Netanyahu contra Irán (y II)

Meir Margalit

René Backmann

11/05/2018

La guerra Israel-Irán se esta gestando debajo de nuestras narices

Meir Margalit

La siguiente nota fue escrita originalmente en el pasado mes de diciembre y evaluada por el consejo editorial de Sin Permiso. Algo en ella sonaba demasiado apocalíptico y nos impidió publicarla en aquel momento. Hoy día, después del ataque masivo perpetuado la semana pasada por Israel contra bases logísticas iraníes en Siria, la línea general del articulo nos parece mas realista, lo que demuestra nuevamente, que en Oriente Próximo las peores pesadillas pueden convertirse en realidad. El único cambio que habría que introducir en el articulo consiste en que en enero sostenía que Israel atacaría las bases de Hizbollah en Siria y ello provocaría una dura reacción de Irán y el posterior bombardeo israelí del reactor nuclear iraní.  Pero ahora Israel ha dado un paso mas grotesco y, en lugar de bombardear las bases de Hizbollah, ataca directamente las bases militares iraníes en Siria. En el debate llevado a cabo el pasado mes de enero en el consejo editorial, surgió la opinión de que mientras EEUU continuase dentro del acuerdo nuclear firmado con Irán, un ataque israelí de gran envergadura seria "puro salvajismo diplomático".  Ahora que Trump ya no es parte del acuerdo, se abre camino el escenario que este articulo presenta, a pesar de que nos gustaría mucho equivocarnos. SP

En silencio, discretamente, por debajo de nuestro radar, se esta gestando una nueva guerra en Oriente Próximo y el mundo no hace nada para evitarla. Algunos incluso la anhelan.

El contexto de esta futura contienda esta relacionado con los triunfos de las fuerzas sirias leales al presidente Assad y sus aliados - Hizbollah y las fuerzas iraníes- en la lucha contra Isis y el próximo desmoronamiento del tenebroso "estado islámico" creado en Siria e Irak. Esto es sin duda una buena noticia para Occidente, que veía estupefacto las atrocidades que en nombre del Islam fundamentalista  cometían en todo territorio que conquistaban. Pero a medida que el ejercito sirio avanza, las fuerzas de Hizbollah y de Irán se aproximan mas a la frontera israelí, abriendo un nuevo frente sumamente peligroso, que Israel ha decidido no permitir.  Si hasta ahora Hizbollah estaba atrincherado en la frontera libanesa con un importante arsenal de misiles, a partir de ahora comienza a tomar posiciones también en la frontera siria. Su presencia en dos frentes paralelos constituye para Israel una amenaza inminente. Israel ha declarado formalmente que no permitirá que las fuerzas de Hizbollah tomen posiciones a pocos metros de la frontera israelí y dos ataques aéreos perpetrados recientemente contra bases militares en construcción, son la prueba contundente de que Israel no se contentará solo con amenazas.  Pero aquí no acaba la pesadilla.  Detrás de Hizbollah se encuentra Irán, que representa la mayor amenaza para la seguridad israelí como consecuencia del armamento nuclear que esta desarrollando.

¿Cual es entonces el escenario que se esta gestando en la zona?  Bajo el argumento de que Israel no puede admitir que Hizbollah tome posiciones frente a su frontera, Israel llevara a cabo un ataque de gran envergadura contra las fuerzas emplazadas en territorio sirio. La reacción de Hizbollah no se hará esperar y reaccionará con un bombardeo masivo de la zona norte de Israel, que sufrirá un aluvión insostenible de misiles disparados desde ambos frentes- tanto desde el Libano como de Siria-, mientras que paralelamente Hamas en la franja de Gaza disparará sus misiles en dirección a la zona sur del país.  En este escenario, Israel sufriría graves perdidas, aunque dada su superioridad militar, la contienda acabaría con la derrota de Hizbollah.

