Prólogo al libro "Renta Básica Universal ¿un estado de bienestar para el siglo XXI?"

Daniel Raventós

21/12/2016

Antonio Piazuelo Plou, diputado del PSOE en distintas legislaturas, concejal dos veces en el ayuntamiento de Zaragoza, es uno de los fundadores de ATTAC Aragón. Ha escrito el libro Renta Básica Universal. En el acto de presentación del libro a principios de diciembre hablaron, además del autor, José Luis Alonso (vicepresidente de ATTAC Aragón), Pedro Santisteve alcalde de Zaragoza por la coalición "Zaragoza en Común", y Raúl Burillo, inspector de Hacienda. Reproducimos a continuación el prólogo de este libro que el autor pidió a Daniel Raventós.

 

Las grandes desigualdades son una amenaza a la libertad de la mayoría. No ha habido ningún autor mínimamente serio que haya sido un defensor de lo que para simplificar podríamos llamar igualdad total. Si “igualdad total” son palabras con algún sentido preciso. Efectivamente, somos muy diferentes. Unas personas son jóvenes y otras casi centenarias, unas gozan de buena salud y otras la tienen muy precaria, unas son muy inteligentes y otras no tanto, a unas les chifla leer prensa deportiva y a otras estudiar a Aristóteles, unas desean escalar montañas y otras atiborrarse de pornografía, etc. Constatar estas evidencias resultaría innecesario si no fuera porque en ocasiones estas grandes diversidades en las preferencias y en la constitución natural se utilizan para intentar defender situaciones sociales que no son producto de desigualdades más o menos neutras sino completamente inicuas. Hay desigualdades que no afectan a la libertad de la mayoría, pero hay otras que la comprometen cuando no la impiden.

Para los que somos partidarios de la más de dos veces milenaria tradición de la libertad republicana, las grandes desigualdades económicas son una amenaza a la libertad de la gran mayoría. Cuando un poder privado es tan inmenso que puede imponer su voluntad o, más técnicamente, su concepción particular del bien, al resto de la sociedad o a una gran parte, la libertad de esta mayoría está seriamente afectada. Los poderes privados más desarrollados que actualmente pueden imponer su voluntad a la gran mayoría de la sociedad, incluidos muchos Estados que parecen estar a su servicio (y en muchos casos están directamente a sus órdenes), son las grandes transnacionales. Mediante amenazas de distinto calibre (migración a otro lugar, cierre de fábricas…) estas grandes transnacionales han conseguido entre otros objetivos: rebajas del impuesto de sociedades, bonificaciones fiscales muy diversas, adjudicación de terrenos de forma ventajosa respecto a otras empresas… Y esto afecta a la libertad de la inmensa mayoría.

La propuesta de la renta básica (RB) debe enmarcarse en una doble perspectiva: de racionalidad y de justicia.

La RB consiste en una asignación monetaria incondicional a toda la población solamente por el hecho de existir. No hay que demostrar una condición. No hay que demostrar nada. La recibe la persona pobre, la parada, la religiosa, la atea, la viciosa, la virtuosa, la homosexual, la heterosexual, la que tiene sex appeal y la que tiene escasas dotaciones al respecto…  ¿Una locura?

Una de las frecuentes equivocaciones que he podido observar a lo largo de los distintos debates en que he podido intervenir es que la RB es una propuesta contra la pobreza, y sólo eso.  Quizás a alguien puede resultarle paradójico, pero siendo más que una medida contra la pobreza es una propuesta que resulta más efectiva en la lucha contra la pobreza que los subsidios condicionados dirigidos a combatir la pobreza. Estos han demostrado, entre otros defectos, su insuficiencia allá donde han sido practicados. Es en parte decepcionante ver cómo algunos partidos (no los tradicionales monárquicamente dinásticos como firmes partidarios del régimen surgido de la Transición sino algunos de creación más o menos reciente), siguen haciendo propuestas que son variaciones más o menos ingeniosas de un modelo fracasado: el de los subsidios condicionados.

