Israel es incapaz de reconocer que le roba el agua a los palestinos

Amira Hass

23/06/2016

Los portavoces israelíes tienen tres respuestas preparadas cuando tienen que responder a preguntas sobre la escasez de agua en las ciudades palestinas de Cisjordania, que salta a los ojos en comparación con la suficiencia hidrológica de los asentamientos: 1) El sistema de agua palestino es viejo, por lo que sufre perdidas de agua; 2) los palestinos se roban el agua unos a otros, y a los israelíes; y 3) en general, Israel, en su gran generosidad, ha duplicado la cantidad de agua que suministra a los palestinos, en relación con lo establecido en los Acuerdos de Oslo.

"Suministra", eso es lo que escribirán los portavoces en sus respuestas. Nunca dirán que Israel vende a los palestinos anualmente 64 millones de metros cúbicos de agua en lugar de los 31 millones de metros cúbicos previstos en los Acuerdos de Oslo. Acuerdos que se firmaron en 1994, y que se supone que llegarían a su fin en 1999. No dirán que el agua que Israel vende a los palestinos se la robó antes.

Bravo por la demagogia. Bravo por la octava parte de la verdad en la respuesta. El agua es el único tema en el que Israel (todavía) tiene dificultades a la hora de defender su política discriminatoria, opresiva y destructiva con el pretexto de la seguridad y Dios. Por eso debe difuminar y distorsionar este hecho básico: Israel controla las fuentes de agua. Y al tener el control, impone una cuota a la cantidad de agua que se permite a los palestinos producir y consumir. En promedio, los palestinos consumen 73 litros de agua por persona/día. Por debajo del mínimo recomendado. Los israelíes consumen unos 180 litros diarios en promedio, y hay quienes dicen que aún más. Y aquí, a diferencia de allí, no encontrarán a miles de personas que solo pueden consumir 20 litros al día. En verano.

Es cierto que algunos palestinos roban agua: agricultores desesperados, tramposos habituales. Si no fuera por la escasez de agua, no sucedería. Una gran parte de los robos se producen en la zona C, bajo control israelí. Así que por favor, dejen que el ejercito y la policía encuentre a todos los criminales. Pero justificar la crisis por el robo, eso si es un engaño.

Con los Acuerdos de Oslo, Israel impuso un reparto escandaloso, racista, arrogante y brutal de las fuentes de agua en Cisjordania: el 80 por ciento para los israelíes (a ambos lados de la Línea Verde), y el 20 por ciento para los palestinos (de pozos perforados antes de 1967 , que los palestinos continúan utilizando; de la compañía de agua Mekorot, de pozos futuros a perforar en la cuenca oriental del acuífero de la montaña; de los pozos agrícolas y de manantiales Muchos de los manantiales, por cierto, se secan a causa de los pozos profundos israelíes. O porque los colonos se apoderan de ellos. Las formas de robo no tiene límites).

El veinte por ciento en realidad no está mal, porque actualmente los palestinos sólo tienen acceso a alrededor del 14 por ciento del agua del acuífero de la montaña. Razones técnicas, irregularidades y errores humanos, la insufrible lentitud de la burocracia de Israel, cuyo objetivo es retrasar todo el desarrollo de la infraestructura de agua palestina y la mejora de la existente; dificultades inesperadas en la producción de agua de los pozos en los lugares permitidos, pozos antiguos que se han secado o cuya producción ha disminuido y que Israel no permite que sean sustituidos por pozos perforados recientemente:  todo ello explica cómo hemos llegado a un 14 por ciento en lugar de lo que fue firmado en Oslo, y por qué Israel vende a los palestinos más agua que la acordada entonces. Después de todo, se ha quedado con más agua para extraer de este recurso natural, que, de acuerdo con el derecho internacional, un país ocupante tiene prohibido usar para consumo de su población civil.

Durante el verano, el problema se agrava, por supuesto. El calor aumenta y la demanda palestina de agua aumenta, no sólo la de los colonos israelíes. Así, en el distrito de Salfit y al este de Nablus, Mekorot reduce la cantidad de agua que  vende a los palestinos. Los portavoces no lo dicen de esa manera. Dirán que se "regula". ¿Qué van a decir? Así que en los asentamientos "también hay quejas sobre la escasez de agua" (parece que me perdí el informe-programa en el canal Arutz 7 al respecto).

Pero en Farkha, la gente de Salfit y Deir al-Hatab describen, al borde de las lágrimas, lo humillante que es vivir durante semanas sin agua corriente. Y ni siquiera hemos hablado de las docenas de comunidades palestinas a ambos lados de la Línea Verde que Israel, la luz entre las naciones, no permite que se conecten a la red de agua.

Periodista israelí, es corresponsal del diario Haaretz en Cisjordania.
Fuente:
http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.726350