La sorprendente inversión cubana en servicios empresariales e inmobiliarios: ¿es apropiada?

Pedro Monreal

04/08/2018

A raíz del reciente anuncio sobre el mínimo crecimiento de 1,1% registrado por el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba en los primeros seis meses de 2018, el tema de la inversión ha cobrado actualidad. Se menciona casi siempre en relación con la inversión extranjera, algo que requiere hacer algunas aclaraciones.

En no pocas ocasiones parece asumirse que, con un nivel aproximado de 2,500 a 3,000 millones de USD de inversión extranjera, la economía cubana pudiera encarrilarse en una senda de crecimiento económico, pero, para empezar, la inversión extranjera es una parte minoritaria de la inversión total que se materializa en el país.

No queda claro cómo se ha hecho ese cálculo de meta mínima de inversión extranjera, pero lo que debe ser tomado en consideración es que la brecha de inversión total de Cuba –lo que habría que agregar al monto actual de inversión- pudiera ser algo superior a los 16,000 millones de pesos, cuando se asume la tasa de inversión de 27,5% del PIB que ha sido estimada por especialistas como necesaria para alcanzar un crecimiento económico anual del 6%. (1)

Inclusive si se adoptase una tasa de inversión más baja –por ejemplo, de 25%- la brecha de inversión sería de 14,000 millones de dólares. (2)

Entonces, asumiendo que se captase una inversión extranjera “nueva” de 3,000 millones –algo que no es seguro- habría que procurar adicionalmente entre 11,000 y 13,000 millones de pesos de inversión, cada año. ¿De dónde saldrían esos fondos? No conozco una respuesta convincente.

Creo que es una respuesta que se soslaya con demasiada frecuencia, sobre todo por quienes mencionan la posibilidad de un incremento, en el mediano plazo, del nivel promedio de la productividad de la empresa estatal. Aquí no caben ilusiones, sin un aumento de la tasa de inversión no es razonable esperar incrementos sostenidos de productividad, ni en el sector estatal ni en ningún otro.

Obviamente, en el bajo crecimiento económico del país intervienen muchos factores. Algunos son factores internos como una tasa de cambio oficial que es ficticia y distorsionadora, salarios desestimulantes, un sistema empresarial con muchas disfuncionalidades, la descapitalización de la industria, una agricultura mal organizada, el bajo nivel de innovación y la ausencia de eslabonamientos productivos, entre otros. También actúan factores externos, notablemente el impacto del bloqueo económico y financiero estadounidense y los elevados pagos externos que hace el país para saldar deudas.

La relación entre bajo crecimiento económico e inversión es un tema con muchas aristas que no propongo abordar aquí. En esta breve nota me limitaré a apuntar algunos aspectos relativos al perfil sectorial de la inversión actual que se hace en Cuba.

Los criterios y dudas que se expresan aquí toman como base un tipo de información pública incompleta que no permite avanzar en la explicación de una serie de fenómenos causales que pudieran estar detrás de algunas cifras sorprendentes. Por ejemplo:

¿Por qué la inversión cubana en servicios empresariales e inmobiliarios experimentó un salto en apenas cuatro años que la ha convertido en casi la tercera parte de la inversión total del país?

Ninguna otra de las 18 categorías de “actividades” registradas en el Anuario Estadístico de Cuba se aproxima, ni de lejos, a ese enorme peso que tiene hoy la inversión en servicios empresariales e inmobiliarios.

¿Una inversión con esteroides?

La inversión total en Cuba fue de 8,754 millones de pesos en 2016, medida por el indicador “formación bruta de capital”, que es el que se utiliza en la serie estadística de “cuentas nacionales” y que precisa los distintos componentes de la demanda agregada del país. Esta serie no ofrece datos específicos para cada “actividad” de la economía nacional. (3)

Existe otro indicador –“volumen de inversiones”- con una cuantificación distinta, que ubicaba la inversión en un nivel de 6507,7 millones de pesos en 2016 y de 8058,9 millones en 2017. Este indicador ofrece datos separados para la inversión en cada “actividad” de la economía nacional. (4)

Lo primero que sorprende es la inusitada dinámica registrada desde 2014 por la inversión en servicios empresariales e inmobiliarios. Hace recordar la clásica “escapada” de un ciclista que pedalea bajo el efecto de los esteroides.

En muy pocos años la inversión en servicios empresariales e inmobiliarios sobrepasó el peso relativo combinado de la inversión de dos actividades que tradicionalmente han definido el carácter agro-industrial de Cuba, y hoy ha llegado a duplicar ese peso relativo.