¿Por qué se sigue proponiendo lo que ya se ha mostrado que, en el mejor de las casos es insuficiente, y en el peor, tiene efectos perversos? Creo que se debe a varias razones, pero voy a referirme solamente a dos: una, entre mucha gente se dispara el miedo a lo desconocido y, en consecuencia, se prefiere lo conocido aunque sea deficiente; dos, hay personas que no estando conformes con la actual situación social y económica, se limitan a proponer medidas que, en su opinión, son realistas porque son compatibles con las limitaciones que impone la UE. Eso ya no es de recibo. ¿Realmente estamos dispuestos a aceptar este razonamiento? Porque la conclusión a la que lleva este razonamiento no ofrece dudas: lo más “realista” es aceptar lo que actualmente está realizando la actual UE.

He afirmado un poco antes que la RB es más que una medida contra la pobreza, ¿qué es ese más? En pocas palabras ya que sobre este particular se ha escrito mucho y bien: ese más se refiere a que aumentaría la libertad de la gran mayoría de la población no estrictamente rica. Aumentaría el poder de negociación de los trabajadores y el de muchas mujeres que dependen materialmente de sus maridos o amantes. Además, dotaría de los medios de existencia material a la parte de la población que hoy no los tiene. Porque quien no tiene la existencia material garantizada no es libre. Un pobre no es ni puede ser libre. Garantizar la existencia material a toda la población convierte a la propuesta de la RB en difícilmente tolerable para los que hoy gobiernan la UE. La libertad de toda la población que posibilita tener la existencia material garantizada no es algo que jamás haya entusiasmado a burócratas, poderosos, dirigentes corruptos y partidarios de que gobiernen las camarillas ligadas a los intereses oligopólicos. Ni a muchos académicos que adornan con quisicosas más o menos ingeniosas lo que es defensa de intereses minoritarios.

¡Y claro que se puede financiar! Como se ha mostrado en un estudio que hemos realizado Jordi Arcarons, Lluís Torrens y yo del que se ha publicado un avance y en el que se ha partido de una base de datos de 2 millones de IRPFs, la RB se puede financiar. Se trataría de una inmensa redistribución de la riqueza de aproximadamente el 20% más rico de la población al 80% restante. Muy resumidamente, esta investigación mostró que:

1) Es posible financiar una RB para todas las personas adultas del Reino de España de 7.471 euros anuales (que era la cantidad calculada del umbral de la pobreza para el año del estudio) y de 1.494 para los menores, mediante una reforma del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas.

2) Se acabaría con la pobreza de forma inmediata (en el Reino de España el porcentaje de personas pobres ronda la cuarta parte de toda la población).

3) El índice de Gini pasaría a ser del 0,25, un nivel similar a los estados menos desigualitarios del mundo.

Cuando las desigualdades están creciendo, cuando 20 personas  del Reino de España tienen una riqueza equivalente a la que disponen 15 millones de personas del mismo Estado… la RB no parece una medida desenfocada. Menos aún radical. Quien así califica la propuesta de la RB, debe tener una idea de la radicalidad realmente curiosa. Que una propuesta que permite que toda la población salga de la pobreza mediante una redistribución de la renta y la riqueza sea calificada de radical, es algo atrabiliario. Más bien, la RB es de todo punto racional, o ¿es más racional que la riqueza esté cada vez más desigualitariamente repartida? Cuesta de creer.

No creo que sea necesario añadir que la RB es incompatible con las políticas económicas que se vienen practicando especialmente en los últimos años que han atacado las condiciones de vida y trabajo de una gran parte de la población.

Recuérdese lo que se explicaba en las facultades de economía de todo el mundo hasta no hace muchos lustros: la política económica es primero política y después económica. En la facultad de economía de la Universidad de Barcelona en la que estudié que es la misma en la que ahora doy clase, se me explicó así hará unos 35 años. Ahora en cambio se enseña a los alumnos que la política económica es una cuestión meramente técnica. A la defensa de los intereses de los más ricos se la suele vestir con ropajes de pretextos técnicos, a la defensa de los intereses de la mayoría de la población se acostumbra a calificarla de “radical”, “populista”, “utópica”, “irrealista”, “demagógica”… o cualquier poco amistosa palabra del mismo tenor.

La RB es una propuesta de política económica, no es “una” política económica. Una política económica es un conjunto de muchas medidas y la RB solamente sería una, para mi de las más importantes, de esta política económica que apuesta por la inmensa mayoría de la población no rica, justamente lo contrario de lo que está haciendo la actual UE.

