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Bronca diplomática en Santiago de Chile y recuerdo de un debate parlamentario en Madrid
Amaranta Süss · · · · ·
 
11/11/07
 

Inopinadamente, y en apenas dos semanas, al Gobierno socialista del Reino de España parecen habérsele deteriorado gravemente las bases de su política exterior en Marruecos y en la América latina.

Al terremoto causado por la visita del Rey de España a las plazas norteafricanas de Ceuta y Melilla la semana pasada, ha seguido este fin de semana el grave incidente diplomático que ha tenido lugar en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile. La fotografía del Rey de España mandando inútilmente callar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela ha ocupado este domingo la primera plana de los diarios españoles y latinoamericanos.

Con independencia de la secuencia de detalles anecdóticos que dieron pie a ese incidente, el fondo de la cuestión debe ser rescatado y puesto en primer plano: varios presidentes latinoamericanos, entre ellos Hugo Chávez de Venezuela, Néstor Kirchner de Argentina y Daniel Ortega de Nicaragua, denunciaron las políticas neoliberales de las empresas transnacionales españolas en América Latina, y Hugo Chávez, al Gobierno de José Maria Aznar por haber apoyado el golpe de estado de Carmona en Venezuela en 2002.

Como en el caso de las "armas de destrucción masiva" en Irak, el Partido Popular intentó en su momento camuflar su intervención durante las jornadas del golpe de estado en Venezuela.  Pero una explosiva intervención del Ministro de Asuntos Exteriores socialista, Miguel Ángel Moratinos, en un debate televisivo ("el Gobierno Aznar no condenó, endosó y dio legitimidad al golpe de Estado de Venezuela") acabó generando luego un importante debate parlamentario que permitió esclarecer en gran medida hasta qué punto eran verdad las acusaciones contra la política intervencionista y neo-imperialista del Gobierno Aznar en Venezuela.

Reproduciendo hoy ese debate directamente del boletín de sesiones del Congreso de los Diputados, SinPermiso quiere simplemente ayudar a recordar cuál fue entonces la posición oficial del Gobierno socialista de Zapatero tras la investigación de los hechos, una investigación que no dejaba lugar a dudas sobre la actuación del Gobierno Aznar en el golpe de estado de Carmona en Venezuela en el 2002.

El interés de ese debate no estriba sólo en la revelación oficial de la trama del golpe. También es revelador el hecho de que la defensa de la política exterior del anterior gobierno conservador por parte del portavoz del PP, Gustavo de Arístegui, no fue capaz de refutar ninguna de las pruebas presentadas. Quizá llegue a destiempo la salida de Chávez acusando a Aznar de "fascista". Pero está fuera de duda que cuando se ayuda a la oposición local, con la colaboración de EE UU, a desestabilizar y derrocar a un gobierno limpia y holgadamente elegido por su población, no se está precisamente trabajando por la democracia. Y recordar lo que verdaderamente ocurrió en 2002 debería ser, si más no, un acto de prudencia política.

Para leer el debate parlamentario mencionado, pulse AQUÍ.

Amaranta Süss, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es una traductora y publicista independiente que reside entre Barcelona y Buenos Aires.

www.sinpermiso.info, 11 noviembre 2007