¿Se nos ha acabado el tiempo? La pandemia de la gripe aviar asiática llama a la puerta

Mike Davis

19/08/2005

La mortal gripe asiática ya está volando.

La primera bandada de gansos ya ha llegado a su destino invernal cerca del río Cauvery, en el Estado indio meridional de Karnataka. Durante las próximas diez semanas, otros 10.000 gansos, gaviotas y cormoranes abandonarán sus nidos en el lago Qinghai, en el poniente de China, donde han pasado el verano, para dirigirse a India, Bangladesh, Myanmar y, posiblemente, Australia.

Un número indeterminado de estos hermosos pájaros migratorios será portador del H5N1, el subtipo de gripe aviar que ya ha matado a 61 personas en el Sureste asiático, y que la Organización Mundial de la Salud teme que pueda estar a punto de convertirse en una pandemia parecida a la que en otoño del año 1918 acabó con la vida de entre 50 y 100 millones de personas. Cuando los pájaros lleguen a los humedales del Sur asiático excretarán el virus en el agua, con el riesgo que eso supondrá para la difusión de la enfermedad entre las aves acuáticas procedentes de Europa, así como para las aves domésticas. En el peor escenario, esto llevará la gripe aviar hasta las mismísimas puertas de los densos suburbios pobres de Dhaka, Kolkata, Karachi y Mumbai.

El brote de gripe aviar fue identificado por funcionarios de medio ambiente chinos a finales del mes de Abril. Inicialmente, el brote estuvo confinado en una pequeña isla dentro del gran lago de sal, hasta que los gansos empezaron a moverse espasmódicamente para luego caer y morir. A mediados de Mayo ya se había extendido por todo el lago, matando a miles de aves. Un ornitólogo lo describió como "el caso de gripe aviar que ha afectado a más ejemplares y que ha mostrado una capacidad nunca vista de propagarse letalmente entre los pájaros".

Mientras tanto, los científicos chinos se mostraban horrorizados ante la virulencia que exhibía está nueva variedad de virus: cuando se inoculó a ratones de laboratorio, éstos murieron más rápidamente que cuando se les inyectó el "genotipo Z", la temible variante del H5N1 que sigue matando a agricultores y a sus hijos en Vietnam.

Yi Guan, líder de un famoso equipo de investigadores de la gripe aviar que desde el año1997 ha estado luchando contra la amenaza de pandemia, el pasado mes de Julio se quejaba en el periódico británico The Guardian de la respuesta indolente de las autoridades chinas ante el terremoto biológico sin precedentes acaecido en el lago Qinghai.

"No han emprendido acción alguna para atajar este brote. Deberían haber solicitado ayuda internacional. Esos pájaros irán a India y Bangladesh, y allí se encontrarán con pájaros procedentes de Europa". Yi Guan abogaba por la creación de un grupo operativo internacional que siguiera los pasos de la pandemia de pájaros salvajes, y pedía que se relajaran las restricciones para que los científicos extranjeros pudieran acceder libremente a las zonas chinas donde se produjeran brotes.

En un artículo publicado en la revista científica británica Nature, Yi Guan y sus colegas revelaron que la variante del lago Qinshai estaba relacionada con brotes recientes –oficialmente silenciados– de H5N1 en pájaros en el Sur de China. Ésta no sería la primera vez que las autoridades chinas habrían tratado de ocultar un brote. También mintieron sobre la naturaleza y el grado de difusión de la epidemia de SARS del año 2003, que se originó en Guangdong y se extendió como la pólvora a otros 25 países. Como en el caso de los que denunciaron desde dentro la existencia de SARS, ahora la burocracia china está tratando de amordazar a los científicos de la gripe aviar, cerrando uno de los laboratorios de Yi Guan en Shantou y dotando al conservador Ministerio de Agricultura de nuevos poderes en el campo de la investigación.

Mientras tanto, al tiempo que los preocupados científicos indios supervisan los santuarios de pájaros a lo largo de todo el subcontinente, el H5N1 ha llegado ya a los aledaños de Lhasa, capital de Tibet; a la zona occidental de Mongolia; y, lo que es más preocupante si cabe, a las gallinas domésticas y aves de caza próximas a la capital siberiana de Novosibirsk.

A pesar de los esfuerzos denonados para sacar de en medio las aves de corral, el Ministerio de Salud ruso ha mostrado su pesimismo ante la posibilidad de que el brote pueda ser frenado en el lado asiático de los Urales. Las aves de caza siberianas migran cada otoño al Mar Negro y Europa meridional; otra vía migratoria va de Siberia a Alaska y Canadá.

Anticipándose a la nueva, y quizá inevitable, fase del viaje alrededor del mundo de la gripe aviar, en Moscú han empezado a hacerse controles sobre los movimientos de las aves de corral; al mismo tiempo, científicos de Alaska estudian los pájaros que migran por el Estrecho de Bering, e incluso los suizos están siguiendo de cerca los distintos tipos de patos que llegan de Eurasia.

