Migrantes en Libia: el putrefacto pacto entre Roma, los guardacostas y los traficantes

Carine Fouteau

06/09/2017

 

 

Mientras la Unión Europea financia con decenas de millones de euros a los guardacostas libios, hay pruebas irrefutables de que algunos de sus miembros están implicados en el tráfico de emigrantes. A Roma, por su parte, se la acusa de negociar directamente con las milicias de Sabratha para evitar la salida de las embarcaciones.

 

En la mini-cumbre sobre cuestiones migratorias que reunió en París el pasado 28 de agosto a Francia, Alemania, España, Italia, Chad, Níger y Libia, Emmanuel Macron ha celebrado la política de las autoridades italianas en relación con Libia: "Lo hecho entre Libia e Italia en los últimos tiempos es un ejemplo perfecto de lo que queremos”.

 

Pero a Roma se la acusa en los últimos días de haber enviado emisarios a la costa de Libia, a Sabratha, principal punto de salida de migrantes en los últimos meses para negociar un acuerdo con dos de las más poderosas redes de traficantes para que dejen de actuar.

 

Associated Press (AP), apoyándose en testimonios, concreta la información de Reuters del 29 de agosto de que presuntos miembros de los servicios secretos italianos han viajado al lugar para reunirse con representantes de estos grupos de la mafia. En este caso, según la agencia de noticias estadounidense, se trata de dos hermanos de la familia Dabashi, uno de los cuales dirige el grupo Al-Ammu, también llamado "Brigada del Mártir Anas al-Dabashi" , y el otro la Brigada 48. La primera de estas milicias cuenta de 400 a 500 combatientes y está ligada al ministro de defensa del gobierno de unidad nacional de Fayez al Sarraj, con sede en Trípoli y apoyado por la ONU, mientras que la segunda trabaja con el ministro del interior de ese gobierno. Estas mismas pruebas se presentan en un informe publicado el 25 de agosto por el sitio web de noticias Middle East Eye .

 

Desde mediados de julio, el número de llegadas de inmigrantes en Italia ha caído: parece que estos grupos armados no sólo han dejado de organizar salidas desde Sabratha, sino que también desempeñan un papel activo para evitarlas, manteniendo bajo custodia a los refugiados que desean llegar a Europa. En agosto, alrededor de 3.000 desplazados fueron registrados por la Organización Internacional para las Migraciones, frente a los más de 21.000 en el mismo período en 2016.

 

© Wikipedia

En Sabratha, una ciudad al oeste de Trípoli, cerca de la frontera con Túnez, varios funcionarios de los servicios de seguridad y militantes de los derechos humanos citados por AP están preocupados por los efectos de este acuerdo que enriquece a las milicias , les permite comprar armas y aumentar su poder. En un país en el que los cambios de alianzas son comunes, señalan que en cualquier momento estas redes de traficantes pueden reiniciar el contrabando de migrantes y volverse contra el gobierno.

 

Lo que ha confirmado a la agencia de noticias estadounidense el portavoz del grupo Al-Ammu, Bashir Ibrahim, que asegura que se ha alcanzado "acuerdo verbal" con Italia y el gobierno de Fayez al-Sarraj a cambio " equipos, barcos y salarios". Puntualiza que los esfuerzos para prevenir las salidas duraran mientras el dinero fluya. "Si la ayuda se detiene, nuestra brigada ya no tendrá los medios para seguir haciendo este trabajo y reanudará el tráfico de migrantes" , advierte.

 

Roma niega cualquier relación. Sin embargo, el apoyo a la guardia costera de Libia está totalmente asumido. No solo por Italia, sino también por la Unión Europea, que participa en la financiación de sus actividades, a través del envío de equipos y la formación de personal: ya han sido transferidos varios millones de euros al Gobierno de Fayez al Sarraj, presente en la mini cumbre del 28 de agosto en el Palacio del Elíseo, para asegurar su misión.

 

Una vez más, se comprueban las relaciones entre esta fuerza naval europea y las redes mafiosas. Prueba de su cinismo, los líderes europeos pretenden desconocerlas, a pesar de que un informe del Consejo de Seguridad - el órgano ejecutivo de Naciones Unidas-, publicado el 1 de junio de 2017, no deja la menor duda. Este documento de 305 páginas explica como el Jefe de Guardacostas Zawiya, Abd al-Rahman Milad, alias "Bija" , ha colaborado, por lo menos hasta la publicación del informe, con Mohamed Kochlaf, líder de un grupo armado llamado "Nasr" , que controla la costa entre Zawiya, Sabratha y Zouara. Este hombre también está involucrado en el tráfico ilícito de migrantes, al mismo tiempo es responsable de las fuerzas de vigilancia del campo petrolífero de Zawiya  e... interviene en las operaciones de compra de combustible para los contrabandistas.

 

El informe de la ONU dice que su hermano Walid Kochlaf y él tienen “influencias en la jerarquía de la guardia costera" y habría apoyado la designación de "Bija" al frente  de la sección de Zawiya, según una fuente internada esa administración. La consecuencia de este acuerdo es que los guardacostas cierran los ojos ante las salidas de las embarcaciones cargadas de migrantes que transportan los hermanos Kochlaf,  mientras se esfuerzan por evitar las otras: un guardacostas presuntamente disparó contra los migrante en el mar, matando a varios de ellos, alegando que estaban bajo la responsabilidad de un traficante rival.

