Portugal: Dos años entre Belcebú y Lucifer

Francisco Louça

30/11/2017

Han pasado dos años desde que este gobierno asumió el poder. Si se recuerda el inicio, se puede hacer balance del camino recorrido: El presidente Cavaco Silva hizo sonar las trompetas del apocalipsis, anunciando una OTAN furiosa, una UE asustada, una burguesía cabreada y una sociedad hundida. El presidente se fue y el gobierno siguió navegado, y no le costó tanto formar una mayoría capaz y conseguir unos resultados que desbaratasen la oposición de la derecha, perjudicada además por el voluntarismo simpatizante del nuevo presidente.

Así, el gobierno se benefició de un efecto de alivio generalizado y de dos ventajas. La primera es que, reconcomido en la amargura, el PSD se agarró a una última esperanza: que la censura europea que desbaratase la geringonça. Todo les salió mal en este plan, de hecho extraño: la UE aprobó unas sanciones sin entusiasmo, pero pronto quedó en silencio, volviendo su atención a la sorpresa británica, el estremecimiento francés y la incertidumbre alemana. Es cierto que tanto el gobierno como los partidos de izquierda también temían la intervención de la caballería prusiana - y Dijsselbloem y Schauble bien lo intentaron- hasta que desapareció. Volverá, ya veremos cuando.

La segunda ventaja es el efecto movilizador de una ligera recuperación de beneficios. Esto confirió a la izquierda un sentido pragmático de lo hecho y a la sociedad una inyección de confianza que los años de austeridad habían erosionado profundamente. Si se analiza la política portuguesa sin darse cuenta de este efecto moralizador profundo, cultiva el engaño y se topará con la realidad. Marcelo se dio cuenta de qué Passos se equivocaba y Cristas se pegó a Marcelo porque tiene instinto de supervivencia, de hecho las encuestas explican por qué necesita un suplemento de alma semejante.

Sin embargo, a lo largo de estos dos años, el gobierno de Costa manifestó deficiencias y éstas también penalizan a las izquierdas, cualquiera que sea su coreografía. El gobierno no está organizado para responder a crisis políticas e incluso una mini-crisis como la de Panteao demuestra que se estremece ante las redes sociales: ¿quién se acordaría de pedir al primer ministro que respondiese sobre este asunto? El gobierno no ha mostrado la cabeza fría durante toda la crisis del verano, pero, sobre todo, no se da cuenta del desgaste que la rutina le impone, en busca de golpes de efecto que a menudo fracasan, como en el caso de Infarmed.

La cuestión de la rutina, sin duda peor en la segunda mitad de la legislatura, es la siguiente: está buscando en el lugar equivocado. El problema del país no es Panteao, sino los bosques que siempre se queman, el servicio de sanidad que se limita a ocultar sus deficiencias y ha agotar a sus profesionales hasta la desesperación por la falta de medios, la prepotencia de la descualificación  hacia los bajos salarios. Belcebú no vive aquí, Lucifer se ha perdido, pero la hoja de ruta es difícil, debido a que la estrategia de Portugal ha sido ganar tiempo para escapar de lo peor, pero falta lo esencial: hacer tiempo. Los próximos dos años serán años perdidos si falta esa estrategia para dar seguridad a un pueblo que se lo merece. Por lo tanto, las prioridades serán la sanidad y el trabajo, o el gobierno se agotara en su poder.

NB-Culpa mia, no estoy acostumbrado a tanta gentileza de mis antagonistas en los debates, pero el Dr. Júdice merece el honor. Recordé que anunció la abstención del PCP en el presupuesto, y se confirmó el hecho. Tomé nota de su predicción de que Costa desencadenaría una crisis política para convocar elecciones en 2018, él asintió y confirmó que el texto que leyó en TVI anunciaba este "palpito". Palpito, en mi diccionario, sobre todo viniendo de semejante fuente, es algo serio porque provocaría nada menos que el gobierno dimitiese con la excusa de la interferencia europea para conducir al país a una crisis, para pedir una mayoría absoluta. Todo tan palpitante que sospecho que sea la expresión de un mero deseo. Pero sólo puedo agradecer al Dr. Júdice la cortesía de confirmar lo que he escrito.

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.
Fuente:
https://blogues.publico.pt/tudomenoseconomia/2017/11/25/dois-anos-entre-belzebu-e-lucifer/?page=/&pos=23&b=opinion__compact
Traducción:
G. Buster