Revoluciones de colores, geopolítica y oleoductos

F. William Engdahl

25/07/2005

Después de una breve caída del precio del barril por debajo de los $50, el crudo ha roto precedentes manteniéndose por encima de $60 dólares el barril, tendencia que, probablemente, siga acentuándose. En ese contexto, pudiera pensarse que la inauguración de un nuevo y significativo oleoducto para bombear el crudo desde el Caspio a los mercados mundiales podría atenuar la incontenible alza de los precios.

Sin embargo, aún cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo convino el pasado 15 de junio en elevar la actual producción de barriles por día (bpd) en 500.000, el resultado fue que los precios futuros del  crudo de NYMEX, lejos de caer, subieron. Se estima que la demanda mundial del crudo en la segunda mitad de 2005 supere en 3 millones de barriles al día, como promedio, las producciones de la primera mitad del año.

El petróleo ha pasado a ser el tema central de la proyección de toda operación política y militar del mundo, aún cuando no siempre se reconozca abiertamente.

El oleoducto del Caspio abre una caja de Pandora

En este contexto, cabe señalar la significación integral que tiene la apertura en mayo reciente del oleoducto  que corre desde Bakú a Ceyhan, Turquía. Con un recorrido de 1.762 kilómetros, el oleoducto se terminó algunos meses antes de lo previsto.

  

El oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC) se comenzó a construir en 2002, luego de cuatro años de intensos debates internacionales. Su costo fue de unos 3.6 mil millones de dólares, convirtiéndolo en uno de los oleoductos más costosos conocidos. El principal financiador del proyecto fue British Petroleum (BP), cuyo presidente, Lord Browne, es unos de los consejeros más cercanos al Primer Ministro de Gran Bretaña Tony Blair. La BP construyó el oleoducto en sociedad con la Unocal de los EE.UU. y la Turkish Petroleum Inc., entre otros accionistas.

No será hasta finales de septiembre que se disponga de los 10.4 millones de barriles necesarios para comenzar la entrega del crudo al puerto turco de Ceyhan en el mar Mediterráneo. Ceyhan está convenientemente ubicada cerca de la base aérea Incirlik de los EE.UU. El  oleoducto BTC ha sido una prioridad estratégica de los EE.UU. desde que el Presidente Bill Clinton respaldara por primera vez el proyecto en 1998. De hecho, cabe destacar la presencia en las ceremonias inaugurales del oleoducto, el pasado mayo, del Secretario de Energía de los EE.UU., Samuel Bodman, quien hizo entrega de una nota personal de felicitación del Presidente de los EE.UU., George W. Bush.

Es importante tener en cuenta los dos principales bloques que, en materia  de energía, han surgido a partir, sobre todo, de que la ex Unión Soviética se desmembrara propiciando la participación extranjera, en particular de los EE.UU., en la región petrolera centroasiática del Caspio con su compleja fachada política.

Estos son, por un lado, la alianza entre EE.UU., Turquía y Azerbaiyán y a partir de la revolución "Rosa" también Georgia - ese pequeño, pero estratégico país, ubicado directamente en la ruta del oleoducto. En contraposición con este bloque en lo que respecta a los criterios acerca de donde debe ubicarse el oleoducto que transportará el petróleo proveniente del Caspio, se encuentra Rusia, país que, hasta 1990, controlaba toda la zona del Caspio, exceptuando el litoral correspondiente al Irán. En la actualidad, Rusia ha cultivado una débil pero bien definida alianza con Irán y Armenia, que se contrapone al grupo que encabezan los EE.UU. Para comprender los acontecimientos que tienen lugar en la región desde 1991 es necesario reconocer estas dos asociaciones y sus respectivos campos de acción.

Ahora que el oleoducto BTC finalmente se ha terminado y que la ruta a través de Georgia ha quedado firmemente en manos que favorecen a Washington, condición previa esencial para terminar el oleoducto, la pregunta que conviene hacerse es ¿cómo reaccionará Moscú? ¿Tiene el Presidente Vladimir Putin otra alternativa que no sea la reciente opción nuclear?

Una estrategia clara

En los últimos meses, se ha hecho evidente el patrón geopolítico predominante. Uno a uno, los anteriores estados soviéticos han sido reemplazados, con apoyo y financiamiento abierto o encubierto, por regímenes que favorecen a Washington, sobre todo los estados ubicados estratégicamente en las posibles rutas del oleoducto desde el Mar Caspio.

