándalos mayúsculos de corrupción y políticas privatizadoras y antisociales en buena parte de los ayuntamientos durante la legislatura anterior.

A partir de ahí hubo que afrontar el reto de las elecciones a las Cortes españolas y aglutinar toda esa constelación de mareas locales y contingentes ciudadanos, junto a las fuerzas políticas de ámbito nacional gallego que habían impulsado (ahora ya como “motores auxiliares”) la creación de “las mareas”. La propuesta final, después de semanas de arduas negociaciones políticas, fué la presentación de En Marea como “partido instrumental”, todavía manteniendo fisionomía de coalición en la práctica. Más de 400.000 votos y 8 representantes en las Cortes españolas (6 en el Congreso y 2 en el Senado) refrendaban el éxito rotundo de la propuesta política y su audacia en el plano discursivo y propositivo. Por primera vez desde la II República se presentaba la posibilidad de constituír un Grupo Parlamentario gallego en el Congreso, pero la interpretación torticera de las reglas y la operación de estado, en clave de “repetición electoral”, lo frustraron. Las elecciones (“repetidas”) de Junio supusieron un bajón no menor para En Marea, obteniendo 5 escaños en el Congreso y una única senadora. Los motivos de esto son múltiples, y han sido analizados con detenimiento en varias ocasiones, pero lo cierto es que las tensiones internas junto a factores endógenos y exógenos determinaron una bajada electoral que situaba a En Marea en una peor posición de partida de cara a las elecciones autonómicas de 2016. Y ello siempre acarrea más tensiones añadidas.

Por aquel entonces, y de cara a esas elecciones autonómicas que venían por delante, en el espacio de la unidad popular se escogió como candidato a la Xunta de Galicia al magistrado Luís Villares, actual portavoz parlamentario y orgánico de En Marea. Tuvo que ser un gesto valiente y audaz por parte de los tres alcaldes anteriormente mencionados el que desencallara una situación interna que amenazaba la estabilidad y la pervivencia misma del proyecto. En ese escenario se llegó a la Asamblea Constituyente de En Marea en Vigo, en donde se dotó de organicidad y estructura a este espacio de adscripción individual y encuentro entre distintas “familias”, tradiciones y culturas políticas, para afrontar las elecciones autonómicas de otoño con unas mínimas garantías y con la intención de rivalizar y tratar “de tú a tú” a la fenomenal maquinaria electoral y mediática de la que disfruta el PPdeG como brazo ejecutor de políticas ultraliberales y neocoloniales. Un proceso tan caótico de elección de candidaturas en una fuerza de nueva creación arrojó un debate interno quizás demasiado dilatado en el tiempo, y de carácter más bien endogámico a ojos de la opinión pública. Por aquel entonces En Marea posiblemente debería haber estado explicando mucho mejor su proyecto alternativo, más que compitiendo internamente por el reparto de la representatividad.

En una campaña electoral con complicaciones y deficiencias En Marea fué, sin embargo, capaz de recoger buena parte del descontento popular contra Feijóo y superar al PSdeG en número de votos. Actualmente lidera la oposición parlamentaria al gobierno autonómico. Eso si, entre las tres fuerzas progresistas (En Marea, PSOE y BNG) no alcanzó para echar abajo la renovada mayoría absoluta del PP y caló en el ambiente cierta frustración ante la oportunidad perdida. Fué esta una campaña especialmente dura, que hizo uso de las peores artes de las técnicas de la propaganda y del uso del miedo como arma política. El balance de los años de gobierno de Feijóo en Galicia es objetivamente muy pobre, pero aún así fué capaz de presentarse como garante de estabilidad y continuidad. El sistema mediático gallego es una apisonadora al servicio del partido mayoritario, que niega la alternancia política. A penas existen medios de contrainformación capaces de generar un relato alternativo e información imparcial y de calidad.

Luego de este recorrido resumido, que intenta explicar el surgimiento y consolidación del espacio político de En Marea, llegamos al Plenario del pasado día 15 de Julio: a el se llega en periodo de reflujo, con una bajada en participación de activistas y militantes muy notable y con una Coordinadora (dirección) al frente resultado de diferentes avatares internos infortunadamente frecuentes en la tradición de la vieja y la nueva izquierda. Aún así, en el fondo de esta circunstancia, parece que laten dos formas mayoritarias de entender lo que debe ser, en el futuro, el proyecto político: una concepción de partido más clásico concebido para un periodo de estabilidad política, normalidad democrática y calma social, frente a una concepción más radical y partisana en las formas y las propuestas, y más innovadora en el aspecto organizativo. Una concepción ideologicamente más moderada, autonomista y cercana a la tradición de ciertos sectores tradicionales del nacionalismo, frente a otra rupturista y superadora, mestiza, republicana y más combativa.

