Los datos de empleo que Rajoy esconde

Joan Coscubiela

05/01/2014

El Gobierno acaba de ofrecer los datos de paro registrado (SEPE) de diciembre del 2013 y su optimista interpretación de los mismos. Hace tiempo descubrí que intentar la luz con los datos de empleo el día de su publicación es prácticamente imposible. A la necesidad del Gobierno de turno de “vender su política vistiendo sus datos” se le suma la necesidad de los medios por publicar, y rápido.

Al cabo de unos días aparecen rigurosos análisis técnicos y periodísticos sobre las estadísticas presentadas, pero para entonces la imagen que el Gobierno quería generar ya está instalada en el imaginario de la gente. Y por eso cambian los gobiernos, pero no las estrategias comunicativas, porque les resulta útil. Pero que sea difícil intentar la luz no significa que debamos callar. Vamos a intentarlo de nuevo.

Primero: los datos del SEPE (antiguo Inem) sirven para analizar el número de parados registrados, con todos los matices y restricciones que supone la definición de “parado registrado”. En cambio, no sirven para analizar la evolución del empleo porque, como sucede en estos momentos, menos desempleo no significa necesariamente más personas ocupadas. Los datos del SEPE también sirven para conocer la evolución de los contratos laborales registrados en un mes, que no es lo mismo que la modalidad de contratos que tienen las personas afiliadas en la Seguridad Social. En lo primero cuentan papeles, y en lo segundo, personas –con el matiz de los pluriempleados–. Y el SEPE sirve también para medir la evolución del nivel de cobertura de las prestaciones de desempleo; es decir, cuántas de las personas paradas reciben alguna prestación, y de qué tipo y cuantía media.

Segundo: para analizar la evolución del empleo resulta mucho más útil la EPA, que tiene una naturaleza muestral, con todo su margen de error y de interpretación. Y también resulta útil el registro de afiliación de la Tesorería de la Seguridad Social, siempre que se analice en detalle, sobre todo por regímenes y por modalidades de contrato, sin olvidar los datos de Contabilidad Nacional sobre empleo a tiempo completo que publica el INE.

Tercero: el 3 de enero del 2014 disponemos de los datos del SEPE de diciembre de 2013, de la EPA del tercer trimestre de 2013 –la de final de año no se publica hasta el 30 de enero– y los datos de afiliados de la Seguridad Social hasta diciembre de 2013. Y lo que dice la combinación de estas tres estadísticas diversas en su metodología y los datos que analiza, no es como para tirar cohetes.

Cuarto: de todos los datos disponibles, el menos malo es que durante el 2013 se ha reducido el ritmo de destrucción de empleo, lo que no significa que se esté creando empleo. Y además con muchos matices en esta afirmación, porque lo más significativo de lo que está sucediendo es la transformación de empleo indefinido en temporal y de empleo a tiempo completo en a tiempo parcial. Eso significa que la economía no crea empleo neto, pero que la reforma laboral de PP y CiU ha propiciado una distribución no solidaria y precarizadora del empleo existente. Intentaremos demostrarlo.

Quinto: la EPA del tercer trimestre del 2013, la última disponible, confirma que la reducción del desempleo obedece más a una caída de la población activa –personas en edad y disposición de trabajar– que a un crecimiento del empleo. El diferencial entre octubre del 2013 y el 2012 es de menos 370.400 personas activas. Y la evolución de los ocupados entre octubre de 2013 y 2012 fue de 497.100 menos. Es verdad que los datos son menos malos que otros años; pero nada buenos, porque la caída de la población obedece en parte a un efecto desánimo en la búsqueda de empleo.

Sexto: los datos de la Seguridad Social del 2013 aportados el viernes por el Gobierno confirman dos cosas: que a finales del 2013 hay 85.041 afiliados menos que hace un año, y que esta reducción de afiliados es mucho menor que la producida en los otros ejercicios de la crisis (menos 841.465 afiliados en el 2008 respecto al 2007 y menos 218.857 en el 2010 respecto al 2009).

Séptimo: esta reducción en el ritmo de caída de los afiliados a la Seguridad Social, siendo cierta, debe ser matizada, porque en términos de empleo equivalente a tiempo completo la supuesta mejoría es mucho menor de lo que parece. Y ello obedece a que durante el 2013 ha mejorado el volumen de personas inscritas en la Seguridad Social, pero ha empeorado significativamente la calidad de sus contratos. Se ha sustituido empleo a tiempo indefinido por temporal, y sobre todo a tiempo completo con empleo a tiempo parcial.

Octavo: los datos de Contabilidad Nacional del tercer trimestre del 2013 (INE) dan 13.579.800 empleos equivalentes a tiempo completo, exactamente 515.300 menos que hace un año. Y eso mismo es lo que detectan los datos desglosados de afiliados a la Seguridad Social del 2013. A pesar de que no me ha parecido verlos en la nota facilitada por el Gobierno a los medios de comunicación, se pueden obtener de la web de la Tesorería de la Seguridad Social.

Noveno: lo que dicen los datos desglosados por tipo de contratos del Régimen General de la Seguridad Social confirma los datos de Contabilidad Nacional del INE. No hay más empleo: lo que se ha producido es un trasvase de empleo a tiempo completo a tiempo parcial. Así, en diciembre del 2013 hay 6.115.158 afiliados con contrato indefinido a jornada completa, que son 208.777 menos que los 6.323.935 existentes a comienzo del 2013. En cambio, han aumentado los contratos indefinidos a tiempo parcial en 3.646 entre diciembre y enero del 2013. Pero los afiliados que más han aumentado son los que tienen contratos temporales a jornada completa, de los 1.688.131 de enero de 2013 a los 1.788.862 de diciembre –un crecimiento de 100.731–. Y sobre todo, han crecido los temporales a tiempo parcial, que han pasado de 1.264.571 a comienzos de año a los 1.396.625 en diciembre 2013, 132.054 más contratos temporales a tiempo parcial.

Décimo: el resumen de todos estos datos es que en España no se está creando empleo, sino que, simplemente, se está transformando el que existe a más precario. Entiendan ahora por qué el decreto ley 16/2013 para “flexibilizar el empleo parcial”. Como no se crea empleo, hay que distribuirlo de manera insolidaria. Como no cambia la realidad, que cambie la imagen que reciben los ciudadanos. Eso es exactamente lo que ha hecho este viernes el Gobierno.

Addenda: Y si el empleo no mejora, lo que claramente empeora son los niveles de cobertura de las personas desempleadas. La tasa de cobertura –personas que reciben alguna prestación en relación a las registradas como desempleadas– ha caído hasta el 61,43%, un 8 % menos que a finales del 2011, que era del 69,2. Y también ha caído la calidad de esta cobertura. Mientras que en 2011 la mitad de los que recibían prestación era contributiva, 2 años después, en el 2013, las contributivas solo son el 46,4 del total de personas que la reciben. O sea, 1.237.900 personas de un total de 4.727.814 desempleados registrados, escasamente el 26%. No resulta extraño que el aumento de la desigualdad, de la pobreza y de la pobreza extrema se haya disparado, aunque Rajoy se atreva a decir que sobre pobreza no hay estadísticas.

Joan Coscubiela es diputado de ICV-EUiA en el grupo parlamentario La Izquierda Plural. Fue secretario general de CC OO de Cataluña (1995-2008).

Fuente:
El Periódico, 3 de enero de 2014