La historia puesta en discusión (sobre la controversia de Valladolid)

Cecilia Hopkins

19/03/2017

Sardi escribió la obra, que interpreta junto a Soria. Los roles masculinos son representados por actrices. 

 

 

La obra estrenada en la sala La Máscara pone en escena dos posiciones irreconciliables respecto de la conquista y la colonización americana: una, a favor de los derechos humanos de los habitantes originarios, y la otra, a favor de los intereses de la Corona española.

María Elena Sardi, actriz y dramaturga (Con olor a agua florida y Las obreras, entre otras) acaba de estrenar otro de sus textos, La controversia de Valladolid, obra que también interpreta, junto a Leonor Soria y Beatriz Apás, bajo la dirección de Lizardo Laphitz, en La Máscara, de Piedras al 700. La pieza es de carácter histórico: aborda la  discusión que entablaron Fray Bartolomé de Las Casas y  Juan Ginés de Sepúlveda sobre lo actuado en América desde la llegada de Colón. Aquella junta celebrada en el Colegio de San Gregorio de Valladolid en diciembre de 1550 y que en escena sucede frente a la mediación de otro religioso, Domingo de Soto, dejó en claro dos posiciones irreconciliables respecto de la conquista y la colonización: una, a favor de los derechos humanos de los habitantes originarios, la otra, a favor de los intereses de la corona española. 

La Junta de Valladolid  fue, según afirma Sardi, una decisión política de la corona española, casi una obligación, dado que las potencias europeas de la época estaban descontentas por no estar participando del reparto de los beneficios económicos que estaba dando el nuevo continente y criticaban el espíritu feroz de la conquista española. “El ex encomendero Fray Bartolomé de las Casas, convertido en defensor de los indios, se enfrenta al asesor y confesor del rey, tratando de hacer valer los derechos del imperio”, resumen Sardi y Soria en la entrevista con PáginaI12. Que los tres roles masculinos sean interpretados por actrices fue, según cuenta la autora, una decisión que repentinamente tomó como natural. La pieza comienza como si un grupo teatral se reuniese para encarar un día de ensayo.

“Cada persona tiene, en su vida, una tribuna”, dice Sardi y amplía: “Los maestros tienen a sus alumnos, los actores tenemos a los espectadores. Queremos que no queden indiferentes, porque creemos que ayer es hoy y que con esta obra mostramos lo que nos pasa”, concluye. Sardi y Soria se conocen desde los 18 cuando cursaban la carrera de actuación en el viejo Conservatorio. Y aunque después Soria se dedicó de lleno al periodismo teatral, años después fue “rescatada” por su ex compañera para interpretar varios espectáculos que tuvieron su eje en la historia argentina. Así, para el ciclo Cinco siglos de Jaque Mate se transformaron en dos viejas oligarcas que veían pasar los cambios siglo tras siglo, sin alterar costumbres o pensamientos. Mientras se encontraba escribiendo esos textos, Sardi descubrió la existencia de la controversia de marras, un tema que, según subraya, le llevó 6 años convertirlo en pieza teatral. El interés que le despertó la llevó, además, a  inscribirse en la Licenciatura en Historia, en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, la cual aún cursa 

Si el trabajo de investigación que sostiene la obra fue exhaustivo –la autora debió leer a Aristóteles, a Santo Tomás y a San Agustín, para citarlos– las actrices en conjunto debieron analizar frase por frase el texto, para hacerlo suyo y transmitir la convicción que animaba a los dos contendientes. Sardi apunta razones políticas y económicas en torno de la Junta: “El Rey de España se dio cuenta de que los encomenderos le estaban robando, porque entregaban una pequeña parte de los bienes a la corona. Y Sepúlveda, que era una especie de primer ministro, le aconsejó asociarse con ellos porque no contaban con la suficiente gente como para controlarlos. ¿Y si los encomenderos decidían desconocer por completo al poder de la corona?”, se pregunta la autora.

–¿Cómo es que Bartolomé de Las Casas se convierte de encomendero en fraile defensor de los derechos de los habitantes naturales?

María Elena Sardi: –Fue después de escuchar un sermón del dominico Antonio de Montesinos. Quedó shockeado. Vuelve a España, se ordena dominico y se convierte en mendicante. Renuncia a todo por amor al derecho humano.

Leonor Soria: –En cambio, el eje de Sepúlveda es la razón. Tal vez no ignoraba lo que sucedía en América. Pero su prioridad es el Estado y no lo que pasaba con los indios.

M. E. S.: –Esos fueron daños colaterales, como diría Bush.

L. S.: –El enfrentamiento va hilvanando una serie de argumentos. Uno le retruca al otro. Son dos personajes políticamente comprometidos y debimos trabajar mucho para no señalar como bueno a uno y como malo al otro. Después de todo, un abogado diría que Sepúlveda tenía razones de Estado para sostener lo suyo. En él está muy clara su lucha por la supervivencia y la integridad de una España acosada por el resto de Europa. 

–¿Fue difícil mantener el equlibrio? 

M. E. S.: –En algún momento dudé si le habría dado la suficiente argumentación al personaje de Sepúlveda. Pero creo que quedó en claro que su interés era defender los intereses del imperio español de Carlos V. Bartolomé de Las Casas terminó sus días enclaustrado (es decir, en cana), con su obra destruida. Por suerte pudo recuperarse más tarde, aunque con la llegada de Franco volvió a convertirse en el enemigo de España.

–¿Bajo qué razones?

M. E. S.: –Se dijo que había creado la leyenda negra de la crueldad de España, porque no se había procedido a la evangelización de los indios como había ordenado el Papa Alejandro en su bula sino a su expoliación y exterminio. Por eso para un español era inadmisible que otro español como Fray Bartolomé criticara lo que se estaba haciendo en América. 

–Y además, después de haber sido encomendero…

M. E. S.: –Claro, él fue uno de los primeros encomenderos armados. Y aceptaba haber sido codicioso, haber perseguido, matado y despojado. 

–¿Fue un arrepentido?

M. E. S.: –Fue mucho más que eso, porque experimenta una conversión, como San Pablo. En sus palabras está la ética y la humanidad. Está considerado uno de los primeros que en América luchó por los derechos humanos.

L. S.: –Hoy hay encomenderos en todos los países. Son los lacayos de los imperios.

M. E. S.: –Pero también hay Bartolomés: es la gente que lucha y que se expone a la persecución de los que no se bancan la igualdad. Porque el problema es la redistribución.

* La controversia de Valladolid, Teatro La Máscara (Piedras 736), sábado a las 22.

escribe en Página 12
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/24979-la-historia-puesta-en-discusion