Las “línea rojas” de China en Corea del Norte

Robert K. Tan

16/04/2017

El eje de la “gran estrategia” de EEUU desde la Administración Obama ha sido la política de “contención” de la República Popular de China. Y esa orientación fue recogida y reiterada durante la campaña electoral por Trump, que además le otorgó un claro contenido económico proteccionista. La primera medida de su administración fue la retirada de los acuerdos multilaterales de comercio de Asía –Pacífico y la apertura de nuevas negociaciones bilaterales, que limitasen el comercio de toda la región con China.

La visita de Xí Jinping a Washington este mes de abril, de la que se han filtrado muy escasas noticias, ha sido una doble humillación para el impulsor del “gran sueño chino”: el lanzamiento del ataque con misiles contra la base aérea siria desde buques de guerra de EE UU mientras se encontraban en los postres de la cena oficial y la escalada de amenazas de EE UU contra Corea del Norte pocos días después, advirtiendo de una intervención militar unilateral de EE UU si China no era capaz de hacer valer su influencia sobre las autoridades de Pyongyang (la nueva “doctrina de la ineptitud” de Trump).

Las dificultades de la dirección china para comprender la evolución de la estrategia de “contención” de la nueva administración Trump son cuanto menos comprensibles. El meteórico ascenso y caída de Bannon en el Consejo de Seguridad Nacional ha ido acompañado de un claro desequilibrio a favor del complejo militar-industrial en los mecanismos de toma de decisiones. El propio Trump lo ha explicado así a los desconcertados analistas de la prensa de EE UU: “Lo que hago es autorizar a mis militares…tenemos los mejores militares del mundo, y han hecho su trabajo como siempre. Así que les hemos dado autorización total, y eso es lo que están haciendo. Y, francamente, por eso han tenido tanto éxito últimamente”.

El resultado, por todos conocido, ha sido la utilización, sin grandes efectos militares, por primera vez de una bomba GBU-43/MOAB (de las que EE UU solo posee 15) el 13 de abril en la provincia de Nangarhar, en Afganistán. Y a continuación el anuncio del envío hacia aguas coreanas del grupo de ataque del portaviones Carl Vinson. El periódico chino en inglés Global Times ha sido el encargado de ir fijando la posición de la dirección china en sus editoriales. Esta es la última del 16 de abril:

“Pyongyang tiende a llevar a cabo ensayos de misiles en torno a las principales ocasiones para demostrar su dura postura y, en cierta medida, los misiles se disparan como un saludo político.

Sin embargo, la última prueba fue diferente de las anteriores en términos de tiempo. A lo largo de los años, las actitudes de China y Estados Unidos sobre la reducción de las actividades nucleares en Corea del Norte se han vuelto similares. Pekín ha ampliado sus sanciones contra Pyongyang y Estados Unidos ha lanzado recientemente un ataque militar contra Siria y ha dejado caer un dispositivo conocido como la "madre de todas las bombas" en suelo afgano. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado públicamente que Washington está preparado para actuar solo contra Corea del Norte. Todo esto es ampliamente considerado como una indicación de que Estados Unidos podría estar preparando un ataque militar contra Pyongyang. Mientras tanto, el desfile de Pyongyang y el lanzamiento de misiles también han mostrado la determinación del país de continuar sus programas nucleares y de misiles.

Si el balón estuvo en la cancha del líder norcoreano Kim Jong-un durante los últimos dos días, ahora ha caído en el campo de Trump. Toda la presión que EE.UU. ha acumulado contra Corea del Norte antes ha resultado ineficaz. Por el momento, Washington se enfrenta a un nuevo rompecabezas: -¿ignorar a Pyongyang o adoptar medidas más estrictas contra él?

Trump no puede lanzar un ataque militar contra Corea del Norte en el corto plazo, dado que tal medida implicaría el riesgo de una venganza militar de Pyongyang contra Seúl. Dada la complejidad de la región, el gobierno de Trump no está totalmente preparado para emergencias.

Washington podría recurrir a Beijing y esperar que China aumente sus sanciones contra Corea del Norte. Si Pyongyang realiza su prueba nuclear, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobará nuevas resoluciones con sanciones más estrictas contra Pyongyang y Beijing actuará en consecuencia. Pero no se ajusta a la consistente política de China ir más allá del Consejo de Seguridad de la ONU e imponer nuevos castigos a Corea del Norte ahora.

La principal prioridad es prevenir que Pyongyang lleve a cabo su sexta prueba nuclear. Corea del Norte no debe pensar que ha conseguido de nuevo burlar las presiones de la comunidad internacional. Si continúa actuando por su cuenta, las sanciones de la comunidad internacional serán más duras y EE UU considerará seriamente lanzar ataques militares contra Corea del norte. Si estalla el conflicto, Pyongyang será quién más sufra”

Reproducimos a continuación un artículo aparecido pocos días antes de la visita de Xi Jinping a Washington en el que un analista cercano a Beijing intentaba explicitar las “líneas rojas” de las autoridades chinas en relación con Corea del Norte. SP

******

A medida que nos adentramos en el largo fin de semana de Pascua, el grupo de ataque del portaviones Carl Vinson de la marina estadounidense navega hacia la península de Corea. Todos los ojos están en el calendario: el 15 de abril, Corea del Norte puede llevar a cabo su sexta prueba nuclear en el 102º aniversario del nacimiento del líder fundador y presidente eterno Kim Il-Sung, abuelo de Kim Jong-un. La tensión en la península coreana ha crecido hasta un punto no visto desde el final de la Guerra de Corea en 1952. Las preguntas sobre la mesa son:

1) ¿Desafiará Kim Jong-un la intensa presión internacional y seguirá adelante con su sexta prueba nuclear?