En el año 1986 se fundó la Basic Income Earth (entonces European) Network (BIEN). En el 2001 lo hizo la Red RB (www.redrentabasica.org) que entonces fue la cuarta sección reconocida de la BIEN. Hoy ya existen más de 20 secciones en todos los continentes. Tanto cuando se fundó la BIEN como después cuando se fundó nuestra asociación, la RB era una propuesta muy desconocida. Actualmente se habla y se debate mucho sobre ella en distintos foros. Y despierta pasiones. A veces se discute sobre la RB con mucha racionalidad y con ánimo de entender las razones de la persona que no opina igual, y en otras ocasiones se debate de forma demagógica y sin la menor intención de analizar los argumentos contrarios.

Medios como The Guardian, The Economist, The Wall Street Journal, The Financial Times, The New York Times, El País, Der Spiegel y muchas más publicaciones de todo el mundo han publicado a lo largo de lo que llevamos de 2016 innumerables artículos sobre la RB. Algunos bien informados, otros no tanto y aún otros que lo son todo menos informados. Tanto artículo ha contribuido a un conocimiento de la RB, sin duda. Pero también ha puesto de manifiesto que hay versiones políticas de esta propuesta muy de derechas, de centro y de izquierdas. Estar a favor de la RB sin más no dice nada de la posición política de quien la defiende. Hay quien se regocija afirmando que la RB no es ni de derechas ni de izquierdas. ¡Qué tontería más espectacular! Sólo una observación de la realidad es suficiente para salir del error. Para saber la orientación política de cualquier defensor de la RB es necesario saber cómo se propone financiarla. Los defensores de derechas pretenden desmantelar el Estado de Bienestar (o lo que queda de él) a “cambio” de la RB. Los de izquierdas pretenden una redistribución de la renta de los más ricos al resto de la población y el mantenimiento o fortalecimiento del Estado de Bienestar.  Yo me incluyo en el segundo grupo.

¿Qué es lo que ha motivado tanta atención sobre la RB? Son varios los motivos: las declaraciones en apoyo de la propuesta de Yanis Varoufakis, el que fue ministro de finanzas griego y enemigo declarado de las políticas austericidas de la Unión Europea, la inclusión de la RB en los programas electorales de algunos partidos… Sí, hay muchos motivos, pero en mi opinión hay uno que debe destacarse sobre todos los demás: la situación en la que está sumida gran parte de la población no rica como consecuencia de las políticas económicas practicadas, especialmente en la Unión Europea, a partir del estallido de la crisis económica en el año 2008.

¿Por qué es más necesaria la RB en la actual situación caracterizada por el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría social no rica? Muy resumidamente:

1) La pérdida del empleo provoca una situación de gran inseguridad económica y vital. Perder el puesto de trabajo, pero disponer de una RB supondría afrontar la situación de forma menos angustiosa. En una situación de crisis, donde la cantidad de desempleo es mucho mayor y más prolongada, el acceso a una RB cobra mayor importancia social. Más aún, cuando es más creciente la debilidad o directa inexistencia de seguros de desempleo amplios y de larga duración.

2 ) La RB podría cumplir un papel muy importante en la recomposición del interés colectivo de la clase trabajadora y en las luchas de resistencia tanto para los que cuentan con representación organizada como para los que no. La RB no es una alternativa sustitutiva del salario y no debilita la defensa de los intereses de la clase trabajadora, sino que aparece como un instrumento que fortalece la posición de toda la fuerza de trabajo tanto en el mismo lugar de trabajo como en la propia búsqueda de empleo. Además, la RB supondría, en caso de tener que afrontar huelgas, una especie de caja de resistencia incondicional, y sus efectos para el fortalecimiento del poder de negociación de la clase trabajadora son fáciles de evaluar. La disponibilidad de una RB permitiría afrontar el conflicto laboral de una forma mucho menos insegura: a día de hoy, dependiendo de los días de huelga, los salarios pueden llegar a reducirse de forma difícilmente soportable si, como suele ocurrir para la inmensa mayoría de la clase trabajadora, no se dispone de otros recursos.