En Marea atraviesa, como otras fuerzas y organizaciones del espectro de la izquierda, por una etapa de contradicciones ineludibles que se manifestaron en el último cónclave del día 15. La línea política definida por el actual Portavoz Luís Villares, y sus aliados internos (entre ellos Cerna, antigua pequeña escisión de Anova que boicoteó, en la práctica, los procesos de acumulación), fué la vencedora finalmente en el Plenario, y la encargada de pilotar la dirección hasta el siguiente, frente a la propuesta “Recuperar En Marea”, crítica con la anterior. Habrá que esperar para saber si es posible conciliar estas dos visiones a medio y largo plazo. Habrá que esperar, pues, para ver si En Marea se desliza hacia una actitud conciliadora y acomodaticia con el Régimen o impulsa de nuevo las posibilidades de una ventana de oportunidad que muchos consideran todavía abierta: provocar la ruptura democrática en clave de unidad popular cara el detonante de nuevo/s proceso/s constituyente/s que permitan recuperar efectivamente soberanías en el contexto de derrotas considerables en este ámbito (Grecia, veremos Catalunya...).

Adjuntamos aquí el documento político y las tesis defendidas por el espacio interno actualmente “crítico”, identificado con los sectores más implicados en las primeras etapas de creación y consolidación del proceso inconcluso de unidad popular en Galiza. Documento defendido por una mayoría amplia de la organización Anova y sus principales líderes (Beiras, Antón Sánchez) y otros sectores de ese espacio mestizo que se intenta preservar unido (sectores de Podemos y EU, y buena parte de las principales mareas locales...). En Marea podría estar haciendo un viaje distinto a aquello para lo que fué concebida, lo que le haría correr un riesgo considerable de implosión. El tiempo, y la pericia política, dirán.

En Marea como instrumento político de la mayoría social
 

1. En Marea como espacio de Unidad Popular

La construcción del sujeto En Marea es tan larga y demorada en el tiempo como el proceso de Unidad Popular y de articulación de un sujeto de ruptura que arranca con AGE, continúa con la irrupción de Podemos y experimenta un salto cualitativo de primera magnitud con la experiencia colectiva que da lugar a la Marea Municipalista de mayo de 2015. Con el pacto de Mazarelos (acuerdo entre Anova, Esquerda Unida y Podemos-Galicia) que permite la presentación de las candidaturas de En Marea a las elecciones generales de diciembre de ese mismo año, con las que se obtuvo un resultado de 400.000 votos, se inicia una etapa de colaboración bajo la forma de coalición de partidos. Una fase necesaria pero incompleta, principalmente porque la experiencia de la Marea Municipalista y de las candidaturas de base ciudadana que habían conquistado los gobiernos de las tres ciudades, Compostela, A Coruña y Ferrol, y habían servido para acceder a muchos otros ayuntamientos, ya no permitiría que nada fuera igual en el terreno de la auto-organización popular.

El Manifiesto de los Alcaldes, presentado en julio de 2016, abre el proceso que permite articular En Marea en las condiciones acordadas en el Plenario de Julio de 2016 en Vigo, en el que se establecen las bases de un sujeto político popular, democrático, radical, republicano y de ruptura, lejos de la posibilidad de constituirse como partido de régimen clásico de vocación estrictamente electoral y más allá de la simple fórmula de coalición de partidos, que no sería capaz de darle espacio a la participación política de la inmensa mayoría de mujeres y hombres sin militancia partidaria que desean y necesitan hacer parte del proceso. Eso es, pues, lo que es En Marea principalmente: un proceso. No es una herramienta concluida. Es el espacio en el que se encuentran múltiples identidades e iniciativas políticas y sociales con el objetivo de configurarse como herramienta destituyente de las clases subalternas. Y, por tanto, también como instrumento de constitución republicana del pueblo gallego, sujeto soberano con pleno derecho a decidirlo absolutamente todo y a compartir, o no, conforme a su libre decisión, parte de su soberanía. En Marea se concibe como la herramienta política de una mayoría social configurada por las clases subalternas, una multitud diversa de intereses convergentes que se organiza para cambiarlo todo. Del sujeto hacemos parte todas las personas que nos situamos en las perspectivas de ruptura social, feminista y nacional, independientemente de nuestras militancias en partidos, organizaciones sindicales, culturales o del tipo que sean. La aparición de la En Marea que se acuerda en el plenario de julio de 2016 en el Auditorio Mar de Vigo significa la quiebra de toda frontera existente entre la organización política y la mayoría social. No puede haber, conforme a esa concepción de la acción política, un dentro y un fuera en relación con la organización y las masas. Se acabó el partido fortaleza, útil solo para el régimen en la medida en que sirve de mediador entre la sociedad política y la sociedad civil con la finalidad de preservar y conservar las estructuras y las instituciones del régimen.

