Portugal: ¿Sólo diez años de Geringonça?

Francisco Louça

11/02/2017

Porfirio Silva, diputado y líder del Partido Socialista, lanzó la pregunta, ¿y si los partidos que apoyan al gobierno llegan a un acuerdo para una década? Teniendo cuidado de no condicionar la forma de la cosa, pero sin indicar temas ni objetivos, la propuesta parece simplemente sugerir una convergencia perpetuada. Así, no se conseguirá nada.

No funcionó en el pasado: el PS presentó en las elecciones una ya olvidada "Agenda para el decenio” y se debe recordar que fue en contra de sus propuestas que se negociaron los acuerdos con el Bloco de Esquerda y el PCP (la llamada Geringonça). Pero si se alcanzaron dichos acuerdos, es necesario pensar en su aplicación y evolución.

En cualquier caso, no hay un problema de prioridades: lo que debería permitir, en primer lugar, resolver los problemas que tiene entre las manos el gobierno. Mirar más allá del horizonte no debe ser una forma de ignorar las cuestiones candentes y son cuatro, ahora y no mañana, este año y no en 2027: salvar el servicio nacional de salud, reducir la precariedad, la banca pública y el alivio de la deuda para financiar la inversión. Así que sugiero, en primer lugar, arreglar la casa con precaución y caldo de pollo.

Es evidente que, para superar este año de 2017, hay que hacer "más y mejor", como alguien dijo. Por lo tanto, dada la sensación de incertidumbre en la preparación del presupuesto hace un par de meses, Marisa Matias sugirió una actualización de los acuerdos, pero el PCP no demostró interés y el gobierno respondió que los problemas se van a resolver en el día a día. No se cerraron puertas, se dejo andar.

Todos los socios reconocen sin embargo lo obvio: que hay puntos esenciales de los acuerdos que son para cuatro años (el salario mínimo, por ejemplo) y que hay objetivos programáticos que son de gran alcance y deben ser trabajados en detalle con tiempo (creación de puestos de trabajo y reducción de la precariedad, mejora de los servicios públicos, la recuperación de la economía). Los partidos de izquierda destacaron que los acuerdos no están agotados, pero necesitan más herramientas de aplicación. Catarina Martins (BE) escribió este fin de semana en Expresso: "El acuerdo no está agotado. Pero hemos llegado a un momento de clara separación de aguas, de exigir una determinación renovada: la mejora de las condiciones de trabajo siempre tendrá la oposición de la patronal y de Europa; la defensa de las funciones del Estado y de la inversión pública para la modernización siempre requieren la liberación de los recursos necesarios. La reestructuración de la deuda, una necesidad indiscutible, ya no debe ser un tabú para el gobierno". Y Jerónimo de Sousa (PCP), en la misma dirección: "Por supuesto que es un proceso que no está agotado [...] Hay un vasto mar de preguntas que se plantean a la posición conjunta". Ahora, por lo tanto, Armenio Carlos pide respuestas más concretas, creciendo la necesidad de una política más definida.

Ahí está el problema: en lo referente a las reformas sanitarias, la gestión de la banca, la legislación laboral y otros expedientes, el gobierno parece más inclinado a buscar soluciones en tensión con la izquierda que en alcanzar acuerdos con mayorías más fuertes - lo que demuestra al menos que reducir las conversaciones entre socios a la gestión del día a día crea inestabilidad. Se necesita más fuerza para desarrollar la política y una forma de hacerlo sería acordar entre los partidos y el gobierno, como en el presupuesto, un programa anual de prioridades con medidas concretas. Todo quedaría claro y sabríamos a que atenernos. Por eso les dejo esta sugerencia concreta de un mecanismo sencillo y eficaz para hacer converger posiciones y compromisos bien pensados y con un calendario.

En cuanto a la década, para que haya una articulación entre el centro y las izquierdas sería necesario construir una visión común de lo que debería ser Portugal y la Unión Europea. Pero el hecho es que nadie sabe que pasará con la UE en esta década, o incluso si seguirá existiendo en su forma actual. Incluso es más probable que, en 2027, tengamos una Europa muy diferente a la de hoy en día, porque ni el euro sobrevivirá otra recesión ni la configuración institucional del eje Berlin-Frankfurt-Bruselas  soportará los incendios que enciende. Los acuerdos para una década implicarían una sola condición: la manera de salvar a Portugal de este desastre. Y si hay ahora entre los partidos de la mayoría más acuerdo sobre el diagnóstico que en el pasado, la solución de esperar a ver qué pasa no permite actuar. Lo que es seguro es que la política decidirá la cuestión europea de siempre: o la austeridad o las personas.

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.
Fuente:
http://blogues.publico.pt/tudomenoseconomia/2017/02/10/so-dez-anos-de-geringonca/
Traducción:
G. Buster