La mala ciencia. Entrevista

Ben Goldacre

21/03/2010

Socialist Worker habló con el Dr. Ben Goldacre, autor de la columna –y del libro con el mismo título— “La Mala Ciencia” en el periódico británico The Guardian, dedicada a los abusos de los medios de comunicación en materia de divulgación e información científicas.

¿Qué hay de malo en la forma en que los medios de comunicación hablan de la ciencia?

El problema es que los media generalmente tienen una pobre opinión de la capacidad de la gente para entender la información compleja. Y los periodistas con frecuencia no saben entender las ideas que tienen delante. También hay razones estructurales. A veces entender ideas científicas requiere información previa. Hay que explicar A, B y C antes de poder explicar D. En vez de explicar cómo sabemos si algo es peligroso o no, vamos a las afirmaciones. Esta es la razón por la que la ciencia se convierte en algo siniestro para la gente No tienen acceso a la verdadera información.

¿Qué le parece el escándalo del cambio climático, el “climagate”?

Se ha exagerado. Lo que sucedió es que algunos científicos se comportaron de forma un poco irresponsable. El ejemplo más reciente es el de un directivo de un gran organismo burocrático que no supo corregir con suficiente rapidez un pequeño error.
El escándalo refleja una parodia de lo que a la gente le gustaría que fuera la ciencia.
De vez en cuando yo puedo decir algo, durante una fiesta, por ejemplo, que no tiene nada que ver con la ciencia. Y la gente reaccionará con “Esto no es muy científico”. Lo mismo que no es muy científico que no te gusten los Bluetones.
Que un científico sea algo descuidado o no muy bueno no pone en cuestión a la ciencia del cambio climático o a la misma ciencia.
Simplemente muestra que hay gente que no se comporta demasiado bien.
Lo peor es la reacción de los periodistas que exageran las noticias de una manera sorprendente. En las últimas semanas se han publicado numerosas noticias que han llevado a los científicos a hacerse oír y decir, “Esto no es lo que dice mi investigación”.

¿Cómo funciona todo esto con respecto a noticias importantes como la de la gripe porcina?

Cuando la fiebre porcina empezó a aparecer recibí toneladas de correos electrónicos de gente diciendo que la gripe porcina no era real. Luego, la BBC y Al-Jazeera me contactaron diciendo: todo esto son tonterías,  intoxicación periodística ¿no es cierto?”
Lo trataban como si fuera una invención, como el escándalo de la vacuna MMR. La gente ha oído demasiadas veces a los media gritando que viene el lobo, pero esta vez no se creían una noticia verdadera.
La gripe porcina ha sido una buen ejemplo de un riesgo no cuantificable.
Es un virus de la gripe y los virus de la gripe a veces matan a la gente. Los virus de la gripe nuevos pueden ser muy difíciles de vencer para el cuerpo.
Es decir, sabíamos que había un riesgo – pero era un riesgo que no se podía cuantificar hasta que la gente lo atrapara y muriera a causa del mismo.
Pero luego los periodistas empezaron a argumentar que puesto que no había habido una  explosión con montones de gente muriendo, el riesgo nunca existió.
Es una manera de pensar extraordinariamente débil – si el riesgo no tenía el peor resultado posible,  el riesgo no existía. Es como decir que si cruzo la carretera con los ojos cerrados y no me muero, no es peligroso cruzar la carretera con los ojos cerrados.
No fueron solo los media. También el gobierno. Hubo un gran secreto en torno al grupo gubernamental responsable de tratar la expansión de la infección y de planificar el tratamiento.
Todos los que estaban implicados tuvieron que someterse a la Ley de Secretos Oficiales. Fue como un montaje militar para cuestiones de terrorismo cuando de lo que se trataba era de agrupar a los comités para una cuestión de salud.
Se puso a todos los expertos del país en una habitación para tomar decisiones, pero no podían comunicarse con el mundo exterior respecto al porqué de sus decisiones. Y barajaban alternativas respecto a materias muy discutibles.

¿Por qué se buscan respuestas simples respecto a la salud y a la ciencia?

Una de las razones es la obsesión infantil que los media tienen con los medicamentos. La gente está  muy interesada en cuestión de medicamentos, pero esto nos indica mucho más respecto a nuestra fe en los medicamentos que en la capacidad de los mismos para hacer lo que nosotros queremos que hagan.
Una de las mayores tonterías es la idea deque los medicamentos a base de aceite de pescado aumentan el rendimiento y la conducta escolar. El rendimiento escolar es una cuestión política y social compleja. La respuesta no está en los medicamentos.

Con la gripe porcina hubo una información inacabable sobre el Tamiflu. El consejo útil era sencillo: lavarse las manos, procurar cubrirse la boca al toser, estornudar en un pañuelo y tirarlo.
Pero estos consejos tuvieron una cobertura mucho menor en comparación con la cuestión de cuanto Tamiflu estaba disponible.

