Declive y caída de la clase media norteamericana. Paul Harris · · · · ·
 
   
Declive y caída de la clase media norteamericana
Paul Harris · · · · ·
 
18/09/11
 


 


 

Nadie podría acusar a los candidatos presentes en el debate de los republicanos del pasado lunes, 11 de septiembre, [1] de no discutir un amplio abanico de temas. Hablaron de cuestiones de gran importancia como la Seguridad Social, las guerras de Irak y Afganistán, la independencia energética, el rechazo a la reforma de la atención sanitaria y la necesidad de creación de empleo. Y discutieron sobre asuntos de poca importancia para ganar puntos políticamente, como las vacunas VPH (virus del papiloma humano) para las niñas.

 

Pero ausente del debate – y, de hecho, de buena parte de la actual discusión de la política norteamericana – se encuentra la mayor cuestión a la que se enfrenta el país: la destrucción de la clase media norteamericana. Para dar con las historias sobre cómo Norteamérica se está bifurcando entre los que tienen y los que no, con muy poquito entre ellos, hay que sumergirse más allá de los titulares de la última reyerta política de Washington y buscar lo malo en los entresijos del detalle.

 

Veamos la historia que apareció en el Wall Street Journal del pasado lunes. En teoría, se refiere a una estrategia de mercadotecnia y analiza cómo una empresa tan gigantesca como  Procter & Gamble vende a sus clientes productos domésticos. Pero la imagen que aparece es aterradora. P&G, a lo que parece, está recortando la mercadotecnia que destina a las clases medias que están desapareciendo, vendiendo cada vez más a clientes de rentas altas y bajas y abandonado las rentas medias. Otras grandes empresas, como Heinz, están siguiendo su ejemplo. El artículo revela que existe incluso un término para esta estrategia, amablemente acuñado por  Citibank: la Teoría del Consumidor Reloj de Arena, pues denota una sociedad abultada en la cumbre y la base y que se estrecha en su mitad.

 

La historia contiene algunas cifras que dan miedo, como el hecho de que el patrimonio neto de un quinto de los hogares en la escala media se ha hundido un 26% en los últimos dos años. O que la renta de la familia norteamericana media, ajustada de acuerdo con la inflación, es hoy inferior a la de 1998.

 

Echemos, si no, un vistazo a la historia del New York Times del martes pasado. Muestra al desnudo cómo han empeorado los males del trabajador norteamericano. Los empleos sólidos que antaño proporcionaban seguro anclaje en los objetivos de la clase media (casa, universidad para los chicos, jubilación) han cambiado para convertirse en puestos de trabajo de bajos salarios. Examina la situación de algunos trabajadores del sector del automóvil en Detroit, apuntando que los nuevos contratados pueden encontrarse trabajando junto a colegas veteranos que desempeñan trabajos similares, pero ganan el doble. El sistema se denomina estructura salarial “de dos niveles”.

 

Tal vez ese sistema pueda justificarse como medida de emergencia para mantener viva la industria automovilística de Detroit y ayudarle a sobrevivir a la dureza de estos tiempos. Pero, como la Teoría del Consumidor Reloj de Arena, se parece bastante más a la forma permanente de lo que se avecina. La sociedad norteamericana se está bifurcando, estrujando a la clase media hasta hacerla desaparecer. Las filas de los pobres y de quienes ganan bajos salarios están creciendo y a los ricos les va estupendamente…y nadie habla de eso, mucho menos de hacer algo al respecto.  

Los hechos, blanco sobre negro, del caso deberían asombrar a los norteamericanos a ambos lados de la divisoria política.

 

A comienzos de esta semana, el senador por Vermont, Bernie Saunders, publicó un informe sobre la pobreza titulado "Is Poverty a Death Sentence?" [“¿Supone la pobreza la pena de muerte?”]. Mostraba que en 313 condados de Norteamérica, la esperanza de vida ha descendido en realidad en los últimos 20 años. Demostraba que seis millones más de personas han caído en la pobreza desde 2004.  

 

De hecho, esta semana la Oficina del Censo norteamericana ha distribuido un informe que muestra uno de cada seis norteamericanos vive hoy en la pobreza, la mayor cifra que haya registrado alguna vez este organismo. Mostraba también que la renta media doméstica descendió en realidad un 2,3% en 2010 respecto al año anterior, lo que refleja el declive de la clase media. Al mismo tiempo, el 20% más rico de la población norteamericana controla hoy el 84% de la riqueza. De hecho, tan asombrosamente desequilibrada se ha vuelto Norteamérica  que las cuatrocientas familias norteamericanas más ricas disponen del mismo patrimonio neto  que el 50% inferior de la nación.

 

Tanto me da que sea usted activista del Tea Party u organizador del Partido Socialista de los EE. UU., en una cosa tendríamos que estar de acuerdo como mínimo: esto resulta insostenible. Alguien tiene que ceder. Pero no parece que nadie tenga una respuesta en el actual sistema político.

 

Notas del t.:

 

[1] Celebrado en Tampa, estado de Florida, entre Michelle Bachmann, Mitt Romney y Rick Perry.

[2]  “As Middle Class Shrink, P&G Aims High and Low”, The Wall Street Journal, 12 de septiembre de 2011.

[3] “Detroit Sets Its Future on a Foundation of Two-Tier Wages”, The New York Times, 13 de septiembre de 2011.

[4] “Soaring Poverty Casts Spotlight on “Lost Decade””, The New York Times, 13 de septiembre de 2011

Paul Harris es corresponsal en los Estados Unidos de los diarios británicos The Guardian y The Observer

 

Paul Harris es corresponsal de The Guardian y Observer en Estados Unidos


Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón


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The Guardian, 13 de septiembre de 2011