La buena nueva proclamada por Uralita durante el siglo XX

Paco Puche

23/07/2017

El acto sigue al actor como su sombra
Mahabharata
 

La empresa Uralita, a la que se debe que nombremos en España al amianto o asbesto como “uralitas”, ha tenido una especie de evangelio que ha ido proclamando durante toda su existencia. Ésta empezó en 1910 y  sigue disfrutando de ella hasta ahora, eso así,  con el impenetrable nombre de COEMAC.En 1960 nos la encontramos celebrando sus bodas de oro. El periódico La Vanguardia de la época (1.1.1960) lo recogía así:

La icnografía es muy sugestiva: una tubería de fibrocemento destinada a conducir fluidos. Y nada más pertinente teniendo en cuenta su vocación orientada a suministrar agua potable a todo el orbe.
“Cuando Vd. abre un grifo Ella Trabaja”, como reza el slogan con que se anunciaban el 18 de julio de 1955:

La letra pequeña sobre fondo oscuro que figura en el anuncio de la Vanguardia nos interpela de la siguiente manera: “¿Ha pensado alguna vez en la maravilla que supone el sencillo acto de abrir un grifo y que salga agua? A través de kilómetros y kilómetros, atravesando campos y montañas, ese vaso de agua que usted bebe  viaja por TUBERÍAS A PRESIÓN URALITA O ETERNIT, desde los manantiales hasta su hogar”.Pero esto no es todo, también le debemos la salud de la ciudad. Así promocionaban las tuberías de saneamiento en diciembre de 1977:

Hubiese sido justo haberles llamado tuberías de “saneamianto”.

Empeñados como estaban durante todo el siglo nos han dejado 370.000 km de tuberías, la distancia entre la Tierra y la Luna. Afortunadamente al día de hoy, según cálculos aproximados, “solo” quedan 80.000 km, de los cuales 40.000 son de abastecimiento y el resto de saneamiento y riegos. Por eso cuando hay algún evento catastrófico los tubos proliferan a su antojo:



(Uralitas en los ríos  en las graves inundaciones de Málaga de 1989)

A esas alturas la empresa estaba crecida en autoestima y en beneficios. El 5 de junio de 1982 la Vanguardia nos recordaba que su vocación de llegar tan alto venía de lejos. Justamente en 1954 se presentó a la Feria de Barcelona con una monumental torre en doble hélice (su ADN), realizada con tubos de fibrocemento, que soportaban su excelso nombre: “URALITA”.


 

Por todo  esto  el mundo estaba rendido a sus pies. No era para menos. El 1 de mayo de 1962 echaban mano, para confirmar su obra benéfica, de un testimonio excepcional al que agradecían su detalle. Públicamente proclamaban en la Vanguardia que “no  puede desearse mayor reconocimiento a la bondad de los AERODUCTOS URALITA que la aceptación del Colegio Oficial de Arquitectos para su propia sede en Cataluña”:


 

El reconocimiento era mutuo, no en vano Uralita se presentaba en el mercado con más de 4.000 artículos en su catálogo con “toda la línea de productos de amianto-cemento y plásticos para la construcción”:


 

Pero además de “organización”, “productos”, “garantía”, “servicio” e “investigación” recordaban que eran ” la primera fábrica de Amianto-Cemento de España y la tercera del mundo … que llevaban 60 años en la fabricación de materiales de Amianto-Cemento… con millones de toneladas de material instalado en España (amén) de exportador al mercado francés y a países de América del Sur y África (por eso) eran el único miembro español de la Asociación Internacional  de la Industria de Asbesto-Cemento (SAIAC), con sede en Ginebra”. La SAIAC fue el cártel que juntó a los seis magnates del amianto en Europa y les permitió controlar el sector durante todo el siglo XX. Se repartieron el mercado, se cruzaron acciones, fijaron precios y dieron lugar a la conspiración del silencio sobre la morbilidad y letalidad del mineral. Este anuncio procede del Diario ABC de Madrid del 16.10.1969.

La construcción era preferentemente de las  casas particulares. Se enorgullecían de fabricar casa vez más partes de un edificio. Y así estaban de ufanos: “empezamos por el tejado. Inventamos la placa ondulada, “la uralita”. Luego fuimos bajando hasta los cimientos, cubriendo toda la instalación de tuberías sanitarias. Hicimos depósitos, chimeneas de ventilación, recubrimientos exteriores, azulejos y pavimentos de gres. Construimos persianas de aireación, canalones, macetas… Y volvimos al techo. Hicimos placas onduladas en nuevos diseños y colores… Y seguimos investigando. Por eso los edificios contienen, cada vez, más materiales de Uralita”.



Este anuncio apareció en la Vanguardia del 14 de mayo de 1983.

Y para protegernos de la lluvia con una “ESTANQUIDAD TOTAL” encontraron la solución definitiva en la colocación de una placa de uralita como soporte de las tejas. Un anuncio de 1973 (La Vanguardia del 4 de enero) presumía de la siguiente manera:


 

Por eso no es raro encontrarse con gente que creía haberse  librado de las uralitas en su casa hasta que un buen día tienen que abrirle el tejado y se encuentran la sorpresa: estaba debajo de la alfombra.
Para más inri contando con que “la plasticidad del Amianto-Cemento URALITA es tal, que, además de las series, se permite moldear toda clase de piezas sobre pedido, destacando en todas ellas sus maravillosas propiedad”. El asesino silencioso a medida.


(Anuncio del 4 de agosto de 1955 aparecido en la Vanguardia)
 

Se enorgullecía de tener “24 delegaciones propias y una red de distribuidores en todas España compuesta de 5.000 establecimientos”. No se les podía escapar nada. Desde una pequeña distribución en una ciudad allá por los años sesenta del pasado siglo, caso de Málaga:

 

Hasta el cubrimiento total de la piel de toro española, en los años ochenta:

En este anuncio de la Vanguardia del 5 de julio de 1983 se nos recuerda que “Estamos a tu lado. Venga a vernos. Nos verá fácilmente. Encontrará la “uralita” de siempre, pero también nos verá innovando”.
Tan bien le había ido entre nosotros que cuando ya el amianto estaba prohibidísimo en medio mundo, cuando hacía décadas que se sabía de su letalidad, cuando Uralita había cerrado a cal y canto y abandonado sus fábricas de fibrocemento, como seguía la empresa dando beneficios con otros materiales de construcción que venía probando tiempo atrás, no dudó en seguir con su glorioso nombre hasta junio 2015, justo en el centro del país (Uralita en la plaza de Cibeles de Madrid, foto que encabeza este artículo).

Moraleja

La mala nueva para Uralita y para la familia March, la principal beneficiada de todo este entramado que se ha ocultado con éxito durante muchos años, es que esta historia industrial del capitalismo  salvaje (si es que es que hubiese alguna clase que no lo fuera) ha dejado un reguero de muertes y sufrimientos sin par que, parangonando al Mahabharata, podríamos decir que el polvo mortal del amianto seguirá, perseguirá, a los industriales enriquecidos con la sangre de decenas de miles de víctimas como su sombra. Y mientras toda la ciudadanía ha quedado atrapada en una telaraña global que abarca todo el mapa hispano, como los alfileres de Uralita sobre la piel de toro.

Ingeniero, economista y librero jubilado. Ecologista.
Fuente:
www.sinpermiso,info, 23 de julio 2017