¿Se trata solamente de la manera de informar?

La gente que es buena en relaciones públicas se desenvuelve mucho mejor en el flujo de los medios de comunicación que la gente que se ocupa de algo real. Los RP no dudan en distorsionar sus métodos para facilitar las cosas a los media.
Hay gente que está haciendo un trabajo muy serio respecto a las desigualdades en salud – pero no salen en los periódicos. Lo que sale en los periódicos es la gente que dice que proporciona medicina pero que lo que en realidad están vendiendo son píldoras azucarada o vitaminas.
Es cínico. Pero también hay mucha pereza por parte de quienes les ofrecen una plataforma.
No me sorprende que algunos hombres de negocios salgan con una píldora mágica, pero lo que es decepcionante es que el Canal 4 les ofrezca su propio show televisivo.
La medicina experimental no tiene en absoluto cabida en la cultura popular, mientras que los charlatanas sí  la tienen. Esto siempre me ha molestado.

¿Sirve de algo el que Ud saque a la luz estas cuestiones?

Sería grandioso pensar que algo de lo que he hecho pueda haber servido de algo. No es mi intención. No soy un cruzado del consumo. Para mí es más importante dar información a la gente que ganar batallas.
No creo que las cosas vayan a mejor. En todo caso van a peor. Un ejemplo de ello es la homeopatía. La pasada semana un comité parlamentario publicó un informe que era muy crítico respecto al uso de la homeopatía en la Seguridad Social.
Sin embargo, la misma noche salía en el informativo de la BBC una mujer que decía que la homeopatía la había curado de un cáncer. Entonces piensas, no, las cosas no están mejorando.

Entonces ¿qué podemos hacer?

Muchas veces me quejo de los anestesistas que se ponen a hablar del cambio climático, o sea que me pone nervioso hablar de algo que está fuera de mi campo de conocimiento.
Pero si quieres que la gente coma bien no sirve de nada mostrarles una lápida de chocolate. Lo que hay que hacer es facilitarles comida buena y barata.
A una nivel simplista se pueden quitar de las escuelas las máquinas expendedoras de chocolate y facilitar la compra de barras de zanahorias, o manzanas y naranjas.
Si quieres que la gente haga ejercicio hay que mejorar su medioambiente. Tienes que hacer real la posibilidad de utilizar el transporte público, utilizar la bicicleta para ir al trabajo.
Y si la gente utiliza la bicicleta habría que procurar que hubieran instalaciones de ducha en el lugar de trabajo, así como algún lugar donde guardar la ropa.
A un nivel más profundo, si dices que la gente tiene que comer más frutas y verduras has de tener en cuenta su tipo de vida y su forma de cocinar. Hay que considerar el equilibrio trabajo/vida de la gente y examinar de forma realística el tipo de trabajo que se hace, donde y por quién, en el mundo.
Esto significa entrar rápidamente en un terreno político.
La desigualdad social es el primer determinante de la desigualdad en la salud. Es una cuestión concreta y real que el partido laborista ha descuidado.

¿Qué quiere decir cuando habla de “desigualdad en la salud”?

En Kentish Town, un área principalmente obrera, la media de la expectativa de vida es 70.
A dos millas de distancia se encuentra Hampstead. La media de la expectativa de vida allí es 80. Sin embargo, puedes ir andando de un sitio a otro en media hora. Esto es una desigualdad fenomenal.
Para tratar esta cuestión hay que hacer mucho más que poner apaños y decir a la gente  que debe comer más fruta fresca.
El tratamiento que hacen los media de los temas de salud es muy de derechas e individualista. Se trata del enfermo que merece serlo – eres lo que comes. Es el eco de viejas y perniciosas ideas acerca del pobre que se merece serlo.
Un amigo me digo: “Cuando miras a tu alrededor y ves a las madres atiborrando de golosinas a sus hijos de camino a la escuela, piensas que la razón por la que no triunfan en la vida debe estar en la dieta”.
Pero se trata de mucho más que el que la gente coma golosinas. En realidad, la experiencia demuestra que si se interviene para cambiar la dieta de la gente, los efectos a largo plazo sobre su salud y su esperanza de vida son marginales.
Al leer los periódicos llegas a pensar que el factor más importante para la salud son tus decisiones personales con respecto a la dieta. Es un ejemplo extraordinario del coste de la charlatanería.
Estas fantasías fabricadas, comerciales y fastidiosas, son estúpidas por derecho propio. Pero el verdadero daño que hacen es distraernos de las verdaderas causas políticas y sociales de la desigualdad en la salud.

Fuente:
Socialist Worker, 7 marzo 2010