Reino de España: Con los estibadores habéis topado

Miguel Salas

Isaac Rosa

12/02/2017

Los estibadores amenazan con paralizar los puertos

Miguel Salas

Los estibadores de todos los puertos del Estado están en pie de guerra. El gobierno Rajoy les amenaza con un decreto ley que modificará todas sus condiciones de trabajo, desde salarios hasta contratación. Para los días 20, 22 y 24 de febrero está prevista una huelga que amenaza con paralizar todos los puertos, con lo que eso significa para la descarga de mercancías y la producción y el comercio de muchas empresas.  Por los puertos españoles pasa cerca del 60% de las exportaciones y el 85% de las importaciones españolas.

Para aprobar el decreto, el gobierno alega como excusa una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea por la que debían liberalizarse la contratación de trabajadores en el sector. Hasta ahora las empresas estaban obligadas a contratar a trabajadores a través de unas sociedades de gestión en las que están inscritos los más de 6.000 estibadores. La propuesta del gobierno consiste en liberalizar la contratación en un plazo de tres años, o sea, eliminar los empleos indefinidos y abrir ese sector a la contratación precaria. Durante esos tres años, las empresas estarían obligadas a contratar el 75%, el 50% y el 25% de las plantillas actuales, para pasar, posteriormente, a una liberalización total.    

La amenaza es más que evidente. Las actuales plantillas acabarán siendo despedidas y los salarios rebajados. Desde el gobierno, ya se ha lanzado la campaña desinformativa habitual. Dicen que los estibadores cobran unos 60.000 euros anuales. Los trabajadores declaran que su sueldo fijo es de unos 1.200 euros mensuales a los que hay que añadir complementos en función del trabajo realizado y las horas trabajadas. En una asamblea celebrada en Algeciras, uno de ellos declara: “El que está fuera solo quiere saber cuánto gano, pero no lo que trabajo”. Otro compañero añade: “Tampoco nadie habla de la fuerte siniestralidad que tenemos. He visto a muchos compañeros amputados o que han muerto aplastados”. Habrá que luchar, concluye: “Ya no lo hacemos por mantener el salario, si no por conservar nuestro trabajo”. Así están los ánimos ante el conflicto que se avecina.

El gobierno se ha inmiscuido en las negociaciones que los representantes de los estibadores y la patronal y empresas del sector estaban desarrollando. La Coordinadora de Estibadores, que representa a la mayoría de las plantillas de los puertos, acepta que debe modificarse el funcionamiento que rige actualmente, y por eso estaban negociando con la representación patronal. El 10 de febrero, una nota emitida por la Coordinadora informaba que habían acordado con 18 empresas las bases para una modificación acorde con los requerimientos de la Unión Europea.  “Primero fueron APM y TTIA, en Algeciras, después Best, la terminal de Hutchinson en Barcelona, y posteriormente le han seguido, también del puerto de Barcelona, Grimaldi Lines, Balearia, Comas y Ribas, Ergransa, Hijo de José Masiques, Sammer, Setram; de Castellón, Terminal Marítima del Grao; de Gandía, Navarro y Boronad; de Valencia, Valencia Terminal Europa, de Las Palmas, La Luz Market y Gedesport Atlantic y de Lanzarote, Terporlanz, estibadora los Mármoles y terminal Marítima de Arrecife, las que han entendido que se puede dar respuesta a los requerimientos del Tribunal de Luxemburgo desde el diálogo y la negociación en el sector, sin perder más de 6.000 puestos de trabajo.Las empresas mencionadas han firmado el acuerdo de reforma de la Ley de Puertos, motivada por la sentencia del Tribunal de Luxemburgo, consensuado con los estibadores. Recordamos que este documento es el negociado entre la ejecutiva de Anesco y la de Coordinadora, además de los otros sindicatos con representación en el sector, que finalmente no ratificó la asamblea de la patronal por la irrupción del ministro de Fomento y su Decreto antes de que culminara el proceso negociador.” O sea, que el gobierno quiere imponer condiciones más duras, más flexibizadoras, peores para los trabajadores. ¡Menudo diálogo el que practica el gobierno!

¿Quizás los puertos españoles no son rentables? No lo parece. El puerto de Algeciras es el segundo de contenedores más productivo de Europa. En la valoración internacional del tráfico portuario, España aparece en el décimo puesto mundial y el quinto de la Unión Europea. En los últimos años, y a pesar de la crisis, se han ido batiendo récords en el  movimiento de mercancías, 505 millones de toneladas en el 2016.

Tampoco es cierto, como pretende hacer creer el gobierno, que España sea el único país que mantiene esta forma de organización laboral en los puertos. La fuerza de los sindicatos de estibadores ha logrado mantener una estabilidad laboral y salarial en países como Alemania, Chipre, Suecia y Noruega, y en Bélgica están en proceso de negociación entre los trabajadores y la patronal.

Solidaridad

Los estibadores son un sector muy organizado, y ya han empezado a mostrar su solidaridad con los compañeros españoles. Jordi Aragunde, coordinador general de IDC (International Dockworker Council- Consejo Internacional de Estibadores) ha declarado que “prestará el apoyo incondicional a los trabajadores españoles. La lucha de los estibadores españoles es la lucha de los estibadores de todo el mundo. (El decreto)… es una ofensa contra miles de familias, despidos de centenares de trabajadores, minusvalorar el trabajo que se ha estado realizando hasta la fecha y poner en peligro la seguridad en los puertos”. El IDC prestará el apoyo incondicional a los trabajadores españoles y plantea movilizaciones y actuaciones en todo el mundo, ha señalado el Coordinador General del sindicato. “Somos más de 100.000 estibadores unidos en puertos de los cinco continentes y ya hemos demostrado que la unión hace la fuerza”.