Cuadro 1

FUENTE: ONEI. ANUARIO ESTADÍSTICO DE CUBA 2016. VER “TABLA 12.9 – VOLUMEN DE INVERSIONES POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA”, Y ONEI. INVERSIONES. INDICADORES SELECCIONADOS. ENERO – DICIEMBRE DE 2017. VER “TABLA 1.4- EJECUCIÓN DE INVERSIONES POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA”.

El nomenclador de actividades económicas que utiliza la Oficina Nacional de Estadísticas e Información de Cuba (ONEI) define los servicios empresariales e inmobiliarios como “las actividades de informática; de arquitectura, ingeniería y otras actividades técnicas; otras actividades empresariales; de inmobiliarias y el alquiler de maquinarias, equipos, etc. En esta sección el término “alquiler” incluye el arrendamiento a largo plazo. La maquinaria y el equipo pueden ser alquiladas con o sin mantenimiento”. (5)

Es en ese conjunto de actividades donde se concentra hoy casi la tercera parte de la inversión nacional.

Sin embargo, es una categoría de “actividad” económica que tiene un peso muy bajo en el empleo nacional, representando apenas el 1,4% del empleo total del país en 2016, lo que la convierte en la cuarta actividad que menos empleo ofrece en Cuba.

Tampoco tiene mucho peso relativo en la estructura del PIB, donde no llega a alcanzar el 3%.

Cuadro 2

FUENTE: ONEI. ANUARIO ESTADÍSTICO DE CUBA 2016. VER “TABLA 5.6 – ESTRUCTURA DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA A PRECIOS DE MERCADO. A PRECIOS CORRIENTES – SEGÚN NOMENCLADOR DE ACTIVIDADES ECONÓMICAS DE CUBA”.

¿Una actividad con una inversión “sobregirada”? 

Los servicios empresariales e inmobiliarios en Cuba son una actividad sin mucha “tracción” económica en cuanto a su impacto en dos macro-variables cruciales: empleo y contribución al PIB.

Sin embargo, el peso relativo de la inversión en los servicios empresariales e inmobiliarios en Cuba llega a representar tres cuartos del valor que aporta la actividad. Esos servicios empresariales e inmobiliarios cargan sobre sus espaldas un peso relativo de la inversión –como fracción del valor total generado por la actividad- que no tiene paralelo en ninguna otra actividad de la economía nacional.

Cuadro 3

FUENTE: ONEI. ANUARIO ESTADÍSTICO DE CUBA 2016. VER “TABLA 5.6 – ESTRUCTURA DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA A PRECIOS DE MERCADO. A PRECIOS CORRIENTES – SEGÚN NOMENCLADOR DE ACTIVIDADES ECONÓMICAS DE CUBA”; ONEI. ANUARIO ESTADÍSTICO DE CUBA 2016. VER “TABLA 12.9 – VOLUMEN DE INVERSIONES POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA”, Y ONEI. INVERSIONES. INDICADORES SELECCIONADOS. ENERO – DICIEMBRE DE 2017. VER “TABLA 1.4- EJECUCIÓN DE INVERSIONES POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA”.

En este cuadro se muestran por separado los datos de la agricultura y de la industria y se ha agregado la actividad de “ciencia e innovación tecnológica”. Puede observarse el contraste que existe entre la estabilidad de los pesos relativos de la inversión en agricultura e industria a través del tiempo, y el efecto que tuvo la “escapada” que se produjo en la inversión en los servicios empresariales e inmobiliarios.

El caso de la actividad de ciencia permite observar que, aunque se produjo un incremento del peso de la inversión en el producto, esa actividad –normalmente considerada como “cara” en términos de inversión- tiene un registro notablemente inferior al que exhibe la actividad de servicios empresariales e inmobiliarios en Cuba.

¿Una pirámide invertida en la inversión? 

Los servicios empresariales e inmobiliarios en Cuba no parecen ser solamente la actividad económica relativamente más “cara” cuando se toman en cuenta el monto total de inversión (2 566,5 millones de pesos en 2017), el peso relativo en la inversión total del país (31,8%), y la proporción existente entre la inversión y el valor generado (75,6%), sino también cuando se observa lo que sucede en términos de la inversión por trabajador.

Se trata de una inversión por trabajador “estratosférica”: 45 veces superior al dato para la agricultura, 19 veces superior a la industria, y casi 11 veces superior a la inversión por trabajador en la actividad de ciencia e innovación.

Cuadro 4

FUENTE: ONEI. ANUARIO ESTADÍSTICO DE CUBA 2016. VER “TABLA 12.9 – VOLUMEN DE INVERSIONES POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA” Y “TABLA 7.3 – OCUPADOS POR CLASE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA”.