2) ¿Atacará EE UU Corea del Norte si realiza la prueba?

3) ¿Qué tipo de ataque lanzará?: ¿un ataque quirúrgico contra las instalaciones nucleares de la RPDC?, ¿un ataque para acabar con Kim Jong-un, apostando a que un nuevo líder que emerja abandonará las pruebas nucleares?, ¿o un ataque a gran escala?

4) ¿Intervendrá China? ¿En qué circunstancias?

La tensión ha seguido creciendo tras la cumbre Trump-Xi, durante la que Trump ordenó un ataque con misiles contra una base aérea siria en Homs. Tal demostración de fuerza sin duda se hizo en parte para enviar un fuerte mensaje a Xi, en el sentido de que Estados Unidos tomará medidas contra Corea del Norte si insiste en realizar su sexta prueba nuclear.

Algunos medios corporativos y alternativos, tales como Zerohedge, en los últimos días, han sido un hervidero de especulaciones en el sentido de que China podría neutralizar las instalaciones nucleares de Corea del Norte para evitar otra guerra de Corea. También hay informes de que China habría desplegado 150.000 soldados en su frontera con Corea del Norte, ya sea para evitar un enorme flujo de refugiados norcoreanos en caso de guerra, o para defender Corea del Norte en caso de que fuera atacada, como en la primera guerra de Corea. También hubo informes de que China no reaccionaria ante un ataque estadounidense a Corea del Norte.

Frente a tal torrente de especulación salvaje, la posición de China sigue siendo la misma: que el problema de la península de Corea debe ser resuelto por medios diplomáticos, sin el uso de la fuerza. Un editorial del diario semioficial chino Global Times, publicado en inglés, del 5 de abril la resume así:

“Estados Unidos debe asumir la principal responsabilidad por la desastrosa situación en el noreste de Asia, ya que ha sembrado demasiada desconfianza estratégica en la región. Para que Corea del Norte abandone sus ambiciones nucleares voluntariamente, debe ser convencida de las grandes potencias pueden garantizar colectivamente su seguridad. Pero Pyongyang solo confía en la actualidad en sus armas nucleares. A pesar de las rondas de sanciones, siempre que el régimen puede aguantar, es poco probable que se rinda.

“Antes de Trump, cada administración estadounidense generalmente seguía el camino de escalar las sanciones y las amenazas militares sobre Pyongyang, al tiempo que fortalecía sus compromisos de seguridad con Seúl. Washington nunca ha tratado de comunicarse seriamente con Pyongyang ni tratado de que abandone su programa nuclear ofreciendo garantías de seguridad a Pyongyang.

“Cuando la vieja estrategia no funciona, Washington culpa a China de no cooperar con él. De hecho, China ha impuesto sanciones muy severas contra Corea del Norte. Las acusaciones tienen como objetivo defender la fracasada política de Washington”.

Corea del Norte tiene todas las razones para desconfiar de EE UU como consecuencia de su larga serie de promesas internacionales o compromisos rotos, desde la expansión de la OTAN hacia el este y el acuerdo nuclear de Irán, hasta la ruptura por Bush Jr. del acuerdo de Bill Clinton con Corea del Norte para abastecer de agua ligera sus plantas de energía nuclear a cambio de la destrucción de una parte de las instalaciones nucleares de Corea del Norte. Estados Unidos ha agravado la desconfianza mediante la organización de ejercicios militares anuales cada vez más grandes y más beligerantes con Corea del Sur, cerca de Corea del Norte.

Los hechos son muy claro: la guerra y la paz en la península coreana dependen de EE UU, no de Corea del Norte, y mucho menos de China. China ha hecho todo lo posible para disuadir a Corea del Norte de continuar su programa nuclear. Tanto es así que ha apoyado y aplicado las sanciones de la ONU contra su otrora estrecho aliado, con el que aun tiene un tratado de defensa. ¿Qué país del mundo ha hecho eso a su aliado?

A pesar de que las conversaciones de las seis partes, lideradas por China,  continúan a trompicones, Corea del Norte y EE UU mantienen conversaciones directas por canales paralelos desde hace algunos años sin éxito. EE UU rechazó la exigencia de Corea del Norte de firmar un tratado de paz antes de que Corea del Norte abandone su programa nuclear. Pero es que Estados Unidos debería haber firmado ese tratado de esa paz en el plazo de tres años tras el armisticio de la Guerra de Corea. Que Estados Unidos se haya negado a cumplir con los términos del armisticio cuestiona para Corea del Norte la buena fe de Estados Unidos.

El editorial de Global Times traza una línea roja en la cuestión de Corea del Norte: “China tiene una línea que no puede traspasar. Salvaguardará la seguridad y la estabilidad de su área noreste a toda costa“. Diversos analistas chinos han elaborado sobre el significado de esa línea roja.:

1) No consentirá contaminación nuclear en el noreste de China proveniente de Corea del Norte.

2) No consentirá una afluencia masiva de refugiados norcoreanos en China.

3) No consentirá la aparición de un régimen hostil a China en Corea del Norte.

4) No consentirá presencia militar extranjera en la orilla opuesta del río Yalu.

Los puntos 1 y 4 están dirigidas tanto a Estados Unidos como a Corea del Norte. Trump y los halcones del Pentágono ignoran las líneas rojas chinas inconscientes del riesgo, como McArthur hizo cuando cruzó el paralelo 38, desencadenando la intervención del EPL chino en la Guerra de Corea. Y como McArthur, ¡no podrían volver a casa para Navidad!

Analista de política internacional que publica sus artículos en Counterpunch.
Fuente:
http://www.counterpunch.org/2017/04/13/chinas-red-line-on-north-korea/
Traducción:
Enrique García
Temática: