Italia: Mujeres en el banquillo

Beatrice Dondi

30/11/2017
Poco ha cambiado en Italia desde el Proceso por violación al caso Asia Argento…
Fue en 1979 cuando la RAI [la televisión pública italiana] difundió por las ondas el documental Proceso por violación. La víctima, Fiorella, secuestrada y forzada durante cuatro días, acababa en el banquillo porque a las chicas buenas estas cosas no les pueden pasar. A los telespectadores se les mostraba, con la lúcida verdad de las imágenes, a una víctima que en el transcurso de los alegatos se volvía tan culpable como para tener que defenderse. “Señores míos, una violencia carnal con felación se puede interrumpir con un mordisco. El acto es incompatible con la hipótesis de una violencia. Los cuatro habrían abandonado incautamente en la boca de la víctima el miembro, una parte que por antonomasia se define como delicada en el hombre. Es ella la que toma, es ella la que es parte activa, ellos son los pasivos, inermes, abandonados, en las fauces ávidas de ésta”, dijo en su alegato el abogado de los violadores.
Un documento transmitido en la época a primera hora de la noche, tan abrumador como inútil. Porque a 38 años de distancia no parece haber cambiado gran cosa.  
Tras la denuncia de Asia Argento [actriz italiana que declaró recientemente haber sido víctima de una violación perpetrada por el productor norteamericano Harvey Weinstein], nuestra pequeña caja televisiva se ha llenado hasta la desmesura de juicios y crucifixiones, comentarios hacha en mano y disquisiciones más bajas que altas, que se pensaba pertenecerían a un pasado remoto. Una floritura al ritmo continuo de “No se moría de hambre, no necesitaba el pan. Pero no ha renunciado por vanidad, por lanzar su carrera y, vulgarmente, se ha dejado hacer”.  Y además: “Esta llora y folla, llora y folla [“Chiagne e fotte”, expresión napolitana]. “No estamos aquí para juzgar ¿Y entonces qué hemos venido a hacer aquí?”. “Evidentemente, le resultaba cómodo, evidentemente”; “Ha contado que tenía miedo… ¿Porque mordía?”. 
Y sobrevolando por dignidad sobre el “lengüetazo que da tanto placer”, mientras transcurren las horas y la parrilla [televisiva] se comprime, se llega a la joya final de Bruno Vespa [el más célebre periodista de la televisión italiana], artista del implacable Porta a Porta: “Las mujeres siempre se han sentido atraídas por el poder. Mussolini recibía a una mujer todas las tardes. Y había una coletilla. Cada una de ellas recibía una pequeña suma de dinero, pero era la idea del poder. Por tanto, la cuestión es: las mujeres, para hacer carrera, ¿en qué punto deben pararse? Al agradecer la pregunta darían casi ganas de responder. Pero quizás sea mejor esperar al próximo proceso.  
veterana periodista italiana de prensa y televisión, ha trabajado para la Rai Tre, Repubblica Musica y La Stampa, entre otros medios. Es columnista del semanario italiano L´Espresso, donde escribe la sección “Hovistocose”.
Fuente:
L´Espresso, 6 de noviembre de 2017
Traducción:
Lucas Antón
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