Ucrania está ahora, más o menos, en manos de un régimen "democrático" apoyado por Washington. Al frente se encuentran Viktor Yushchenko y su prima multimillonaria, la Primera Ministra Yulia Timoshenko, conocida en Ucrania como la "princesa del gas" por la fortuna que hizo como funcionaria del gobierno, supuestamente a partir de la firma de cuestionables acuerdos con el anterior ministro de energía de Ucrania, Pavlo Lazarenko, y con la Gazprom. La credibilidad interna del gobierno de Yushchenko está comenzando, según se informa, a debilitarse en la medida en que la euforia de la revolución "anaranjada" de Ucrania va siendo reemplazada por las realidades económicas. Sin embargo, el 16 de junio, en Kiev, Yushchenko celebró una reunión especial del Foro Económico Mundial de Davos para discutir acerca de posibles inversiones en la "nueva" Ucrania.

En la reunión de Kiev, el gobierno de Timoshenko anunció que planea construir un nuevo oleoducto y un nuevo gaseoducto desde el Caspio a través de Ucrania hasta Polonia, con lo cual disminuiría la dependencia de Ucrania de los suministros de petróleo y gas procedentes de Moscú. Timoshenko también dio a conocer que el gobierno ucraniano estaba en negociaciones positivas con Chevron, la compañía que la Secretaria del Estado de los EE.UU., Condoleezza Rice, propusiera anteriormente para que ejecutara el proyecto.

Es evidente que tal proyecto va diametralmente en contra de los intereses regionales de Rusia. Una de las razones por las cuales Washington apoyó tan firmemente a Yushchenko el año pasado fue para contrarrestar una decisión por parte del gobierno y parlamento de Kuchma de invertir el flujo del oleoducto Brody-Odessa de una ruta prevista desde el puerto del Mar Negro a Polonia. La ruta inicial de Odessa-a-Polonia habría posibilitado a Ucrania un vínculo con occidente. Ahora Ucrania está discutiendo con Chevron para construir un nuevo oleoducto que cumpla el mismo objetivo. Actualmente, el 80% de la energía que recibe el país proviene de Rusia.

Existe un segundo proyecto en negociación que el Gobierno de Ucrania y NAK (Naftogaz Ukrainy) sostienen con France's Gaz de Francia con miras a construir un gaseoducto que transportaría el gas natural desde Irán para, así, sustituir el gas procedente de Rusia. De materializarse este proyecto redundaría en un debilitamiento casi simultáneo de los lazos de interés mutuo entre Rusia e Irán, así como entre Rusia y Francia.

El mismo día de la conferencia de Kiev, el gobierno de Kazajstán declaraba en una conferencia de inversionistas internacionales en Almaty que también estaba en negociaciones con Ucrania para encauzar el petróleo kazajo a través del recientemente propuesto oleoducto ucraniano hacia el Báltico. Chevron es el consorcio más importante en el desarrollo de petróleo kazajo  dentro de Tengiz. Dada la naturaleza política  del "gran petróleo" para EE.UU., es más que probable que la Secretaria de Estado, Rice, el vicepresidente Dick Cheney y la administración en Washington estén desempeñando un activo papel en las negociaciones del oleoducto de Ucrania. La revolución "Naranja", por lo menos desde el punto de vista de sus patrocinadores en Estados Unidos, guarda muy poca relación con la democracia verdadera; lo que sí resulta obvia es su estrecha vinculación con intereses militares y petro-geopolíticos.

Oleoductos y los lazos  EE.UU.-Azeri

El oleoducto Bakú-Ceyhan fue proclamado originalmente por BP y otros como el proyecto del siglo. El anterior asesor de seguridad nacional de los EE.UU., Zbigniew Brzezinski, asesor de la BP durante la Administración Clinton, exhortaba a Washington a apoyar el proyecto. De hecho, fue Brzezinski quien viajó a Bakú en 1995 extraoficialmente, en nombre de Clinton, a reunirse con el entonces presidente de Azeri, Haidar Aliyev, a fin de negociar las nuevas rutas independientes del oleoducto de Bakú, incluido el que posteriormente se convertiría en el oleoducto BTC.

