Portugal: Un país un poco más tranquilo tras las elecciones municipales

Francisco Louça

02/10/2017

Tenía razón Jerónimo de Sousa, dirigente del PCP, cuando el domingo por la mañana sugirió prudencia con las lecturas nacionales de las elecciones municipales. Si las elecciones, todas, miden la temperatura y la relación de fuerzas, cada una lo hace de acuerdo con sus peculiaridades: en los municipios, se miden los poderes y las fuerzas locales que importan a los ciudadanos, a los partidos y al futuro inmediato. Ocho puntos sobre estas temperaturas.

En primer lugar, la reducción de la abstención es una buena señal, pero aún es demasiado grande y siempre hay muchas lágrimas de cocodrilo. Ni los censos electorales están actualizados, y por lo tanto sobrestiman la abstención, ni el sistema político ha sido capaz de crear la confianza y la movilización que requiere la democracia.

En segundo lugar, la derrota de algunos candidatos populistas (Valentine, Narciso), pero Isaltino ha ganado. Como se esperaba. El experimento de extrema derecha del PSD en Loures termina en fracaso, como se había previsto, y la caída del PSD a nivel nacional arrastra a todos sus candidatos - es decir, vamos a tener más ensayos tipo André Ventura en el futuro porque la derecha se ha radicalizado en su exasperación.

En tercer lugar, el PSD cae y PS gana. En Lisboa y Oporto, el PSD ronda el 10%, mientras que el PS refuerza su mayoría municipal. Para Passos Coelho, dirigente del PSD, es un reto difícil, porque fue él quien eligió a los candidatos y quién pensó que comovería al país arrastrando su despecho por haber sido derrotado.

En cuarto lugar, Moreira gana en Oporto, aunque perjudicado por su pose de sobrado. Tiene un problema: los dos sondeos sucesivos de la Universidad Católica estaban completamente fuera del margen de error y, al ser un estímulo evidente para la campaña PS, estaban bajo sospecha. Recuerdo casos similares, ninguno tan grotesco.

En quinto lugar, el CDS gana al PSD en Lisboa y eso era lo que le importaba a Asunción Cristas, su candidato. Por lo tanto, se ayuda a sí mismo y ayuda al centro y a la izquierda: ha quemado el barco de la coalición de derechas en 2019.

En sexto lugar, el PCP consolida su peso municipal mayoritario en regiones importantes. Era importante para confirmar su orientación y para su trabajo de implantación.

En séptimo lugar, el Bloco de Esquerda sube en todo el país, gana donde más necesitaba ganar, con la elección de mas consejeros municipales en Lisboa y otras ciudades en las que será crucial para las mayorías locales. Téngase en cuenta que en Lisboa se arriesgó con un candidato poco conocido, pero que se mostró seguro y movilizador. Si hay una lección para el partido es que se refuerza abriéndose y renovándose.

En octavo lugar, la vida cambia en muchos ayuntamientos. Fernando Medina, candidato del PS en Lisboa, tiene que llegar a un acuerdo con la izquierda, incluso ganando cómodamente, y las negociaciones serán difíciles. El PCP deberá hacer alianzas a izquierda en varios ayuntamientos. Y el Bloco tiene que organizar un trabajo sistemático en los gobiernos locales, porque a partir de ahora disputará la mayoría en varios ayuntamientos. Si, en general, la confluencia mayoritaria PS-BE-PCP sale reforzada dada la derrota de la derecha, también es verdad que va a tener mucho trabajo, lo que requiere mucha negociación y creará tensión. Así es la vida, como dijo un ex primer ministro, y va bien.

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.
Fuente:
https://www.publico.pt/2017/10/02/politica/opiniao/um-pais-um-pouco-mais-tranquilo-1787332?page=/&pos=6&b=opiniao
Traducción:
G. Buster