Pero esto no es todo.  Ante un conflicto bélico de envergadura entre Israel y Hizbollah, Irán no podrá permanecer pasiva y se vera obligada a brindar apoyo militar a sus aliados sirios y a las fuerzas de Hizbollah.  Esto es precisamente lo que Israel pretende:  en el momento en que Irán entre en escena, Israel se verá libre para atacar el reactor nuclear iraní para liberarse de la amenaza potencial más seria que Israel enfrentará en el futuro cercano.

El escenario a partir de ese momento podría ser apocalíptico. Por un lado nadie sabe con certeza en que estado de actividad se encuentra el reactor nuclear iraní, por lo que su destrucción podría generar una catástrofe atmosférica de gran magnitud.  Segundo, nadie sabe con certeza cuales son las capacidades iraníes para dar un segundo golpe tras la destrucción del reactor nuclear, golpe que en caso de llevarse a cabo, sería sin duda fatal para Israel.  Esto lo sabe el estado mayor del ejercito israelí, motivo por el cual ha logrado frenar hasta hoy los planes del gobierno de atacar el reactor iraní. Pero nadie puede saber cuanto tiempo lograrán frenar esta aventura.

Esta contienda se esta gestando en estos mismos momentos. Israel, consciente de los riesgos implícitos ha desplegado una serie de baterías anti-misiles a lo largo del país, incluyendo, por primera vez los suburbios de Tel Aviv.  Esto es un claro indicio de que el ejercito sabe que los misiles de que Hizbollah dispone podrían llegar también a centros vitales de Israel. Lo sabe también Naciones Unidas, motivo por el cual su Secretario General ha declarado recientemente su preocupación por la escalada bélica que se esta gestando en esta zona y expresado el temor que "alguna de las partes implicadas” pierda el control y pudiera llegar a lanzar el primer ataque, que conduciría a una contienda cuyas consecuencias finales son imprevisibles.

Efectivamente, tal como hemos repetido, esta guerra se esta gestando bajo nuestras narices. El mundo occidental esta demasiado ocupado con Corea de Norte como para prestarle la debida atención a Oriente Próximo, pero si no despierta a tiempo, esta guerra afectará también a Europa. Ya no existen guerras locales. Si estalla una guerra entre Israel e Irán, las esquirlas llegarán también hasta Occidente.

www.sinpermiso.info, 22 de diciembre de 2017

 

Netanyahu tiene las manos libres en Oriente Próximo

René Backmann

Como ha demostrado el ataque aéreo masivo lanzado el miércoles 9 de mayo por Israel contra posiciones Iraníes en Siria - el mayor ataque israelí contra Siria desde 1974 -, el gobierno de Netanyahu ha decidido oponerse por todos los medios a la presencia de bases avanzadas de la República Islámica de Irán cerca de sus fronteras de 1967. Y el apoyo espectacular que recibe de Trump no le anima a actuar con moderación.

Semana de grandes riesgos en Oriente Próximo, semana histórica para el aventurerismo político y militar de Benjamin Netanyahu. Seis días antes de la transferencia oficial de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, una importante victoria diplomática, el jefe del gobierno israelí tuvo el 8 de mayo otro éxito importante. Al anunciar que había decidido denunciar el acuerdo nuclear firmado en julio de 2015 entre la República Islámica de Irán y el "5 + 1" (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido + Alemania), Donald Trump ofreció un regalo estratégico a su "amigo Bibi" que el primer ministro de Israel llevaba esperando casi diez años: el apoyo público de Washington a su odio contra Irán.

Y las consecuencias de este apoyo decisivo de los EE.UU. a la política de Netanyahu fue espectacular el miércoles 9 de mayo: los aviones de combate israelíes lanzaron un ataque masivo contra docenas de blancos Iraníes en Siria, la mayor parte de ellos instalaciones militares de la República Islámica en territorio sirio.

Este ataque a gran escala, del que Moscú y Damasco fueron advertidos, fue la respuesta a los ataques con cohetes iraníes lanzados, según el ejército israelí, por los guardianes de la revolución iraní desde las regiones de Damasco y Quneitra contra los Altos del Golán ocupados por Israel. Ninguno de estos cohetes alcanzó su objetivo. Cuatro fueron destruidos en vuelo por los contra-misiles israelíes. Otro explotó en territorio sirio. Fue el mayor ataque israelí contra Siria desde que se firmó en mayo de 1974 el acuerdo de separación de tropas.