La necesidad de un instrumento político de ruptura nace de la ruina material, social, política y cultural de la mayoría social agredida por la crisis orgánica que seguimos viviendo, una auténtica arma de destrucción masiva de las condiciones de vida y de los derechos conquistados a lo largo de décadas de lucha. Es la lucha de clases. Es la necesidad de que las clases subalternas nos dotemos de mecanismos de defensa de las conquistas históricas y de herramientas de constitución de nuevas formas articular lo común. No se trata, por tanto, de reconfigurar un mapa político concreto como expresión del juego del régimen. Se trata de quebrar su normalidad, la estabilidad que ofrece, justo porque expresa en sí misma la normalización de la precariedad de nuestras condiciones de vida, la naturalización definitiva de los efectos de esta crisis orgánica. Como decimos desde hace tanto tiempo, las condiciones de excepcionalidad que exigen el complejo proceso de unidad popular y confluencia para la ruptura democrática siguen plenamente vigentes. Es más, no dejarán de estar vigentes mientras perdure en pie el régimen y el sistema. Son inherentes al propio sistema en sí, por muy camufladas que puedan permanecer en determinados momentos históricos.

La Unidad Popular es la respuesta, por tanto, a esa excepcionalidad crítica permanente. Una respuesta radical e ingobernable. Contra todo eso nos rebelamos y construimos nuestras herramientas comunes, y así vamos articulando todo el proceso de Unidad Popular y confluencia que se expresa en la necesidad de ruptura con el régimen del 78, con el statu quo, con las lógicas capitalistas, las agresiones neoliberales y patriarcales. Y también con la representación política entendida como una expropiación de la capacidad de decisión y de participación de la ciudadanía. De nuestra capacidad política, en suma. Así lo advirtió ya de manera muy contundente el 15M cuando expresaba esta impugnación con un rotundo No nos representan! Aquel grito no era una crítica a los partidos dinásticos sólo, ni al PP en particular; era toda una impugnación del régimen de representación que acompañaba irremediablemente la impugnación del neoliberalismo financiero y sus múltiples y dolorosas expresiones.

Como consecuencia de todo eso, En Marea es necesariamente un espacio de solidaridad y colaboración, no puede ser el escenario de competencia interna en el que diversos proyectos políticos compiten por la hegemonía. Por eso no puede entender de polos o de familias políticas en concurrencia. Al contrario, se articula cómo espacio diverso de colaboración para la construcción de un bloque social contra-hegemónico. En Marea es espacio de encuentro de proyectos con orígenes y culturas y tradiciones diversas que organizan en común una identidad nueva, plural, abierta y de ruptura. Todas acercan sus bagajes y sus visiones de la realidad.

Si queremos ser la herramienta de las mayorías sociales, debemos ser plurales y diversas, no ceñirnos a etiquetas, sino romper fronteras.

2. En Marea, las instituciones y el espacio de conflicto

El instrumento político de un espacio de rebelión y ruptura democrática no asume el límite de los ciclos electorales y del propio Estado y sus diversas instituciones como único ámbito de combate político. Luego, En Marea no puede ser ni por asomo una máquina electoral permanente sometida a las dinámicas y a los cursos institucionales. Una organización de cargos públicos y cuadros cuyo cometido exclusivo sea la conquista de espacios institucionales se convierte en una maquinaria mercantil absolutamente inútil para todo proceso de cambio, obsesionada en exclusiva con auto-reproducirse, que somete a este objetivo el principal de su acción y de su discurso político.