El epicentro humano del H5N1 también se está ampliando: a mediados del mes de Julio, las autoridades indonesias confirmaron que un padre y sus dos hijas habían muerto de gripe aviar en un barrio acomodado de Yakarta. Lo preocupante fue descubrir que no había constancia de que la familia hubiera tenido contacto con aves de corral, y el pánico cundió entre la vecindad cuando la prensa especuló sobre la posibilidad de una transmisión entre humanos.

Mientras tanto, se registraban cinco nuevos brotes en aves domésticas en Tailandia, lo que significó un terrible varapalo para el país que había hecho una campaña más intensa y de mayor alcance para erradicar la enfermedad. Al mismo tiempo, y mientras los funcionarios vietnamitas volvían a hacer peticiones de ayuda internacional, el H5N1 se cobraba más vidas en el país que más preocupa a la OMS.

Lo más seguro es que la gripe aviar sea endémica, y probablemente inerradicable, entre las aves domésticas del Sureste asiático, y parece que hoy se está extendiendo con la velocidad de una pandemia entre las aves migratorias, con capacidad para llegar a colonizar la mayor parte del planeta en el próximo año.

Cada nueva conquista del H5N1 –ya sea entre los patos en Siberia, los cerdos en Indonesia o los humanos en Vietnam– supone para este virus de rápida evolución una nueva oportunidad de adquirir la mutación genética, o simplemente proteínica, que necesita para convertirse en un asesino masivo de seres humanos.

Es por esta multiplicación exponencial de situaciones de riesgo y de portadores silenciosos (como ocurre con los patos infectados asintomáticos) que en los últimos meses ha ido creciendo el clamor de las advertencias de los científicos, profesionales de la salud y, al final, también de gobiernos.

El nuevo Secretario de Salud y Servicios Personales de Estados Unidos, Mike Leavitt, declaró a Associated Press a principios del mes de Agosto que la posibilidad de una pandemia de gripe era hoy una "realidad incuestionable", repitiendo la idea de la Organización Mundia de la Salud que había advertido que era "inevitable". Del mismo modo, la revista Science contó que las probabilidades que los científicos otorgan a que haya un brote global son del "100%".

Siguiendo con este espíritu fatalista, la prensa británica reveló que funcionarios del Gobierno estaban rastreando todo el país con el fin de hallar lugares donde pudieran emplazarse grandes depósitos de cadáveres, puesto que los datos oficiales hablan de que la gripe aviar podría llegar a matar a 700.000 británicos. El gobierno de Blair ya está realizando simulaciones de situaciones de emergencia ante un brote de la pandemia ("Operación Océano Ártico") y se ha informado de que se ha constituido el "Cobra" –un grupo de trabajo interministerial que, desde una estancia secreta en Whitehall, coordinaría la respuesta del Gobierno a emergencias nacionales como las recientes bombas de Londres– para poder actuar ante una crisis de gripe aviar.

En Washington no parece haber nada parecido a esta actitud churchilliana. Mientras en los Institutos Nacionales de Salud hay conciencia de la situación de extrema gravedad y el zar de la planificación sobre pandemias, Dr. Anthony Fauci, advierte de que estamos ante "la madre de todas las emergencias infecciosas",  en la Casa Blanca parecen menos preocupados por las plagas migratorias que por la insensible carnicería de Iraq.

Cuando el Presidente estaba haciendo las maletas para pasar unas largas vacaciones en Texas, el Trust para la Salud de América advertía seriamente de que los preparativos internos para hacer frente a una pandemia iban con mucho retraso respecto a las medidas emprendidas en Gran Bretaña y Canadá, y señalaba también que el Gobierno no había logrado "elaborar una estrategia contra la pandemia integrada, rápida y transparente".

El líder de la mayoría Republicana del Senado, Bill Frist, de Tennessee, tomando la iniciativa de un modo más personal, ya criticó al Gobierno en un discurso extraordinario (y poco difundido) pronunciado en Harvard a principios de Junio. Refiriéndose a la incapacidad de haber conseguido reunir unas reservas adecuadas del imprescindible antiviral oseltamivir (o Tamiflu), Frist dijo sarcásticamente que "para adquirir más cantidad del agente antiviral tendremos que ponernos en la cola detrás de Gran Bretaña, Francia,  Canadá y otros que ya han encargado cientos de miles de dosis".

El New York Times, en su página editorial del 17 de Julio, el número especial de Nature del 26 de Mayo y el número de Julio/Agosto de Foreign Affaire también han dedicado comentarios de seria condena a la incapacidad de Washington para hacer acopio de antivirales escasos –las cantidades actualmente almacenadas no llegarían al 1% de la población de Estados Unidos– y de modernizar la producción de vacunas. Hay que decir que unos pocos senadores Demócratas también han pasado a la acción, pero ninguno de una forma tan valiente como Frist en Harvard.

