Reino Unido: Sobre el referéndum en torno a la UE

Jeremy Corbyn

01/10/2015

Social Europe ha conseguido una copia del discurso que Jeremy Corbyn piensa pronunciar sobre el referéndum de la UE gracias a Denis MacShane, antiguo ministro para Europa del gobierno británico, y cuyo libro Brexit How Britain Will Leave Europe publicará IB Tauris.
 
Para mí, como socialista de toda la vida, Europa ha sido siempre una paradoja. La establecieron liberales y conservadores católicos en la década de 1950 como respuesta a los nacionalismos que destruyeron Europa en la primera mitad del siglo XX.
 
De izquierdas o socialista desde luego nunca lo fue y nunca lo ha sido. Hoy en día, Europa se encuentra firmemente en manos de los conservadores del Partido Popular Europeo, con funcionarios que controlan la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI.  
 
Sin embargo, por lo que respecta a toda esa Europa, es el único bloque regional del mundo en el que los derechos de los trabajadores están recogidos, en los tratados que gobiernan Europa y que defiende su tribunal supervisor.
 
En América del Norte hay un acuerdo de libre comercio (el ALCAN/NAFTA) entre los EE.UU., Canadá y México. Pero excluye todos los derechos de sus disposiciones. Los camioneros mexicanos transportan su cerveza Corona hasta la frontera entre México y los EE.UU. y allí tienen que descargar las botellas en camiones norteamericanos controlados por el proteccionista sindicato de camioneros con toda su dudosa historia [vinculada a la corrupción y el crimen organizado].  
 
A los trabajadores mexicanos no se les permite compartir la prosperidad de más al norte y, en consecuencia, se convierten en emigrantes económicos obligados a entrar ilegalmente en los EE.UU. O se dedican al narco-crimen, porque, a diferencia de Europa, no hay libre comercio ni libre movimiento a través de las fronteras.
 
Yo no quiero que surjan barreras a los camiones conducidos por trabajadores británicos y productos británicos fabricados por trabajadores británicos, que sería una de las consecuencias de que Gran Bretaña dejara la UE, como tantos diputados creen que debería suceder.  
 
No es ningún secreto que soy un convencido internacionalista. He visto más apoyo en el Parlamento Europeo a grandes causas internacionales de los derechos humanos y la justicia, de Palestina a Colombia, de lo que he visto en ningún Parlamento nacional, incluyendo el mío propio.
 
Yo me opongo a la actual ideología de austeridad de los conservadores del Partido Popular Europeo hoy dominante, que ha impuesto privaciones y perjuicios a muchos países europeos y, en el caso de Grecia, ha llevado a millones de personas a la pobreza.
 
Alemania consiguió que su deuda se cancelara en 1953 y Polonia en 1992, y a Irlanda le concedió George Osborne 10.000 millones de libras en el año 2010 para rescatar bancos corruptos y fraudulentos.
 
Es vergonzoso el castigo recibido por Grecia para dar satisfacción a la ideología de los economistas enamorados del conservadurismo económico austriaco de principios del siglo XX. Pero hago notar que mis amigos del Pasok y de Syriza no apoyan retirarse del euro, y no digamos ya de la UE. Tampoco Podemos en España. Son siempre los trabajadores y los pobres los que sufren cuando se devalúa su moneda y sube el precio de bienes y servicios esenciales.
 
Una vuelta a una Europa de divisas rivales puede ser el sueño de los especuladores de fondos de inversión que financian al UKIP y a los centros de expertos euroescépticos. Y no lo es.
 
Recomiendo a todo el mundo que lea el libro del profesor Ian Kershaw To Hell and Back. Europe 1914-1949, sólo sea para recordarnos cómo era una Europa capitalista, nacionalista, que cerraba fronteras, así como las guerras de exterminio de Europa en la primera mitad del siglo pasado.
 
Quiero una Europa diferente, pero contrariamente a David Cameron y Nigel Farage, no estoy dispuesto a arriesgar nuestra participación en Europa, de la UE al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sólo por dar gusto a los que sueñan con la vieja Europa de los nacionalistas europeos.
 
