La caza de desertores e insumisos en Israel

Elixabet Epelde

15/07/2012


El ejército israelí ha
iniciado una campaña de detención de desertores e insumisos; en seis días
detuvo a 474 personas. Durante los últimos años ha aumentado considerablemente
el número de personas que se niegan a servir en el ejército

 “Me niego a ingresar en el ejército israelí. Me niego a ingresar en un ejército que, desde su creación, ha tenido como objetivo dominar a otra nación y saquear y atemorizar a los civiles bajo su dominio.” Noam Gurr, tal y como han hecho cada vez más jóvenes durante los últimos años, rehusó la orden de realizar el servicio militar, que recibió por carta en marzo. El ejército, empero, ha decidido incrementar la presión sobre los desertores e insumisos y el 12 de mayo emprendió una operación especial de diez días para arrestarlos. El diario Yediot Ahronot informó el día 18 de que, en seis días, el ejército detuvo a 474 personas. Un oficial del ejército ha dicho que la operación está siendo “exitosa”. Fuentes militares han informado de que 218 de las 474 personas son desertores, mientras que 62 son insumisos. Los demás, casi 200, se han entregado. El 75% de las personas detenidas durante esta operación ya había estado antes en prisión.

En Israel, al cumplir 18 años, las mujeres tienen que realizar un servicio militar de 21 meses y los hombres, de tres años. Al acabarlo, se convierten en reservistas y tienen que servir cada año en el ejército entre 30 y 45 días, hasta cumplir 24 años, las mujeres, y 45, los hombres. Gurr descartó las excusas y decidió rehusar directamente. Escribió una carta en que explicaba sus razones y comunicaba su decisión para demostrar que el movimiento de los refusenik (los que se niegan a realizar el servicio militar en territorios palestinos) no está muerto. “Hace diez años, hubo un gran movimiento de refusenik, pero durante los últimos tres o cuatro años parece que ha desaparecido”, dice este joven de 18 años. En efecto, en 2002 50 soldados reservistas se negaron públicamente a combatir en los territorios ocupados en 1967 y alegaron que condenaban “los ataques contra civiles”. La decisión de esos soldados creó un gran revuelo en el país y después de su negativa vino la de otros muchos. Actualmente, empero, apenas se sabe de los insumisos y desertores más allá de las noticias de sus detenciones. No obstante, Gurr cuenta que se ha cansado de permanecer en silencio. Este insumiso admite que “sólo mostramos nuestro desacuerdo en familia”. “El mundo no sabe que no estamos de acuerdo con lo que hacen y los palestinos tampoco lo saben. No sé si con mi no cambiaré algo, pero debo intentarlo.”

Sergio Yahni fue uno de los primeros refusenik. En 1987 cumplió 18 años y, “como todos los israelíes”, realizó el servicio militar. A la sazón, Israel estaba en guerra con el Líbano. Invadieron el sur del país para expulsar de allí a la Organización por la Liberación de Palestina (OLP). A Yahni le tocó participar en ese conflicto. Ahora cuenta que las duras experiencias de entonces y el conocer por dentro el funcionamiento del ejército le abrió los ojos. Entonces decidió que no quería seguir en el ejército israelí y cuando, en 1991, estaba de reservista y le llamaron para servir en Gaza, se negó. Esa decisión le acarreó una pesadilla de once años: tuvo que comparecer ante los tribunales ocho veces y fue detenido en cuatro ocasiones. “Desde la creación de Israel, todos los mandatarios nos han dicho que quieren la paz y que han tendido la mano al mundo, pero que sólo han recibido guerra”. Yahni, en cambio, no se cree ese mensaje y tiene claro que Israel no quiere la paz. Precisamente por eso decidió desertar.

Sin sitio en las cárceles

Para poder realizar la operación contra los desertores e insumisos, tuvieron que hacer sitio en las cárceles. El año pasado intentaron llevar a cabo una operación semejante, pero desistieron de la idea porque las cárceles estaban llenas hasta los topes. “Si todos los desertores e insumisos se entregaran juntos, tendríamos un problema”, reconoció un oficial del ejército, el día en que pusieron en marcha la operación. En efecto, empezaron en busca de unas 4500 personas y fuentes militares han declarado que, después de las detenciones practicadas entre el 12 y el 18 de mayo, quedan 2410 desertores y 1739 insumisos. El año pasado, hubo un cambio en la legislación militar, por el que se ha reducía de 45 a 21 la cantidad de días de ausencia que se considera deserción. Eso ha provocado el aumento del número de desertores.

La represión contra Palestina

En 2002, Yahni escribió una carta al entonces ministro de Defensa, Ben Eliezer, para explicarle sus razones. Muchos refusenik se negaron a realizar el servicio militar en territorios palestinos, pero Yahni rechazó todo cuanto tuviera relación con el ejército. No obstante, explica que la “represión” ejercida por el ejército sobre Palestina tuvo gran influencia en su decisión. Este desertor dice que Israel es responsable de actos de “guerra sucia”. Yahni considera al ejército israelí responsable de “ejecuciones de palestinos, de la destrucción de sus infraestructuras económicas y de la quema de sus tierras”. Dice que todo eso ha provocado odio y desesperación y que también es perjudicial para los israelíes, ya que está convencido de que, en nombre de la seguridad, sólo generará violencia. Dice que el ejército israelí no es más que “el brazo armado de las colonias” y así se lo hizo saber al ministro Eliezer.

Gurr, por su parte, explica que empezó a leer sobre la Nakba ―‘desastre’, en árabe; se refiere al día de fundación de Israel―y se percató de que lo que le habían contado no era verdad. Entonces decidió no hacer el servicio militar. “No puedo participar en esos crímenes.”

En la sociedad, todavía son minoría quienes deciden negarse a ingresar en el ejército y, además de tener que responder ante la justicia, también tienen que hacerlo en su entorno. Los consideran “traidores”. Gurr es pesimista y dice que es “casi imposible” que la situación cambie.

Elixabet Epelde escribe en el periódico vasco Berria

 

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano

 

 


Fuente:
Berria, 19 de mayo de 2012