Antes de su regreso al poder en 2009, Netanyahu designó a Irán como el principal enemigo de Israel. La República Islámica, repitió incansablemente un mitin tras otros, estaba construyendo una bomba nuclear que pronto se convertirá para Israel en un "peligro existencial" . De vez en cuando, en ese momento, la prensa israelí evocaba rumores de ataques aéreos en preparación contra objetivos relacionados con el programa nuclear iraní. ¿Especulaciones? ¿Fantasías? ¿Globos sonda de amigos de "Bibi"? En el ejército y la inteligencia, no todo el mundo compartía el alarmismo líder del Likud sobre Irán.

"No subestimo de ninguna manera el riesgo nuclear iraní, pero nunca me oirán decir - la palabra me exaspera - que una posible bomba nuclear iraní es una amenaza existencial para Israel” , declaró a este autor Ephraim Halevy, que acababa de dejar la dirección del Mossad después de casi treinta años en el servicio secreto israelí. “Nadie es una amenaza existencial para Israel. Por una buena razón: somos una de las mayores potencias militares del mundo. Tenemos todos los medios necesarios para protegernos y para disuadir a un agresor potencial. Sé qué para los políticos, vender miedo es muy rentable, pero ir por ese camino es un error. No hay que comportarse como víctimas potenciales sino como una potencia segura de si misma. Debemos irradiar confianza, no ansiedad”.

Obviamente indiferente a estos consejos, Benjamin Netanyahu, que recuperó el poder tras la renuncia de Ehud Olmert, mantuvo la misma actitud en relación a Irán. Incluso había considerado en 2010, de acuerdo con su Ministro de Defensa laborista, Ehud Barak, el lanzamiento de un ataque aéreo dirigido a paralizar el programa nuclear de Irán.

El proyecto fue abandonado debido a la oposición del estado mayor y de una mayoría de miembros del gobierno. Pero Netanyahu ha persistido, contra la opinión de muchos militares y de la inteligencia de hacer de la lucha contra el Irán nuclear uno de los temas principales de su estrategia diplomática. Con la ventaja de eclipsar la cuestión palestina, en la que quiere mantener la situación actual, mientras continúa la colonización de Cisjordania y acusar a los palestinos de bloquear el diálogo.

En desacuerdo abierto, a veces hasta la grosería diplomático, con Barack Obama sobre la cuestión palestina, Netanyahu fue hostil desde sus inicios a la negociación para la "desmilitarización" del programa nuclear iraní decidida por el presidente de Estados Unidos y llevado a cabo por su secretario de Estado, John Kerry.

Durante las conversaciones, y aún más después de la conclusión del Plan Conjunto de Acción General (JCPOA), el nombre oficial del acuerdo en julio de 2015, no perdió la oportunidad de destacar, antes parlamentaria estadounidenses o en las reuniones del AIPAC, el lobby conservador pro-Israel en los Estados Unidos, que el acuerdo negociado era "ingenuo" y un desastre que planteaba una amenaza mayor que nunca para Israel. Y nada, ni siquiera los sucesivos informes del OIEA que confirman que Irán ha respetado sus compromisos y la transparencia, han mitigado su rechazo del acuerdo internacional. Rechazo transformado en obsesión con el tiempo.

Es cierto que, mientras tanto, los jueces y la policía israelíes han descubierto la posible participación del primer ministro israelí en al menos cuatro casos de corrupción. Su improvisada conversión en salvador del pueblo judío, en combatiente de primera línea frente a un país acusado de querer destruir a Israel podría ayudar a Netanyahu a denunciar esta “persecución mezquina” contra un hombre que lucha con el enemigo mortal de su país y su pueblo.