En Marea no nació para competir en el mercado electoral. Debe participar, sin duda, en todos los ámbitos en los que se diriman cuestiones que nos afecten a todas, también en las instituciones, pero tiene que hacerlo de manera que no se reduzca su trabajo al de la gestión de lo existente. Al mismo tiempo, y de manera prioritaria, siguiendo el propio modelo del nacimiento y consolidación de las mareas municipales, En Marea tendrá que irse configurando como un movimiento popular activo con capacidad para articular una institucionalidad propia y alternativa en los espacios de la sociedad civil.

Nos organizamos para cambiarlo todo conscientes de que no todo se cambia en las instituciones del régimen. Necesitamos acceder a ellas para abrirlas a la toma de decisiones del común, no para gestionarlas. Pero proyectamos construir en la sociedad civil espacios de solidaridad y cooperación allá donde las políticas salvajes del capitalismo imponen sus condiciones de explotación y extracción. Somos movimiento, aspiramos a construir instituciones populares
propias sin renunciar a participar allá donde haya una batalla que dar. Nos negamos, pues, a admitir la reducción de En Marea a un partido clásico de régimen destinado a concurrir en el mercado electoral para participar en la alternancia reglada de inquilinos en las instituciones. Para las instituciones, la ciudadanía en sus espacios de auto-organización determina las acciones
y las iniciativas de su instrumento político, sea en los bancos de la oposición, sea en los gobiernos; en los espacios de la sociedad civil, el movimiento de ruptura intentará crear sus redes de participación y decisión, de solidaridad y apoyo mutuo, de organización de la resistencia y de una institucionalidad alternativa. No nos conformamos con participar, queremos decidir. Por todo esto también entendemos En Marea como un proceso permanentemente abierto a confluencias y a la incorporación constante de grupos y movimientos de base, ciudadanía no militante, personas y colectivos con necesidad de seguir abriendo espacios de decisión y democracia de base. Democracia radical con mecanismos de control democrático, rendición de cuentas y toma de decisiones, un compromiso con un nuevo modelo organizativo.


En Marea es el instrumento para la quiebra democrática que se articula mediante procesos de acumulación de fuerzas, de unidad popular, de convergencia, de autoorganización y democracia radical, de movimiento político y social que traspasa los límites de las instituciones y proyecta convertir la sociedad civil en escenario de emancipación y de construcción de una república de hombres y mujeres libres e iguales.


La ofensiva neoliberal, que se esconde bajo el eufemismo “crisis”, condena a la mayoría social al empobrecimiento, a la precarización permanente y a la exclusión como forma de vida. En Marea asume la necesidad de frenar esta ofensiva terminal del capital contra el trabajo: destrucción de bienestar y de derechos conquistados tras largas décadas de luchas y privatización y desmantelamiento de los bienes públicos, expropiación y privatización de toda clase de propiedad social ligada a derechos básicos del conjunto de la ciudadanía del común, aumento de las desigualdades entre hombres y mujeres, invisibilización del trabajo de cuidados. La privatización absoluta del mundo como proyecto. Lejos de renunciar a la participación en cada espacio en el que se pueda ejercitar esa defensa de lo común frente al ataque neoliberal, En Marea comprende la institucionalidad del régimen como un espacio público en el que tienen que resonar las verdades ocultas, un ámbito en que la representación popular expresa su realidad e impugna la realidad impuesta por los aparatos de dominación y control del poder. Las instituciones, sobre todo las más próximas a la ciudadanía, no son los ámbitos exclusivos de lucha política, pero sí que constituyen espacios que el movimiento popular debe rescatar para emplearlos en beneficio de lo común. Al tiempo, y también en la sociedad civil, el movimiento de ruptura tendrá que crear las condiciones de posibilidad de una sociedad alternativa, republicana, igualitaria basada sobre otro modelo de relaciones de producción y reproducción.


Hablamos de ruptura democrática porque entendemos la democracia como una red de espacios de decisión y participación que se desparrama por todos los ámbitos y territorios, desde lo local a lo nacional y más allá. Desde los consejos de barrio y de parroquia y los Ayuntamientos hasta la Asamblea de la República. Porque se trata de construír instituciones republicanas para una democracia radical que garantice el derecho a una vida digna y el derecho a decidir sobre lo común. Nuestro proyecto de República (de las Comunes) pasa por articular esa red de participación y decisión, de Consejos y Asambleas, que desborde las instituciones vigentes.


En el último período, asistimos a una importante onda de movilizaciones que parece revertir la relativa calma en el terreno social en la que se vivía desde 2013 (huelga del metal de A Coruña, paros en la automoción en Vigo, huelga de los transportistas, Inditex, estibadores, contra el cierre de centros educativos, etc.).