Brzezinski también es uno de los miembros de la impresionante pero poco conocida Cámara de Comercio EE.UU.-Azerbaijan (USACC). El jefe de la USACC en Washington es Tim Cejka, presidente de la ExxonMobil  Exploration. Otros miembros del Consejo de la USACC incluyen a Henriy Kissinger y  James Baker III, el hombre que en el 2003 fue personalmente a Tbilisi a decir a Eduard Shevardnadze que Washington quería que renunciara a favor del presidente georgiano Mikhail Shaakashvili, quien fue entrenado en los Estados Unidos. Brent Scowcroft, anterior asesor de seguridad nacional de George H W Bush, es otro de los miembros de la USACC. El propio Cheney era miembro del Consejo antes de pasar a ser vicepresidente. Es difícil imaginar un equipo de mediadores geopolíticos mas poderoso Este grupo de destacados individuos no dedicarían, por supuesto, ni un minuto de su tiempo si la zona no fuera de la mayor importancia estratégica  y geopolítica para los Estados Unidos, o si no se justificara con poderosos intereses en la zona.

Ahora que el oleoducto BTC hasta Ceyhan está concluido, se analiza una segunda fase del oleoducto, que correría bajo el mar, para unir potencialmente el Caspio con Kazajstán y  Turkmenistán, con sus ricas reservas de gas, dirigiendo esa energía lejos de China hacia occidente en una ruta controlada por Gran Bretaña y los Estados Unidos.

En este contexto, cabe destacar que el propio Bush  viajó a Tbilisi  el 10 de mayo para dirigirse a una muchedumbre en la Plaza de la Libertad,  y promover su reciente campaña de guerra a la tiranía en la región. En su intervención el Presidente elogió las "revoluciones coloreadas", promovidas por los Estados Unidos desde Ucrania hasta Georgia. Bush también atacó la división de Europa en 1945 promovida por Franklin D Roosevelt en Yalta. Bush hizo la sorprendente declaración siguiente: "nosotros no vamos a repetir los errores de otras generaciones,  pasándoles la mano o excusando a las tiranías y sacrificando la libertad en la vana búsqueda de estabilidad", dijo el presidente. "Hemos aprendido nuestra lección; la libertad no debe ser malgastada. A la larga, nuestra seguridad y estabilidad verdaderas dependen de la libertad de otros."  Y continuó diciendo el Presidente, " Ahora vemos encendido ese mismo deseo de libertad en los corazones de los jóvenes a lo largo del Cáucaso,  de  Asia central y de todo el Medio-oriente. Están exigiendo su libertad - y la tendrán."

¿Cual será el color de la revolución en Azeri?

No es de sorprender que los nacientes grupos de la oposición en el Cáucaso reconocieran en aquel discurso una señal de "¡en sus puestos, listos, fuera!". En Azerbaiján, cuatro organizaciones juveniles, a saber,  Yokh! (¡No!) Yeni Fikir (Nuevo Pensamiento), Magam (Es Hora) y el Movimiento Naranja de Azerbaiján, se unieron a la naciente oposición, tal y como sucediera en Georgia, Ucrania y Serbia, en donde las respectivas embajadas de los Estados Unidos y, muy en particular, operativos especialmente entrados pertenecientes a organizaciones no gubernamentales, orquestaron los cambos que propiciaron el establecimiento de regímenes pro Estados Unidos, con la inestimable ayuda de la US National  Endowment For Demodracy, de la Freedom House y de la Soros Foundations.

En opinión de la prensa de Bakú, las cuatro organizaciones opositoras en Azeri citaban como modelos a las organizaciones siguientes: Pora  (Es hora) de Ucrania; Kmara (Basta)  de Georgia y Otpor (Resistencia) de Serbia. Los grupos de oposición también consideraban que el discurso pronunciado por el Presidente Bush en ocasión de su encuentro con el líder Vladislav Kashiv en Bratislava en febrero era una señal de que Washington apoyaba su causa.

Pareciera que en Washington el mismo equipo de expertos responsable de propiciar el cambio de regímenes se esté preparando para una nueva "revolución de color" en Azerbaiján durante las elecciones de noviembre próximo, del mismo modo que apoyaron recientemente otras revoluciones de color.

