¿Qué tal una "renta de ciudadanía" en lugar de subsidios?

Hannah Fearn

13/04/2014

Deberíamos mirar de nuevo nuestro sistema de bienestar y considerar la idea de la renta básica o de ciudadanía - un pago mínimo de subsistencia otorgado a todo el mundo - en lugar de prestaciones condicionadas.

La campaña por una renta básica para todos argumenta que costaría menos que el sistema de subsidios.

La campaña por una renta básica para todos sostiene que el modelo costaría menos que nuestro complejo sistema de prestaciones,  eliminaría el estigma del apoyo del Estado y aumentaría la productividad.

La sociedad que nuestros políticos están perfilando está definida por la idea de "algo por algo". ¿Qué pasaría si, en cambio, nos dieran algo a cambio de nada? Una nueva campaña para un "ingreso ciudadano" se pregunta exactamente eso.

En sustitución del complejo y costoso sistema de subsidios, la renta de ciudadanía es un pago incondicional otorgado a cada individuo como un derecho de ciudadanía. No es una cifra elevada - apenas lo suficiente para sobrevivir por sí solo, y por debajo del salario mínimo - pero está diseñada para evitar que nadie caiga en la trampa de la pobreza. De manera convincente elimina el estigma del apoyo estatal. No hay ninguna diferencia entre un estudiante, una persona discapacitada, un jubilado y alguien que lucha por encontrar un empleo estable si todos compartimos el mismo punto de partida.

El concepto, debatido por primera vez en los años de entreguerras , fue entonces conocido como "crédito social" y tenía el apoyo de pensadores como Bertrand Russell, pero perdió interés después de la creación del Estado de bienestar. Pero como el actual sistema de bienestar está llegando a un punto de quiebra, la renta de ciudadanía está ganando apoyos, con figuras clave como la líder del Partido Verde Natalie Bennett y el diputado laborista John McDonnell con lo que el tema de nuevo regresa a la conciencia política.

La campaña por una renta básica para todos, dirigida por Citizen's Income Trust y Basic Income UK sostiene que el modelo en realidad costaría menos que nuestro sistema de prestaciones condicionadas. Éste sería pagado por la eliminación de los subsidios condicionados a los ingresos y por la reducción del umbral en el que los trabajadores comienzan a pagar el impuesto sobre la renta. Algunos partidarios también piden un impuesto sobre el valor de la tierra. Esto significaría que cada ciudadano podría beneficiarse de una renta básica de  7.000 £ (superior para los pensionistas y para las personas con discapacidades severas ) .

Los partidarios creen que una renta de ciudadanía nos uniría como sociedad, y pondría a los trabajadores en una posición más fuerte para negociar mejores condiciones laborales. Pero ¿no podría simplemente alentar la pereza, desplomar la productividad y paralizar la economía? Si todos tuviéramos suficiente dinero para sobrevivir, ¿por qué habríamos de trabajar en absoluto? De hecho, la evidencia sugiere lo contrario.

Un proyecto piloto financiado por Unicef ??introdujo una renta básica entre los adultos de ocho aldeas de Madhya Pradesh, India, pagada directamente en cuentas bancarias y cooperativas. No se permitieron alimentos como sustitutos. Durante su funcionamiento el trabajo remunerado aumentó, incluso en medio de esta comunidad empobrecida, y las mujeres mejoraron más que los hombres. El dinero en efectivo en los bolsillos condujo a inversiones a pequeña escala, tales como la creación de nuevas empresas.

Guy Standing, profesor de estudios sobre el desarrollo de la School of Oriental and African Studies, que estudió el modelo, escribió: "A diferencia de los sistemas de subsidios de alimentos que bloquean las estructuras económicas y de poder allí donde se aplican... la renta básica dio a los aldeanos más control de sus vidas, y proporcionó beneficiosos efectos en equidad y crecimiento”.

En el Reino Unido las prestaciones sociales se retiran cuando se encuentra un empleo, pero los ingresos personales pueden disminuir debido a que  las facturas que eran cubiertas por los subsidios tienen que ser pagadas, eliminando cualquier incentivo para trabajar (de ahí la introducción de penalizaciones en su lugar). Si todos tuviéramos derecho a una renta básica  y pudiéramos mantener el dinero adicional que ganamos para nosotros mismos, ¿qué podría ser más justo y más favorable a la productividad?

En el debate sobre la reforma del bienestar, se puede dar la sensación que cada faceta e idiosincrasia del Estado de bienestar ha sido diseccionada y analizada. Sin embargo, el principio de la condicionalidad -que sólo debemos obtener algo del estado si podemos probar sin duda que lo necesitamos - se mantiene intacto e indiscutido entre políticos que  simplemente juguetean con las reglas del juego.

Es difícil imaginar un clima político en el cual una renta de ciudadanía de pleno derecho sea siempre agradable al paladar. Pero esperemos que el reinicio de este oportuno debate nos lleve a cuestionar las ideas preconcebidas sobre el bienestar. Puede que no sea necesario volver al pasado, pero sin duda podríamos pensar más sobre el futuro del Estado de bienestar.

Hannah Fearn es una periodista especializada en temas sociales. Escribe habitualmente en The Guardian

Traducción para www.sinpermiso.info: Lluís Torrens Mèlich


Fuente:
The Guardian, 8 de abril de 2014