3) También la RB posibilitaría la reducción del riesgo a las personas que hayan emprendido proyectos de autoempleo. En una situación de crisis económica, la RB, además de suponer un instrumento que facilitaría las tareas de autoocupación, incluso la organización cooperativa de sus beneficiarios, también representaría una mayor garantía para poder hacer frente, aunque fuera parcialmente, a los que no tuvieran éxito con su pequeño negocio.
 

4) Una de las consecuencias más señaladas de la RB sería la erradicación de la pobreza. No sólo posibilitaría sacar a millones de personas de la pobreza, sino que construiría un soporte de protección para no recaer en ella. Después de casi 10 años desde que empezó la crisis, la pobreza es cada vez mayor.
 

5) Un tema muy debatido ante la crisis es la necesidad de sostener el consumo de las personas. De hecho, muchas personas tuvieron en los años del boom una capacidad de consumo por encima de sus ingresos laborales gracias a la inflación de precios de activos financieros y de créditos, especialmente hipotecarios pero también de consumo. Este consumo por endeudamiento en general no favorece a los grupos más pobres. Además, con el ajuste no sólo se terminan esos ingresos extras sino que los reducidos ingresos laborales deberán utilizarse en parte para pagar la deuda acumulada. La RB sería un estabilizador del consumo fundamental para sostener la demanda en tiempos de crisis, especialmente para los grupos más vulnerables. “Si se pone el dinero en manos de los que lo necesitan, es muy probable que el gasten, y eso es, exactamente, lo que necesitamos que pase”, por utilizar las palabras de Paul Krugman.


Pero estas razones que nos hablan de una mayor necesidad de una RB en una situación derivada de la crisis económica y de las políticas económicas puestas en funcionamiento una vez manifestada la crisis, chocan con la prioridad de los grandes partidos parlamentarios para adaptar las políticas económicas a la reducción del déficit público mediante grandes recortes de las partidas dedicadas a gastos sociales y servicios públicos.
 

Quizá sea éste el principal motivo de que la RB resulte cada vez más atractiva para muchas personas que provienen fundamentalmente de los movimientos sociales que intentan luchar y resistir las políticas económicas austericidas. Este dato es un factor que seguramente tomará más importancia en el futuro más inmediato.

Cada vez son más las personas convencidas de que la RB supondría, efectivamente, garantizar la existencia material de toda la población. Este objetivo directo me parece prioritario a cualquier otro. Me permito añadir otro importante efecto. Como es palmariamente notorio, una de las características fundamentales del funcionamiento económico es la gran capacidad de que dispone el capital para disciplinar a la población trabajadora. El factor principal de esta capacidad disciplinaria es la existencia de una gran parte de población trabajadora sin empleo. Cuando la posibilidad de despido se convierte en algo cada vez más frecuente en una situación de crisis, más dispuesta está la población trabajadora a aceptar condiciones laborales peores. El aproximado pleno empleo, cuando existía, comportaba un debilitamiento de esta disciplina empresarial. Quien lo dijo, desde el otro lado de la barricada, de forma ejemplar fue Alan Budd, asesor económico de Margaret Thatcher que en un momento de descuido llegó a decir que las políticas antiinflacionistas de los años 80 eran “una forma estupenda de elevar el desempleo y elevar el desempleo era una forma extremadamente deseable de reducir la fortaleza de las clases trabajadoras…”. Claridad de objetivos envidiable. La RB representaría una herramienta muy poderosa para debilitar esta capacidad disciplinaria del capital. Creo que, aunque pueda resultar muy paradójico, los sindicatos en general con alguna honrosa excepción, no han entendido la enorme capacidad de la RB para debilitar la disciplina que el capital puede imponer, e impone, en una situación de enorme desempleo.

¿Es la propuesta de la RB lo que antes decían muchos y ahora cada vez menos se atreven a decirlo en voz alta o a escribirlo: una locura? No, la RB es una propuesta racional y justa. El libro que ha escrito Antonio Piazuelo aporta razones en su defensa que vale la pena leer.

 

Barcelona, septiembre 2016

 

 

es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de sinpermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. Junto con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, pronto publicará un libro (DESC y Ed. Catarata) dedicado a todos los detalles de la financiación de la Renta Básica.
Fuente:
Cortes de Aragón, 2016