En 2003, al fallecer el ex presidente de Azeri, Haidr Aliyev, su hijo Ilham Aliyev, conocido por su conducta displicente, ocupó la presidencia tras organizar de unas elecciones de marcado carácter fraudulento que Washington legitimó porque Aliyev era "nuestro tirano" quien, coincidentemente, ya tenía sus manos en la llave del petróleo de Bakú.

Ilham -quien fuera presidente de la compañía petrolera estatal SOCAR –está  vinculado a la línea de poder de su padre y, evidentemente, no parece ser el indicado para la política a seguir con respecto al nuevo oleoducto. Quizás aspire a una tajada mayor, lo cierto es que tanto el gobierno de Blair en GB como el Departamento de Estado de los Estados Unidos  están poniendo dinero en manos de grupos opositores en Azeri similares a Otpor en Ucrania. El embajador de los Estados Unidos, Reno Harnish, ha declarado que Washington esta dispuesto a financiar  "encuestas a la salida de las urnas" en las próximas elecciones. Cabe recordar que en Ucrania éste fue el factor que llevó a la oposición al poder.

Moscú sigue muy de cerca los acontecimientos que tienen lugar en Azari. El 26 de mayo, el diario moscovita Kommersant publicó "El oleoducto trasladará petróleo desde oriente hasta occidente, al tiempo que el espíritu de las 'revoluciones de color' fluye en sentido inverso." Mas adelante, en el propio artículo se señalaba que los gobiernos occidentales deseaban promover la democratización en Azerbaiján  con el objetivo de proteger las considerables inversiones hechas en el oleoducto. Sin embargo, esto sólo es una parte del juego estratégico; la otra es lo que los estrategas del Pentágono denominan "negativa estratégica."

Hasta hace relativamente poco tiempo, los Estados Unidos habían apoyado la corrupta y despiadada dictadura de los Aliyev, ya que la familia Aliyev sirvió a los designios geopolíticos de Estados Unidos para el área, aun cuando Haider Aliyev había sido  un oficial de carrera de la KGB en tiempos de Mijail Gorvachev. En ese contexto, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donal Rumsfeld, viaja el 2 de abril a Bakú, su segunda visita en cuatro meses, para analizar su solicitud de crear una base militar estadounidense en Azerbaiján como parte del nuevo emplazamiento de enclaves militares en el globo, incluidos Europa, el Medio Oriente y Asia,

El Pentágono ya ejerce un control de facto sobre el ejército de Georgia a través de sus oficiales de las Fuerzas Especiales (US Special Forces). Georgia, por su parte, ha solicitado ser miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Ahora, los Estados Unidos tratan de establecer sus bases en Azerbaiján, próximas a Rusia y a Irán.

El Pentágono también ha designado $100 millones de dólares para construir una Guardia del Caspio para efectivos militares especiales,  con el claro objetivo de vigilar el nuevo oleoducto BTC, aun cuando el oleoducto fue deliberadamente construido bajo tierra para que fuera menos vulnerable – y también más costoso. Una parte de ese dinero se destinaría a la construcción en Bakú de un centro de mando equipado con radar,  capaz de controlar todo el trafico marítimo por el Mar Caspio. Los Estados Unidos quieren establecer bases en Azerbaiján lo cual, obviamente, será interpretado en Moscú y Teherán como  una provocación estratégica.

Detrás de todas estas maniobras por parte de Washington y 10 de Downing Street,  en Londres se destaca como estrategia fundamental el control geopolítico sobre la región euroasiática. Es cada vez mas evidente que  no solo la Rusia de Putin es el blanco de la nueva estrategia de Washington de "guerra contra el tirano", sino que, para muchos está muy claro ahora que uno de los objetivos a mayor escala de Washington en la zona euro-asiática es adelantarse  a Osama bin Laden y sus "huéspedes de caverna."

En el colimador de la actual estrategia de Washington están numerosas repúblicas euroasiáticas de la antigua Unión Soviética que no poseen reservas de gas o petróleo pero que resultan de gran importancia estratégica y geopolítica para los designios de dominio de Washington sobre la futura Eurasia.

