La renta básica puede transformarse en una posibilidad real si hay apoyo social en su favor. Entrevista

Daniel Raventós

15/04/2012


Rosa Onega entrevistó para el boletín del colegio de economistas de A Coruña a Daniel Raventós.

Daniel Raventós Pañella (Barcelona, 1958) es doctor en Ciencias Económicas, profesor titular del departamento de Teoría Sociológica, Filosofía del Derecho y Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona.

Actualmente es el presidente de la Red RB (www.redrentabasica.org), sección oficial de la Basic Income Earth Network (BIEN). También es miembro del Consejo Científico de ATTAC, así como del International Board de la BIEN y del International Advisory Board de la revista Basic Income Studies.

Daniel Raventós ha sido conferenciante invitado en universidades europeas y americanas, y uno de los introductores de la propuesta de la RB, tanto social como académicamente. Asimismo, parte de su actividad la dedica a la promoción pública de la RB, así como a la edición y organización de la revista política internacional Sin Permiso (www.sinpermiso.info).

  1. ¿Cómo explicaría lo que es la Renta Básica (RB) a
    quien nunca se ha aproximado a dicho concepto?

La RB es un pago monetario incondicional a todo ciudadano o residente acreditado. A diferencia de las asignaciones monetarias que conocemos de los distintos Estados de Bienestar, no se necesitaría de ninguna condición para percibir la RB.

  1. La primera pregunta que surge al hilo de la RB es
    obvia: ¿cual sería su mecanismo de financiación?

A lo largo de los últimos años se han ensayado distintas propuestas con mecanismos diferentes y para economías muy diversas. Junto con otros compañeros, participé en un proyecto de financiación de una RB en Catalunya a partir de una reforma del IRPF y de una simplificación de las asignaciones monetarias públicas. Pues bien, ya se hubiera podido asignar en el año 2004 exactamente 5.400 euros anuales a todos los adultos residentes en Catalunya y 2.700 a todos los menores. Los indicadores (Gini, Kakwani) de distribución de la renta antes y después de la reforma eran espectacularmente distintos. Después de la reforma la igualdad en la distribución de la renta era mucho mayor que antes de la misma.

  1. Esta medida, con evidente implicación económica,
    tiene sin embargo muchas más aristas: razones de índole social, políticas
    e incluso filosóficas. ¿Podría explicárnoslas?

De forma muy resumida cabe decir que ha habido distintas estrategias filosófico-políticas para mostrar la justicia de la RB: desde las distintas teorías de la justicia liberales académicas hasta la del republicanismo histórico que es con la que me siento comprometido. Para el republicanismo histórico una persona no es libre si no tiene la existencia material garantizada. Como me propuse demostrar en el libro Las condiciones materiales de la libertad (El Viejo Topo, 2007), uno de los aspectos en los que la fuerza moral de la propuesta de la RB se pone de manifiesto con mayor claridad tiene que ver con el hecho de que ésta no apunta solamente a la evidencia de la terrible desigualdad existente en el mundo contemporáneo, sino que arranca también desde la conciencia de las menguas de libertad que trae consigo la gran desproporción de las rentas y de las riquezas. Igualdad y libertad no son dos objetivos a elegir independientemente el uno del otro. Las grandes concentraciones de fortuna son un auténtico impedimento para la libertad de muchos millones de personas.  El juez estadounidense de la Corte Suprema L.D. Brandeis lo dijo de forma inmejorable ya hace años: “Podemos tener democracia o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas”. Quien cada vez tiene menos garantizada su existencia material ve crecientemente menguada su libertad (en forma de precarización, de temporalidad, de “flexibilidad”, o de puro desempleo sin cobertura alguna); y la creciente mengua de su libertad redunda en el crecimiento de la desigualdad material (en forma de salarios reales descendentes, pensiones de jubilación inciertas, infraestructuras y servicios públicos o privatizados o pauperizados…). La RB sería una medida que, de llegar a ser al menos igual al umbral de la pobreza, sería un freno a todos estos desmanes.

  1. Alaska ha sido el primer lugar del mundo en donde se
    ha instaurado una RB (redistribuyendo la riqueza obtenida de la
    explotación petrolífera, lo que supuso en el año 2.000 un total de 2.000
    dólares para cada residente) convirtiéndose de este modo para algunos
    autores en el estado más igualitario de EEUU. ¿Cómo ha resultado la
    experiencia?

Francamente positiva. Ya tienen casi 30 años de experiencia con la RB. Y actualmente, ningún político, por derechista que llegue a ser, se atreve a pedir su supresión. Sin duda, la RB ha posibilitado que Alaska sea, como distintos autores resaltan, el Estado menos desigualitario de todos los Estados Unidos.

  1. Piensa que dicha teoría puede llegar a transformarse
    en nuestro país en una posibilidad real en algún momento o se quedará en
    una mera formulación teórica?

Puede transformarse en una posibilidad real si hay apoyo social en su favor. Se ha discutido en distintos parlamentos autonómicos, dos veces en el parlamento español, se llegó a crear una subcomisión parlamentaria para estudiar la viabilidad de una RB en el Reino de España… son datos que muestran que al menos una vez hubo interés parlamentario por la RB. Pero no creo que eso sea lo más interesante. Con la RB de ciudadanía está ocurriendo algo que, como he comentado en otras ocasiones, se podría titular así: "de los movimientos a los parlamentos y viaje de vuelta". Lo que empezó siendo planteado fuera de los parlamentos, luego pareció tener posteriormente el interés de algunos parlamentarios. Ahora, en plena crisis económica, y aunque haya diputados que todavía ven en la RB una buena propuesta social a tener en cuenta, son algunos movimientos sociales, significativamente el 15-M, y formaciones políticas no del todo convencionales, como por ejemplo Bildu, los que están prestándole mayor atención. Es el signo de los tiempos.