No sabemos si marcarán un punto de inflexión en el ciclo pero sí que ponen
sobre la mesa una cuestión crucial para cualquier fuerza que se pretenda rupturista: la centralidad del conflicto, es decir, la capacidad de vincular el sujeto político con las clases subalternas a través de la movilización. Este tiene que ser un escalón básico para una tarea prioritaria: la construcción de auto-organización, de espacios para las clases subalternas que ejerzan un contrapoder frente a las instituciones de la clase dominante, dándoles estabilidad más allá de las movilizaciones puntuales. Espacios intermedios, sectoriales o territoriales, surgidos desde abajo, que generen partido-movimiento, con la pata fundamental en este último término del binomio.

La relativa ausencia de la clase trabajadora, especialmente de sus sectores estratégicos, en este ciclo nos confronta con la cuestión de organizar, de ir a la clase, a los barrios, a los movimientos, “salir del parlamento” para conectar las distintas expresiones del movimiento, entendido en sentido amplio (sindicalismo social, ecologismo, feminismo, movimientos por los servicios públicos, sanidad, enseñanza) alrededor de un programa de ruptura compartido.


La disputa por el poder político en el marco de la representación y la construcción de contrapoder desde abajo aparecen como procesos complementarios y necesarios. Esta interacción se necesita para desbordar los límites que presenta la institucionalidad. Por lo tanto, es tarea fundamental de En Marea vincularse con las diversas movilizaciones a lo largo del País, apoyarlas también desde dentro, participando en su seno, desde el respeto a la autonomía de los movimientos sociales, ayudando a construir tejido y fomentando los procesos de auto-organización.




3. Derecho a decidir para decidirlo todo

Con la conciencia colectiva de Galicia como nación y de la ciudadanía gallega como sujeto político, somos República en construcción y en constitución. Es la determinación de profundizar en los mecanismos democráticos posibles, incluida la desobediencia civil frente a cualquier impedimento del libre ejercicio de nuestros derechos colectivos, para poner en marcha un proceso constituyente en Galicia y contribuir, de manera solidaria y colaborativa, con nuestros aliados, a los procesos constituyentes que se produzcan en el resto del estado. Expresamos nuestro derecho a decidirlo todo, desde las políticas funcionales a los intereses de la mayoría social de la que somos instrumento incluso a la articulación territorial que mejor convenga a los intereses del común. Y eso incluye el derecho a decidir de qué manera nos organizamos en relación con las otras naciones del Estado y del mundo. Soberanía popular y República.


En Marea es un sujeto autónomo, por lo tanto no depende de ninguna organización, ni gallega ni de fuera de Galicia, pero como espacio de ruptura y de emancipación establece relaciones de solidaridad, de colaboración, de compromiso y de trabajo común, en pie de igualdad, con los sujetos y los procesos de ruptura democrática del Estado español y también de Europa y del mundo. Sólo una estrategia desobediente frente a las instituciones de la UE realmente existente y de los poderes financieros puede impulsar la transformación social quebrando el actual marco construido de espaldas a la soberanía de las mayorías sociales.


El espacio de ruptura es en sí un proyecto de desbordamiento radical de los marcos jurídico-políticos existentes. El proceso de un pueblo gallego que se organiza como sujeto soberano desborda los límites políticos, jurídicos, simbólicos, comunicativos y organizativos del régimen constantemente, en todos los ámbitos, tanto en los institucionales como en los de la sociedad civil.
En Marea es una herramienta destituyente y de constitución republicana. Es un sujeto republicano, no un partido nacional, que entiende que el pueblo gallego es un sujeto político con pleno derecho a constituirse en República y que se compromete solidaria y colaborativamente con otros pueblos del Estado y del mundo.

4. En Marea como organización feminista



En Marea emerge con la voluntad de quebrar los marcos preestablecidos, también las relaciones patriarcales que nos explotan y atraviesan, bien sea en el campo laboral, personal o político. Si queremos cambiar esta situación, es decisiva la participación de las mujeres desde una posición central que incida en la agenda política. Esto implica la integración plena y en pie de igualdad de las mujeres en la organización; una integración que sólo conseguiremos con estructuras horizontales y democráticas que promuevan el desarrollo de liderazgos compartidos y que, al mismo tiempo, faciliten la conciliación de la vida personal con el activismo político mediante los canales de participación que sean necesarios. Tenemos que construir un espacio que favorezca el empoderamiento colectivo de las mujeres, es decir: una organización despatriarcalizada. Es preciso tener claro y presente este funcionamiento interno de En Marea, ya que aspiramos a transformar las condiciones de explotación a las que se ven sometidas las mujeres en el conjunto de la sociedad.