En ese contexto, China figura como su núcleo geopolítico, económico y militar. Tal afirmación se hace obvia de sólo observar el mapa de Eurasia y ubicar los países donde se han desarrollado revoluciones "coloreadas" patrocinadas por los Estados Unidos. Al este del mar Caspio, Washington ejerce algún de tipo de control sobre Pakistán, Afganistán y, potencialmente, sobre Kirguizistán, Uzbekistán y Kazajstán. Todas estas naciones conforman una barrera potencial controlada por los Estados Unidos y que fungiría de barrera ente China y Rusia y los recursos energéticos de Irán y el Caspio. Washington no va, precisamente, a facilitar a China el fácil acceso por tierra ni a Rusia, ni al Medio Oriente y a las reservas de gas y petróleo del Mar Caspio.

Qué camino para Kirguizistán?

Desde principios del 2005 cuando en Kirguizistán se produjeron una serie de protestas en contra de la legitimidad de las elecciones parlamentarias de febrero y marzo, esta república pasó a engrosar la creciente lista de republicas euroasiáticas sobre las cuales se cernía la amenaza de producirse un cambo de régimen o revolución de color.  El éxito obtenido durante la llamada "revolución tulip" por el ex premier de Kirguizistán, Kurmanbek Bakiev,- quien pasó a ser presidente interino hasta las elecciones presidenciales de julio, sobre el depuesto presidente Askar Akayev, propiciaron inevitables comparaciones  con la revolución "naranja" de Ucrania y la revolución "rosa" de Georgia.

Radio Libertad de Washington ha dedicado grandes espacios a explicar que la oposición en Kirguizistán no es una operación de los Estados Unidos, sino un fenómeno popular genuinamente espontáneo. Sin embargo, los hechos narran una historia diferente de la de Radio Libertad. En opinión de periodistas de importantes órganos de prensa de los Estados Unidos, entre ellos Craig Smith del New York Times y Philip Shishkin del Wall Street Journal, la oposición en Kirguizistán ha recibido "algo más que una pequeña ayuda de amigos en los Estados Unidos", parafraseando la canción de los Beatles.  En virtud de la Ley de Apoyo a la Libertad (Freedom Support Act) del Congreso de los Estados Unidos, el empobrecido Kirguizistán recibió un total de 12 millones de dólares procedentes de fondos del gobierno para construir la democracia en ese pías. Con ese dinero ciertamente se puede comprar  mucha democracia en un país económicamente desollado como Kirguizistán.

Edil Baisolov, en evidente alusión a la generosidad de Washington, se vanagloriaba en un comentario hecho durante las protestas antigubernamentales de febrero y marzo recientes de que "esto hubiera sido imposible, de no haber sido por esa ayuda." Según escribe el periodista Smith del New York Times, la organización de Baisolov, la Coalición para la Democracia y los Derechos Civiles, es financiada por  el Instituto Democrático Nacional para Asuntos Internacionales (Nacional Democratic Institute for Internacional Affairs), una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington, que es a su vez financiada por el Departamento de Estado que preside la Sra. Rice. Baisolov declaró a Radio Libertad que había estado en Ucrania para presenciar las tácticas de la revolución ¨naranja¨, de donde tomó inspiración.

Pero eso no es todo. Todo el elenco de personajes de la democracia ha estado muy ocupado en Bishkek y otros brindando apoyo a democracias al estilo americano y oponiéndose a "tiranías anti americanas." La Freedom House de Washington generosamente financió  la prensa independiente de Bishkek, en donde se imprime el periódico de la oposición, MSN, según su fuente en el lugar, Mike Stone.

Freedom House es una organización  con un nombre altisonante y una historia que se remonta a la década de 1940,  cuando surgiera para apoyar la creación de la OTAN. El presidente de Freedom House es James Woolsey, ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), quien ha dado en llamar a la serie de cambios de regímenes que vienen teniendo lugar desde Bagdad hasta Kabul como "la IV Guerra Mundial." Entre sus ejecutivos figuran también  el omnipresente Zbigniew Brzezinski,  el ex secretario de comercio de la administración Clinton, Stuart Eixenstat, y el asesor de seguridad nacional, Anthony Lake. Freedom House cuenta entre sus colaboradores con el apoyo financiero de USAID, US Information Agency, la Soros Foundation y la Nacional Endowment for Democracy.

