Madrid: discurso, presupuestos, encuestas y moción

Carlos Girbau

07/05/2017

“Cuanto mayor la riqueza, más espesa la suciedad.”

John kenneth Galbraith

Entre los días 2 y 5 de mayo, los acontecimientos han seguido sucediéndose deprisa en la Comunidad de Madrid. La jornada del 2, se celebró el día de la Comunidad y también apareció la una encuesta electoral de la empresa Metroscopia que se señalaba la caída en intención de voto tanto del Partido Popular y como del Partido Socialista. El mismo día, Podemos abría la consulta a sus inscritos sobre la posibilidad de una moción de censura al gobierno madrileño del PP. El 5 de mayo, viernes, la Asamblea Regional aprobaba, con meses de retraso y con los votos del PP y C’s,  los presupuestos del año en curso. En medio de todo, un profundo, pestilente e incesante olor a corrupción que continúa dominando toda la escena.

El discurso y la situacion procesal

El 2 de mayo Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad, aseguró en su discurso que “el  tiempo de los corruptos ha llegado a su fin”. ¿Pero es cierta esta afirmación? A partir de esas palabras, la prensa sostiene que la presidenta de los madrileños está trabajando duro para sacar a la Comunidad y sus instituciones de la ciénaga de corrupción en la que chapotea. No pocos cronistas avalaron su tesis por la ausencia durante las celebraciones del 2 de mayo de los presidentes autonómicos anteriores (Aguirre y González), así como de importantes cargos de su época de gobierno.

Un rápido repaso a la situación procesal de los principales dirigentes del Partido Popular, partido que ha gobernado con mano de hierro neoliberal la Comunidad y la mayoría de sus 179 ayuntamientos en los últimos tres lustros, puede situarnos mejor sobre la envergadura de lo que estamos hablando.

El pasado 20 de abril, la que fue jefa de todo  en Madrid desde 2003, la condesa consorte de Murillo y Grande de España, Esperanza Aguirre, abandonó sus cargos. El que fuera su sucesor y presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, dormía ya, junto su hermano Pablo, en la cárcel de Soto del Real, acusados ambos de ser las cabezas de la trama Lezo, de organización criminal y de delitos tipificados en medio código penal. El antiguo secretario general del PP, Enrique Granados también se halla entre barrotes en Estremera, acusado de ser el jefe de la trama Púnica y de delitos tipificados en otra mitad del código penal. El anterior gerente del partido, Beltrán Gutiérrez, está imputado por el juzgado central de instrucción número 6 de cohecho y blanqueo de capitales.

Diecinueve de los cuarenta y ocho diputados del PP electos por su lista en los comicios autonómicos de 2015 ya no se sientan en la cámara autonómica. Las causas de los abandonos están relacionadas con la corrupción, el ascenso en la Administración o, simplemente, la negativa a publicar sus bienes. Borja Sarasola, imputado por la Púnica, ni siquiera recogió su acta; David Ortiz tuvo que dimitir por haber cobrado 240 mil euros de una empresa de la trama Púnica… y así  podríamos continuar hasta el 39,5% del total de la lista de las elecciones de 2015.

Los presupuestos

Las dimisiones y abandonos también sirven de argumento a la prensa sobre la supuesta lucha infatigable contra la corrupción por parte de Cristina Cifuentes y los suyos. Todo lo dicho y hecho demostraría sus “denodados esfuerzos” por limpiar la cloaca, cuya suciedad ya sería cosa del pasado. Sin embargo, el día 5 de mayo la fábula sobre la limpieza no logró superar la prueba del algodón. La aprobación de los presupuestos en la Cámara de Vallecas echó por tierra todo el marketing de blanqueo de imagen.

La correlación de fuerzas en la cámara da al tándem PP-C’s una exigua mayoría de un solo escaño. Lo ajustado de los números y la baja médica de Elena González Moñux, diputada del PP, han mantenido empantanadas las cuentas regionales varios meses. La baja de la diputada se debe a una depresión tras acusar al jefe de la bancada del PP, Enrique Ossorio, de acoso laboral. El viernes, González Moñux tampoco acudió a su escaño, lo que no impidió que los presupuestos salieran adelante. ¿La razón? Isaura Leal, diputada del PSOE tampoco ocupó su asiento en la Cámara de Vallecas por hallarse enferma. Es decir, la mayoría perdida por PP-C’s por la baja de González Moñux pudo recuperarse por la ausencia de Isaura Leal.

Hace no mucho, el mundo pudo contemplar como diputados de la derecha brasileña acudían en silla de ruedas, oxígeno, goteros y ayudados por enfermeras, a votar la destitución de Dilma Roussef. Un gesto que logró echar al PT de la máxima institución brasileña y que aquí no hemos podido ver. De haberse producido, la vida del gobierno del partido de la Gürtel, la Púnica, la Lezo y de un recorte de derechos sin precedentes se hubiera acortado irremediablemente y en Madrid, estaríamos hablando de un golpe mortal al PP y de elecciones.