La llegada a la carrera presidencial de Estados Unidos de Donald Trump, cuya prioridad es destruir todo lo que Obama había hecho, desde Obamacare al acuerdo con Irán, sin duda, le dio la sensación de que la victoria estaba a la vista. Una certeza justificada por el entorno familiar y política del candidato Trump, como del Presidente de Trump, defensores encarnizados de la política de asentamientos de Netanyahu, enemigos viscerales del régimen iraní, que ocupan posiciones claves en el gobierno de EE.UU.  Es esta porosidad ideológica entre los dos entornos, así como la voluntad de destruir el legado de Obama, lo que explica la decisión de Trump.

Ataques preventivos de aviones israelíes

El espectáculo malabarista ofrecido el 30 de abril en todas las pantallas del mundo, en el que el primer ministro israelí, armado de una presentación improvisada que no demostraba nada, recordaba a aquellos que están familiarizados con su juventud al antiguo vendedor de muebles. También ha servido para saber hasta qué punto un político sin vergüenza es capaz de 'vender' al mundo una decisión basada en una mentira que su aliado y protector está a punto de tomar.

Como ha señalado Gideon Levy en Haaretz , Irán puede haber mentido antes de firmar el acuerdo de 2015, pero Israel más aún desde que Shimon Peres aseguró que “Israel no sería el primer país en introducir armas nucleares en el Oriente Próximo”. No sólo Israel introdujo (con la ayuda de Francia) armas nucleares en la región, sino que actualmente es el único estado que las tiene, sin admitirlo ni negarlo. Y sin firmar el tratado de no proliferación ni, de hecho, la Convención sobre las armas químicas.

Cuando a esto se añade la convergencia hipócrita de líderes israelíes y estadounidenses apoyando, especialmente Trump, la política "palestina" de Netanyahu ordenando el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén en violación de varias resoluciones de la ONU, se comprende hasta que punto el gobierno israelí - que no necesitan este apoyo para actuar a voluntad - se siente reforzado en su impunidad. En Gaza y Cisjordania, Siria y el Líbano.

Y hay preocupación por la estabilidad y la seguridad de la región. Porque Irán, que quiere que le paguen por su asistencia al régimen de Damasco y establecer su influencia en el Mediterráneo, quiere expandir sus asentamientos y bases militares de apoyo en Siria. E Israel, es igualmente evidente, ha decidido oponerse por todos los medios a su disposición a esta estrategia. Hasta la fecha, el mapa de las posiciones iraníes - bases aéreas compartida o no con Siria, cuarteles, arsenales de armas o equipos, puestos de mando - elaborado por el ejército israelí tiene treinta puntos.

Antes del ataque masivo del miércoles, varios de ellos ya habían sido bombardeados por la aviación israelí. Los objetivos de estos ataques se limitaban a las baterías y depósitos de misiles tierra-tierra o tierra-aire, a los convoyes que transportan equipos militares iraníes a las bases de Hezbolá, Siria y el Líbano, a los puestos de mando, las bases de drones y sus sistemas de guía. Algunos de estos ataques han sido justificados por el ejército israelí como represalias por los ataques con cohetes contra territorio israelí o la intrusión o intentos de intrusión de aviones no tripulados iraníes en el espacio aéreo israelí.

Otros fueron descritos como ataques preventivos destinados a impedir un ataque cuya preparación ha sido detectada. Cinco de estos ataques han tenido lugar en los últimos diez días. Otro tuvo lugar el martes por la tarde, una hora después de la declaración de Trump. El ataque masivo del miércoles por la noche, que todavía está a la espera de una evaluación precisa el jueves por la mañana, fue lanzado cuando Netanyahu volvió de reunirse con Putin en Moscú. Las cuatro primeras incursiones han causado casi treinta muertos iraníes, a lo que hay que sumar los siete soldados Iraníes que murieron hace un mes durante el ataque a la base T4, al oeste de Palmyra, por los reactores israelíes F-15.