Una de las numerosas organizaciones no gubernamentales que participa activamente en la promoción de la nueva democracia en Kysgystan es la Sociedad Civil contra la Corrupción financiada por la Nacional Endowment for Democracy (NED). Esta organización, que ha sido, junto con la Freedom House, el centro de las principales revoluciones de "colores" ocurridas recientemente, fue creada durante la administración de Ronald Regan para que funcionara como una CIA de facto, pero privatizada, de modo que pudiera tener más libertad de acción, o lo que la CIA gusta de llamar "innegabilidad plausible." El presidente de la NED, Vin Weber, un ex congresista republicano, es un aliado del neoconservador Bill Bennet. A la cabeza de esta organización desde i984 se encuentra Carl Gershman, quien anteriormente era un especialista de Freedom House. También ocupa un cargo dentro de la junta directiva de NED el General Wesley Clark de la OTAN,  quien dirigió el bombardeo de Serbia por parte de los Estados Unidos en 1999. Allen Weinstein, quien participó en la redacción de la legislación que amparaba la creación de la NED, declaró en 1991 lo siguiente: "Mucha de las cosas que hacemos hoy se hacían de forma encubierta por la CIA  hace 25 años."

En esta enumeración no puede pasarse por alto el papel del Soro´s Open Society Institute, sobre todo en la revolución tulipán que está teniendo lugar en  Kirguizistán. Este Instituto también facilitó dinero a las revoluciones de colores en Serbia, Georgia y Ucrania. Al frente de la Sociedad Civil en contra de la Corrupción en Kyrgystán, se encuentra Toleran Ismailova, quien estuvo a cargo de la traducción y distribución del manual revolucionario empleado en  Serbia, Ucrania y Georgia, escrito por Gene Sharp, quien a su vez pertenece a una Institución en Boston que lleva el interesante nombre de Albert Einstein Institution. El libro de Sharp no es más que un manual de  cómo llevar a cabo las revoluciones de color es, y cuyo título es From Distartorship to Democracy (de la Dictadura a la Democracia). En él se dan pautas a seguir  para la resistencia no violenta, como desplegar banderas con "colores simbólicos" y ejercer la desobediencia cívica.

El libro de Sharp es virtualmente la Biblia de las revoluciones de colores, una especie de manual de "cambio de régimen para marionetas." Sharp creó su Instituto Albert Einstein en 1983 con el respaldo de la universidad de Harvard. Es financiado a través de la NED por el Congreso de los Estados Unidos y la Soros Foundation, y tiene por objetivo entrenar a personas y profundizar en el conocimiento de los ideales de "no-violencia, como forma de enfrentamiento bélico." Sharp ha trabajado con la OTAN y la CIA durante muchos años en el entrenamiento a operarios en Myanmar, Lituania, Serbia, Georgia, Ucrania y Taiwán, e incluso en Venezuela e Irak.

Resumiendo, casi todos los regímenes que han sido blanco de golpes con respaldo de los Estados Unidos en los últimos 20 años han contado con la participación de Gene Sharp y, generalmente, de su asociado, el Coronel Robert Helvey, un especialista retirado de la Inteligencia del Ejército de los Estados Unidos. Cabe destacar que Sharp estuvo en Beijing dos semanas antes de que se produjeran las manifestaciones juveniles en la plaza Tiananmen en 1989. El Pentágono y la Inteligencia de los Estados Unidos han refinado el estilo de golpes no violentos de este tipo.  Los planificadores de la RAND lo denominan "swarming", o ataques en enjambres, en clara alusión a los enjambres de jóvenes  que suelen estar vinculados mediante servicios de correos electrónicos y páginas web propias, pudiendo así por esta vía ser movilizados mediante una orden de desestabilización de un régimen dado.

Entonces... ¿Uzbekistán?

El tiránico presidente de Uzbekistán Islam Karimov se había perfilado temprano como a firme amigo de la "guerra contra el terror" de Washington y había ofrecido una antigua base aérea soviética para las acciones militares de los EE.UU., incluido el ataque contra el Talibán en Afganistán a finales del 2001. Muchos consideraban a Karimov demasiado cercano a Washington como para estar en peligro. A los ojos de Washington, el presidente uzbeco se había tornado un tirano "bueno".