  1. Algunas de las críticas más
    frecuentes que se aducen a la RB es que no
    favorece
    la empleabilidad o que no resulta una medida progresiva (dado que la
    percepción es idéntica para todos los ciudadanos). ¿Qué tiene que
    argumentar ante ello?

Para responder a la primera crítica, creo que debe tenerse muy presente que la RB es una asignación incondicional y los subsidios habituales (de paro, de pobreza, etc.) son condicionados a la percepción de otras rentas. Por tanto, críticas que pueden ser correctas a los subsidios condicionados, no lo son a la RB. Si de un subsidio de desempleo indefinido, por ejemplo, podría decirse que no favorece la empleabilidad, de la RB no necesariamente puede decirse lo mismo. El primero no es compatible con la percepción de un salario, la segunda sí. En el 2004 se realizó un estudio en Bélgica, en el que se hizo el seguimiento de unas personas que habían resultado ganadoras de una lotería (Win for Life). El premio de esta lotería era la asignación mensual de 1.000 euros de por vida. Los resultados rompen algunos esquemas abundantemente extendidos, del estilo “la gente dejaría de trabajar”, acerca del impacto que tendría una RB sobre las actitudes de muchas personas ante el trabajo asalariado. En cuanto a la segunda crítica de la pregunta (no resulta una medida progresiva puesto que la percepción es idéntica para todos los ciudadanos), es fácil de responder. En el proyecto de financiación de la RB mencionado en la pregunta 2, los ricos (la población situada en la decila más alta) perdían respecto a la situación actual, la gran mayoría de la población (la situada en las 7 decilas inferiores) ganaba. Resumiendo, la RB la recibiría toda la población, por supuesto, pero ello no equivale a decir que toda la población ganaría. Es decir, la “percepción no es idéntica para todos los ciudadanos”. Los ricos pierden, los pobres ganan.

 

  1. Permítame seguir haciendo de
    abogado del diablo: otra de las críticas recurrentes al concepto de RB
    señala las negativas consecuencias que tendría sobre el denominado “efecto
    llamada”. ¿Cree que se podría llegar a producirse este fenómeno?

 

La población pobre de los países pobres emigra porque no tiene la menor esperanza de conseguir la existencia en sus países. Mientras esta realidad permanezca, la implantación de una RB en los países ricos sería algo muy secundario entre las causas que motivan la emigración. Adicionalmente, como han sugerido algunos partidarios de la RB, ése es un motivo adicional para defender la RB en los países pobres. Recuerdo que también se habló del “efecto llamada” cuando la comunidad autónoma vasca estaba discutiendo la creación de un subsidio destinado a los pobres. Allá además se hablaba del posible efecto llamada entre la población pobre de otras comunidades autónomas puesto que la vasca era la primera comunidad en implantar en el Reino de España una renta para pobres. Nada de eso sucedió… Como tantas veces ocurre, nos imaginamos problemas que después la realidad se encarga de mostrar lo ficticios que resultaban.

 

  1. Ha afirmado
    usted que la RB en España podría aproximarse a los 500 € mensuales para
    adultos y 250 € en el caso de los menores. ¿No cree que dichas cantidades
    podrían desincentivar a aquellos trabajadores con empleos mal pagados  y/o desagradables?

Completamente de acuerdo. Lo cual me parece que se trataría de una de las consecuencias más destacables de la implantación de la RB. Dicho de otra forma: los trabajadores ganarían en poder de negociación.

  1. ¿Cómo afecta
    una situación de crisis mundial como la que estamos padeciendo a una
    propuesta de ese calado?

 

Con la crisis económica, el debate sobre la RB en el Reino de España ha sufrido un curioso desplazamiento. Como mencionaba anteriormente, por una parte la RB ha desaparecido prácticamente de la discusión parcial en los parlamentos, pero por otra ha suscitado un mayor interés entre activistas de distintos movimientos y organizaciones sociales. Creo que es así porque con la crisis económica se produce en relación con la RB una situación que se podría caracterizar así: si bien las dificultades políticas para su consecución aumentan, las razones sociales en su favor son aún más poderosas.

 

  1. Ya que terminamos hablando de la crisis, nos
    gustaría conocer su pronóstico acerca de su evolución. ¿Veremos más pronto
    que tarde la salida del túnel?

Si se siguen aplicando las medidas que se han puesto en marcha en los últimos meses, lo que no parece que merezca la menor duda es que la inmensa mayoría de la población no rica lo va a pasar cada vez peor. No se puede poner a todo el mundo en el mismo saco. No hay demagogia más terrible que apelar al “interés de la economía española”, o a que “es lo que el país necesita”; los sacrificios son para la gran parte de la población no rica. Los indicadores del Banco de España, del FMI, de Funcas… apuntan a una contracción del consumo privado, un aumento del paro y de la pobreza, consecuencias de las medidas de austeridad que el gobierno del PP viene adoptando como continuación de las que ya puso en marcha a partir de mayo de 2010 el anterior gobierno del PSOE. La reforma del mercado laboral es de momento otro paso más en la misma dirección. El próximo será el ya anunciado ataque legal al derecho de huelga. De momento la crisis va bien a los ricos, va mal al resto. Como escribía hace muy poco uno de los grandes economistas actuales, Michael Hudson, “la austeridad impuesta al 99% y la enorme riqueza pillada por el 1% no es una fuerza de la naturaleza”. Es una elección de política económica.

Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de sinpermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. Su último libro, coeditado con David Casassas, es La renta básica en la era de las grandes desigualdades (Montesinos, 2011).

Fuente:
Boletín del Colegio de Economistas de A Coruña, núm. 91, marzo 2012