No fue solo la enfermedad de la diputada socialista la que posibilitó a PP y C’s aprobar las cuentas. Cifuentes “la limpia” para sacarlas adelante tuvo que echar mano paradójicamente de esa eficaz arma que les permitió formar mayorías absolutísimas durante años: la corrupción. En la Asamblea son diputados Bartolomé González, ex alcalde de Alcalá de Henares, acusado de cobrar 60 mil euros y al borde de la imputación, María José Aguado, investigada por el fraccionamiento, presuntamente ilegal de contratos durante su etapa en Arganda del Rey,   o Juan Soler, ex alcalde de Getafe, acusado de amañar contratos durante su etapa al frente de la llamada capital de sur de Madrid. Pero la guinda la puso sin duda, la hermana del hoy encarcelado Ignacio González, Isabel González, diputada también en la Asamblea. González no solo ha visto a su hermano en prisión, sino que su propio marido salió recientemente de ella tras abonar 100 mil euros de fianza por la operación Lezo. La misma Isabel González ha sido grabada mientras conspiraba junto a Ignacio González y otros miembros de la familia sobre cómo influir en jueces, fiscales y policías para salvarse todos de la quema.

Cifuentes habla de cortar con la corrupción, pero ninguno de esos cortes libera al PP de su pegajosa existencia. La propia presidenta de la Comunidad fue consejera delegada en el Canal de Isabel II durante los años en que González organizó su saqueo a cuenta del PP y de su propia familia. Cifuentes, en ese momento, votó como consejera sin dudar las adquisiciones de empresas y la privatización del Canal que sirvieron de base a la trama de González. 

Durante todos estos años la política económica que ha permitido que se disparara la desigualdad, aumentara la pobreza  y se recortaran derechos y democracia, ha tenido en los presupuestos un arma y un bastión de cerca de 20 mil millones para llevarse a cabo. La corrupción organizada a cuenta de los más ricos, el enriquecimiento ilícito de parte de quienes les sirven y de su partido ha sido la manera y vía para imponer el experimento neoliberal madrileño. Los presupuestos del 2017 no se desembarazan de esa política neoliberal extrema y por ello han necesitado, como viene ocurriendo en este ciclo, las manos de los manchados por la corrupción para salir adelante.

La encuesta y la moción

El día de la comunidad, 2 de mayo,  Metroscopia publicó una encuesta sobre una base de 1200 entrevistas, en la que destacaban dos datos por encima de los demás. Primero, las fuerzas que han servido de pilar fundamental al orden del 78 perdían casi a partes iguales y entre ambos, 22 escaños (12 el PP y 10 PSOE), mientras las nuevas los ganaban (Podemos 8 y C’s 12). Segunda, la mayoría se manifestaba partidaria de que se formaran gobiernos de coalición. En otras palabras, los encuestados, que por su resultado no otorgaban la mayoría a nadie, tampoco, al margen de su voto, querían que nadie gobernara en solitario.

El primero de los datos demuestra cómo, día tras día, se extiende la desconfianza hacia el régimen y especialmente hacia aquellos que políticamente lo han formado. El orden, tal  como está, no satisface las necesidades de la población.  Los índices de pobreza superiores al 20% de la población, problemas graves con el modelo de desarrollo o pérdida de calidad y recursos en sanidad o educación, han transformado los valores de democracia, igualdad, derechos y convivencia en simple posverdad para no poca parte de la población.

El segundo dato atañe a la capacidad de formar alianzas. La cifra en escaños e intención de votos que arroja la encuesta de Metroscopia  ofrece formalmente y de nuevo la mayoría a la suma de las derechas en una cámara con 129 diputados (PP 36 y C’s 31). Las razones son varias y profundas, pero y tal y como la aprobación de los presupuestos 2017 demuestra, parece claro que la derecha, más allá de la propia corrupción, se encuentra agrupada y unida alrededor de la defensa de una propuesta neoliberal profunda que no quieren mover. C’s hace ya tiempo que juega con las palabras, imputado, investigado y presunto para tapar las vergüenzas de su apoyo indisimulado al PP y su corrupción. A pesar de ello, los electores son capaces de ver con claridad que existen diferencias entre PP y C’s.  Por el contrario, la izquierda política, también dividida en dos, resulta bastante incapaz de lanzar propuestas que la agrupen por encima de la sigla. Existe miedo a la confusión en su propio seno y terror a la supuesta fagotización del uno por el otro o del otro por el uno.

Por su parte, Podemos ha lanzado ya la consulta a sus inscritos, que estará abierta hasta el día 7 de mayo, para saber si, finalmente, comienza a preparar una moción de censura al gobierno de Cifuentes. Sin duda, la aprobación de las cuentas del 2017 da vida al gobierno del PP y representan un obstáculo a su propuesta. Ahora bien, no lo es en absoluto para avanzar en el debate de la necesaria alternativa a la política neoliberal extrema que el tándem PP-C’s aplica. La encuesta de Metroscopia reafirma que no es posible recuperar Madrid para las personas y doblegar la voluntad de la gran empresa, sin la unidad, como tampoco le es ya posible al gran capital hacerlo ya sin sumar a C’s. Por todo lo anterior, el debate sobre esa posible moción, más allá de la suerte y recorrido que ésta pueda tener, ha de configurarse como un  marco que ayude a un amplio debate transversal y ciudadano para levantar, a partir de las resistencias existentes y sus exigencias, el Madrid de las personas. Es una oportunidad no de un partido, sino de toda la izquierda social y política y de los distintos partidos que se reclaman de ella, para dibujar el Madrid necesario para la mayoría. Un proyecto que necesita de su propia base legal, un nuevo estatuto cuya principal divisa no puede ser otra que la garantía efectiva de los derechos humanos, sociales  y económicos de las personas frente a las empresas.

Sin alianzas no hay política y en su construcción es determinante en este momento el  protagonismo decidido del Madrid social que constituye la suma de las resistencias levantadas en estos años de plomo y pegajosa y persistente corrupción.

Amigo y colaborador de Sin Permiso, es activista social en Madrid.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 7 de mayo 2017