A la Coordinadora han empezado a llegar mensajes solidarios de todo el mundo, desde Estados Unidos a Australia… También de la Federación de Trabajadores de los Puertos, que agrupa al resto de trabajadores que realizan su tarea en el área portuaria. También el primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, ha remitido una carta al ministro de Fomento pidiendo “que se mantenga el diálogo y se llegue a un acuerdo consensuado que respete la estabilidad y los derechos laborales”.

Esta movilización necesita de apoyo y solidaridad. Es una ocasión para evitar que el gobierno se salga con la suya, y también para limitar las imposiciones flexibilizadoras de la Unión Europea. Es la ocasión para una campaña unitaria de todos los sindicatos, de todas las organizaciones de izquierda para que no se imponga el decreto del gobierno y las organizaciones de estibadores y la patronal lleguen a un acuerdo. Como el PP no tiene mayoría en el Parlamento, es una ocasión para derrotarle, uniendo todas las fuerzas de la izquierda y buscando otros apoyos (Coalición Canaria ha dado su apoyo a los estibadores) para que el decreto no sea convalidado.

www.sinpermiso.info, 12 de febrero 2017

 

Prepárate para odiar a los estibadores

Isaac Rosa

Cada vez que un colectivo "privilegiado" pierde derechos, el efecto mariposa laboral nos acaba golpeando a todos

Hacía ya tiempo que no teníamos un colectivo de trabajadores al que odiar con todas nuestras fuerzas y poder gritarles "¡privilegiados!". Hemos odiado a funcionarios (¡parásitos!), mineros (¡subvencionados!), profesores (¡vagos, todo el día de vacaciones!), y por supuesto a los más odiables de entre los odiosos: los controladores aéreos, que tan buenos ratitos de odio nos dieron un verano.

Pero estamos de enhorabuena, porque en los próximos días nos van a echar un nuevo hueso: los estibadores de puerto. No sabíamos nada de ellos hasta ahora, solo que son los que cargan y descargan barcos; pero resulta que también son unos privilegiados. Ahora el Gobierno prepara un decreto para liberalizar la actividad, y los trabajadores están dispuestos a ir a la huelga para defender sus derechos. Perdón, quiero decir que "los privilegiados están dispuestos a chantajearnos para defender sus privilegios".

La secuencia es la habitual, la hemos visto muchas veces:

1.- Cogemos un colectivo que todavía no haya sucumbido a reformas laborales y precarización.

2.- Anunciamos recortes de sueldos y derechos, porque "lo manda Europa", y con el argumentario habitual: liberalizar, ganar competitividad, modernizar, crear empleo…

3.- Señalamos a los trabajadores como "privilegiados", "restos de un modelo anacrónico" (a ser posible del franquismo, para odiarlos más), y por supuesto "aristocracia sindical".

4.- Informamos a la ciudadanía de los privilegios (sueldos altos, eso lo primero).

5.- Rompemos la negociación, por muy avanzada que esté, y no les dejamos más salida que la huelga.

6.- Acusamos a los huelguistas de dañar un "sector estratégico".

7.- Lanzamos una campaña de desprestigio por tierra, mar y aire.

Además, hay que asegurarse de que los representantes sindicales no tengan voz, que ya sabemos lo manipuladores que son: si les dejamos, dirán que lo suyo no son privilegios sino derechos ganados en décadas de lucha, que la suya es una profesión especialmente dura y con alta siniestralidad, que hay otras opciones para cumplir con Europa, que los puertos son rentables y lo único que buscan gobierno y patronal es abaratar costes laborales (rebaja salarial ¡del 60%!, más horas de trabajo, flexibilidad laboral…).

Nada, ni caso. No escuchen a los trabajadores, que son capaces de convencernos. Yo ayer lo hice, atendí a sus razones, y me entraron dudas: a ver si van a tener razón… A ver si en realidad no son unos privilegiados… A ver si es que el único "privilegio" que tienen (el mismo "privilegio" que controladores, mineros o funcionarios; el mismo "privilegio" que hemos perdido la mayoría; el que les quieren quitar) es el "privilegio" de ser capaces de defender sus derechos, de tener conciencia de clase, organización y capacidad de lucha.

Tantas dudas me entraron que miré a ver qué sindicato es ese de los estibadores y descubrí que tiene unos principios que no parecen los propios de una mafia ni de una aristocracia insolidaria: una coordinadora que se define de clase, democrática, asamblearia, internacionalista y que defiende la solidaridad con toda la clase trabajadora (como demuestra su participación en sucesivas huelgas generales).

Uf, me ablandé, lo reconozco. Empecé a pensar que deberíamos apoyar la lucha de los estibadores. No por ellos, sino por nosotros: porque cada vez que un colectivo "privilegiado" pierde derechos, el efecto mariposa laboral nos acaba golpeando a todos. No ganamos nada y, a cambio, perdemos espacios de organización sindical que todavía resisten y que sirven como ejemplo.

Nada, un día tonto, en seguida se me pasa. En cuanto vea dos telediarios recordándome el sueldazo de los estibadores me sumaré otra vez al pelotón de odiadores. Hacedme sitio, que voy.

http://www.eldiario.es/zonacritica/estibadores_huelga_puertos_6_610748942.html

Sindicalista. Miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
(1974) Escritor, autor de novelas como "El vano ayer" (Premio Rómulo Gallegos 2005) y "El país del miedo", ha colaborado en varios medios de prensa escrita, digitales y radio. Su última novela es "La mano invisible".
Fuente:
Varias