La política peruana se globaliza

Javier Diez Canseco

08/07/2007

Sacaron el Tratado de Libre Comercio (TLC) al "caballazo". Una vergüenza: Los textos, venidos literalmente de EE.UU., se conocieron 48 horas antes de votarlos. Ninguna Comisión del Congreso discutió siquiera, y menos dictaminó, las modificaciones impuestas. Las tomaron a la letra, sin verificar si la concordancia del español y el inglés, ni corregir la incomprensible redacción de algunos párrafos. Fue la misma pantomima de debate que en el moribundo Congreso toledista: un minuto por congresista. Esta vez, la Ministra Araoz aparentó que el Perú hubiese "negociado" algo. Realistamente asumió su papel de portapliegos, en la antesala de la negociación entre los republicanos y demócratas en Washington, para  recibir el papelito, traerlo, firmarlo y votarlo al carpetazo en el Congreso peruano. 

Las 34 páginas de modificaciones al TLC cambian un Tratado que –siempre se dijo- era irrevisable. "Se toma o se deja". Pero la revisión –o Addenda- la impuso el triunfo de los demócratas en las elecciones parlamentarias norteamericanas y su negativa a aprobar el TLC negociado por los republicanos. Exigieron cambios, renegociación, y extender el ATPDEA por 2 años. Así, abrieron una renegociación entre ellos. En ese proceso, el Perú y el locuaz Alan se quedaron mudos. García viajó a Washington para rogar que se apruebe como sea. No  propuso renegociar nada de lo que nos afecta. No exigió el trato compensatorio frente a la enorme desigualdad de nuestras economías que contempla la OMC. No defendió al  agro peruano de la competencia desleal con productos subsidiados por los EE.UU. No reclamó sobre el capitulo que obliga a comprar medicamentos y agroquímicos de marca y patentados, mucho más caros que los genéricos. Ni susurró sobre la prohibición a poner condiciones de rendimiento a los inversionistas extranjeros para exigirles tomar mano de obra nacional, usar crecientemente insumos nacionales, transferir tecnología al país o industrializar la materia prima que extraen y generar  empleo. Calló sobre la protección de inversiones que permite a los inversionistas alegar una absurda "expropiación indirecta" si una Reforma Tributaria o un cambio en el manejo de nuestros recursos naturales hace justicia al Perú, afectase sus "expectativas de ganancias". Nada dijo sobre el posible patentamiento de plantas nativas o de nuestros conocimientos tradicionales. Y, al final, se impusieron las modificaciones al TLC  elaboradas y acordadas entre los norteamericanos. 

La Addenda mantiene todos los problemas planteados y agrega otros: no establece claramente igual trato a empresarios peruanos y norteamericanos en EE.UU.; lo más grave, cede soberanía al establecer la administración y fiscalización binacional de nuestro manejo forestal, exportaciones madereras y de la Amazonía; y establece sanciones serias al país por incumplimientos. Hay pequeños cambios positivos en el tema de patentes médicas e incorpora referencias de Convenios laborales de la OIT: derecho universal a sindicalizarse, a la negociación colectiva y a los derechos laborales, que Perú firmó hace años y no cumple como lo demuestran Casapalca, Camposol o Shougan, mientras   CONFIEP y el aprofujimorismo paralizan la Ley General de Trabajo y quieren degradar los derechos existentes. La Ministra de Trabajo, preocupada por el TLC más que por los trabajadores,  advirtió a los dueños de Casapalca que ¡pueden trabar el TLC! 

Además forzar un voto al caballazo aquí,  la Ministra Araoz, Zumaeta y Bruce hicieron campaña en EE.UU. para no prolongar el ATPDEA por 2 años, propuesta demócrata, y  limitarlo a 6 meses, para que así se apruebe rápido el TLC allá. Finalmente, sólo han extendido 8 meses el ATPDEA, dejando en la estacada a otros países andinos y a los propios exportadores peruanos ante cualquier problema con el TLC. Pero ahora, votado en el Perú, los líderes demócratas del Congreso (Nancy Pelosi, Steny Hoyer, Rangel y Levin)   han anunciado que el Congreso norteamericano NO tratará el TLC con Perú en Julio o Agosto, si después que el Congreso peruano modifique sus leyes para ajustarse al nuevo TLC y venga en Agosto una delegación congresal norteamericana a reunirse con el gobierno y el Congreso para asegurar se ejecuten bien las modificaciones. ¿Suena a   colonia o protectorado? 

Mauricio Mulder, lúcido Secretario General del APRA, lo había adelantado.  Ávido de justificar el incumplimiento del ofrecimiento electoral de García de retirar la firma de Toledo, revisar el TLC línea por línea y renegociarlo (convertido hoy en lobbysta del TLC), Mulder sostuvo que García ha cumplido su compromiso de renegociar el TLC, precisamente, al aceptar estas modificatorias al TLC. Para él, los acuerdos unilaterales entre demócratas y republicanos norteamericanos sin voz del Perú, cumplen el compromiso de renegociación de García. Renegociar es que ellos definan nuestras políticas, diseñen las normas que debemos tener y como hacer bien la tarea. Entonces ellos pondrán en agenda el TLC en su Congreso.

¿Somos una República Soberana o un neo Virreinato? ¿García representa a los peruanos o al imperio del Norte? ¿O quizás es sólo un Encomendero, un   colaborador de la (re)conquista, a quien el Rey recompensa encomendándole cobrar para sí, los impuestos a un grupo de indios? (¿Este será el derecho aplicado en la impune danza de "coimisiones" del "shock de inversiones" o en los negociados de planillas congresales?)

¡La política peruana se globaliza! El reo Fujimori será candidato a Senador en Japón, para orgullo del Perú, y los compromisos electorales del Presidente los cumplen y fiscalizan los congresistas norteamericanos. ¡Somos Primer Mundo!

Javier Diez Canseco, secretario general del Partido Socialista peruano, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO

Fuente:
La República, 2 julio 2007