Eso ya tampoco es algo seguro. En mayo, Rice exigió que Karimov instituyera "reformas políticas" luego de violentas sublevaciones en prisiones y posteriores protestas por las condiciones imperantes en la región del valle de Ferghana, en Andijan. Karimov se ha resistido ferozmente a una investigación independiente sobre acusaciones de que sus tropas dispararon contra manifestantes desarmados y dieron muerte a centenares de ellos. Insiste en que las sublevaciones fueron causadas por fundamentalistas musulmanes radicales "externos", aliados al Talibán, que tenían la intención de establecer un califato islámico en el valle de Ferghana, limítrofe con Kirguizistán.

Aunque la deposición de Karimov no está clara aún, en Washington importantes partidarios de la reforma "democrática" de Karimov han pasado a ser hostiles opositores. Como expresara un comentarista estadounidense, "el carácter del régimen de Karimov no puede seguir ignorándose por respeto a la utilidad estratégica de Uzbekistán". Karimov  ha sido escogido para una revolución de colores en la incesante "guerra contra las tiranías" declarada por Washington.

A mediados de junio, el gobierno de Karimov anunció cambios en los términos para la utilización por EE.UU. de la base aérea militar en Karshi-Khanabad, incluyendo la prohibición de vuelos nocturnos. Karimov se va avercando a visiblemente a Moscú, y recibió también una cálida bienvenida en Beijing a fines de mayo, con alfombra roja y saludo de 21 cañonazos. En reunión de la OTAN en Bruselas, esta pasado junio, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Ivanov, apoyó a Karimov afirmando que no había necesidad de una investigación internacional sobre lo sucedido en Andijan.

Tayikistán, fronteriza con Afganistán y con China, es hasta ahora la única república de Asia Central que no ha atravesado por una revolución de colores encabezada por EE.UU. No es que no se haya intentado. Hace ya varios años que Washington busca apartar a Dushanbe de sus estrechos vínculos con Moscú, para lo cual ha recurrido a la "zanahoria" económica de apoyo estadounidense a la incorporación de Tajik a la Organización Mundial de Comercio como miembro. Beijing también ha estado activo. China recientemente incrementó su ayuda militar a Tayikistán y está deseosa de fortalecer sus vínculos con todas las repúblicas de Asia Central que se encuentran entre ella y los recursos energéticos euroasiáticos al oeste, desde Rusia hasta Irán. Es mucho lo que está en juego para una China que depende del petróleo.

Washington juega a la carta china

La única potencia euroasiática con potencial de crear una combinación estratégica que pudiera dar jaque mate al dominio global de los EE.UU. es China. Sin embargo, China tiene un talón de Aquiles que Washington conoce muy bien: el petróleo. Hace diez años, China era un exportador neto de petróleo; hoy es el segundo mayor  importador, detrás de los EE.UU.

La demanda energética de China crece a un ritmo de más del 30% anual. China ha tratado febrilmente de asegurarse fuentes a largo plazo de petróleo y de gas, sobre todo desde que la guerra de Iraq dejó claro para Beijing que Washington se había lanzado a controlar y militarizar la mayoría de las más importantes fuentes de petróleo y de gas en el mundo. Una nueva dificultad que se presenta en la búsqueda del oro negro –el petróleo— es la clara confirmación de que muchos de los campos petrolíferos más grandes del mundo están en declive, mientras que los nuevos descubrimientos no alcanzan a substituir los volúmenes ya agotados. Ese escenario sólo puede conducir a la guerra. La pregunta sería, ¿con qué armas?

En meses recientes, Beijing ha firmado importantes acuerdos petroleros y económicos con Venezuela e Irán. Lanzó una oferta a una gran compañía canadiense del campo de los recursos, y más recientemente hizo una audaz propuesta de compra a Unocal de California, socio en el oleoducto BTC del Caspio. Chevron rápidamente interpuso su propia contra-propuesta, buscando bloquear la de China.

Beijing también recientemente ha dado mayor prominencia a la llamada Organización de Cooperación de Shangai, o SCO por sus siglas en inglés. Lanzada hace cuatro años, la SCO está integrada por China, Rusia, Kazajstán, Uzbekistán, Kirguizistán y Tayikistán. No causa sorpresa que figuren éstos entre los estados que son victimas de tentativas de golpes de estado "suaves" o revoluciones étnicas apoyadas por EE.UU. Entre los invitados a la reunión de la SCO de julio se incluye a la India, Pakistán e Irán con estatus de observador.

