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El Partido Democrático italiano, un centro a destiempo. Entrevista
Mario Tronti · · · · ·
 
29/06/08
 

 

“Ha caído la ilusión de la tercera vía entre la izquierda y la derecha, con su inventor, Blair, pero también con su epígono alemán Schroeder. La idea de que la izquierda debería convertirse en centro para gestionar el ciclo liberal mejor que la derecha me parece agotada incluso en los Estados Unidos, Obama no es Bill Clinton. Incluso allí ha terminado la competición por el centro y las primarias indican una separación polarizadora.”

Andrea Fabozzi entrevistó a Mario Tronti para Il Manifesto sobre las perspectivas de la izquierda italiana tras el “Tsunami de abril”.

Cuidado con confundirse respecto de Berlusconi. La advertencia de Mario Tronti llega la víspera de la asamblea del CRS (1) en el momento en el que se disparan las alarmas de toda la oposición como consecuencia de las iniciativas del primer ministro e incluso el Partido Democrático, que se había abierto al diálogo con el mismo estalla en gritos ante el “retorno del caimán”. Tronti objeta: “no habrá cambio de régimen. Berlusconi es siempre el mismo, sus iniciativas causan siempre mucho ruido pero después son siempre reabsorbidas por la lenta andadura de las cosas, el problema está en no equivocarse, y comprender bien qué es esta nueva, antigua derecha que se afianza en Europa”.

¿No es un caso característicamente italiano?

En Italia nos topamos con este personaje y con sus intereses personales, pero cuando se mide a la clase política tomando como patrón su persona esto nos hace perder de vista el análisis de fondo. Berlusconi es un animal político que posee una cierta capacidad de intuición y ha cortado inesperadamente los puentes con Veltroni para situarse en el terreno que es de su gusto. Si no padeciésemos de este antiberlusconismo exacerbado hasta el exceso en relación con el drama italiano su figura quedaría redimensionada y probablemente aparecería un discurso de derecha más profundo que podría incluso marginarlo.

¿Derecha italiana sin Berlusconi?

La derecha es un hecho orgánico que actualmente se encuentra sometida a cambio. El ciclo liberal ha llegado a su fin y vuelve una derecha más tradicional, neoconservadora. Y la derecha italiana se está poniendo al paso. Hay muchas de las características de la derecha mundial, que requieren que se prescinda de Berlusconi. Uno de los síntomas es la personalidad de Tremonti (2). La derecha social que habíamos creído que era una pequeña fracción postfascista se convierte por el contrario en una característica de la derecha en su conjunto. Frente a esta derecha profunda existe una izquierda ligera, por lo tanto no hay color.

¿Y los trabajadores votan a la Liga Norte?

Sobre este asunto he oído demasiados razonamientos simplificadores. Como si el problema fuese el de comprender y no el de cambiar el voto de estos trabajadores. La política, dicen todos, debe escuchar, comprender. En mi opinión debe, sobre todo, hablar, dar respuestas e intervenir. Si no lo hace la sociedad se autogobierna y es tanto peor para quien quiere cambiarla. Mirar a lo social es sin embargo un slogan muy en boga en la izquierda que ha salido de las elecciones con los huesos quebrados. Y también el PD quiere “volver al territorio”. Tanto el PD como las formaciones que están a su izquierda han pecado de la misma falta de iniciativa, han sido incapaces de hacer hablar a la política. Han permanecido anclados en una idea pasiva de la representación que quizás era posible cuando existían ya en la sociedad las grandes clases con su correspondiente sustancia estructural y por lo tanto grandes intereses. Solo se pueden representar los grandes intereses, los pequeños es necesario orientarlos y corregir su particularismo. Volver al territorio  es una salida en el sentido de que  no se trata de dar respuesta a cada territorio sino de asirlo de nuevo todo interpretándolo creativamente. Un partido nacional que sepa hacer hablar a la política con una idea precisa de la sociedad. Un amplio programa frente a los cascotes electorales. Paradójicamente este es un momento favorable. Han caído las dos ilusiones que han dictado el orden del día político de la izquierda durante los últimos veinte años . Ha caído la ilusión de la tercera vía entre la izquierda y la derecha, con su inventor, Blair, pero también con su epígono alemán Schroeder. La idea de que la izquierda debería convertirse en centro para gestionar el ciclo liberal mejor que la derecha me parece agotada incluso en los Estados Unidos, Obama no es Bill Clinton. Incluso allí ha terminado la competición por el centro y las primarias indican una separación polarizadora.

¿Derecha e izquierda, categorías “emergentes”?

Por eso el partido democrático en Italia ha llegado fuera de tiempo. Cuando la fase en la que hubiera podido ser protagonista ya ha pasado y este es el motivo por el cual el proyecto no marcha, mejor dicho, me parece verlo ya en estado terminal.

¿Y la otra ilusión fracasada?

Se ha terminado la fase neomovimentista. Durante la cual la hegemonía cultural de la izquierda radical era ejercida por el movimiento antiglobalización. Se ha terminado precisamente porque se ha terminado la fase neoliberal y la contraposición entre movimientos y grandes organismos económicos financieros mundiales no está al orden del día. Es más, ahora tenemos delante una derecha neo conservadora que vuelve a hacer política, critica ella misma la autoridad de esos organismos internacionales, se hace proteccionista.

¿Si es así, y si de verdad el PD está en situación terminal, se puede conjeturar una recomposición de la izquierda?

Vuelve a platearse un gran tema. ¿Por qué en este país no existe una fuerza que se declare de izquierda? La anomalía italiana del más fuerte partido comunista de occidente termina en su contrario. Este es un problema que deben plantearse todos, tanto los que están en el PD como los que están a su izquierda. La solución no puede consistir en tratar de volver a pegar los pedacitos  de una pequeña izquierda, sino en recomponer una fuerza política de vocación mayoritaria.

Es decir, tú dices que de las elecciones ha surgido la derrota de la ilusión del hacer solos, no solo del PD sino también de la izquierda alternativa?

La izquierda alternativa no puede concederse el lujo de ser minoritaria. Entre otras cosas esto va contra nuestra tradición, me refiero a la bolchevique Y no ayuda llevar a cabo nuestros intereses, el obrero se ve obligado a votar a la Liga.

Pero la idea de recomponer la izquierda con un trozo del PD parece estar fuera del horizonte político. Incluso los mejor dispuestos entre los demócratas -D´Alema lo ha anunciado en la asamblea del CRS- no se atreven a patrocinar nuevas alianzas.

No es un proceso a corto término y por el momento creo que es lo justo pasar por una fase de agregación de la izquierda, lo justo es animar a quien lo está intentando como Vendola (3) dentro de Refundación Comunista. Pero yo creo que sería equivocado considerar a este sujeto unitario de la izquierda como autónomo durante los próximos decenios frente a un PD centrista. Esta nueva formación de izquierda debería, por el contrario, desempeñar un papel en el desplazamiento de los equilibrios internos del PD de forma que se vuelva a abrir el proceso. Es una perspectiva, lo repito, que no excluye en absoluto que mientras tanto se recomponga un sujeto de izquierda. Pero no hay que considerarlo como algo definitivo. Será lo mismo que es hoy el PD, una etapa.

Mario Tronti es el director del Centro  Studi per la Riforma dello Stato en Roma.

Traducción para www.sinpermiso.info: Joaquín Miras

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Il Manifesto, 26 junio 2008