La Renta Básica Incondicional: justa y viable

Julen Bollain

09/06/2017

La Renta Básica Incondicional, una asignación monetaria a toda la población sin condiciones, es un reto de futuro sobre el que cada vez más agentes emiten opiniones. En Elkarrekin Podemos, es clara la apuesta que hacemos por ella como una herramienta que garantizaría el derecho de la población a contar con las necesidades básicas cubiertas. Algo tan sencillo como revolucionario.

Decía Z. Bauman que en las sociedades actuales hemos pasado del pleno empleo al desempleo y, del desempleo, a la redundancia. La redundancia, implícitamente, trae consigo la imposibilidad de conseguir el pleno empleo, lo que en un lenguaje plano se traduce en que gran parte de las personas de nuestra sociedad no van a ser necesarias para que el mercado de trabajo siga su curso corriente. Es decir, gran parte de las personas de nuestra sociedad no van a ser necesarias para un mercado de trabajo cada vez más saturado y en el que las tecnologías poco a poco suprimen la necesidad de contar con mano de obra.

A los que tuvimos la suerte de estudiar economía en la universidad, nos enseñaron cómo la economía organizaba unos recursos limitados para poder así administrar necesidades ilimitadas.

No obstante, la realidad nos dice que esa afirmación solo la sustentan los libros porque, hoy en día, la productividad está creciendo de una manera exponencialmente mayor al empleo generado y a la renta media de las personas trabajadoras. Sin embargo y pese a que esta ruptura de equilibrio suponga echar más leña al ya fracturado contrato social, los modelos sociales no se han repensado aún para hacer frente a la nueva realidad.

No se puede obviar en este sentido la robotización y la automatización a la hora de realizar ciertas tareas del mercado laboral, ya que son unos de los principales retos a los que nuestra sociedad tiene que hacer frente en el corto plazo.

Tal y como afirmaban en un estudio de 2012 C.B. Frey y M. Osborne (Universidad de Oxford), el 47% de los empleos pueden considerarse en alto riesgo de ser automatizados en los próximos 5 o 15 años. Es decir, la mitad de los empleos que realizamos en el mundo actual, serán realizados por máquinas máximo dentro de 15 años. Habrá mucha más oferta de trabajo que demanda y si todo sigue igual, los trabajadores y trabajadoras que cuenten con un empleo, serán remuneradas a la baja por la simple regla de la oferta y la demanda.

Es por eso que la apuesta por la Renta Básica como una herramienta más del sistema de bienestar es imprescindible para poder superar los retos futuros (como ya se está mostrando mediante proyectos piloto en países como Finlandia, Holanda o Canadá y de los que pronto tendremos resultados).

La Renta Básica no es una medida dirigida a unas pocas personas que dependa de la generosidad del sistema de rentas mínimas. No, la Renta Básica se basa en la concepción social de que el estado debe atender al conjunto de la población y no dejar a nadie atrás. Atender al conjunto de la población sin percibir a una parte de ella como diferente y con una deuda social por las prestaciones recibidas.

No hay día en que detractores de la medida no cuestionen o, directamente, no tachen de inviable una Renta Básica en Euskadi o en el Estado español. Lo que pasa es que la cuenta de la abuela que ciertas personas académicas realizan, no se ajusta a la realidad.

Así como es verdad que la partida de ingresos del Gobierno debe aumentar, también lo es que se reducen los actuales gastos en 93.000 millones de euros debido a que las prestaciones inferiores quedarían cubiertas por la Renta Básica. Hay días en que las cifras que se leen son escandalosas, como que una Renta Básica costaría unos 480.000 millones de euros, un 40% del PIB español. ¿Y si arrojamos algo de luz empírica ante tanta confusión?

Según los resultados de diferentes simulaciones realizadas por J. Arcarons, D. Raventós y L. Torrens, el coste neto que pagarían las personas más ricas para financiar una Renta Básica en el Estado español oscilaría entre 20.000 y 35.000 millones de euros, entre 2 y 3,5 puntos del PIB. Si realizáramos esta simulación utilizando solo el IRPF (pese a no ser lo ideal, son los datos ofrecidos por el Instituto de Estudios Fiscales de España) con el fin de demostrar su viabilidad y teniendo en cuenta que las rentas brutas de las familias se encuentran en torno al 50% del PIB, equivaldría a un incremento de recaudación a través del IRPF entre 4 y 7 puntos. Un aumento en la presión fiscal que soportaría el 20% más rico con el fin de garantizar las necesidades básicas de toda la población.

Afirmaba el pasado 25 de mayo el cofundador de Facebook M. Zuckerberg en su ceremonia de graduación en Harvard, que "debemos tener una sociedad que mida el progreso no por las métricas económicas como el PIB, sino por otras formas en la que muchos de nosotros tengamos un papel importante en la vida. Debemos explorar ideas como la Renta Básica universal para asegurarse de que todo el mundo tiene un cojín” en la vida sobre el cual poder edificar su futuro. Hemos de entender la Renta Básica como un derecho fundamental, un derecho de ciudadanía que garantice una mayor igualdad entre la población y que dote a las personas con una libertad real mucho mayor de la que disponen actualmente. Una Renta Básica que garantice la existencia material de todas las personas y que nos ofrezca un suelo sobre el cual poder andar libremente nuestro camino.

es un joven investigador vasco, miembro de la Red Renta Básica, sección de la Basic Income Earth Network. Es el diputado más joven del Parlamento Vasco. Salió elegido por la candidatura de Elkarrekin Podemos
Fuente:
El Correo