Como respuesta, el Departamento de Salud y Servicios Personales ha tratado de acallar las críticas mediante incrementos recientes del gasto en investigación sobre vacunas y en almacenamiento de antivirales. También ha habido mucho ruido gubernamental y mediático en torno al anuncio de una serie de pruebas exitosas de una vacuna contra la gripe aviar realizadas a principios del mes de Agosto.

Pero no hay ninguna garantía de que el prototipo vaccíneo, logrado mediante "ingeniería genética reversa" de una variante del H5N1, llegue a ser efectivo contra una variante pandémica constituida por genes y proteínas distintos. Además, el éxito de la prueba se basó en la administración de dos dosis y una revacunación. Puesto que el Gobierno sólo ha encargado dos millones de dosis de la vacuna al gigante farmacéutico Sanofi Pasteur, éstas sólo darían protección a unas 450.000 personas. Como un investigador declaró a la revista Science, "es una vacuna para unos pocos privilegiados".

En el mejor de los casos, la puesta en marcha de todo el engranaje para la producción a gran escala requerirá muchos meses, y la cantidad a producir está limitada por la anticuada tecnología de producción vaccínea que depende de la provisión frágil y escasa de huevos de gallina fértiles. Además, esto podría suponer un importante recorte en la producción de la vacuna anual de la gripe de invierno que para muchas personas mayores es un auténtico salvavidas.

Asimismo, como predijo el senador Frist, los encargos que Washington quiera hacer de nuevas partidas de antivirales tendrán que ponerse en la cola, detrás de otros clientes del Tamiflu que Roche fabrica en una única planta en Suiza.

En suma, es una buena noticia que las pruebas de la vacuna fueran un éxito, pero esto no ha sido suficiente para cambiar el juicio del New York Times de que "sólo hay una cantidad de vacuna o de antivirales para proteger a un puñado de gente, y no hay capacidad industrial para producir rápidamente grandes cantidades de estas medicinas".

Además, la mayor parte del mundo, incluidos todos los países pobres del Sur de Asia y de África –donde es conocida la virulencia con la que históricamente irrumpen las pandemias–, no tendrá acceso a los antivirales caros ni a las vacunas escasas. E incluso es dudoso que la OMS disponga de los mínimos fármacos necesarios para hacer frente a la primera fase de un brote.

Estudios teóricos recientes realizados por epidemiólogos matemáticos de Atlanta y Londres han calculado que una pandemia podría atajarse en sus inicios si se dispusiera de una cantidad de entre uno y tres millones de dosis de oseltamivir (Tamiflu), las necesarias para sofocar un brote en un radio de seguridad alrededor de los primeros casos detectados.

Después de muchos años de esfuerzos, sin embargo, la OMS sólo ha podido almacenar cerca de 123.000 ciclos de tratamiento con Tamiflu. Aunque Roche ha prometido donar más, los intentos desesperados de los países ricos por acumular Tamiflu amenazan seriamente con socavar las reservas de la Organización Mundial de la Salud.

Llegar a disponer de una "vacuna mundial" de acceso universal seguirá siendo un sueño irrealizable mientras los países ricos, con Estados Unidos a la cabeza, no comprometan nuevas inversiones de cientos de miles de dólares. Y, aun en el caso de que éstas se produjeran, es probable que ya sea demasiado tarde.

"La gente no lo entiende", se quejaba recientemente con toda franqueza el Dr. Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Políticas sobre Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnessota. "Aun en el caso de que esta misma noche empezáramos a planificar una respuesta mediante algo de un alcance parecido al Proyecto Manhatan para conseguir aumentar la producción de la vacuna y otras sustancias, hay que pensar que deberían transcurrir varios años hasta poder disponer de información valiosa sobre la disponibilidad efectiva de estos productos básicos para hacer frente con garantías a una pandemia universal".

"Varios años" es un capital que Washington ya ha dilapidado. La hipótesis más razonable, cuando los gansos ya han enfilado los cielos hacia el Oeste y el Sur, es que ya casi no nos queda tiempo. Como dijo Shigero Omi, el director de la OMS para el Pacífico Oeste, en un encuentro de la ONU a principios del pasado mes de Julio en Kuala Lumpur: "Nos encontramos en el punto en el que está próximo a producirse un cambio de escala".

Traducción para www.sinpermiso.info : Jordi Mundó

Mike Davis es autor del libro de reciente aparición The Monster at Our Door (The New Press, 2005) y del volumen en prensa Planet of Slums (Verso). Mike Davis es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO

Fuente:
TomDispatch.com, 17 agosto 2005