Perú contra Alan García: oleada de huelgas, manifestaciones y detenciones

Serena Corsi

15/07/2007

Un Alan García que pierde a ojos vista popularidad, responde con represión y detenciones a la ola de huelgas y manifestaciones que se vive ahora en Perú. El pasado 12 de julio, cuando iba a interesarse en su calidad de abogado por la suerte de unos maestros huelguisitas privados de libertad, fue arbitrariamente detenido nuestro compañero y miembro del Consejo Edirorial de SINPERMISO Javier Diez Canseco. No fue puesto en libertad sino 14 horas después, tras una intensa campaña, también internacional, de solidaridad con el veterano luchador mariateguista peruano. Serena Corsi describe en este informativo artículo la situación política actual del Perú.

Desde hace algunas semanas, los EEUU pueden contar con su propio enclave andino entre las dos minas errantes que son Bolivia y Ecuador: es el Perú de Alan García que, tras un año de equilibrismos entre la nueva propuesta de integración sudamericana y la tentación del libre comercio ofrecido por Washington, ha decidido echarse en brazos de este último.

Pero desde que el Congreso peruano ratificó por 70 votos a favor y 38 en contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU –destilado luego de tres meses de negociaciones después de la visita de García a la Casa Blanca en abril—, el país ha sido sacudido por huelgas y manifestaciones, y la popularidad del presidente que había prometido “un nuevo Perú”, y que ha resuelto mandar el ejército a las calles en función anti-huelga, se está desplomando.

La firma del TLC, mecha de la movilización popular de estos días, podía haber ido todavía más rápida, si las pasadas elecciones legislativas norteamericanas no hubieran dado la mayoría parlamentaria a los demócratas, más fríos que los republicanos respecto de las posibles ventajas de este tipo de tratados. De hecho, la experiencia enseña que uno de los efectos inmediatos es un incremento de la migración clandestina desde el país socio hacia los EEUU, a causa del desplome de los precios agrícolas internos de la producción familiar. –Paradigmático ha resultado el caso de México tras la firma del ALCA.— Espoleada por la firma del Tratado, el ala izquierda (hispánica) de los demócratas organizó una conferencia de prensa para exigir al Congreso la renuncia a un acuerdo que, lejos de aliviar a la economía peruana, pondrá de rodillas a sus pequeños agricultores. Pero, evidentemente, para los oídos de los congresistas resultaban más audibles las motivaciones geopolíticas de Bush: ya se habla de trasladar a territorio peruano, en 2008, la base aeronaval de Manta, en Ecuador, y de poner en marcha un nuevo programa de “colaboración” militar que contemple la presencia de efectivos militares en el Huallaga, provincia amazónica peruana riquísima en recursos acuíferos y diversidad biológica.

La colaboración militar incluiría el apoyo directo de los expertos norteamericanos en la lucha contra el narcotráfico, cosa que, como se ve en Colombia, no augura nada bueno, sobre todo para los cocaleros, que empiezan ya a movilizarse siguiendo el ejemplo de los bolivianos. Alan confía también en la ayuda del aparato de control político y social de EEUU para tener bajo control una situación más y más complicada. No por casualidad, las protestas de estos días se han visto también marcadas por la detención de 50 profesores en huelga, entre ellos Roberto Huayanala, dirigente del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación de Perú (SUTEP), que suma 300.000 maestros de la escuela pública. 

El papel de los profesores está en el primer plano: cabalgan sobre la ola antiliberal, a fin de bloquear la reciente ley de asignación de cátedras (que torna todavía más precario el puesto de trabajo) y denuncian la hipocresía de García, que favorece la privatización de los recursos públicos y de la escuela, mientras demagógicamente trata de convencer a la opinión pública de que el TLC es “el único modo de redistribuir la riqueza en nuestro país” y que las nuevas relaciones con EEUU son “una vía para reforzar una democracia que parta de los más pobres”.

En las elecciones de abril de 2006, los peruanos demostraron tener corta memoria. A fin de aplacar las inquietudes suscitadas por el etno-nacionalismo de Ollanta Humala, secuaz de Hugo Chávez, se fiaron de la “conversión” de Alan al neoliberalismo filo-EEUU olvidando los desastres de su anterior presidencia (1985-1990), que precipitó al país en el desastre económico.

En cuanto al “pato cojo” que es ahora un Bush a final de mandato, la firma del TLC con el Perú ha de entenderse como un guiño hacia una América latina poco atendida y, generalmente, poco amiga. Aunque está por ver si esos tratados aprobados por Perú, Colombia y Panamá serán finalmente aprobados por un Congreso renuente.

Tras haber comprometido al Brasil de Lula en la “asociación estratégica” del etanol, ahora apunta al corazón de la Amazonía peruana, ofreciendo a cambio una supuesta “inyección de gobernabilidad”. Preciosa mercancía para un García consciente de que movilizaciones como las que están sacudiendo ahora al Perú, llevaron en Bolivia y Ecuador a la caída de más de un presidente.

Serena Corsi es corresponsal del diario comunista italiano Il Manifesto en América Latina.

Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

Fuente:
Il Manifesto, 15 julio 2007