Quiero trabajar con partidos y pensadores progresistas y socialistas dentro y fuera del gobierno por un programa que relance el crecimiento en toda Europa basado en la justicia social y la inversión productiva.
 
Gran Bretaña puede aprender en la UE de muchos ejemplos acerca de formación obligatoria, colaboración social, sindicatos potentes y otras medidas que promueven la justicia social y socavan el credo de avaricia que anima a los tories de hoy.
 
Y cuando recuerdo la historia de los años 30s y escucho a conservadores del Partido Popular Europeo como el partido Fidesz de Hungría, que se niegan a aceptar refugiados, me preocupa que el ascenso de una Europa nacionalista, xenófoba, que cierra fronteras, esté más cerca de lo que pensamos.   
 
Esa es la razón por la que, pese a mis muchas reservas acerca de algunos aspectos de la gobernación de la UE, no apoyo la línea Tory-UKIP-Daily Mail de perpetua hostilidad a Europa que hemos visto crecer en poder e influencia en este siglo.
 
El UKIP es un brote surgido del Partido Conservador y nada hay en lo que dice Nigel Farage sobre Europa que no hayan dicho antes destacados conservadores en los últimos 15 años.
 
Si hay peligro de que el Reino Unido se salga de la UE – y lo hay – la culpa reside directa y completamente en William Hague, Iain Duncan Smith, David Cameron y la prensa propiedad de intereses extraterritoriales por haber creado esa inquina y aversión por la  UE en años recientes.
 
A Margaret Thatcher le gustaba citar a Clement Attlee, que denominaba a los referéndums “mecanismo de dictadores y  demagogos”. El referéndum del Brexit [posible salida de GB de la UE] anunciado en 2013 fue una estratagema cínica y oportunista para tratar de recuperar los votos que se habían ido de los conservadores al UKIP.  
 
Ahora se arriesga no sólo a aislar a Gran Bretaña de Europa sino a una nueva Gran Bretaña aislacionista que perderá influencia y autoridad en todos los foros mundiales.
 
Yo no quiero que pase esto. Pero el clamor de la patronal británica, la City y demás agrupaciones empresas en favor de un masivo debilitamiento de los derechos de esa Europa social, tal como existen en el Reino Unido gracias a nuestra pertenencia a la UE,  empujará sin duda a muchos millones de trabajadores y a sus sindicatos a votar para marcharse de la UE.
 
Si David Cameron se trae de la UE algún acuerdo que incluya la reducción de derechos en el lugar de trabajo, ¿qué ha de hacer un partido que representa el mundo del trabajo?
 
La pelota está firmemente en el tejado de David Cameron. Ha contribuido a alentar las pasiones antieuropeas en Gran Bretaña desde que el laborismo llegó al poder en 1997. Ha exigido repetidamente acabar o debilitar la Europa Social en Gran Bretaña. Ha convocado este plebiscito innecesario y peligroso por razones oportunistas. Carece de integridad o de finalidad respecto al lugar de Gran Bretaña como una destacada nación global que cuente con formar parte de una UE moderna, reformada, orientada al crecimiento y socialmente más justa.
 
Si cuando llegue la hora de votar en el referéndum, el resultado es el aislamiento de Gran Bretaña, la responsabilidad será entonces de David Cameron. El laborismo apoyará la pertenencia a una UE que defienda la democracia, los derechos humanos, la solidaridad internacional y un trato justo a los trabajadores.
 
Este referéndum innecesario ha sido convocado por David Cameron y sólo él puede perderlo. El laborismo no puede ganarlo por él. La responsabilidad de mantener a Gran Bretaña en Europa la tiene Cameron, nadie más.

Veterano diputado por el distrito londinense de Islington Norte, es desde el pasado 12 de septiembre el flamante líder del Partido Laborista británico.
Fuente:
Social Europe Journal, 28 de septiembre
Traducción:
Lucas Antón