Desde la crisis desatada en 2008, los pilares del llamado Estado de Bienestar comenzaron a implosionar, consumidos por la propia putrefacción de un sistema que se había devorado a sí mismo, con las burbujas inmobiliaria y financiera como paradigma de la voracidad capitalista. En ese contexto, los recortes, diseñados para salvar los muebles de una minoría privilegiada, empobrecieron a la mayoría social y fueron especialmente violentos contra las mujeres: sobre nosotras recae toda la carga del trabajo productivo, reproductivo y de cuidados. De este modo, se profundizó en la desigualdad en forma de brecha laboral, pues siendo el salario medio de una mujer en Galicia en torno al 21% inferior al de un varón, se nos obliga a cotizar diez años más para llegar a cobrar la misma pensión que un hombre. Y también en forma de techo de cristal, siendo la modalidad del trabajo a tiempo parcial una modalidad ad hoc para las mujeres; una modalidad que pretende ser una fórmula de conciliación y que, al fin y a la postre, sólo implica menores ingresos, dificultad añadida en el desarrollo de la carrera profesional y menor jubilación. Además, no debemos olvidar la alta tasa de envejecimiento de la población gallega, que multiplica la carga de cuidados de este sector sobre las mujeres.

Debemos ser quien de dar respuesta colectiva a esta estructura, para que los cuidados dejen de entenderse cómo “males privados de las mujeres”. En primero lugar, a medio plazo, debemos aspirar a la repartición de las tareas de cuidados de una manera igualitaria entre hombres y mujeres mediante medidas como la equiparación en los permisos de paternidad y el desarrollo pleno de la Ley de Dependencia, fomentando así, la incorporación de la mujer en el mercado laboral.


No obstante, para que esta incorporación se produzca de una manera plena y podamos romper la estructura patriarcal, nuestro objetivo último debe ser la reorganización de los cuidados, haciendo que recaigan sobre la sociedad: trabajadores y trabajadoras remuneradas que se encarguen de llevar a cabo los cuidados mediante servicios públicos, como las escuelas de 0 a 3 años o residencias públicas suficientes.


Por otra parte, en el campo laboral, las mujeres se encuentran en una situación de desigualdad que se agudizó desde la crisis: brecha salarial, techo de cristal o trabajos precarios asociados a papeles femeninos de cuidados. Por lo tanto, En Marea, desde las instituciones, debe impulsar las medidas precisas para dinamitar esta situación, en contacto constante con el movimiento feminista, pero sin la intención de coparlo ni de sustituirlo. También debemos apoyar el movimiento feminista a la hora de luchar contra la violencia machista que, si bien discursivamente es asumida por todos los actores políticos, necesita medios para su erradicación que no se están destinando a hacer desaparecer esta lacra social. Se nos proponen, como único objetivo, la consecución de un Pacto de Estado contra la violencia machista, pero este tiene que ir necesariamente acompañado de un nuevo consenso en el que el combate contra las violencias machistas sea prioritario.

En la construcción de ese nuevo sentido común, En Marea estará, como agente de ruptura, acompañando al movimiento feminista transformador. Del mismo modo, es fundamental nuestra implicación en la lucha contra las desigualdades de género y la LGTBIfobia, la denuncia constante de la red de relaciones sociales que establece el patriarcado es una de las tareas fundamentales para el espacio. Debemos tener en cuenta la necesaria imbricación entre las diferentes opresiones y discriminaciones. Las identidades no existen como realidades rígidas sino que las relaciones sociales son determinantes, ya que en las mismas se reflejan y reproducen los papeles y los privilegios, por lo que entendemos fundamental una Ley contra la LGTBIfobia de aplicación real.


Tejer las alianzas necesarias, también internacionalmente, está en la base del feminismo que defendemos. Porque el feminismo cuenta con un inmenso potencial movilizador, como lleva demostrando en los últimos años, en la lucha contra la reforma del aborto de Gallardón, en el 7N, en cada 8 de Marzo, en las respuestas colectivas ante las agresiones sexuales en las fiestas, etc. Debemos reconocer y apoyar, sin injerencias, todo este movimiento con potencial transformador y reconocer todo el patrimonio de luchas del movimiento feminista.

