X Simposio de la Renta Básica. Daniel Raventós · · · · ·
 
   
X Simposio de la Renta Básica
Daniel Raventós · · · · ·
 
31/10/10
 


En febrero de 2001, si bien los contactos que se venían realizando fueron anteriores a esta fecha, unas pocas personas que cabían en un pequeño despacho de la facultad de Ciencias Económicas (ahora ya facultad de Economía y Empresa, signo de los tiempos) de la Universidad de Barcelona iniciaron los trámites para la puesta en marcha de una asociación que llevaría el nombre de Red Renta Básica (RRB). Eran pocos, aunque había otras personas interesadas que no asistieron y que estaban al corriente del proyecto. Pocos meses después, el 8 de junio, la RRB organizaba el primer simposio de la renta básica. Un año más tarde, la RRB era reconocida como sección oficial del Basic Income European Network (BIEN) en su noveno congreso realizado en Ginebra. En esta ocasión también se adoptó una decisión importante para la nueva sección (en aquellos momentos solamente había 5 secciones, contando la nuestra, en Europa), la de realizar el décimo congreso del BIEN de 2004 en Barcelona. Y en este congreso de Barcelona, el BIEN adoptó seguramente una de las medidas organizativas más importantes de su historia: su transformación de red exclusivamente europea en red mundial. Así que BIEN, a partir de 2004, significa Basic Income Earth Network. Actualmente, después del 13º congreso realizado el pasado junio en Brasil, el BIEN ya tiene 17 secciones oficiales repartidas por casi todos los continentes, especialmente en América y, claro está, en Europa. 

Fue en 1986 cuando se fundó el BIEN. El mundo era entonces muy diferente al actual. Cabe destacar que en Estados Unidos el Presidente era Ronald Reagan, y la Primera Ministra del Reino Unido era Margaret Thatcher, campeones de lo que con mayor o menor fortuna se ha llamado neoliberalismo, e inspiradores de políticas económicas que deslumbraron hasta a partidos situados en la izquierda moderada (recordemos las terribles reconversiones industriales cuando era presidente del gobierno del Reino de España Felipe González); inspiración que actualmente tiene su continuidad en muchos países. En aquel entonces, en gran parte de América Latina, aún imperaban unos dictadores entusiastas de los programas neoliberales (Chile, bajo la dictadura de Pinochet, quizás fue el caso más evidente) que imponían unos regímenes terroristas contra sus poblaciones. También en la época de fundación del BIEN todavía existía la URSS y los países de la llamada Europa Oriental. El neoliberalismo, es decir, la voluntad más o menos confesada de favorecer a los más ricos, coligiendo (sic) que tal objetivo era bueno de forma obvia no solamente para esta minoría sino para toda la sociedad y, todo hay que decirlo, convenciendo en este empeño a una parte de la izquierda, campaba a sus anchas. Fueron tiempos de crisis para la izquierda menos asimilable. Las poblaciones de la URSS y de la Europa Oriental vivían en una situación que nada tenía que ver con el “paraíso” socialista. Eran sociedades caídas bajo el yugo de las castas burocráticas estalinistas respectivas, castas que se han reconvertido en muchos casos en las actuales mafias que la reintroducción del capitalismo más salvaje ha posibilitado. Tampoco el mundo era aquel cóctel de maravillas que vaticinaban los más delirantes  neoliberales. Más bien el mundo representaba una realidad dura a la que debía hacer frente la clase obrera y la población no rica en general. Fue en ese contexto tan rápidamente bosquejado cuando nació el BIEN. La propuesta de la renta básica fue un destello en medio de un oscuro panorama de ideas enormemente falto de originalidad.

Hoy el mundo no es el mismo al menos en tres aspectos muy importantes. En primer lugar, ni la URSS ni sus países satélites de la Europa Oriental existen. En segundo lugar, en América Latina, existen muchos gobiernos democráticos, de izquierdas varias, pero todas empeñadas, cada una a su modo, en resistir las agresiones más descarnadas del neoliberalismo. En tercer y último lugar, la desgraciada y más reciente diferencia del mundo actual con respecto a hace unas décadas es la gran crisis económica en la que aún estamos sumidos. La crisis no les sienta mal a los ricos y aún van a salir reforzados, según datos y previsiones realmente asombrosos realizados por Merrill Lynch y Capgemini. [1] La crisis ha sido acompañada por un conjunto de agresiones protagonizadas por muchos gobiernos a las condiciones de vida y trabajo en buena parte del mundo de una magnitud desconocida por su agresividad y por su ambición. Así lo expresaba Michael Hudson para los países incluidos en la Unión Europea:            

 