En junio, los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, China y la India sostuvieron una reunión en Vladivostock donde destacaron el papel que tiene asignadas las Naciones Unidas, una maniobra que apunta claramente a Washington. La India también discutió su proyecto de invertir y desarrollar Sakhalin I, en el Lejano Oriente ruso, donde ha invertido ya cerca de mil millones de dólares en el desarrollo del petróleo y el gas. Es significativo también que en la reunión Rusia y China dejaran resuelto un conflicto fronterizo de décadas, y que dos semanas después. en Beijing, discutieran sobre cómo desarrollar los recursos de la Siberia rusa.

Una ojeada detenida al mapa de Eurasia indica qué es aquí lo vital para China, y por lo tanto, para la dominación futura de Eurasia por parte de Washington. La meta no es sólo rodear estratégicamente a Rusia con toda una serie de bases de la OTAN, desde Camp Bond Steel en Kosovo pasando por Polonia, Georgia, posiblemente Ucrania y la Rusia Blanca, que permitirían a la OTAN controlar los vínculos energéticos entre Rusia y la Unión Europea.

La política de Washington abarca ahora una serie proyectos de golpes de estado "democráticos" o "suaves", que cortarían estratégicamente a China el acceso a las vitales reservas de petróleo y gas del Caspio, incluyendo Kazajstán. La anterior ruta comercial del Gran Camino Asiático de la Seda pasaba por Tashkent en Uzbekistán y Almaty en Kazajstán por razones geográficamente obvias, en una región rodeada de grandes cordilleras de montañas.

El control geopolítico de Uzbekistán, de Kirguizistán y de Kazajstán permitiría controlar las rutas potenciales de oleoducto entre China y Asia Central, de la misma forma que rodear a Rusia de bases permite el control de oleoductos y otras conexiones entre ésta y Europa Occidental, China, la India y el Medio Oriente.

En este contexto, vale la pena volver a citar el revelador artículo de Zbigniew Brzezinski en la revista Foreign Affairs de Septiembre/October de 1997:

"Eurasia alberga a la mayoría de los estados más políticamente activos y dinámicos del mundo. Históricamente, todos los pretendientes al poder global se originaron en Eurasia. Los aspirantes a la hegemonía regional más populosos del mundo, China y la India, están en Eurasia, como también están los que potencialmente podrían desafiar política o económicamente la primacía estadounidense. Después de los EE.UU., las siguientes seis economías más grandes y que más gastan militarmente están allí, como también están todas las potencias nucleares declaradas del mundo excepto una y todas las no declaradas excepto una. Eurasia representa el 75% de la población mundial, el 60% de su PIB [producto interno bruto] y el 75% de sus recursos energéticos. En conjunto, el poder potencial de Eurasia eclipsa incluso al de EE.UU.

"Eurasia es el supercontinente axial del mundo. Una potencia que domine Eurasia, ejercería una influencia decisiva sobre dos de las tres regiones económicamente más productivas del mundo, Europa Occidental y Asia del Este. Un vistazo al mapa también sugiere que un país con predominio en Eurasia controlaría casi automáticamente el Oriente Medio y África. Con Eurasia fungiendo ahora como decisivo tablero de ajedrez geopolítico, no basta ya con articular una política para Europa y otra para Asia. Lo que suceda con la distribución del poder en la masa continental eurasiática será de importancia decisiva para la primacía global de los EE.UU."

Esos planteamientos de Brzezinski, escritos mucho antes del  bombardeo encabezado por EE.UU. contra Yugoslavia y de las ocupaciones norteamericanas de Afganistán e Irak, o del oleoducto BTC, ayudan a poner los recientes pronunciamientos de Washington acerca de "liberar al mundo de las tiranías" y diseminar la democracia en un contexto ligeramente diferente del que generalmente menciona Bush.

"Elemental, querido Watson. Se trata de hegemonía global; no de democracia, tonto."

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Por la traducción castellana: webislam.org  (revisada para www.sinpermiso.info por Amaranta Süss)

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F. William Engdahl es autor de  A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order  (Un siglo de guerra: La política anglo-estadounidense del petróleo y el nuevo orden mundial), publicado por Pluto Press Ltd, Londres, en Octubre de 2004

Fuente:
Asia Times, 6 julio 2005