Somos un sujeto político de ruptura, y esto también se debe traducir en el feminismo, tenemos que atravesar toda su teoría, su discurso y su práctica política diaria. Necesitamos transversalizar el feminismo en todas las iniciativas, líneas políticas y estructura organizativa de En Marea. Necesitamos un feminismo que interpele al 99%, que sea útil para mejorar las condiciones de vida de una mayoría de mujeres precarizada por una estructura capitalista con sustrato patriarcal que nos subordina, por lo tanto, de manera doble: en tanto que trabajadoras y en
tanto que mujeres.

5. En Marea como fuerza destituyente

El discurso de En Marea responde a su condición de instrumento para la ruptura democrática y la rebelión cívica, es un discurso destituyente y a ultranza. Un discurso de impugnación: impugnación de la base material sobre la que se edifica el sistema; impugnación del sentido común del régimen y del sistema; impugnación de la representación entendida como la expropiación de la capacidad política y de decisión de la mayoría social. En los espacios institucionales a los que accede En Marea, es la mayoría social quien se introduce en las instituciones mediante la fórmula específica de En Marea y no En Marea la que llega a las instituciones para representar el pueblo y hablar en su nombre. En Marea no es un instrumento de representación ni la mayoría social es representable. Somos el espacio que recoge la crisis de legitimidad del sistema político y de sus partidos tradicionales, o sea, de la representación, y debemos actuar en coherencia con esa función. Recoger la crisis para transformar la realidad que la ocasiona y que se descarga sobre las condiciones de vida, material e inmaterial, de la mayoría social. Hace falta politizar el dolor, no ofrecer un placebo para edulcorarla. Nuestro discurso expresa una impugnación global y radical de lo existente. No admite, pues, ni moderación, ni adecuación al sentido común del régimen ni aggiornamento a las condiciones que puedan establecerse para los combates electorales. La moderación del discurso, de las formas y de las propuestas es una condición exigida por la necesidad de normalización de un régimen en crisis de legitimidad. Pero es la necesidad del régimen, no la nuestra. Al contrario, es incompatible con nuestra propia existencia como alternativa política. Moderar el discurso de ruptura y la práctica política, asumir un discurso de gestión, es participar de la necesidad de restauración conservadora del régimen tras la crisis orgánica. De su proyecto de estabilización. Y eso equivaldría a clausurar toda posibilidad real de ruptura democrática.


No se trata, pues, de elaborar y mantener un discurso radical en las formas por puro esteticismo o por necesidad de marca distintiva; se trata de articular un espacio político en el que toda la radicalidad de las posiciones de ruptura sea el resultado de un proyecto de cambio. Porque En Marea sólo se podrá entender como un sujeto en rebeldía permanente que no se somete a la normalización política ni a la homologación con las fuerzas del régimen. Queremos cambiar la sociedad, no parecernos a ella. Estamos construyendo En Marea para mudarlo todo, para que todo cambie.



6. Una organización de nueva estructura

En Marea no es una coalición de partidos ni es tampoco un partido clásico. Es un espacio de unidad popular en construcción, lugar de encuentro, democrático y de adscrición individual, para un sujeto político de ruptura. Es la ciudadanía de lo común, las clases subalternas, el sujeto colectivo que va construyendo su instrumento con el objetivo de configurarse como bloque histórico de cambio que aspira a convertirse en nuevo poder constituyente. Las fuerzas políticas,
principalmente las que llevan tiempo configurando un sujeto de ruptura en diversas fases, Podemos, EU y Anova, son agentes que promueven y propician el encuentro y la construcción de espacios de confluencia, pero ni por asomo tutelan los procesos ni las actuaciones de En Marea.

En Marea es un instrumento no sometido a intereses de parte de ninguna organización. En Marea es un espacio de participación política y toma de decisiones de las clases subalternas, de la ciudadanía común, de la multitud que se organiza para conquistar progresivamente mejores condiciones de vida. El modelo del que se dota En Marea de participación mediante la adscripción individual y voluntaria, abierto a todos los procesos, nada tiene que ver con el concepto clásico de militancia. De ahí que los propios órganos de En Marea, más que de representación de una militancia cerrada, son instancias de intervención política elegidas por las personas inscritas que cumplen con lo que los ámbitos asamblearios deciden. Los órganos de En Marea no representan la mayoría social ni a todos los colectivos, iniciativas de base, asambleas locales y sectoriales, mareas, que actúan autónomamente y de manera auto-organizada.