La Comisión Europea está utilizando la crisis bancaria hipotecaria –y la innecesaria prohibición de que los bancos centrales financien los déficits públicos— como una oportunidad para penalizar, y aun llevar a la quiebra, a los gobiernos, si éstos se niegan a hacer retroceder los salarios. Se pide a los gobiernos que tomen prestado a interés de los bancos, en vez de aumentar sus ingresos gravando fiscalmente a esos mismos bancos, según hacían hace medio siglo, tras el final de la II Guerra Mundial. Unos gobiernos incapaces de recaudar fiscalmente dinero para pagar los intereses están inevitablemente obligados a cerrar el grifo de sus programas sociales. Y si eso trae consigo el encogimiento de la economía –y por lo tanto, el de los ingresos fiscales del estado—, tanto más tendrá que seguir reduciéndose el gasto social público.” [2]

 

Las propuestas de renta básica deben adecuarse a la situación provocada por la crisis. Ante los pasos dados para la destrucción de lo que queda del estado social de derecho mediante la invocación a la necesidad de una política fiscal de austeridad con el supuesto objetivo de reducir el déficit público en que han tenido que caer los Estados europeos para salvar a la banca y para sostener el aumento de los gastos sociales que la misma crisis ha provocado, la renta básica sigue siendo una propuesta a ser tenida en cuenta. [3] La renta básica es una opción de política económica en defensa de la mayor parte de la población. No de la ultraminoría más rica. Si en la mayor parte de las sociedades actuales “los principales arquitectos de la política son las instituciones financieras y las empresas multinacionales” [4], por decirlo con unas recientes palabras de Chomsky, la renta básica, junto a otras medidas de política económica, podría hacer realidad este cambio de orientación a favor de los más pobres y de las clases trabajadoras. Exactamente lo contrario de lo que se ha venido realizando, con escasas excepciones, a lo largo de las últimas décadas.

Como toda propuesta interesante, atractiva y bien fundamentada, no deja de ser cierto que la renta básica corre el riesgo de frivolizarse tanto política como académicamente. Es un riesgo no exclusivo de esta propuesta y resulta normal que así ocurra cuando su discusión sale de los pequeños círculos y se discute entre un cada vez mayor número de personas y grupos organizados.

Han pasado más de 9 años desde aquellos inicios de la RRB. En este tiempo han ocurrido muchas cosas en relación con la renta básica. Impensables buena parte de ellas cuando se fundó la RRB. Desde entonces se ha discutido la propuesta de la renta básica en algunos partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales. También se ha discutido en algunos parlamentos autonómicos. Y dos veces en el parlamento español. La última fue el 2 de octubre de 2007. [5] Hasta llegó a crearse una subcomisión parlamentaria el 28 de abril de 2009. [6] Bien es verdad que un año y medio después aún no se ha puesto a funcionar y lo que hay que esperar de ella y nada es lo mismo, una vez comprobada la orientación económica del gobierno y de la mayor parte de partidos políticos: cabe recordar que solamente el 5% de los parlamentarios del legislativo español, es decir, los de IU-ICV, ERC, BNG y Nafarroa Bai, se opusieron a las medidas de contrarreforma laboral del Gobierno del Reino de España. Una contrarreforma que motivó la huelga general del pasado 29 de septiembre.

El décimo simposio de la renta básica que celebraremos en el Palacio de Congresos de Gijón durante los días 5 y 6 de noviembre próximos contará con la presencia de políticos, sindicalistas, activistas de distintos movimientos sociales y académicos. [7] Puede ser una excelente oportunidad para afilar determinados argumentos, rectificar otros y contribuir a la difusión de la propuesta de la renta básica como un medio que posibilite la existencia material a todas las personas.

NOTAS [1] Daniel Raventós (2010), “Las cifras de la concentración mundial de la riqueza” en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3643. [2] Michael Hudson (2010), “Huelgas contra un golpe de Estado financiero en trance de obligar a Europa a cometer suicidio económico, demográfico y fiscal” en http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/hudsonh.pdf. [3] Véase al respecto Rubén Lo Vuolo, Daniel Raventós y Pablo Yanes (2010), “El Ingreso Ciudadano-Renta Básica ante la crisis económica y los ataques a los derechos sociales y laborales”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3550. [4] Noam Chomsky (2010), “Contours de l’ordre mondial. Continuités, changements et défis", disponible en http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-05-31-Chomsky. [5] Antoni Domènech y Daniel Raventós (2007), “¿Quién teme a la renta básica de ciudadanía?”, El País, 5-10-2007, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=1435. [6] Daniel Raventós (2009), “Un mínimo para sobrevivir en tiempos de crisis”, El País, 7-5-2009, disponible en http://www.elpais.com/articulo/opinion/minimo/sobrevivir/tiempos/crisis/elpepiopi/20090507elpepiopi_5/Tes. [7] El programa completo puede descargarse en http://www.nodo50.org/redrentabasica/index.php.

 

  

Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SINPERMISO y presidente de la Red Renta Básica. Su último libro es Las condiciones materiales de la libertad (Ed. El Viejo Topo, 2007).

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www.sinpermiso.info, 31 de octubre de 2010