¿Cuál pudiera ser la racionalidad de esos abismos sectoriales en la inversión por trabajador?

Con la información disponible no es posible responder esa pregunta. Lo que sí parece evidente es que la inversión por trabajador en Cuba es excesivamente baja en un sector clave como la agricultura (mayor empleador del país y garante de la seguridad alimentaria del país) y es exorbitantemente alta en una actividad como los servicios empresariales e inmobiliarios.

Comentarios finales

Los datos disponibles permiten construir proporciones entre indicadores e identificar tendencias, pero no mucho más que eso. Se carece de la información adicional que se requiere para poder establecer posibles relaciones de causa- efecto que permitan entender adecuadamente el papel “estelar” que hoy ocupa en Cuba la inversión en servicios empresariales e inmobiliarios.

Hay varias áreas que deberían ser explicadas. Me limito a señalar tres de ellas –en forma de preguntas- respecto a las cuales se agradecería que quienes dispongan de mayor información pudieran contribuir a su esclarecimiento:

  • ¿Existe alguna explicación técnica que permita entender el salto del peso relativo de la inversión en servicios empresariales e inmobiliarios en 2014? ¿Se trató de un cambio en la metodología del indicador o expresó un incremento de la actividad “real” que el indicador refleja?
  • ¿Es el mayor peso actual de la inversión en servicios empresariales e inmobiliarios una anomalía temporal?
  • ¿Existen elementos institucionales que, desde una perspectiva de economía política (intereses y poder), pudieran explicar la drástica y acelerada modificación del patrón sectorial de inversión en Cuba que ha conducido al predominio actual de la inversión en servicios empresariales e inmobiliarios?

Finalmente, una observación general: en ausencia de una explicación razonada de lo anterior se hace difícil entender el carácter racional de la planificación en Cuba, por lo menos en cuanto a su función en la asignación de recursos escasos para la inversión.

Notas

1 Vilma Hidalgo de los Santos y Yordanka Cribeiro Díaz. “Estrategia de crecimiento y equilibrio macroeconómico en Cuba”. Economía y Desarrollo.  Vol.153, supl.1 La Habana, 2015. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0252-85842015000100003

2 Inversión medida por el indicador “formación bruta de capital”. La cifra de 16,000 millones de pesos expresa aproximadamente (16,372) la diferencia entre el 27,5% del PIB a precios corrientes en 2016 (PIB = 91,370 millones de pesos) y el valor de la “formación bruta de capital” de ese año, a precios corrientes (8,754 millones de pesos). La cifra de 14,000 millones de pesos expresa aproximadamente el mismo procedimiento de cálculo aplicando una tasa de 25%. Cálculo del autor tomando como base la información de la “Tabla 5.2 – Oferta y Demanda Global – A precios corrientes”. ONEI, Anuario Estadístico de Cuba 2016. http://www.one.cu/aec2016/05%20Cuentas%20Nacionales.pdf

3 En rigor son dos series estadísticas –en la sección de “cuentas nacionales” del Anuario Estadístico-  que ofrecen información sobre el valor de la “formación bruta de capital (FBK)” (expresada en moneda nacional), tanto el peso relativo de FBK en el PIB y las tasas de crecimientos anuales de FBK. Una de las series es calculada a precios corrientes y la otra con precios constantes de 1997, permitiendo esta última la comparación entre diferentes años. ONEI, Anuario Estadístico de Cuba 2016.

4 El indicador “volumen de inversiones” se presenta en el Capítulo 12 “Construcción e inversiones” del Anuario Estadístico de Cuba 2016. Ver “Tabla 12.9 – Volumen de inversiones por clase de actividad económica”. http://www.one.cu/aec2016/12%20Construccion%20e%20Inversiones.pdfy ONEI. Inversiones. Indicadores seleccionados. Enero – diciembre de 2017. Ver “Tabla 1.4- Ejecución de inversiones por clase de actividad económica” http://www.one.cu/publicaciones/04industria/ejecucioninversiones/ejecucioninversiones_dic17.pdf

5 ONEI. Nomenclador de Actividades Económicas (NAE). Ver sección “L”. http://www.one.cu/ryc/nocambian/nae/Seccion%20L.pdf

Editor del blog El Estado como tal. Doctor en Ciencias Económicas. Actualmente es Especialista de Programa en la UNESCO.
Fuente:
https://elestadocomotal.com/2018/07/30/la-sorprendente-inversion-cubana-en-servicios-empresariales-e-inmobiliarios-es-apropiada/
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