Las mareas municipales en concreto ni por asomo pueden estar sujetas a lo que un órgano político pueda decidir en relación con sus ámbitos de acción política.
La estructura orgánica de En Marea se basa en la idea simple, pero de plasmación compleja, de una gran red de asambleas territoriales y sectoriales abiertas a la participación y a la deliberación popular, constituídas desde la base en procesos de auto-organización. Las asambleas deben ser núcleos de participación y decisión, no ramas territoriales de la organización de un partido clásico. Es un complejo espacio de cooperación y construcción de contrapoder, colaborativo, solidario, horizontal. En Marea es en sí misma una impugnación del régimen de representación, también en sus propias estructuras y en su funcionamiento.


Las asambleas son el resultado de la determinación colectiva de participar en la construcción de un espacio común. En Marea no duplicará estructuras asamblearias allá donde sectores de la mayoría social ya se organizan. Es el caso de las mareas municipales, pero también el de muchas otras iniciativas de base. Esas asambleas ya son la marea de pleno derecho, no necesitan someterse a ninguna clase de protocolo ni subalternización respeto a un órgano de dirección o representación. En Marea es un espacio suficientemente líquido y plural como para estar también configurado por todas estas iniciativas que participan del proceso sin condiciones.

7. Necesidades programáticas

Cómo sujeto político de ruptura, En Marea debe establecer una serie de ejes
programáticos básicos a los que referenciarse en las instituciones y sobre los que construir una alternativa política de transición a una república de mujeres y hombres libres. Ese programa de transición, republicano, feminista, democrático e igualitario tiene que surgir del trabajo en común de todas las que en diversos sectores, ámbitos y asambleas, de diferentes maneras, hacemos parte del proceso de unidad popular y confluencia. Un programa que avance sobre la necesidad de un proceso constituyente autónomo, de abajo arriba, protagonizado por la mayoría social en clave republicana y con una política económica destinada a revertir el empobrecimiento y la precarización de las clases subalternas, con políticas fiscales redistributivas, y con el bienestar común, la igualdad y la justicia social como horizontes y guías de nuestra práctica política. Un programa de defensa activa de los servicios públicos y de su titularidad social, que se comprometa con la ruptura con los marcos vigentes, tanto en el estado español como en la Unión Europea, y se asiente sobre la laicidad, la soberanía popular, el derecho a decidirlo todo, la destrucción del patriarcado y la socialización de los bienes comunes.

Un programa, en definitiva, elaborado con la práctica política y con metodología participativa, que tenga nuestros derechos lingüísticos como un eje de referencia según el cual todas tengamos la posibilidad de desarrollar socialmente la totalidad de nuestras vidas en nuestra lengua, en la lengua gallega. Un programa de compromiso con las clases subalternas y, por tanto, con nuevos modelos productivos, nuevas relaciones de producción y con un nuevo marco de relaciones con el ecosistema basado en el aprovechamiento de recursos naturales para el bien común frente a la explotación orientada al lucro particular.
 

Son militantes de ANOVA y de En Marea. Firman el texto, además, Sara Outeiral Cameán, Antón López Dobao, Oriana Méndez Fuentes, Iago Martínez Durán, Sigrid Campo Regueira, Ángel Longueira Monelos, Gladys Afonso Lobato, Mariano Enrique Fernández Cabarcos, Martiño Xosé Vázquez Mata, Noelia Pedreira Díaz, José Alejandro Castro Botello, Verónica Hermida Longa, Manuel Carlos Martínez Barreiro, Lara Rodríguez Peña, Pedro José Rivera Rodríguez, Ledicia Piñeiro Prado, Ares Jiménez Soria, Xiana López Penedo, Adrián Fuenteseca Fernández, Patricia Grela González, Martiño Ramos Soto, Olga Gago Domínguez, Iván Rodríguez Iglesias, María Jesús Boo Feijóo, Borja San Ramón Tizón, Pilar Candocia Pita, Pepe Arias Taboada, Paula Rodríguez Domínguez, Miguel Garea Garea, María Dolores Patiño Iglesias, David Bruzos Higuero, Valeria Vázquez Domínguez, Raúl Asegurado Pérez.
Fuente:
www.sinpermiso,info, 5 de agosto 2017
Traducción:
Millán Fernández