 

Tráfico ilícito de migrantes, armas, drogas y oro

Acuerdos parecidos parecen existir por lo que se refiere al contrabando de petróleo, el tráfico de migrantes y de combustible refinado  que están estrechamente entrelazados (sobre todo porque los botes neumáticos tienen motores que necesitan gasolina, al menos la suficiente para salir de las aguas territoriales y acercarse a un barco de rescate de una ONG). "Las redes criminales proporcionan información a los guardacostas para evitar que las bandas rivales lleven a cabo operaciones de contrabando. Los guardacostas de Zawiya también se benefician de estos tráficos", señala el informe.

 

Y aquí es donde nos encontramos con la milicia Al-Ammu de la familia Dabashi, la misma con la que está negociando Roma, ya que aunque también participa en el tráfico de migrantes, recibe fondos desde 2015 para vigilar el complejo petrolero de Mellitah, en Zuwarah, al oeste de Sabratha, que operan tanto Libia como la empresa italiana ENI.

 

Como se destaca en el informe de la ONU, “el tráfico de migrantes y la trata de personas son parte de los mismos circuitos que el resto de los tráficos, incluyendo armas, drogas y oro" y por lo tanto petróleo. La competencia entre las bandas a lo largo de la costa entre Trípoli y la frontera con Túnez se ha traducido en varias ocasiones en choques que provocan la muerte de decenas de personas en 2016 y 2017, según el informe. Estos grupos armados "desafían la autoridad de los gobiernos locales, como el Ayuntamiento de Sabratha, y son una amenaza para la paz", recalca el informe. Una "amenaza para la paz" : pero es con semejantes individuos con los que Roma, con el apoyo implícito de la UE, hace negocios.

 

Además de esta connivencia con las milicias, los guardacostas libios son acusados por varias organizaciones no gubernamentales, con el  apoyo de vídeos, de haber puesto en peligro varias operaciones de rescate. El informe de la ONU, por ejemplo, evoca el ataque que tuvo lugar el 17 de agosto de 2016 contra un barco de Médicos Sin Fronteras. Se identificaron dos oficiales de la guardia costera de Dalla: cumpliendo órdenes de "Bija" , ya habían participado en el negocio de contrabando de combustible. Este "Bija" habría participado directamente en el hundimiento de barcos de migrantes utilizando armas de fuego, según el informe.

 

Pero la cosa no se detiene ahí. Tras enumerar las formas de violencia que sufren los migrantes en Libia - ejecuciones sumarias, torturas y privación de alimentos, agua y falta de acceso a servicios de saneamiento, así como la esclavitud -, el informe señala que "los contrabandistas, pero también los servicios de lucha contra la emigración ilegal y los guardacostas están directamente involucrados en estas graves violaciones de los derechos humanos". El "amigo" de “Bija", Mohamed Kochlaf, que participa en el tráfico de migrantes y en el contrabando de petróleo, no ha dudado en abrir un centro de detención para inmigrantes en una refinería, obliganso a los prisioneros a trabajar gratis.

La repatriación de inmigrantes llevada a cabo por los guardacostas libios en 2017 © IOM

A pesar de esta tabla explícita, la UE se enorgullece de tratar con los funcionarios que han interceptado al menos 13.000 migrantes en aguas territoriales de Libia desde el inicio del año, algunas veces con la ayuda de las patrullas navales italianas. Las autoridades europeas dan la bienvenida a esta actividad diciendo que salvan muchas vidas. Sí, pero por cuánto tiempo, dadas las condiciones inhumanas y degradantes en las que los prisioneros son retenidos, una vez devueltos a Libia. Bajo el pretexto de salvar vidas, el objetivo real de la UE es impedir que lleguen a Europa, legitimando así prácticas unánimemente denunciadas por organizaciones internacionales ... y por ella misma.

 

Esta política no es nueva: es parte del proceso de negociación abierto ya con Muammar Gaddafi que, hasta su muerte en 2011, utilizó a los migrantes como moneda de cambio para obtener subsidios italianos y europeos. Es aún más aterrador dada su inutilidad cara al objetivo declarado: cuando desaparecen en un sitio, las redes se vuelven a formar en otro lugar. Según las ONG que fletan actualmente buques frente a la costa de Libia, en aguas internacionales, para ayudar a los refugiados en situación de riesgo, las salidas se hacen últimamente solo desde las ciudades de Al-Khoms y Garabulli ubicados, esta vez, al este de Trípoli.

 

Periodista. Ha publicado "Roms & riverains, Une politique municipale de la race" (2014) con Éric Fassin, Serge Guichard y Aurélie Windels.
Fuente:
https://www.mediapart.fr/journal/international/020917/migrants-en-libye-le-pacte-pourri-entre-rome-les-garde-cotes-et-les-trafiquants?page_article=2
Traducción:
G. Buster