Esta evaluación, de acuerdo con las declaraciones de prensa de militares israelíes fue suficiente para provocar una fuerte represalia iraní, o de aliados de Irán como Hezbollah contra el norte de Israel. Citando este riesgo, el estado-mayor pidió a las comunidades de la región abrir y aprovisionar los refugios antiaéreos, al tiempo que desplegaba las baterías de misiles antimisiles "Cúpula de Hierro". No está claro si el lanzamiento de cohetes por la Guardia Revolucionaria fue una iniciativa de estas fuerzas de élite fieles al líder supremo Ali Jamenei, o si se revelan una estrategia aprobada por el presidente Hassan Rouhani.

Por ahora los líderes iraníes, que dicen que quieren comprobar la capacidad de las otras partes del acuerdo para ponerlo en práctica sin Estados Unidos, y a pesar de las sanciones anunciadas, parece que quieren evitar caer en un engranaje de escalada militar. Pero los centros de poder son diversos en Teherán y la línea del Presidente, en el período volátil que se abre, quizás no logre imponerse, sobre todo si la situación económica se deteriora.

¿Cómo saber, por ejemplo, si, frente a una presión reforzada de Israel, los intereses y proyectos del Presidente y los guardianes de la revolución serán los mismos?

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno israelí en Siria? ¿Va a seguir atacando las instalaciones en suelo sirio de Irán y sus aliados para eliminar cualquier amenaza iraní? ¿Se tratará de aprovechar las circunstancias para atacar a Hezbolá en el Líbano, con los riesgos diplomáticos y militares que esta aventura puede implicar? ¿O se trata de sumarse a la vasta operación de debilitamiento y desestabilización del régimen iraní, con la que sueña, obviamente, el nuevo Secretario de Estado Mike Pompeo y el Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton?

Ambos son hostiles a Irán, demasiado confiados, a pesar de un rosario de fracasos, de que el régimen iraní se puede cambiar por la fuerza, y cuentan ya con sanciones reforzadas y el aislamiento político para poner de rodillas a la economía del país y provocar el colapso de la República Islámica.

¿Qué hará finalmente Rusia, que ha salvado, con la ayuda de Teherán, al régimen de Bashar al Assad? Moscú se encuentra en la curiosa posición de ser el protector de Siria, donde sus tropas están presentes y cuyo espacio aéreo controla, aliado sobre el terreno de Irán y de mantener unas relaciones complejas pero casi cordiales con Israel. Hasta el punto de mantener una línea de comunicación entre los militares de ambos países para evitar problemas en los ataques aéreos en Siria.

Desde que Israel decidió oponerse a la presencia militar iraní en Siria, ninguno de los ataques se ha visto obstaculizado por la defensa aérea rusa, bien equipada, o por la aviación rusa. Como fue el caso también en la noche del miércoles al jueves, cuando Putin y Netanyahu acababan de reunirse en Moscú, y los militares israelíes, como de costumbre, advirtieron al estado mayor ruso en Siria antes de atacar.

Todo sucede realmente como si Moscú, que dice que quiere "buscar soluciones" en Oriente Próximo, como Putin ha declarado a su huésped israelí, considerase los ataques israelíes tolerables, invocando la necesidad de asegurar su propia protección y no se dirigen contra la presencia rusa. Aunque sea a costa de su aliado iraní y sus tropas auxiliares. Todo ocurre también como si Israel considerase a Moscú garante de un cierto nivel de estabilidad en Siria, en consonancia con la seguridad de Israel. Incluso si el precio es mantener en el poder a Bashar al-Assad y su régimen.

Nunca, en otras palabras, han tenido los líderes israelíes las manos tan libres para actuar, en Siria y quizás más allá, contra de Irán, con la aprobación de gran parte del mundo árabe. Una constatación que da escalofríos cuando se recuerda la ley aprobada hace dos semanas por el Knesset, que permite al primer ministro israelí y su ministro de Defensa declarar la guerra sin reunir a su gobierno.

https://www.mediapart.fr/journal/international/100518/moyen-orient-netanyahou-les-mains-libres-face-l-Irán

Urbanista e historiador residente en Jerusalén. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Veterano militante de la izquierda alternativa francesa, está considerado uno de los mejores periodistas especializados en Oriente Próximo. Desde 2014 colabora con Mediapart.
Fuente:
Varias
Traducción:
Enrique García